Otra información es posible

¡¡¡Calma radicales!!!

OPINIÓN de Ricardo Luis Mascheroni, Argentina.- - Demasiados y graves problemas tiene el país como para que algunos se rasguen las vestiduras por el uso de la boina blanca por parte de la ex Presidenta.

COP 21-París, Cumbre de Cambio Climático: ¡Basta de cuentos!

OPINIÓN de Ricardo Mascheroni.- Desde el 30 de este mes y hasta el 11 de Diciembre, se desarrolla en París la “COP 21 o Cumbre de la Tierra sobre Cambio Climático”, con el cada vez más inalcanzable objetivo de lograr un consenso para reducir los gases de efecto invernadero que provocan el tan mentado y peligroso cambio climático, que impida la elevación de la temperatura media en más de 2 grados centígrados.

El maquillaje y la pintura verde sólo alcanzan para teñir un poco, cambiar algunas cosas, para que en realidad nada nada cambie y a la par que resuenan los ecos de discursos encendidos, apelando a la responsabilidad de todos para salvar el futuro común, la industria armamentista aumenta sus presupuestos a niveles astronómicos para matar con mayor eficiencia y celeridad, y las mineras, petroleras, bancos y los casinos globales se derraman por toda la geografía planetaria, en una danza de billones que nos arrastra en su torbellino devastador.

En cada una de las que precedieron, por lo menos en los últimos años, lo único que ha sobrado es la falta de voluntad política para lograr acuerdos que impidan que millones de personas sigan marchando hacia el abismo, más allá de las altisonantes declaraciones en pos de la responsabilidad común en la salvaguarda del planeta.

Lo único que se ha afianzado en estos tiempos, es el fabuloso turismo verde en torno a las cumbres de la ONU, que de conformidad a fuentes bien informadas se calcula que a la Ciudad Luz, pese a los desastrosos atentados sufridos, asistirán más de 40.000 personas, con un costo aproximado de 1.100 millones de euros.

Mucho gre gre, para decir Gregorio y mucho ruido y pocas nueces.

Todos los apelativos y apelaciones a la racionalidad caen en saco roto, ni siquiera la decidida intervención del Papa Francisco después de la encíclica “Laudato si”, ha logrado que los poderosos de la Tierra dejen de pensar en sus propios intereses económicos y no sigan rascándose para adentro.

Por otro lado, la mezquindad de los países de mayor capacidad económica y responsables del descalabro, es asombrosa, ya que los fondos comprometidos para instrumentar medidas de adaptación y mitigación a la nueva realidad climática, brillan por su ausencia, más allá de los compromisos, no muy claros, sobre los fondos a aportar, que nunca aparecen.

Éramos muchos y parió la abuela, si así como lee, ya que además de la ineficacia demostrada por la ONU en estos temas y otros, ahora un informe del Organismo Internacional de Energía Atómica de la ONU, asevera sin ponerse colorado, que la energía nuclear (con los peligros que encierra) podría ser la solución en la lucha contra el cambio climático y para ello es necesario construir entre 10 y 20 centrales al año hasta el 2040, o sea entre 300 y 500 nuevas centrales nucleoeléctricas, más del doble de la que están en funcionamiento en el planeta.

Frente a tantos disparates, uno se ve tentado a pensar que el cambio climático no es todo lo amenazador que dicen o que el objetivo encubierto es salvar la Tierra, más no a muchos de sus habitantes, los que sin dudas estarían sobrando.

Cuando finalice esta cumbre y su gran escenario circense montado, más allá de la frustración y la desilusión de muchos, sin dudas que entre bambalinas, los encargados, productores y directores del montaje, champaña en mano, podrán decir con un dejo de satisfacción: “el objetivo está cumplido”.

Lo dejo para que lo piense y me despido hasta la próxima aguafuertes.

A propósito de la obligatoriedad de los debates públicos de candidatos

OPINIÓN de Ricardo Luis Mascheroni, Argentina.- En los últimos tiempos, legisladores nacionales y provinciales de distintos partidos, misteriosamente han visto la luz descubriendo “la vital importancia” de la obligatoriedad de los debates públicos de candidatos y precandidatos electorales. 

Algunos hasta temerariamente, desde mi punto de vista, califican con grandilocuencia, que la ausencia de esos mecanismos propios de la ingeniería electoral y de la mercadotecnia política de los tiempos actuales, constituyen un atentado a la democracia.
 
Permítaseme disentir respetuosamente con estas paparruchadas, que como verdades reveladas, afirman que los debates son un extraordinario mecanismo para enriquecer la calidad democrática e institucional de la sociedad, lo que no deja menos que sorprendernos. 

Estos snobismos tomados de otras sociedades, parten de errores conceptuales sobre: la actividad política, la vida de los partidos y en torno a los desencantos sociales. 

Pasaré a explicitar seguidamente el porqué de cada uno de los pecados originales en los que caen todos los proponentes de estos proyectos. 

Desde siempre, salvo en la época actual, la actividad política era una forma de vida que se forjaba en los comités, en las unidades básicas y en todo otro ámbito natural de la misma. El candidato, era más allá de algunos acuerdos poco honrosos que existían, una persona que tenía una trayectoria para mostrar y una concepción ideológica amalgamada al calor del debate partidario, el compromiso ciudadano y su participación en distintos estamentos sociales; en definitiva, arribar a la calidad de candidato era una consecuencia y no un fin en sí mismo. Ahora los mismos, en la mayoría de los casos, son un producto de la imagen, sin pasado e ideologías, por lo menos visibles, y esos son los más peligrosos, ya que no asumen ningún pacto social con los electores, sí con los poderosos de turno. 

Los partidos políticos eran un cuerpo vivo, que actuaban de correa de transmisión entre los reclamos sociales y las conducciones y autoridades varias, donde la militancia y los equipos técnicos surgidos de ella, armaban después de mucho tiempo de debates acalorados, las prioridades, las propuestas y las plataformas y salían a potabilizarlas en cada comunidad. Todo ello ha sido reemplazado por tecnócratas contratados, gurúes, expertos en mercadotecnia y asesores de imagen, que siempre tratan de mostrar a sus contratantes como impolutos, incoloros y sobre todo, lo más alejado posible a aquello que tenga algún tufillo a política, generando ellos mismos las sospechas sobre una de las más nobles actividades del hombre. 

Las frases: la muerte de las ideologías, hoy es tiempo de gestión y yo no tengo nada que ver o no vengo de la política, es toda una filosofía política en la que se escudan, fogoneada por los grandes acorazados de la Prensa (al decir de Deodoro Roca) y sus intereses corporativos y de la que hay que escapar raudamente en defensa propia. 

En tercer lugar los desencantos sociales no se producen por ausencia de debate y la ostensible orfandad de propuesta, sino todo lo contrario, el desencanto es una consecuencia directa del incumplimiento de lo prometido o la defraudación a las expectativas de los electores. 

Menem dixit: “Si a la gente les decía realmente lo que iba a hacer, no me votaban".

Mientras los candidatos sigan haciendo campañas y no militen públicamente cada una de sus ideas a través de los años, cada vez se harán más dependientes de la mercadotecnia para el conocimiento general y para imponer no una idea, sino un imagen, en un simulacro de política, vacío de contenido, aunque podrá ser redituable electoralmente, pero que agrava el descreimiento y el divorcio con la sociedad. 

