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"Metílico, la bebida de la muerte"

El documental, basado en la investigación del periodista Fernando Méndez, quiere servir de homenaje social a las víctimas de la tragedia silenciada por motivos políticos y económicos y que nunca fueron compensadas

Tan solo una copa de licor café o de orujo fue capaz de dejar ciego o matar a quien se la bebió

2014.elmercuriodigital.es ▫ Metílico, la bebida de la muerte es el documental que se acaba de estrenar en homenaje a las víctimas de una tragedia que trató de ocultarse por motivos económicos y políticos hace ahora medio siglo.

La denominación popular "caso del metílico" designa un brote de intoxicación alimentaria acaecido en España, principalmente en Galicia y en las islas Canarias, durante la primavera de 1963, por consumo de bebidas alcohólicas elaboradas a partir de alcohol metílico, con el resultado de 51 personas fallecidas y 9 personas ciegas, aunque se estima que la cifra real de muertos pudo contarse por millares. Por las obvias similitudes, el caso del metílico fue calificado posteriormente como "la colza del franquismo".
A la derecha, el bodeguero ourensano Rogelio Aguiar
abandona el tribunal a la espera de conocer el fallo
 judicial por la intoxicación que provocó y que sabía
 que podía ser letal. / Efe

La Casa de Galicia, delegación de la Xunta de Galicia en Madrid acogió el pasado 28 de enero la proyección del documental dirigido por el escritor, periodista y cineasta Emilio Ruiz Barrachina coincidiendo con el cincuenta aniversario del envenenamiento masivo de este alcohol en los años sesenta y basado en la investigación del periodista ourensano, Fernando Rodríguez Méndez. Tal y como manifestaron sus creadores, “El audiovisual quiere servir de homenaje social a las víctimas de la tragedia de 1963 que se ocultó por intereses económicos y políticos y que nunca han recibido compensación alguna”.

En el acto, que se realizó en colaboración con la Asociación de Empresarios Gallegos en Madrid,  AEGAMA, estuvo presidido por la Coordinadora de Actividades de la Casa, Ana Rodríguez Barrena y contó con las intervenciones del presidente de AEGAMA, Julio Lage y el director del documental, Emilio Ruiz Barrachina.

En sus palabras, Rodríguez Barrena definió la presentación como de “casi primicia”, ya que “hasta ahora, sólo ha podido verse en el Festival de Cine Internacional de Ourense- aunque próximamente se exhibirá en Televisión Española y en la de Galicia-”. También recordó que el documental está basado en el libro  “Metílico: 50 años envenenados” escrito por el periodista Fernando Méndez, y que “fue presentado, con enorme éxito, en la última feria del libro de Madrid”.

Por su parte, Julio Lage expuso algunos de los datos biográficos más relevantes de Barrachina, “poeta, escritor y director de cine, que vivió durante diez años en Latinoamérica donde fue corresponsal de la BBC”. También es autor varias novelas, ensayos y los documentales como los dedicados a Orson Welles y Goya; La España de la copla; El Discípulo; y la película musical Morente. También dirigió documentales para cine y televisión como Luz, espacio y creación, Tinta y Piedra, Niñas Soldado, Desminadoras en Sudán, Emigrantes o Lorca. El mar deja de moverse.

Para Barrachina, “nos encontramos ante un caso claro de avaricia económica”, que además afectó a un sector popular de la población ya que se distribuyó en garrafas, y no era precisamente wisqui de malta ni coñac francés. Se desconoce el número de víctimas pero se calcula que fueron sobre 5000 personas, entre fallecidas y ciegas. Una pequeña cantidad de licor afectaba al nervio óptico y un poco más causaba la muerte. “El principal responsable del fraude fue el empresario ourensano Rogelio Aguiar, propietario de Bodegas Aragón, que compró alcohol metílico, -más barato que el alcohol etílico y, por lo tanto, con mayor beneficio- para producir a bajo coste, y usarlo como materia prima para la elaboración de diferentes bebidas alcohólicas. Se estima que se distribuyeron 125 mil litros en toda España, especialmente Galicia, Canarias, y en barco hasta América, Filipinas, Sahara... Resaltó la curiosidad de que ningún allegado a la familia de los productores fuera afectado, tan solo murieron dos perros que lamieron la bebida en la bodega.



