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"Ni el planeta ni nuestros cuerpos son territorio de conquista"

Ecofeminismo Greenpeace

El sistema econ贸mico y social en el que nos movemos est谩 basado en el crecimiento a toda costa. Si ese crecimiento no se produce, nos dicen, nada va bien, nos abocamos al abismo. As铆 que todas las decisiones, pol铆ticas y econ贸micas, est谩n encaminadas a mantenerlo, aunque para lograrlo haya que destruir el planeta y a las criaturas que lo habitamos. M谩s petr贸leo, m谩s industria de cualquier tipo, aunque sea armament铆stica, m谩s dinero que haga funcionar esa rueda, m谩s poder para ciertas clases privilegiadas… 

Las consecuencias de esa ansia por crecer se perciben a poco que se quiera observar: recursos naturales cada vez m谩s mermados, mayor explotaci贸n de las personas trabajadoras, que lleva acarreada la p茅rdida de derechos, la reducci贸n de los servicios p煤blicos (sanidad, educaci贸n, transporte…), el reforzamiento de las fronteras, las trabas a la migraci贸n con derechos para que quienes se vean obligadas a salir de su tierra no puedan acceder a trabajos dignos… No hace falta leer sesudos tratados de econom铆a para verlo claro, basta con mirar los informativos y los peri贸dicos para comprobarlo. A veces basta con mirar por la ventana.

Frente a eso, un movimiento que es, en realidad, muchos movimientos en uno, est谩 plantando cara para tratar de cambiar la perspectiva. Es el ecofeminismo, una corriente de pensamiento y de activismos diversos que lleva circulando por el mundo desde la d茅cada de los setenta del pasado siglo, cuando la pensadora francesa Francoise d’Eaubonne lo formul贸 por primera vez (aunque antes de eso ya exist铆an pr谩cticas y activismos con esta mirada).

EcofeminismoGabriel Coheharudxc

«El ecofeminismo busca un cambio en la forma de entender y relacionarnos con la tierra y con el resto de seres vivos, un cambio fundamentado en sacar el beneficio y la acumulaci贸n de riqueza y poder del centro de las decisiones pol铆ticas y econ贸micas, y colocar, en su lugar, la atenci贸n y el cuidado a todo lo que nos permite estar vivas (como los ecosistemas, el clima, los v铆nculos comunitarios o los trabajos de cuidados)», explica Nerea Ram铆rez, responsable de Ecofeminismo de Greenpeace. 

Aunque quiz谩 sea m谩s f谩cil de entender esa relaci贸n entre feminismo y ecolog铆a si atendemos a uno de los lemas m谩s conocidos de este pensamiento: «Ni el planeta ni nuestros cuerpos son territorio de conquista». De esta manera, tal y como explica Ram铆rez, se pone en evidencia «que las violencias sobre la tierra, sobre las mujeres y sobre todo aquel considerado inferior tienen ra铆ces comunes. Y tambi茅n para poner en valor que mujeres en todo el mundo act煤an, resisten y generan alternativas inclusivas y justas frente a estas violencias».  

Para el pensamiento ecofeminista, esa ra铆z se asienta en un crecimiento econ贸mico permanente. «Esto se entiende muy bien con el ejemplo del PIB (producto interior bruto), indicador que, nos dicen, debe crecer para que la econom铆a «vaya bien»», expone la responsable de Ecofeminismo de Greenpeace. 

«Pero qu茅 significa que la econom铆a vaya bien y, sobre todo, para qui茅n. En el PIB se suma, por ejemplo, si crece la producci贸n de tomates, pero no se valora c贸mo eso afecta a los acu铆feros o las condiciones laborales en los invernaderos donde se producen esos tomates. Tambi茅n se suma si se producen armas o tanques para la guerra, aunque sirvan para matar vidas. Tenemos que replantearnos como sociedad qu茅 econom铆a queremos, con qu茅 reglas y para qu茅 la queremos».

Y la respuesta del ecofeminismo es rotunda: una econom铆a que sirva para sostener una buena vida para todas las personas y para el resto de seres vivos, no solo los que existimos hoy, sino tambi茅n para las generaciones futuras. Y eso pasa por un cambio radical de modelo econ贸mico.