En otro orden de cosas sería suicida desconocer que la mercadotecnia a través de empresas y corporaciones comunicacionales y de entretenimiento (porque de periodismo y de información hay muy poco), han impuesto una variedad de estereotipos sobre modelos de personas socialmente potables, que del mundo del espectáculo se han trasladado al de la política y que están lejos de abarcar la variedad de los tipos humanos mayoritarios. 

El espectáculo se nutre de lindos, flacos, jóvenes, simpáticos, locuaces, exitosos, elegantes, sexis, instruidos, famosos, audaces, etc., otorgándoles un plus de ventaja en comparación con aquellas personas que no reúnen dichas características y que luego gran parte de la población consumidora de esos medios, transpola a las preferencias electorales para la selección de sus candidatos. 

Este neolombrosianismo de la tipología humana en el terreno político, se vuelve tremendamente peligroso y discriminatorio, poniendo en desventaja a la mayoría de los habitantes del país, transformando a la democracia en un acto fallido, generador de una suerte de voto calificado a la inversa; ya no se discrimina al elector sino al aspirante, aunque el mismo tenga firmes convicciones y compromisos sociales y democráticos. El “tipo humano impuesto” no es el recomendable. 

Imagine además, que si algún candidato por actitud de vida, terror escénico u otras características rechazara este tipo de herramienta, nunca tendrá chance en el resultado de los comicios. Con este artilugio Yrigoyen nunca hubiera sido candidato y menos presidente. 

Una amiga, decía de ellos: “son un invento mediático, como tantos otros, de los yanquis, y ellos saben mucho del negocio del espectáculo. Su país es un gran espectáculo, poderosamente mediático. Me dan cosa los que se exponen, siento hasta pudor por ellos, y algo de lástima, al tener que descarnarse así ante todos y lo peor es que no son legítimos, francos, transparentes, ya que tienen que tener todo pautado, el tiempo y lo que dicen y cómo lo dicen. ¡Un horror! 

Un impulsor de un proyecto, bien intencionadamente dice: “Consideramos que hoy hay un debate en la sociedad y un pedido de que los políticos acerquemos nuestras plataformas y propuestas de gobierno en un debate serio, y que se respete el derecho a que los ciudadanos cuenten con la mayor información posible de cada candidato y fuerza política a la hora elegir autoridades de Gobierno”. 

Ante esta afirmación me permito hacer algunas correcciones: En la sociedad no existe ese debate, si en los medios que fijan la agenda autoritaria de la política, previas encuestas pagas, ya que lo que la sociedad quiere es que no se los engañe con propuestas que no se tiene voluntad o posibilidad de cumplir, debate por medio o no y el derecho de que cada ciudadano cuente con información de cada candidato, no se garantiza con debates guionados por asesores que determinan palabras claves en muchos casos engañosas, sino obligando a los partidos que en su tarea de social de militancia en contacto directo con la población, aclaren a la sociedad desde dónde hablan tanto desde lo ideológico, filosófico y lo político, sin temor a emplear categorizaciones o encasillamientos, que no por denostados o considerados anacrónicos por los sectores de poder sobre todo económico, no han perdido vigencia. Es saludable volver a decir que se habla desde la derecha, el centro o la izquierda y sus combinaciones posibles, no haciendo un ocultamiento vergonzante o temeroso de la censura mediática y de sus mandantes. 

Podría coincidir con un legislador que afirma: “El intercambio de ideas o propuestas de cara a la ciudadanía no puede ser una opción sino una obligación”, aunque ello no se consigue con los debates, mientras los partidos y los aspirantes no vuelvan a hacer política. 

Estoy convencido de que la diferencia entre un candidato y otro, no es la imagen o el buen uso de lo escénico o la verba, sino su compromiso, sus convicciones y sobre todo su patriotismo. 

A los medios no les interesa que se debata, sí que haya peleas y agresiones, por cuanto eso vende, aunque la política pague los platos rotos. 

Por último, lo dejo para que lo piense y me despido hasta la próxima aguafuertes.

Caso Nisman: dislate 10 - racionalidad 0

OPINIÓN de Ricardo Luis Mascheroni, Argentina.- Recientemente un Fiscal de la Nación que acertado o no, investigaba, quiero creer que imparcialmente, una cuestión sensible de Estado, como fue el atentado a la AMIA, ha muerto, en circunstancias cuando menos dudosas y todos deberían, por prudencia, antes de emitir una opinión al respecto, esperar que la justicia dilucide el caso. 

A partir de este hecho luctuoso y preocupante, se ha desatado en el país un verdadero aquelarre al que nadie quiere faltar, comunicacional, político e institucional, pocas veces visto, que casi nada aporta al esclarecimiento del hecho ni a la tranquilidad general, y que engrosa el “rating de la muerte”, al que algunos medios nos tienen acostumbrados. 

El Gobierno que se cree poseedor de todas la verdades y la oposición, fogoneada por sectores de la prensa e intereses visibles y no tanto, aportan jugosamente su granito de arena a la confusión general. 

Debo confesar que ninguno de los que ha opinado sobre el caso (seguramente hay excepciones) me ha sorprendido por el tino, la prudencia, corrección o sensatez de sus planteos. 

Estamos frente a un verdadero dislate en su acepción etimológica, o sea un disparate o despropósito disparado a lo loco, a diestra y siniestra, que va ganando por goleada. 

Es necesario analizar en qué contexto se produce el hecho, sobre todo cuando transitábamos un Enero tranquilo, en que las apostillas electorales se centraban en ver si el oficialismo ganaba o no las elecciones del corriente año, en primera vuelta o no, frente a la orfandad patética de todo el arco opositor. 

En ese panorama el diablo metió la cola como diría mi abuelo o alguien abrió la Caja de Pandora y las consecuencias están a la vista. 

Antes de continuar la presente, dejo expuesta mi desconfianza en los hechos fortuitos, casualidades o detonantes rutilantes, y estoy convencido que la 1ª guerra mundial no empezó con el asesinato en Sarajevo, la 2ª con la invasión a Polonia, así tampoco lo que pasa en el país, con la muerte de Nisman. 

Decir algunas cosas puede no ser políticamente correcto, en un país que ha instaurado una suerte de estigmatización de los que piensan por fuera de las concepciones impuestas de un lado y otro. 

El alineamiento militante de los profesionales de prensa en una dirección u otra, la censura y la autocensura planean evidentes sobre el panorama periodístico y por ello, a nadie llama la atención o preocupa, que en los medios oficiales no haya voces en contrario, ni menos en los opositores que reiteran hasta el hartazgo por acción u omisión hechos de dudosa veracidad. 

En ese mar de noticias tendenciosas, la población, sin información confiable, sigue el caso como si fuera un culebrón turco y se inclina por una u otra hipótesis, según sus simpatías u odios, hacia el oficialismo o a la oposición. 

Mientras las empresas periodísticas de parabienes, mantienen a sus seguidores atornillados frente a los titulares y los supuestos avances del caso. 

La verdad real, a esta altura, colijo que poco o nada importa, el show debe seguir y se echa mano a todo lo que ayude al debilitamiento del oficialismo, en la guerra santa desatada por la oposición y los grupos de poder aliados a ellos. Los errores políticos y la incontinencia verbal del gobierno, tampoco colaboran al aquietamiento de las aguas. 

Hubiera deseado que frente a una cuestión de Estado, todos sus componentes hicieran causa común en la preservación del mismo. En el caso vemos lo contrario, ya que la precaria afecttio societatis que nos caracteriza, se resquebraja aún más, desatando fuerzas que diluyen todo. 

