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Inti Castro, el grafitero chileno que pinta el mundo

"Hubo un momento en el que trabajábamos en esto porque no queríamos ser parte de la institucionalidad artística"

•elmercuriodigital ▫ Raphael Morán. EFI.- De Valparaíso a Delhi, pasando por París, el grafitero y muralista chileno Inti Castro recorre las ciudades del mundo para pintar parades abandonadas. Con RFI, habló de sus fuentes de inspiración y del personaje recurrente de sus obras, un payaso latinoamericano.


Desde Cali, en Colombia, hasta Nueva Delhi, en India, pasando por París, el grafitero oriundo de Valparaíso en Chile, Inti Castro (INTI), pinta paredes en las grandes ciudades del mundo. Desde una grúa mecánica, que le permite alcanzar las alturas de la pared de un antiguo hospital, el artista de 32 años, que reside entre París y Chile, habló de su obra en preparación: un kusillo, o payaso sagrado, inspirado en los carnavales tradicionales  bolivianos. "Es un personaje que suelo trabajar. Trato de hacerlo viajar por el mundo, revestirlo y cambiarlo en cada país que voy visitando", declaró a RFI.

El grafitero Inti Castro en Lagny, en
los suburbios de París. Orlando Torricelli
Inspirado por el ambiente de calma de este antiguo hospital, el grafitero plasmó en su personaje "este encuentro de vida y muerte, tanto de sufrimiento como de alegría, con los nacimientos". Además de su tradicional chullo andino, el kusillo de Lagny lleva un collar con perlas en forma de cráneos y guantes de colores vivos. "Me llaman la atención los colores saturados de los festivales latinoamericanos", precisa el grafitero, oriundo de Valparaíso, ciudad chilena conocida por su tradición muralista.

Sin embargo, la principal fuente de insipiración de Inti Castro es el mundo del arte urbano (street art): "Estoy influenciado por el graffiti. Después, con el tiempo, uno empieza a interesarse en otras cosas y luego en descubrir  el muralismo latinoamericano y el muralismo de protesta en Chile, de los años 70.

En los últimos años, el graffiti salió de la clandestinidad para convertirse en un arte codiciado por las alcadías. Una tendencia que representa un nuevo desafío para los grafiteros.

"Hubo un momento en el que trabajábamos en esto porque no queríamos ser parte de la institucionalidad artística", confiesa INTI. Según el grafitero, la creciente institucionalización del graffiti comporta riesgos para la libertad de crear: "Resulta que el mundo artístico de un día a otro se adaptó a lo que nosotros estábamos haciendo en la calle y nos empezó a absorber. Hay un limite bien difuso entre hasta qué punto tengo la libertad completa de hacer lo que quiero, o empiezo a trabajar por intereses economicos", concluyó.

https://www.facebook.com/INTI.INTI.INTI

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