ESCRITOS CRÍTICOS
Jorge Majfud
En 1872, la escritora y activista por los derechos de los pueblos nativos, Helen Hunt Jackson, escribió el poema “The prince is dead” (“El príncipe ha muerto”).
El poema tiene mucho de un romanticismo tardío (emociones extremas de amor y muerte) y lo que será el Modernismo Iberoamericano a finales del siglo XIX, con sus temas alejados de la realidad local, como la princesa de Rubén Darío, para concentrar la atención del lector en el lenguaje.
En su exilio, José Martí encontró este poema en una revista de una biblioteca de Nueva York y 17 años después (y cuatro años después de la muerte de la poeta norteamericana) publicó en la misma ciudad, en la revista La Edad de Oro, una traducción modificada. Como Rubén Darío (luego de que José Enrique Rodó lo criticase con su famosa “No es el poeta de América” y el poeta nicaragüense bajase a tierra de forma radical escribiendo “A Roosevelt”), José Martí, con los pies de poeta en la tierra desde el comienzo, pero sin escapar a la lectoescritura del Modernismo, tradujo al español el poema de Helen Hunt Jackson.
Le hizo modificaciones y le agregó el contrapunto, por demás dramático de “Murió el hijo del pastor”, logrando una unión perfecta entre lo político y lo existencial, como suelen tener las grandes obras, como Cien años de soledad y cualquier otra.
Aquí, esta joya de la poesía de su siglo:
José Martí
El palacio está de luto
Y en el trono llora el rey,
Y la reina está llorando
Donde no la pueden ver:
En pañuelos de holán fino
Lloran la reina y el rey:
Los señores del palacio
Están llorando también.
Los caballos llevan negro
El penacho y el arnés:
Los caballos no han comido,
Porque no quieren comer:
El laurel del patio grande
Quedó sin hoja esta vez:
Todo el mundo fue al entierro
Con coronas de laurel:
–¡El hijo del rey se ha muerto!
¡Se le ha muerto el hijo al rey!
En los álamos del monte
Tiene su casa el pastor:
La pastora está diciendo
“¿Por que‚ tiene luz el sol?”
Las ovejas, cabizbajas,
Vienen todas al portón:
¡Una caja larga y honda
Está forrando el pastor!
Entra y sale un perro triste:
Canta allá adentro una voz–
“Pajarito, yo estoy loca,
Llévame donde él voló!”:
El pastor coge llorando
La pala y el azadón:
Abre en la tierra una fosa:
Echa en la fosa una flor:
–¡Se quedó el pastor sin hijo!
¡Murió el hijo del pastor!
Helen Hunt Jackson
A room in the palace is shut. The kingAnd the queen are sitting in black.All day weeping servants will run and bring,But the heart of the queen will lackAll things; and the eyes of the king will swimWith tears which must not be shed,But will make all the air float dark and dim,As he looks at each gold and silver toy,And thinks how it gladdened the royal boy,And dumbly writhes while the courtiers readHow all the nations his sorrow heed.
The Prince is dead.