Sobran respuestas temerarias de un lado y del otro y nadie pregunta seriamente ¿por qué ahora? y sobre todo, ¿a quién perjudica o beneficia este hecho?, para que a partir de ese punto se pueda trabajar en la resolución del caso. 

En los tiempos que corren, nada es porque sí, mucho menos gratis; algunos ganarán y muchos perderán y como decía Sartre: “Cuando los ricos hacen la guerra, son los pobres los que mueren”. 

En un país serio y ante un caso de esta envergadura, el gobierno debería haber convocado a los líderes de todas las fuerzas políticas y sociales y si no lo hiciera, ellos mismos deberían haberlo exigido. En el nuestro, como en el Antón Pirulero, cada cual atiende su juego y quiere llevar agua para su propio molino. 

Me parece una bajeza querer sacar réditos políticos de un hecho que nos afecta a todos y además es inexplicable que los opositores se sumen a la marcha convocada por aquellos que tienen la potestad constitucional de investigar, y que a la luz de diversos hechos graves ocurridos en 30 años de democracia, no los ha caracterizado la eficacia y profesionalidad en el cumplimiento de sus deberes. Si hubieran sido eficientes, muchos de los casos, que durante años se ventilan más por la prensa, que por lo juzgados, quizás tendrían alguna resolución y la verdad salido a la luz, cosa que no ha ocurrido. 

Puede que estas reflexiones no agraden a todos, ya que el humor social no acepta términos medios, se está “conmigo o es mi enemigo”, mientras el sentido común, la equidistancia y la racionalidad son sospechadas.
Parafraseando a la marcha de San Lorenzo, podemos decir: tras los muros, sordos ruidos oír se dejan de corceles y de acero. Son las huestes que prepara la oposición para luchar en las elecciones.
Los dejo para que lo piensen y me despido hasta la próxima aguafuertes.

Ricardo Luis Mascheroni – Docente

Crisis ambiental, elecciones y el silencio político

OPINIÓN de Ricardo L. Mascheroni, Argentina.- Si recorre el universo informativo local o internacional, observará, que gran parte de las noticias que se difunden, tienen su origen en cuestiones ambientales, aunque por lo general, no aparecen en lugares destacados y casi nunca se explicita el porqué de esos hechos.
Inundaciones, huracanes, desertificación y sequías, migraciones, merma en los rindes agrícolas, destrucción de infraestructuras, pérdida de biodiversidad, muertes por doquier y otras tantas calamidades, tienen su raíz en la crisis ambiental planetaria, como consecuencia de nuestras propias y destructivas acciones. 

El “enloquecimiento” del clima y sus cambios en marcha, condicionan el futuro, abriendo un signo de interrogación sobre el devenir común de una gran parte de las especies, entre ellas la nuestra. 

Nada de ello, deriva de una maldición bíblica o de otra especie y sus soluciones están mucho más allá, de los conocimientos científicos o tecnológicos, en los que muchos gestores públicos depositan toda su confianza. 

La crisis ambiental es producto de la crisis civilizatoria, que creyó que puede amoldar la naturaleza a su antojo y por tanto, en su esencia es ética y política, sustentada en paradigmas de producción y acumulación, irracionales e inviables en un planeta finito. 

La falta de equidad, la avidez de los poderosos y la ausencia de políticas que armonicen los distintos intereses sociales en el plano nacional y global, llevan a que el ambiente sea la variable de ajuste y botín de guerra de las disputas y que la desigualdad y la violencia se potencien sin solución de continuidad. 

Mientras un escaso 2% de la población mundial es dueña del 50% de las riquezas del Planeta y un 20% enriquecido se come el 80% de los alimentos y de la energía que se produce, el restante 80 % de la humanidad se debe contentar con muy poco, haciendo que cualquier solución sea poco factible. 

En una mesa con 10 comensales y 10 platos servidos, cualquiera pensaría que todos se alimentarán, pero no, dos de ellos devoran ocho platos y los restantes ocho deben conformarse con dos. 

Ello queda patente, en que en las cada vez más recurrentes crisis económicas y financieras mundiales, los ricos se vuelven cada vez más ricos y los pobres miserables. 

Por ello, cada día estoy más convencido, que la política en serio y con mayúscula, es el medio (el único medio) para ir equilibrando las cargas y minimizar las desigualdades, restableciendo la justicia social.
Pero tampoco podemos ignorar, que la política está en falta y que su déficit es notorio y preocupante en el tema. 

Para colmo, quienes hoy se presentan a la consideración electoral, salvo excepciones, están más interesados en vender una imagen, que ponerse a pensar, estudiar y proponer en concreto cuáles son las soluciones que ofrecen a la ciudadanía sobre los graves males que la aquejan. 

Aunque le parezca raro, la inseguridad, que tanto preocupa, también tiene sus raíces en lo ambiental, ya que la falta de planificación urbana, la exclusión, el hacinamiento, la falta de servicios, la reducción de espacios comunes y verdes, agrava el problema e incrementa la violencia. 

El fenómeno de las megalópolis y sus populosos conurbanos, en muchos casos alentados desde el Estado con sus políticas clientelares y habitacionales sin planificación estratégica, o por desarrolladores privados, que está en franca expansión en los países empobrecidos de la Tierra, generan conflictos irresolubles en plazos más o menos largos. 

Desmiéntame si me equivoco, estamos en un período preelectoral, observó a alguno de los candidatos abordar todos o algunos de estos problemas? 

Casi todos se limitan a vender una imagen, cual si fueran un jabón, una licuadora o una Tablet, y usan las mismas reglas de publicidad engañosa, apoyada por una millonada obscena de pesos y asesores de marketing que elaboran consignas vacías de contenido, sin compromiso alguno. 

Lo política electoral se circunscribe a hacer arquitectura o ingeniería y a la compra de lealtades, a través de promesas varias o lugares en la integración de listas. 

Mientras los candidatos se “auto eligen” en base a encuestas interesadas, previo bombardeo mediático, los partidos de masa, la formación de cuadros o la generación de posiciones políticas filosóficas languidecen peligrosamente y la democracia se vacía de contenido. 

Lo dejo para que lo piense y me despido hasta la próxima AGUAFUERTES. 

Ricardo Luis Mascheroni - Docente

Negocios privados y apropiación de los espacios comunes

A propósito de las cocheras en las plazas

OPINIÓN de Ricardo Luis Mascheroni, Argentina.- “No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética. Lo que más me preocupa es el silencio de los buenos”. Martin Luther King

Parecería que la década de los ’90 nunca termina y que los herederos de Menem, insertados en todas las fuerzas políticas, siguen actuando con la misma lógica, en cuanto al hecho de seguir haciendo buenos negocios privados con espacios públicos y semipúblicos. 

A pesar que en esos años, casi se liquidaron todas las joyas de la abuela (empresas y recursos estratégicos del Estado), todavía quedan algunas de gran valor, como es el patrimonio público de los argentinos, al cual la patria contratista vigente aún, bajo la aggiornada figura de emprendedores y desarrolladores (valet estable de los amigos del poder), ve con buenos ojos y no le desagrada la continuidad de las tendencias neoliberales. 

Salvo honrosas excepciones, en la mente de los funcionarios, sean del orden nacional, provincial o municipal, subsiste y se incrementa las prácticas de hacer buenos negocios con la tierra del Estado. 