Fue una causa de la que casi no se habló, porque había muchos intereses políticos y económicos. España estaba empezando a ser destino turístico en el extranjero y la censura se impuso. Ni las víctimas ni sus descendientes recibieron ninguna compesación, disculpa, ni resarcimiento por el masivo envenenamiento. El documental pretende ser un “homenaje social a las víctimas de la tragedia silenciada”.

Una copa de licor café que costó la vida a cientos de personas
SINC habló con el director del filme y con expertos en salud pública para saber más sobre este caso.

SINC.- Emilio Rodríguez se despertó una mañana de 1963 en su aldea de A Pena (Ourense), se asomó a la ventana para ver sus viñedos y todo estaba nevado. Era pleno mes de agosto. Se fue al baño, se miró al espejo y allí también nevaba. Minutos después perdía la vista para toda la vida. La noche anterior se había tomado una copa de licor café de garrafa que provenía de las bodegas de Rogelio Aguiar.

Han pasado cincuenta años de esto, un caso real con el que arranca el documental del director de cine Emilio Ruiz Barrachina. Lo acaba de estrenar en el Festival Internacional de Cine de Ourense y se emitirá próximamente en la Televisión de Galicia y en La 2 de Televisión Española.

El trabajo audiovisual narra los hechos del denominado ‘caso del metílico’, el mayor envenenamiento masivo de la historia de España provocado por metanol o alcohol metílico, y que por intereses políticos y económicos trató de ocultarse en la época. Como consecuencia, muchos de los fallecimientos fueron registrados como muertes naturales.

El mayor envenenamiento masivo de la historia de España provocado por alcohol metílico trató de ocultarse por intereses políticos y económicos
“La bodega de Rogelio Aguiar no vendía el alcohol con su sello, sino que lo distribuía en garrafón a otros bodegueros para que lo embotellasen. Se sabe que compró en Madrid 75.000 litros de alcohol metílico porque, según manifestó, le dijeron que se podía consumir si se rebajaba con agua. El alcohol que compró estaba destinado a la fabricación de combustible de aviones”, explica a SINC Ruiz Barrachina.

La realidad era que el alcohol metílico costaba la mitad que el etílico y quería hacer negocio. Con esos 75.000 litros, él fabricaría un total 125.000 que pondría a la venta a bodegas de toda España en garrafas. Uno de los lugares donde llegaron primero fue Lanzarote, porque había un bodeguero en Vigo con muy buenas relaciones con Canarias.

“Es por eso que la primera persona que relaciona el consumo de determinadas botellas de alcohol con los fallecimientos y la ceguera es una farmacéutica canaria, Elisa Álvarez. A partir de ahí empieza la investigación. Pero la tragedia se extiende por toda España, y donde más incidencia tiene es en Galicia”, añade el director de cine.

“El metanol produjo en aquel momento una tragedia que a veces se reproduce por la ignorancia de la gente. Este producto tóxico se absorbe y se metaboliza en el hígado creando ácido fórmico y formaldehído. El primero provoca problemas digestivos y síntomas de embriaguez –como una intoxicación etílica–, y el formaldehído ataca a la retina y causa la ceguera. La muerte sobreviene porque una vez absorbido pasa rápidamente a los órganos y puede provocar un coma”, declara a SINC Rosario Moyano, catedrática de toxicología de la Universidad de Córdoba.

Por esta intoxicación falleció sobre todo gente de extracto social bajo, consumidores de aguardiente o licor café de garrafa. Al ser en su mayoría personas de los pueblos y con pocos recursos, muchas de ellas se consideraron muertes naturales.

Juicio descafeinado por los intereses del franquismo

En el juicio se mezclaron los intereses económicos y políticos del franquismo. El gobierno de Franco iniciaba por entonces una costosa campaña para vender al exterior que España se había modernizado y quería ofrecer nuevas oportunidades al turismo.

“Si este caso se llegaba a conocer y saltaba a los medios internacionales, como tenía que haber sucedido, todo aquello se podía venir abajo y por eso trataron de ocultarlo”, apunta el director del documental.

Por otra parte, España continuaba recibiendo dinero de EE UU y este escándalo hubiera repercutido en las relaciones con los estadounidenses.

