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Cultura, arte y violencia en Huamanga

PERÚ - Una mirada a la situación de la vida cultural y las artes plásticas en los años 70 e inicios de los 80 en Huamanga

•elmercuriodigital ▫ Felipe López.- La vida cultural en Huamanga, en años cercanos a la década del 80 y poco después, transcurría principalmente alrededor de sus dos universidades, que tenían verdaderos servicios de Proyección Social y Extensión Universitaria. Tanto la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga (UNSCH) como la Universidad Particular (UPA), cerrada en 1977, organizaban y acogían eventos en todos los campos artísticos. Tenían su propio grupo de teatro, organizaban festivales de cine, encuentros de literatura, conciertos de música y funciones de teatro en sus auditorios, y en los barrios, plazas y pueblos vecinos.

En un contexto de enfrentamientos implacables por el control político de toda Huamanga, los eventos culturales fueron considerados y utilizados como armas en esta lucha. No fue excepcional que se produjeran inesperadas interrupciones, anulaciones o prohibiciones de funciones de cine o teatro. Después de 1980, comprenderíamos mejor las razones del sectarismo, la intolerancia y la violencia, no tan solo simbólicas, de dichas censuras.

Esta intensa lucha político-social era acompañada de una innegable efervescencia cultural. Apenas tres recuerdos de eventos apreciados sin el ruido actual de motores, canales televisivos y celulares:
Del 16 al 21 de junio de 1975, la UPA organizó la Segunda Convención Nacional de Teatro Popular, en la que participaron 29 grupos universitarios y elencos como “Yuyachkani”, quienes paralelamente presentaron sus obras en comunidades, plazas y barrios.

En 1978, se llevó a cabo el Encuentro Mundial de Teatro Ayacucho 1978, durante el cual calles y plazas de Huamanga fueron “tomadas” por grupos de teatro del Dinamarca, Francia, Japón, Perú y otros países de Latinoamérica. El encuentro fue co organizado por el entonces dinámico INC, la UNESCO y el grupo Cuatrotablas.

Del 4 de noviembre al 5 de diciembre de 1980 pudimos escuchar y polemizar en total libertad sobre “Gramsci y Mariátegui”, “La cultura y las sociedades emergentes”, “Psicología, psicoanálisis existencial y la cultura”, “Arte y sociedad”, “¿Una filosofía para la liberación latinoamericana?”, “Instrumentos y métodos de análisis político”, “La cultura, engaños y exigencias”, etcétera, con distintas personalidades, entre ellas Washington Delgado, Leopoldo Chiappo, Sinesio López, Pablo Macera, Javier Iguíñiz y Carlos Iván Degregori, quienes ofrecieron conferencias de antología, en auditorios repletos. La actividad fue organizada por la Dirección de Proyección Social de la UNSCH, de evidente dinamismo y ambición al ofrecer eventos de este nivel.

Las artes plásticas
La Escuelade Bellas Artes fue otro foco cultural y no solo para Huamanga, sino para el país. En 1977, organizó el “Primer Salón Nacional de Pintura”, reuniendo “trabajos de casi todas las Escuela de Bellas Artes del Perú, cuyos representantes, además, desarrollaron un Encuentro en el que se discutió la problemática de la enseñanza artística en el Perú”.

Aparte de formar artistas, organizaba, en su hermoso patio, festivales de cine, recitales de poesía y música clásica, y exponía pinturas de docentes y alumnos en ciudades vecinas, barrios, ferias, o al interior de la cárcel ayacuchana. La única galería de exposiciones de Huamanga estaba situada en el segundo piso, donde significativamente, en mayo de 1981, se llevó a cabo el velorio de don Joaquín López Antay. El mismo año, decíamos que en los talleres de la Escuela “participan cada día más ruidos externos, que atraviesan e ingresan al local, y que nos gritan de esperanzas, terrorismo, sociedad, de cultura…”

Paralelamente a esta dinámica institucional, se producían al exterior obras gráficas, con una estética y temática orientadas claramente a la propaganda y al apoyo a los que iniciaron la guerra, en mayo de 1980. Tenían un estilo con innegable influencia del realismo socialista, en vigor durante la revolución cultural china.
Varios alumnos se identificaron con Sendero Luminoso (SL) y pasaron a la clandestinidad. Rápidamente respiramos aires de temor y desconfianza en talleres y pasadizos; aprendimos a convivir con desaparecidos y asesinatos de miembros de la Escuela, como de docentes. O con la desaparición repentina de un modelo de origen campesino, muy popular entre docentes y alumnos. Las consecuencias de la violencia ingresaron dramáticamente con el velorio, en su antiguo taller, de un alumno asesinado.
“Ayacucho…1983”
Antes de que todo testimonio fuese imposible de mostrar, más aún a unos pasos del rectorado de la UNSCH, el Departamento Académico de Educación y Ciencias Humanas (como se denominaba entonces) auspició una exposición mía de dibujos en tinta china, titulada: “Ayacucho…1983”. Estos fueron creados durante las largas horas de toque de queda que se vivían en Huamanga, como un intento de traducir en imágenes los inicios de la violencia y su  manto oscuro, que comenzaba a cubrir la ciudad.
Al respecto, “El Diario de Marka”, antes de ser controlado por SL, informaba que la exposición “…a través de un estilo expresionista, capta fielmente la angustia, el temor, pero también la fuerza telúrica del pueblo huamanguino, que, como ayer, también ahora le permitirá romper las sombras y las barreras que le impiden seguir conquistando su propio futuro” Dicho futuro, el del movimiento cultural y de todas las artes en Huamanga, a partir de 1984, merece naturalmente un trabajo de investigación más amplio.

 

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