De los terrenos portuarios (Puerto Madero, Rosario y Santa Fe, vía Master Plan marcaron el camino a seguir) se pasó a los ferroviarios, a los caminos de sirga, y los de las fuerzas armadas y otros tendrán el mismo destino. 

No soy original en nada al decir que, en los últimos años y en distintas jurisdicciones y ciudades, ha recobrado fuerzas la neo mercantilización de paseos, parques y espacios verdes pertenecientes al dominio público o privado del Estado, mediante la instalación de bares, playas de estacionamiento, cocheras o los denominados en la actualidad “núcleos de servicios”, tierras destinadas al uso común que va a parar a manos de “desarrolladores o concesionarios”, los que a través de estos mecanismos obtienen pingües ganancia a expensas de todos, disimulándose ese desapoderamiento, bajo el tentador argumento de mejoría de esos lugares, ya sea mediante la instalación de novedosos juegos para niños, paneles sanitarios, playones deportivos y mayor eficiencia en la seguridad, en lugares supuestamente cada vez más inseguros. 

Las distintas administraciones del siglo XXI, se sienten amos y señores de esos espacios y en forma autoritaria y antidemocrática disponen de ellos en forma unilateral, a espaldas de toda la comunidad y sin su participación, pese a llenarse la boca de instrumentar nuevas formas de democracia participativa.
Como expresa la Arq. y Urbanista Graciela Mariani: “Las formas que va tomando el crecimiento urbano son la expresión de las interacciones entre las fuerzas, políticas, económicas y sociales. Cuanto más desiguales son sus fuerzas, así de desigual será su representación en el espacio ciudad y cuando los intereses económicos son preponderantes sobre los otros y seguramente los más relegados serán los intereses sociales, veremos que la especulación inmobiliaria, la de las de las construcciones más sofisticadas, avanzan a una velocidad descontrolada, por sobre todos aquellos espacios que en otro momento fueron centro o partes del interés social y la vida comunitaria.” “Y aquí es donde aparecen los complejos de torres, los shopping centers, los hoteles de lujo, los estadios monumentales, inmensos edificios de estacionamiento, aéreos o subterráneos y las autopistas para los traslados.” 

“A ese capital especulativo no le interesa ni los habitantes, ni la salud, ni la ecología ni las más mínimas de las necesidades humanas y cuanto más corruptas sean sus estructuras sociales, más rápidamente se desarrolla arrasando con la vida ciudadana.” 

“Mientras tanto los jueces se declaran incompetentes para atender los de Amparo presentados por las ONG y Asociaciones vecinales, la fiscalía no quiere atender los reclamos vecinales, los medios hacen poco lugar a la protesta, los Consejos profesionales avalan el "progreso" en espera de futuros trabajos.” 

Algunos años atrás, para un candidato a Intendente, posteriormente electo, me pidieron un aporte sobre el tema del Espacio Público; respondiendo más o menos lo siguiente: La especulación urbana se está convirtiendo en el principal problema ambiental y social, que destruye nuestro recurso más preciado, el suelo, provocando un alarmante aumento de la corrupción. 

No se entiende, que el municipio con la proliferación de áreas técnicas o a través de pomposos planes que al inicio de cada gestión se anuncian como Planes Directores, Reguladores, Estratégicos, o cualquier otra denominación, nada diga al respecto, y quiera presentar a la ciudadanía un Plan Urbano que es más de lo mismo. 

Sospechosamente, nunca existen políticas o mecanismos de regulación, ni prevenciones ambientales para preservar la calidad de vida y el bienestar de los vecinos, cuando de grandes inversiones se trata. Ya sean, grandes mercados, telefonía, autovías, obras en zonas inadecuadas, lechos de crecidas o de inundación, entre otras. 

Transcribía del informe "Geo Argentina 2004" lo siguiente: “Se observa que las normas urbanas terminaron por aplicarse solo a la clase media ya que "El mercado solía eludir o manipular el control normativo en la producción de hábitat para los sectores socioeconómicos altos, en tanto los sectores bajos no podían cumplimentarlo por su incapacidad económica"; el resultado "baja calidad ambiental de grandes sectores urbanos" y "la inexistencia o mínima provisión de servicios". 

"Se consolidó la hegemonía de la rentabilidad: se protege aquello que deja ganancia o -al menos- no implica inversión social, mientras que se estimula o tolera todo tipo de arbitrariedad individual, aun cuando se agravie derechos personales o normas preestablecidas. El shopping y la autopista son, así, una suerte de salvaje pragmatismo para el cual la modernización sólo puede consumarse en términos de exclusión social."
Los espacios públicos son objeto de apropiación privada y el Estado Municipal va resignando cada vez más su poder de policía y su capacidad de regulación e intervención frente a tales iniciativas. 

En ese esquema, plazas, paseos, parques, zonas de escurrimientos, playas, albardones costeros, cursos de agua, reservorios, terrenos públicos, calles, espacios aéreos, terminales de ferrocarril y demás bienes de ese patrimonio van siendo abandonados esperando la oportuna "ayuda de los emprendedores" en perjuicio de la ciudadanía. 

Los reglamentos de zonificación no se cumplen y tampoco existe la voluntad política de hacerlos cumplir.
Y proponía una decidida intervención de la administración municipal en ejercicio del principio de autoridad y el poder de policía tendientes a la recuperación, conservación y mejoramiento de esos espacios, en beneficio de la comunidad, estableciendo un orden de prioridades apoyado por los resultados de las consultas sociales. 

Quiero terminar con una reflexión de Jordi Borja (reconocido urbanista catalán) que dice: “Actualmente el carácter especulativo del capitalismo financiero cuya lógica cortoplacista es producir dinero por medio de dinero, degrada y miserabiliza el espacio público y a la larga conlleva la progresiva disolución de la misma como el ámbito más real de la democracia.” 

“Los urbanistas deben ser también voces críticas, que denuncien los muros que cierran calles y barrios, la privatización de los espacios públicos y la exclusión de colectivos sociales. Y no ser cómplices de operaciones que proponen rehabilitación de zonas deficitarias pero que persiguen expulsar a una población para que ocupen el lugar colectivos más solventes.” 

“Lamentablemente los urbanistas en su mayoría no se plantean estas cuestiones, unos por afán de lucrarse en las operaciones perversas citadas, la mayoría por no haber tenido una formación más integral, que combine el diseño formal y los efectos sociales, la cualificación del entorno urbano con el sentido que ello tengo para la ciudadanía, la funcionalidad urbanística con la expresión política. El urbanismo no puede olvidar que no es solamente una técnica y un arte, es también un instrumento de intervención social y un ejercicio de responsabilidad política.” 

Los dejo para que lo piensen y me despido hasta la próxima Aguafuertes.

La papamanía y una dosis de plagio

OPINIÓN de Ricardo L. Mascheroni, Argentina.- Casi 20 siglos de historia no son poca cosa para la vida de una organización social, tampoco lo es, mantenerse durante todo ese tiempo con cierto grado de preponderancia mundial. 

En el transcurso de ese tiempo y en distintos espacios, la Iglesia Católica, ha visto el alumbramiento y caída de imperios y reinados, la desaparición de países y de innumerables organizaciones e instituciones que tenían pretensiones de perpetuidad. 