Lo que se hizo, de la manera legal que entonces creyeron más oportuna, fue plantearlo no como homicidio involuntario, sino como un juicio de atentado contra la salud pública, un mal menor. “Lo equipararon a vender productos caducados y por ello el resultado es que solo se reconocen 51 muertes”, subraya Ruiz Barrachina.

Durante el juicio hubo once imputados que fueron condenados, sin embargo, ninguno de ellos llegó a cumplir íntegra su condena. Además, las cuantiosas indemnizaciones que debían pagar a las víctimas nunca llegaron porque se declararon insolventes.

El fiscal del caso, Fernando Seoane, siempre defendió que solo con hacer un sencillo cálculo matemático de lo que pueden producir 125.000 litros de alcohol tóxico en el mercado, se podía saber la magnitud de la tragedia. Seoane estimaba que las víctimas estuvieron por encima de 5.000, entre fallecidos y personas que se quedaron ciegas.

El metílico letal de Aguiar llega a Nueva York

Debido a las enormes cantidades de alcohol metílico que vendió Rogelio Aguiar, algunas de las garrafas llegaron incluso al otro lado del Atlántico, como indica el escritor y periodista de investigación Fernando Méndez en su libro Metílico, 50 años envenenados, en el que está basada la película.

“En el puerto de Nueva York fue intervenido un envío procedente de Vigo de bebidas contaminadas con alcohol metílico, según recoge el sumario del caso. Debido al descontrol de las autoridades sanitarias y de aduanas, no se sabe con exactitud qué cantidad pudo llegar realmente. Lo que sí coincide en el tiempo, primavera del 63, es la muerte masiva de vagabundos en la zona de Manhattan por alcohol metílico, con bebidas baratas que provenían de garrafón. Los diarios se hicieron eco de ello. Es mucha coincidencia”, argumenta a SINC Méndez.

Su libro está escrito a partir de una investigación de cinco años, de los más de 30.000 folios del sumario del juicio. “No sé si podría volver a abrir el caso y aportar nuevas pruebas, pero creo que las víctimas merecen por lo menos un reconocimiento social que no han tenido en los últimos 50 años”, subraya Méndez.

Un caso difícil de repetir en España

Casos de intoxicación y muerte por alcohol metílico suceden en el mundo todas las semanas. En concreto en España, se continúa produciendo ‘aguardiente de casa’ fuera del control de un consejo regulador.

Sin embargo, en la actualidad los controles de calidad del alcohol pasan por procesos que hacen muy difícil que algo así pueda volver a repetirse. De ello se encargan laboratorios como el de Salud Pública del Ayuntamiento de Madrid.

“Nosotros actuamos de acuerdo con unas campañas analíticas que, tras la  inspección y toma de muestras, se llevan a cabo en nuestro laboratorio”, apunta a SINC Emiliano Rojas Gil, adjunto al jefe de departamento del laboratorio.

En total en Madrid se han analizado este año 140 bebidas espirituosas. El 25% fueron orujos, de los cuales solo uno incumplía la normativa.

“Aplicamos un reglamento que establece un contenido máximo de metanol. Los límites son, por ejemplo, 1.000 mg/L para orujos, 2.000 mg/L en brandis y 1.500 mg/L en aguardiente de hollejo de fruta. Si se sobrepasan, las bebidas están fuera de la legislación y se consideran tóxicas”, argumenta Rojas.

Este año, el caso del orujo que llegó al laboratorio con límites por encima de lo permitido se solucionó rápidamente según el protocolo de actuación. Hicieron un análisis contradictorio con la empresa, esta corrigió su sistema de producción y eliminó del mercado todo el producto. “La nueva partida ya reunía las condiciones de acuerdo con el reglamento”, asegura Rojas.

Para que casos como el del metanol de Galicia no vuelvan a suceder, y se pueda hacer justica a personas como Emilio Rodríguez, sus historias no deberían caer nunca en el olvido.

http://www.agenciasinc.es/Reportajes/Una-copa-de-licor-cafe-que-costo-la-vida-a-cientos-de-personas

http://casometilico.wordpress.com/

http://es.wikipedia.org/wiki/Caso_del_met%C3%ADlico





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