| Nick Ut con su foto "La niña del napalm". Foto: Martin Hrnčíř, Český rozhlas |
Martin Hrnčíř, Český rozhlas, Radio Checa
La niña del napalm no murió. Sobrevivió ese ataque y sigue viva, se llama Kim Phúc, tiene 63 años. Vive en Canadá. Antes vivió en Cuba, donde hizo sus estudios, aprendió español y se casó, Después, en su viaje de luna de miel, pidió asilo en el país norteamericano, donde todavía vive y donde todavía trabaja y lucha por la paz.
Ella es un símbolo. Y lo es gracias a Nick Ut, el fotógrafo que la retrató el 5 de junio de 1972, cuando ella tenía apenas 9 años, mientras corría desnuda, huyendo y llorando, gritando de dolor, con el cuerpo quemado por el napalm, arrojado sobre su aldea momentos antes por aviones de Vietnam del Sur.
Ella no corre desnuda por casualidad. El napalm había quemado su ropa momentos antes y ahora quemaba su cuerpo. Ese es el instante que refleja la foto de Nick Ut, que ganó el premio Pulitzer con dicha imagen.
“Si la niña del napalm llega a morir, mi foto no significaría nada ahora. Eso le dije a los médicos en su momento. Y lo repito ahora. La foto solo tiene valor porque ella sobrevivió”, dice ahora Nick Ut, en entrevista con la Radio Checa, en la inauguración de su exposición, titulada Recuerdos, en la galería Ambit de la capital checa (puede visitarse hasta el 11 de julio).
“Fui reportero de guerra desde 1968. Pasé más de diez años en Vietnam, Camboya y Laos. Pero nunca había visto una foto como ésta”, dice Nick Ut mientras habla orgulloso de la famosa foto.
“Cuando tomé esta foto, pensé que sería la foto más importante de la guerra y de mi carrera. En este caso, una bomba cayó sobre un pueblo y hubo una explosión. En la foto en blanco y negro se ve a los niños, a toda la familia. El niño de la izquierda es el hermano de Kim Phúc, que murió hace unos 20 años. Y Kim Phúc, expuesta y quemada, corriendo por la carretera, sigue viva. Ella es una buena amiga mía”.
¿También ayudó a la niña de la foto, verdad?
“Sí. Es como mi hija, mi sobrina o parte de mi familia. Hablamos por teléfono todo el tiempo. Vive en Toronto, Canadá, y ahora es Embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO. Yo vivo en Los Angeles, ella en Toronto y nos vemos a menudo. Después de tomar la foto, le eché agua enseguida. La llevé al hospital. Tenía un chofer con una furgoneta. Subí a todos los niños. Fueron unos 35 minutos de viaje”.
¿Cuándo un fotógrafo debe tomar fotos y cuándo debe ayudar?
“Para mí, las personas son más importantes que tomar fotos. Nadie quería ayudarla en esa situación. Su hermano estaba en la camioneta junto a ella. Ella lloraba y le decía: Creo… creo que me estoy muriendo. Tenía calor y repetía que necesitaba agua. Él la tranquilizó diciéndole que pronto llegaríamos al hospital. Pensé que ella moriría en cualquier momento. Cuando llegamos al hospital, los médicos la creyeron muerta y no quisieron atenderla porque todo era un caos y habían tenido muchos muertos ese día: soldados y civiles. Mostré mi credencial de prensa de AP y grité: Soy fotógrafo de Associated Press. Si ella muere, mi foto no significará nada. Y la atendieron de inmediato. Por eso tuvo suerte”.
Un símbolo de resistencia
La foto en blanco y negro de Nick Ut con la niña del napalm dio la vuelta al mundo y se convirtió en un símbolo de los horrores de la guerra de Vietnam. También reforzó el sentimiento antibelicista y la presión para la retirada de las tropas estadounidenses.
¿Cómo se sintió con todo lo que provocó su trabajo fotográfico?
“Dos días después que tomé la foto, vi a mucha gente protestando en contra de la guerra de Vietnam: estadounidenses y personas de todas partes protestando. Vi copias de las fotos que tomé en periódicos de Japón, Estados Unidos, Francia, Alemania, Gran Bretaña. Fue asombroso. Esa foto lo cambió todo. Y esa foto nunca dejó de estar presente. La gente sigue hablando de ella hoy en día, en el contexto de la guerra en Ucrania, Afganistán, Irak, en todas partes. Porque muestra lo que las bombas les hacen a los niños. Y todavía conservo el negativo de la foto de la niña del napalm. Está en la oficina principal de la AP en Nueva York. Ahora estoy jubilado, pero sigo tomando fotos. Viajo mucho y si tomo una buena foto, se la envío a la AP como fotógrafo independiente”.
¿Qué consejo tiene para los jóvenes fotógrafos que quieren ser corresponsales de guerra hoy en día?
“Les digo que ya no es como antes. La guerra es muy peligrosa. Hoy te pagan 100 dólares por una foto, pero estás arriesgando tu vida. No vale la pena. Hoy puedes tomar buenas fotos en cualquier otro lugar, no tienes que ir a la guerra y arriesgar tu vida”.
Autor Napalmové dívky vystavuje v Praze | iROZHLAS - spolehlivé zprávy