Más allá de vaivenes históricos y de períodos de florecimiento o de decadencia, la Iglesia ha logrado mantenerse, capeando temporales y escisiones difíciles de sobrellevar para muchos, lo cual no deja de asombrar. 

Hoy, en el trono de la misma se ha sentado Jorge Bergoglio, con el nombre de Francisco I, un político de fuste y un publicista notable, a la que se agrega una habilidad innata y también cultivada para concitar adhesiones populares, seguramente como muchos otros Papas o líderes políticos mundiales que aspiraron a transcender. 

Como plus de sus condiciones, la popular está tentada a decir: “el Papa tiene calle”. 

El arribo al papado, no es producto de la casualidad, la suerte o el destino, todo lo contrario; es la culminación de una ardua tarea de zapa previa, abonada por un esquema de alianzas trabajada por años con líderes políticos, empresariales, económicos, financieros y sociales de todo el mundo, pertenecieran a la fe católica o no. 

Tengo el presentimiento de que el Cardenal Bergoglio partió de Buenos Aires sabiendo que sería el Papa, por cuanto se habían hecho todas las tareas concienzudamente para ello. 

En el Estado Pontificio del Vaticano no hay milagros, aunque cada tantos años se los quiera producir y por ello, no lo fue tampoco, la entronización de Francisco. 

El escenario no podía ser peor, asume en un marco generalizado de descreimiento hacia las cúpulas eclesiásticas en todo el planeta, producto de corruptelas, escándalos sexuales, económicos, financieros y administrativos, agravado con un pérdida de religiosidad social que provocaron un raquitismo y enflaquecimiento de las adhesiones a la institución. 

La iglesia estaba sospechada y debilitada y había que producir un cambio, que el tiempo develará la profundidad del mismo. 

Lo que no hay duda es que quien lo motoriza hasta ahora, tiene el piné para ello y además es jesuita; un soldado de la Compañía, profesional y entrenado por años en lidiar en situaciones conflictivas, detectar necesidades y generar respuestas y simpatías. 

En este contexto el Papado de un jesuita en este tiempo y espacio, no debería ser ninguna sorpresa. Tampoco lo es la elección del nombre, ya que el de Asís encarna la negación del boato, el lujo y la riqueza, sumado a la armonía y reverencia con todo lo existente. 

Nada nuevo bajo el sol, salvo la potencia de fuego formidable de los medios de comunicación, que hoy lo mima y que Francisco sabe aprovechar para acercar voluntades. 

Tal vez como sus antecesores, el Pontífice actual, tenga preferencias electorales en su país de origen, como anteriormente la tuvieron Monseñor Pacelli a favor de la Democracia Cristiana en Italia o la simpatía de Karol Wojtila para con el sindicato Solidaridad de Lech Wallesa en Polonia y al igual que ellos, haga su aporte a favor de un candidato para la resolución de la contienda electoral del año venidero. 

Mucho se ha escrito sobre los papas, intentando resaltar su figura y su significación y por ello voy a echar mano en una suerte de plagio reconocido a alguno de esos escritos. 

“esta tarde estuvo el Papa al alcance de los niños…no parecía incómodo con la temperatura…impartiendo bendiciones a diestra y siniestra, sin preocuparse del calor.” “los niños de las escuelas, sudando la gota gorda dentro de sus uniformes…agitaban los banderines amarillos y blancos –los colores del Vaticano-.”
“Lo asombroso es que este Pontífice, …quedará en la historia de la humanidad como uno de sus políticos más hábiles, inteligentes y discretos,…trabajando como de costumbre, desde la 6:15 de la mañana, hasta un poco después de la media noche. …éste ha sido el año decisivo en su vida…asistió a audiencias colectivas dos veces por semana… No es difícil conseguir el ingreso a esas audiencias…y en una visita a Roma, una audiencia papal será siempre una cosa a la cual se debe asistir, aunque no se comulgue con las creencias católicas. …el Papa sabe que no todos los peregrinos son verdaderos peregrinos…muchos van por curiosidad. Por eso no se prohíbe la entrada a las cámaras fotográficas…porque tal vez el mismo…, con su profundo conocimiento del corazón humano, sabe que él es uno de los grandes espectáculos del mundo”.
“Ecce Homo” 

“Es un hombre que produce una asombrosa sensación de limpieza. Durante la audiencia en la plenitud de las ovaciones, va recorriendo lentamente con la mirada los diferentes sectores, …cuando el Papa miraba, se tenía la sensación que estaba mirando a cada uno de los presentes, se complace en recorrer con la mirada, calculadamente, …como si estuviera respondiendo personalmente a cada uno.” 

“El Poder y la Gloria” 

“Toda esa atmósfera de remota e inalcanzable divinidad desaparece por completo en presencia” (del Papa). “parece un sencillo curita de provincia,…Me parece que esa es la esencia de su éxito atronador…Todos tienen la sensación de que han conversado con él, de que han empezado a ser sus amigos personales, y de que si mañana o pasado lo encuentran por la calle, él se detendrá a conversar un rato sobre el mal tiempo, sobre la familia y sobre” (fútbol). 

“Para concluir, bendice todos los objetos, medallas, relicarios, crucifijos, rosarios, en poder de los presentes. Es en verdad un momento emocionante.” 

“…en realidad está viviendo una segunda y dinámica juventud. Probablemente ningún jefe de Estado está desarrollando en este momento una actividad pública, más intensa, más inteligente y definida que Su Santidad. Otros de los frentes que está atendiendo casi personalmente, es el deporte. Ese interés por el deporte lo lleva Su Santidad en la sangre, que desde niño aprendió a sentir la fiebre del deporte en las acaloradas discusiones que protagonizan los obreros …(por) una partida de fútbol”. 

Por último, aunque sorprenda, debo aclarar que todo lo entrecomillado y en negrita, es autoría del Premio Nobel de Literatura, recientemente fallecido, Gabriel García Márquez, quién escribiera sobre el Papa Pío XII allá por 1955, lo que no dista mucho, de lo que muchos piensan o escriben hoy, sobre Francisco, por ello Ud. deberá seguir los acontecimientos sociales y políticos mundiales y locales, y a partir de ello, ir sacando sus propias conclusiones y sobre todo analizar las lecciones de la historia.

Traslado de la capital

Un proyecto estratégico, una necesidad y una reparación histórica

OPINIÓN de Ricardo L. Mascheroni, Argentina.-  A través de los años, distintos historiadores, estudiosos, analistas, políticos y politólogos, en torno a la federalización de Buenos Aires, han expresado que la misma se constituyó en el germen de muchos de los males y padecimientos que han asolado a nuestro país.

Ya en su momento figuras públicas coetáneas a la misma se habían expresado en ese sentido, y particularmente Leandro N. Alem, desde su banca de Diputado en la Legislatura de Buenos Aires, en su famoso debate con José Hernández, trató de alertar sin éxito a sus contemporáneos y a las futuras generaciones sobre las implicancias negativas de esta decisión.

A partir de la federalización se prolonga y consolida la tendencia centralista y monárquica de la época virreinal, devenida en unitaria y elitista en el manejo de lo cosa pública durante Rivadavia y otros.

La reafirmación de un país macro encefálicosorbió los esfuerzos, sacrificios y economías de toda la Nación, situación que en parte sigue vigente en la actualidad.

La historia nacional es en cierta medida la de una Capital rica, fastuosa, culta, avanzada enfrentada a provincias pauperizadas, con su gente desarraigada y en constante migración hacia aquella y mendigas del poder central.

