OPINIÓN
Carlos Luna Arvelo
El Sr. Héctor Rodríguez Castro, después de 21 meses ocupando el despacho de Educación en la esquina de Salas aparece repitiendo lo mismo que casi desde el día 1 ha dicho.
Afirma, con una categórica contundencia, que no faltan maestros en Venezuela y hace una matemática más que absurda. Dice con una arrogancia suprema “yo pago 404.000 maestros”, como si ese pago saliera de sus bolsillos, como si no fuera con una nómina estatal que se paga con recursos del Estado venezolano. Pero además lo expresa pretendiendo ignorar que los maestros de este país, como todos los trabajadores de la Administración Pública, están subpagados. (con la excepción, por supuesto de quienes tiene cargos más vinculados a la política, ¿Cuánto recibirá mensualmente el Sr, Héctor Rodríguez por el cargo de Ministro que desde hace 21 meses ejerce?)
Deja ver el Ministro que no entiende que las escuelas y los liceos de este país, son más que docentes dando clases en aulas. Deja claro, en sus declaraciones que desconoce, las complejas realidades de la educación y los desafíos y retos que viven los docentes de este país en los tiempos actuales.
Denuncia que hace falta “orden en la cuadratura”, como si no hubiesen transcurrido ya 21 meses desde que él “regreso” a Salas, por tanto es más responsable que nadie de que no se “corrija” lo que se supone debe haberse corregido.
Alguien recuerda cuando, meses atrás, este Sr. asignó 400 vehículos nuevos para que los supervisores “monitorearan” las escuelas y presentó una matemática, según la cual la supervisión de las escuelas con esta medida sobrepasaría los objetivos esperados, ¿Dónde estarán esos vehículos hoy?. Por qué el Ministro sigue planteando el problema de las escuelas insistiendo en que falta orden en la nómina del Ministerio de Educación, como si no fuera él quien tienen la máxima responsabilidad de corregir las fallas del sistema?
Dice, en algún momento, “tenemos que decir las cosas como son, para corregirlas”, pero la verdad es que hay cosas que él sabe pero las omite, no las dice, prefiere callarlas porque sabe también que no tiene capacidad de darles respuesta. El Ministro sabe que sin financiamiento la educación pública está condenada al desastre, pero no lo dice porque no es sincero cuando afirma eso de que hay que decir las cosas como son para corregirlas. Prefiere apuntar a los problemas de “la cuadratura”, y termina llevándose el problema a las universidades y endilgándole la situación a las decisiones que se tomaron en Venezuela en los años 80 (hace ya 46 años).
El Sr Héctor Rodríguez, como sabemos todos, está ejerciendo el cargo de Ministro de Educación por segunda vez. Antes no hizo grandes cosas en dicha cartera y en estos 21 meses que lleva está demostrando que desconoce absolutamente la realidad de las escuelas y de la educación pública venezolana. No tiene otra salida que renunciar a este cargo que como vemos le ha quedado grande.
Hace mucho que sospechamos que la designación de este caballero en la cartera de Educación fue una forma de desplazarlo de otros espacios políticos en los que “acumulaba poder”, quien sabe con que intenciones, al día de hoy es claro que no tiene nada que hacer en el Ministerio de Educación.
Con algo de dignidad no tendría otra cosa que dejar el cargo, pero lastimosamente ya ni de eso queda en quienes en algún momento fueron vistos como una generación de relevo en la política.
Carlos Luna Arvelo.