«Desde las miradas ecofeministas planteamos que directamente no es posible abordar el cuidado del medio ambiente sin plantear un cambio profundo de modelo econ贸mico. Es lo que llamamos el conflicto capital-vida, y este conflicto es irresoluble sin cambiar el modelo». Porque, tal y como plante贸 la antrop贸loga y feminista Yayo Herrero, «el sistema econ贸mico le ha declarado la guerra a la vida». 

«Sobre c贸mo act煤an capitalismo y patriarcado —aclara Nerea Ram铆rez —, en 2024, desde el 谩rea de Ecofeminismo de Greenpeace, hicimos un encuentro con el colectivo pacifista y feminista Mujeres de Negro que consisti贸 en analizar los objetivos y estrategias de estos sistemas patriarcales, capitalistas y militaristas. Y fue apabullante comprobar que las estrategias y las formas son las mismas: el abuso de poder, el uso de la violencia, las jerarqu铆as, el otorgar menos valor a unas vidas que a otras, el uso del miedo, la destrucci贸n de los recursos de los pueblos o la negaci贸n de recursos (salario, tierras) a las mujeres. Sin estas estrategias violentas y compartidas (algo que no es casual), estos sistemas no se sostendr铆an; se retroalimentan todos entre ellos».

Ejes de actuaci贸n

Pero no todo est谩 perdido, siempre hay margen para la lucha. El ecofeminismo, o los ecofeminismos, en plural, como especifica Ram铆rez, proponen diferentes ejes de actuaci贸n todos ellos enfocados al objetivo de la sostenibilidad de la vida, de los que la activista destaca tres:

  • La defensa de los territorios, «incluyendo en nuestra forma de concebirlos no solo los recursos naturales, sino las comunidades y sus saberes, la biodiversidad, los paisajes, los oficios, sus formas de arte, etc.». 
  • La justicia clim谩tica, «incorporando cuestiones claves como el reconocimiento, las reparaciones y el derecho a migrar en condiciones de seguridad».
  • El cambio de las estructuras de toma de decisiones que tienen que ver con lo ambiental pero tambi茅n con lo econ贸mico, tanto a nivel global como regional, «para democratizarlas y para que cambien el foco o el objetivo de crecimiento econ贸mico a toda costa. Bien sabemos que estas estructuras son tremendamente jer谩rquicas y patriarcales». 

Lo que Greenpeace est谩 haciendo

Pero las palabras solas no bastan, es necesario llevar todo eso a la pr谩ctica. Desde Greenpeace, est谩n llevando a cabo diferentes actuaciones. Las principales, explica la responsable de Ecofeminismo, son:

  • La promoci贸n de una cultura organizativa con valores ecofeministas. «Por ejemplo, promoviendo pol铆ticas de conciliaci贸n con un concepto m谩s amplio de los cuidados en las diferentes etapas de la vida; o la toma de decisiones menos jer谩rquica para hacerla m谩s compartida». 
  • La introducci贸n de mensajes y objetivos de campa帽a que conecten m谩s con las necesidades de las personas y que permitan que cada vez m谩s gente tenga vidas buenas. 

«Trabajar por una vivienda digna, por la importancia de favorecer redes comunitarias ante eventos meteorol贸gicos extremos como una ola de calor o por una transici贸n energ茅tica que priorice la reducci贸n de la producci贸n de la energ铆a para reducir emisiones. Pero tambi茅n para respetar territorios, y redistribuyendo consumos para garantizar que se cubran a la vez las necesidades energ茅ticas de todas las personas». 

  • La promoci贸n de ecotop铆as «o futuros buenos dentro de los l铆mites del planeta, desarrollando todo un trabajo con el mundo de la cultura para que guionistas, productores y productoras, vi帽etistas o novelistas promuevan historias que nos permitan imaginar futuros que den ganas de cambiar los presentes que vivimos». 
  • Generar alianzas con feminismos y ecofeminismos, «estando presentes en manifestaciones, encuentros, congresos que re煤nen a estos colectivos y en los que establecemos di谩logos centrales para seguir avanzando en incorporar el ecofeminismo». 

La semilla est谩 plantada, ¿te unes?

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