La capitalización se constituyó en un corsé de acero para la política nacional, ejercido por las oligarquías, los terratenientes y las élites ganaderas en una primera etapa y luego en su continuidad histórica por las cúpulas empresariales multinacionales, bancarias y exportadoras.

Esos sectores fueron los verdaderos artífices y beneficiarios de dicha medida, lo que se puede inferir de las palabras de José Hernández, al abogar a favor de la capitalización de Buenos Aires, oponiéndose a Alem en el debate parlamentario, cuando dice: “Ese comercio extranjero,… ha manifestado diariamente su opinión en favor de la cuestión Capital por medio de sus órganos más legítimos, por medio de sus órganos más genuinos en la prensa. Ese comercio extranjero tiene en la prensa de Buenos Aires; modelo de la prensa de Sudamérica”. “ese comercio tiene diez periódicos en Buenos Aires. Tiene dos periódicos alemanes, tres ingleses, uno suizo, dos franceses, tres italianos y uno español, y esos periódicos sin excepción de uno solo, están en favor de la resolución de esta cuestión, haciendo la capital en Buenos Aires, y lo repito, sin excepción de uno solo….éstas son las legítimas aspiraciones del comercio.”

Hoy podríamos afirmar que el Mercado y los mass-media fueron los sectores más interesados en la capitalización y los más beneficiados por la medida, pese a la resistencia de casi todo el pueblo de la Nación.

Sarmiento que también fue un férreo opositor, creía que una república federal se debía resistir a la que fue la capital monárquica y unitaria y en su defecto se debía fundar una nueva, que para él debía radicarse en la isla Martín García y ser denominada “Argirópolis”.

Para mayores males, esos “sectores a los que le interesaba el país”, enquistados en Buenos Aires, siempre contaron, cuando las cosas no eran de su agrado, con la complicidad de la oficialidad egresada del Colegio Militar de la Nación, cuyo linaje se emparentaba con esa burguesía en continuo crecimiento, para imponer por el golpe de estado y dictaduras varias, la vigencia de sus propios intereses por sobre los de todo el país.

Al gobierno del Dr. Raúl Alfonsín se le podrán achacar muchos errores en su gestión, pero la historia cercana o lejana, lo tendrá entre sus grandes próceres, fundamentalmente por: la defensa irrestricta del sistema democrático, el juicio a las juntas militares genocidas, a las cuales institucionalmente el peronismo le había otorgado un bill de impunidad y el intento lúcido y estratégico, aunque no materializado del traslado de la capital.

Estoy convencido, como tantos otros, que Argentina necesita la culminación de este proyecto. 

Necesita una capital nueva, moderna, racional y confortable, alejada de todos los entornos, lujos, placeres y presiones, lo más equidistante posible de todos los puntos cardinales del territorio nacional y que se constituya en la defensa de los intereses comunes y no sólo de los porteños.

Asiento institucional donde no tengan cabida las distracciones, vicios y círculos áulicos de toda gran ciudad y que evite al decir de Alem: “la violencia que se hacían esos señores en salir de este CENTRO DE PLACERES Y COMODIDADES, en donde se lleva una vida tan agradable, cuando hay recursos suficientes, cuando uno es Presidente o Ministro y está radicado aquí por distintos vínculos.”

Las luces de la gran ciudad que atrae a muchos, que como la de los faroles a los insectos y termina quemándolos, no es ajena a los legisladores y funcionarios de todos los niveles que se trasladan a ella en cumplimiento de sus funciones, a los que también atrapan y terminan presos de sus tentaciones.

Cuántos de ellos fueron a la Capital a defender los intereses del interior y terminaron comprando en puerto Madero, o construyendo fastuosas residencias en los conurbanos de la misma, acabando por ser candidatos en sus domicilios capitalinos, sin regresar nunca más a sus provincias, ni levantar sus banderas originarias.

Pienso que cualquiera que gobierne el país, del signo político que sea, tiene la obligación institucional, moral, histórica y social de encarar decididamente este desafío, que evite seguir chocando siempre con la misma piedra y la reiteración de errores, desde hace más de un siglo a esta parte.

En particular para los radicales, ello debe constituirse en una cruzada en base a su historia partidaria que honre por igual al fundador del partido Dr. Alem y al Dr. Raúl Alfonsín, quizás ello les haga dejar de lado mezquindades y egoísmos propios de las disputas políticas internas, y puedan encaminarse en pos de objetivos superiores, que hoy no aparecen tan claros en ese partido.

Quizás el radicalismo no sería tal, sin la convicción de Don Leandro y la derrota en este tema, que lo llevó a renunciar a la Cámara y a sus pertenencias políticas, hecho inédito en la actualidad, para resurgir casi una década después con toda su fuerza y con un nuevo alineamiento en la nacional y popular para fundar la U.C.R.

Más allá de lo que piensen algunos, creo que siempre es una buena oportunidad para encarar proyectos de esta magnitud y que apunten a una transformación estructural del país, en tanto y en cuanto se hagan con la seriedad, transparencia y las consultas necesarias que el caso requiere.

Durante años los del interior han estado obnubilados, encandilados y confusos frente a la gran capital, como Atila frente a Roma y no alcanzaban a entender que la música que se sintonizaba en el país, era escrita por porteños y para porteños, más allá de sus orígenes o procedencias.

Desde siempre los suspiros de la capital fueron un espasmo para el país y se creyó que los intereses de Buenos Aires eran los de la Nación, y así nos fue.

Por otra parte la ley de traslado se encuentra vigente y debe ser cumplida a menos que se modifique o se derogue.

Termino estas reflexiones con las palabras de Alem, en el cierre de su profético vaticinio, que debería enseñarse en las escuelas y que a lo largo de los años se ha convertido en una dolorosa realidad, que algunos seguimos reivindicando: “Yo he hablado para todos, he dicho, menos para la cámara, y no he hablado siquiera para estos momentos, sino para el futuro".



16 de Noviembre: “Día Internacional para la Tolerancia”


OPINIÓN de Ricardo Luis Mascheroni.-  15.11.13. “El que está frente tuyo, es tu semejante.” (Albert Camus)

En Diciembre de 1996, por Resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas, se invitó a los Estados miembros a que el 16 de Noviembre de cada año, observaran el Día Internacional de la Tolerancia, realizando actividades de difusión sobre el tema, dirigidas tanto a los centros de enseñanza, organizaciones no gubernamentales y al público en general.

En 1995 se había celebrado el Año de las Naciones Unidas para la Tolerancia, por iniciativa de la Unesco, y el 16 de Noviembre de ese año se aprobó la Declaración de Principios sobre la Tolerancia, que en su artículo 1º dice: “La tolerancia consiste en el respeto, la aceptación y el aprecio de la rica diversidad de las culturas de nuestro mundo, de nuestras formas de expresión y medios de ser humanos. La fomentan el conocimiento, la actitud de apertura, la comunicación y la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión. La tolerancia consiste en la armonía en la diferencia. No sólo es un deber moral, sino además una exigencia política y jurídica. La tolerancia, es la virtud que hace posible la paz, contribuye a sustituir la cultura de guerra por la cultura de paz.”

El día debe servir para realizar un profundo examen de conciencia sobre nuestras actitudes y conductas para con los demás y sobre todo en relación a aquellos que son diferentes, o no participan de nuestras creencias, opiniones o culturas.

