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El Parlamento Europeo aprueba adoptar un estatus jurídico para las trabajadoras y cuidadoras domésticas

El Parlamento Europeo ha aprobado un resolución con el fin de crear un estatuto oficial en la UE que dote de derechos sociales y laborales a las trabajadoras y cuidadoras domésticas, para sacarlas de la precarización, avanzar hacia la igualdad y evitar que caigan en redes de trata de seres humanos, ya que muchas de ellas proceden de países extracomunitarios.






Kostadinka Kuneva, europarlamentaria griega del grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica (GUE) y miembro de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género, ha sido la encargada de redactar el Informe sobre Trabajadoras domésticas y cuidadoras en la UE que se acaba de aprobar.


¿Por qué es importante regular el trabajo de las empleadas domésticas?

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) calcula que en Europa existen más de 2,5 millones de personas que ocupan trabajos domésticos, de las cuales, el 88% son mujeres, muchas de ellas inmigrantes.

Pese a ser un sector de actividad bastante importante a nivel comunitario, las empleadas domésticas constituyen un colectivo olvidado en la mayoría de Estados miembros, ya que su trabajo está invisibilizado y carece de una regulación laboral apropiada, lo que aboca a estas trabajadoras a una situación de gran vulnerabilidad, según apunta a europarlamentaria Kostadinka Kuneva, quien a su vez trabajó como limpiadora y fue más tarde secretaria del Sindicato griego de Limpiadores.

Según denunciaron varios europarlamentarios como João Pimenta Lopes, el número trabajadoras domésticas ha aumentado en los últimos años debido a los recortes realizados en los servicios públicos básicos, tales como las guarderías, los centros de día de la tercera edad, o la ayuda a la dependencia.

Además, se prevé un aumento importante de este sector en los próximos años a causa de los cambios demográficos y el envejecimiento de la población. En efecto, casi el 20% de la población europea tiene más de 65 años y se estima que en 2050 ese porcentaje llegue al 25%. El informe elaborado por Kuneva también indica que el 80% del tiempo dedicado a cuidar a estas personas sigue siendo asumido por cuidadores informales.

La falta de un marco jurídico tanto a nivel de los Estados Miembros como a nivel comunitario supone toda una serie de perjuicios para este colectivo.

Por un lado, la ausencia de regulación de este sector hace que los empleadores no tengan ninguna obligación en dar de alta a estas personas en la Seguridad Social, por lo que en la mayor parte de los casos, las trabajadoras no pueden cotizar, ni tener acceso a los consiguientes beneficios de la Seguridad Social, tales como derecho a paro, a una pensión o el acceso a la sanidad pública, etc.

Por otro lado, la falta de profesionalización propicia la precarización de las condiciones de trabajo de las empleadas, y su completa indefensión ante condiciones de explotación, trabajo forzado, e incluso discriminación o maltrato, siendo las inmigrantes especialmente vulnerables por su situación irregular. Una regulación de las condiciones de trabajo permitiría, según defienden los europarlamentarios, proteger la dignidad de estas trabajadoras y tener derecho a un salario digno, una jornada regulada y vacaciones pagadas.

Teniendo en cuenta que gran parte de las trabajadoras domésticas son inmigrantes, la falta de protección jurídica hace que muchas caigan en redes de trata de personas. En este sentido, según los datos de Eurostat, el 80% de las víctimas de trata son mujeres, por lo que si se estableciera una regulación, podría evitarse este tipo de abusos. Esta medida permitiría también integrar a una gran cantidad de migrantes en el mercado laboral, algo imprescindible para su inclusión social y cultural.

Tania González Peñas, eurodiputada de Podemos y miembro de la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales, estima que tampoco hay que olvidar que el sector del trabajo domésticos está muy feminizado (el 88% de este colectivo está formado por mujeres) ya que vivimos en una sociedad donde los cuidados de niños y ancianos suele recaer en las mujeres. Mujeres que trabajan largas horas, sin derecho a vacaciones o a una pensión. Profesionalizar su actividad permitiría avanzar hacia la igualdad de derechos laborales y sociales entre hombre y mujeres.

Por último, la regulación y profesionalización de este sector de actividad permitiría combatir el trabajo no declarado y la economía sumergida, aumentando así la recaudación de los Estados y la calidad de los servicios prestados.


¿Cuáles son más medidas más importantes que deberán ponerse en marcha?

Con la aprobación del informe elaborado por Kostadinka Kuneva, el Legislativo comunitario se compromete a desarrollar y a llevar a cabo una serie de medidas, tanto legislativas como no legislativas:

- La profesionalización de la actividad de las trabajadoras y el reconocimiento de manera común del trabajo doméstico "como un verdadero trabajo, y no simplemente como una extensión de los cuidados y trabajos domésticos no remunerados".

- Emplazar a todos los Estados miembros de la UE a que ratifiquen el Convenio sobre trabajo digno para los trabajadores domésticos, de 2011, de la Organización Internacional del Trabajo (Convenio nº189), algo que solo han hecho hasta el momento 6 de los 28 países de la UE pese a haber sido alentados por la Comisión Europea en varias ocasiones.

- Proponer con urgencia una directiva que establezca una regulación que garantice una remuneración y normas mínimas de protección social, apoyo en materia de formación y medidas específicas para mejorar sus condiciones de vida y de trabajo.

- Establecer convenios bilaterales de cooperación con los países que envían trabajadores a la UE, mediante el establecimiento de visados, entre otros, con el fin de acabar con la trata de personas y crear vías legales y seguras para la inmigración.

- Implantar modelos de regulación que han mostrado su eficacia en otros países miembros, como el "cheque empleo de servicio universal" adoptado en Francia y Bélgica, o las deducciones fiscales establecidas en Suecia.

- Fomentar la participación de las trabajadoras y cuidadoras domésticas en organizaciones sindicalespara poder reivindicar sus derechos de manera conjunta.

- Instar a los EEMM a que desarrollen programas de cualificación profesional adecuados y especializados para aumentar la calidad de los servicios prestados por las trabajadoras domésticas y desincentivar a los empleadores a recurrir al trabajo sumergido.

- Pedir a los EEMM que pongan en marchaprocedimientos administrativos simplificados para que los empleados domésticos puedan acceder fácilmente a una relación laboral legal, y que no sancionen a aquellos que busquen regularizar su situación.


Para saber más

Informe sobre las trabajadoras domésticas y las cuidadoras en la UE, elaborado por Kostadinka Kuneva.

Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo: “Trabajo decente para las trabajadoras y los trabajadores domésticos”

Debate en el Parlamento Europeo sobre el Informe sobre Trabajadoras domésticas y cuidadoras en la UE

Kuneva afirma que regular a las trabajadoras domésticas reduciría la trata de mujeres

Informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT): “La formalización del trabajo doméstico mediante la utilización de cheques servicio”

Informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT): “Protección social del trabajo doméstico. Tendencias y estadísticas”








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