Lamentablemente transitamos una época en la que la intolerancia es la regla y la tolerancia la excepción. A la inversa que en la máxima de Camus, el que está frente nuestro, no es un semejante, sino que es competidor o un rival al que hay que derrotar, nadie sabe muy bien por qué.

Los seres humanos en el devenir histórico nos hemos alimentado de odios y desconfianzas y muchos de los enfrentamientos fueron producto de los prejuicios culturales y religiosos.

Hoy se impone un cambio de actitud frente a los “distintos”, debemos encarar un nuevo aprendizaje, “ya que el desarrollo de la tolerancia y la confianza en las diversas comunidades no se logra de la noche a la mañana; es algo que requiere tiempo y esfuerzos.

Para avanzar en ese sentido es indispensable el acceso a la educación en un marco de amplitud, ya que la intolerancia suele tener sus raíces en la ignorancia y el temor a lo desconocido, al "otro", a otras culturas, religiones y naciones.”

Este disvalor muchas veces se adquiere a edad temprana, por lo que en los próximos años tenemos un desafío supremo, que se resume en mejorar la educación de los niños con principios de tolerancia, derechos humanos y libertades fundamentales.

Este Día debería “ser una ocasión de la educación para la tolerancia, así como de reflexión y debates sociales y políticos de mayor alcance sobre los problemas de intolerancia”. Es una oportunidad para proponer políticas que llenen los vacíos y resquemores existentes.

Si bien este problema es mundial, y está aumentando en muchas partes, sus manifestaciones generalmente adoptan formas locales o nacionales. “Por lo que las normas mundiales contra la intolerancia tienen que combinarse con medidas locales, nacionales e individuales.”

Cada uno de nosotros tiene su cuota parte de responsabilidad en el tema, pero también la posibilidad de usar herramientas a su alcance para revertir estas actitudes, de nosotros depende hacerlo.

Desde ahora y para siempre, comencemos a actuar para que la celebración de este Día Internacional pueda ayudar a promover la tolerancia en cada país y en el mundo.

Es necesario lograr la participación de toda la sociedad, y principalmente, pero no exclusivamente, de alumnos y profesores en la búsqueda colectiva de un mundo libre de la intolerancia

“Una guerra medra nutriéndose en la intolerancia, la paz exige lo contrario. Reemplazar la desconfianza por una mejor comprensión de la cultura y las aspiraciones de los demás, contribuirá a que aprendamos a avenirnos y abonará el camino de una paz duradera.” Koichiro Matsuura. Director General de la Unesco.


Nota
Fuente: Servicio de Información de las Naciones Unidas






ARGENTINA - Desertificación monetaria, descanso dominical, y senadores



*1.11.13. OPINIÓN de Ricardo Luis Mascheroni.- 
Seguramente el lector se preguntará qué tienen que ver los términos del epígrafe entre sí, por lo que intentaré ensayar una explicación al respecto.



A la par de la desertificación de los suelos, existe una desertificación monetaria, que aunque distintas, producen efectos similares, empobrecimiento, una de los suelos y la otra de la gente.

Cuando se exportan commoditis, no se llevan soja, maíz o trigo, sino que fundamentalmente se llevan humus, nutrientes y agua y el suelo se queda sin ellos, por lo que queda pobre.

La globalización ha impuesto planetariamente un modelo consumista aplastante, que hace del tener un paradigma de vida.

Ese modelo impulsado por las grandes multinacionales que como ejércitos de ocupación colonizan hasta las zonas más recónditas del mundo y también las mentes, generan una dependencia cultural hacia ese sistema, que promete un paraíso, que nunca alcanzaremos.

Sus armas son la mercadotecnia, las marcas, patentes y royalties y los medios de comunicación monopólicos en lo ideológico, que machacan hasta el cansancio las verdades reveladas de la nueva religión del Mercado.

A través de esas armas, el mercado global se expande y maximiza sus ganancias, incrementando la tasa de transferencia monetaria desde los países empobrecidos hacia los enriquecidos del mundo, lo que le reporta no solo más divisas, sino fundamentalmente poder de decisión en pocas manos y por encima de los Estados mismos.

En ese esquema, sus regimientos, se encarnan en shopping, hiper y megamercados, bancos, casinos y salas de juegos y empresas de servicios (telefonía, turismo, prepagas de salud, etc.), de capitales globales.

Estos negocios, cual barrenos que horadan la piedra, van succionando hora a hora, día a día y año a año, el esfuerzo, el trabajo, el sacrificio y el ahorro de los pueblos en que se aposentan, con una rentabilidad mayor y más desproporcionada que en sus países de orígenes, que es remesada a sus casas centrales sin solución de continuidad.

Mientras las pasteras, mineras, petroleras, empresas agrícolas y demás se llevan el agua, los bosques, los nutrientes de la tierra, el oro, la plata, el cobre y tantos otros minerales de valor estratégico, liquidando nuestro patrimonio, los shopping, telefónicas, megamercados y casinos completan la expoliación, llevándose el dinero del bolsillo de los trabajadores, sumiéndolos en carencias y miseria.

Esto constituye el basamento de la desertificación económica y es lo único que explica que mientras Argentina creció muchos años por arriba del 8% de su producto bruto, solo unos pocos hayan mejorado su situación y un gran porcentaje de la población continúe bajo la línea de pobreza.

Por lo general estos negocios se radican en ciudades capitales o de magnitud, irradiando sus “ventajas” a las poblaciones vecinas, generando un mini turismo de proximidad sobre todo los días feriados y fines de semana.

Para ello cuentan con normas de flexibilización laboral que les permitan abrir los 365 días del año y una cartera laboral, que a tenor de sus dichos, alberga dudas sobre la procedencia de la medida.

Los habitantes de las poblaciones cercanas, se sienten atraídos por este “progreso” y como los insectos con la luz, van hacia ella y terminan quemándose en la misma, ya que dejan casi todos sus salarios en esas escapadas de fin de semana y regresan a sus localidades flacos de bolsillos.

Consecuentemente, los comercios que desde siempre en pueblos y ciudades pequeñas, se tuvieron que bancar todas las épocas, ven mermar sus ingresos y van languideciendo, generando un empobrecimiento generalizado, con pérdidas de puestos de trabajo y la emigración de sus jóvenes.

La desertificación de los suelos como la económica, tienen mucho en común, ya que ambas hacen desaparecer la riqueza y generan pobreza. La tierra yerma y arrasada y la desaparición del circulante y de la capacidad de ahorro, van quedando a su paso, matando toda posibilidad de futuro y la desocupación, la precariedad laboral y los quebrantos de la pequeña y mediana empresa florecen como hongos después de la lluvia."

Por fortuna la Cámara de Diputados de Santa Fe acaba de dar media sanción a un proyecto que dispone el descanso dominical, que en cierta medida es un freno a lo reseñado.

Esta sabia iniciativa vino a devolver una vieja conquista de los sectores del trabajo, conculcada injustamente y es producto de un amplio consenso por parte de casi todos los sectores involucrados en el tema.

Quizás algunos, que no se han convencido de las ventajas de esta norma, tendrían que preguntarse qué hacían los Domingos con sus padres y qué hicieron o hacen con sus hijos, recordando paseos dominicales, las comidas en familia o actividades comunes en ese día de encuentro.

Hoy los trabajadores de esos rubros, se ven privados de lo expuesto, en aras de mayor rentabilidad de las patronales, lo que repercute negativamente en las economías de pueblos y localidades de la región.

El Senado Provincial tiene en sus manos la herramienta para frenar esa sangría conocida como desertificación monetaria.

Este Cuerpo encarna la representación política territorial de los distintos departamentos de la provincia y los senadores tienen como misión defender los intereses económicos, sociales y productivos de los distritos de donde provienen, velando por el desarrollo y mejoramiento de las condiciones de los mismos.

Dentro de los asuntos a tratar por el Cuerpo, se encuentra la ley de Descanso Dominical, cuyo voto les da la posibilidad, de no sólo devolver un derecho injustamente conculcado a los trabajadores, sino de defender a las pequeñas y medianas empresas y comercios de su departamento.

Que los Senadores de La Capital y de Rosario o de alguna otra ciudad grande, se hayan manifestado en contra de esta ley, es entendible, ya que defienden las ventajas de las grandes cadenas que se ven beneficiadas con el empobrecimiento del resto de la Provincia.

A contrario sensu, no es entendible que el resto de los miembros del Senado no asuman el desafío de defender los intereses de su Departamento, evitando una sangría monetaria constante, que pone a sus actividades económicas al borde del colapso con el consiguiente descalabro social, en el que sus habitantes emigran a las ciudades engrosando los cordones de miseria y precariedad, cuando no atrapados en redes delictivas o de trata.

Quiero creer que los senadores estarán a la altura del desafío y adoptarán el mejor criterio que los haga dignos del mandato político otorgado por sus representados.

Los dejo para que lo piensen y me despido hasta las próximas aguafuertes.

ARGENTINA - Trenes, ambiente y desarrollo

OPINIÓN de Ricardo Luis Mascheroni.- 30.08.13. 

Pensar hoy, un proceso de crecimiento de un país sin tener en cuenta especialmente el sistema de transporte sobre el cual se va a apoyar el mismo, es pura irresponsabilidad y es como construir una casa sin cimientos.
Más pernicioso es aún, planificar como se viene efectuando en la Argentina en los últimos 15 años, un sistema de transporte sobre la base del automotor y anunciando cada tanto la construcción de rutas y autopistas por cifras millonarias. 

En un esquema de desarrollo nacional y racional, la ausencia del ferrocarril como motor del despegue económico es poco menos que suicida. 

Haciendo historia

El 30 de Agosto de 1857 se inauguraba la 1ª línea de ferrocarril del país, llamado Ferrocarril del Oeste, cuyo recorrido era desde la Estación del Parque (hoy teatro Colón), hasta la Estación Floresta.
En aquellas lejanas y utópicas épocas la primera locomotora fue la famosa "La Porteña", fabricada en Inglaterra.

Nuestro país desde mediados del siglo XIX a mediados del XX, tuvo una expansión productiva, social y territorial aliada al crecimiento de las vías férreas. 

Con los años, Argentina, se convertiría en uno de los países del mundo de mayor extensión de sus ramales ferroviarios, lo que en cierta medida se mantuvo, hasta que el modelo privatizador decretara a principio de los ańos '90 el cierre de la mayoría de ellos.

Jerarquizando solamente los de mayor rentabilidad y condenando al olvido a amplias zonas de la geografía nacional. 

Estas políticas provocaron la caída de innumerables economías regionales, la muerte de cientos de pueblos y ciudades nacidas a la vera del ferrocarril y en materia social la desocupación de casi 100 mil trabajadores que pasaron a engrosar las estadísticas sobre desocupación y pobreza. 

Desde las esferas oficiales y en complicidad con los intereses de las grandes corporaciones, se dio por sentada en forma irremediable y definitiva la defunción del ferrocarril como medio de transporte, ya que casi ninguna de las variantes propuestas para este sistema, plantearon la necesidad de reactivar los ramales ferroviarios, en un plan de desarrollo integral del mismo. 

El Gobierno respondiendo a las directrices de las grandes multinacionales petroleras, automotrices y del caucho, que agudizan la dominación y la dependencia económica y tecnológica, privilegió al automotor por sobre otro medio de transporte (ferroviario, fluvial por barcazas), aunque de hecho éstos sean más eficientes y baratos. 

Paralelamente al desguace de los ferrocarriles y en una actitud hipócrita, en la Cumbre de Río de Janeiro de 1992, el Gobierno Nacional suscribía un compromiso con las naciones participantes de reactivar el transporte ferroviario en una perspectiva de desarrollo sustentable y como medio no agraviante ni deteriorante del entorno. 

Crisis ambiental

Uno de los mayores problemas ambientales con los que la humanidad se está enfrentando y que continuará por muchos años, es el cambio climático y el calentamiento global y sus terribles secuelas económicas, ambientales y sociales, que padecemos todos. 

Este fenómeno tiene en la quema de combustibles fósiles y en la emisión a la atmósfera de dióxido de carbono, entre otros, a sus principales responsables, por lo que la explosión automotriz agravó el proceso de deterioro global de las condiciones del ambiente, lo que de acuerdo a distintos estudios científicos internacionales, tendrá efectos tremendos en nuestra región. 

Hoy, ya estamos pagando estas consecuencias a un precio demasiado caro en términos económicos, sanitarios y de calidad de vida. 

Según datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente, 2004, se establece que desplazar una persona un kilómetro en coche, supone unas emisiones de 120 gramos de CO2, el principal causante del calentamiento global, si el desplazamiento se realiza en ferrocarril estas emisiones se reducen a 45 gramos, casi 3 veces menos.

Para el caso de mercancías, la diferencia aumenta, ya que para desplazar una tonelada a lo largo de un kilómetro en camión, se emite 120 gramos de CO2 y sólo 23 gramos si se desplaza en ferrocarril, o sea casi 6 veces menos. 

Hagamos algunas comparaciones

Quizás muchos no conozcan las relaciones comparativas de costo entre el transporte automotor y el tren. Según un estudio (aunque los valores puedan estar desactualizados, vale la comparación) realizado por terceros hace algunos años, cuyos antecedentes he perdido junto a muchas otras cosas en la pasada inundación que asolara a la ciudad de Santa Fe, se demostraba lo siguiente: 

Las autopistas cuestan 500.000 U$S x Km.
Las vías férreas 205.000 U$S x Km., incluida la infraestructura de estaciones, existiendo hoy, en forma ociosa muchas de ellas.
La vida útil de las primeras es de 7 ańos contra 30 ańos de las vías.
Un km. de autopista necesita de 10 Ha., casi siempre de las mejores tierras, que se transforman en improductivas, contra 2 o 3 Ha. en el 2° caso.
Un tren de carga transporta el equivalente a 50 camiones, lo que en términos ambientales significan 50 motores emitiendo gases de efecto invernadero, 1.000 cubiertas desgranando y volatilizando caucho, asbestos cancerígenos de las pastillas de frenos y placas de embrague y miles de litros de otros fluidos siempre contaminantes.
Un tren transporta cómodamente 1.000 pasajeros, para ello se necesitan 20 ómnibus.
Se despilfarran miles de litros adicionales de combustibles fósiles, los que constituyen un recurso no renovable.
Los accidentes son altamente superiores en rutas, en las cuales la irrupción del camión y el colectivo las ha transformado en verdaderos corredores de la muerte, pero ya es sabido que en este sistema el hombre no cuenta, como tampoco los gastos sanitarios que ello provoca y que deben ser asumidos en definitiva por toda la comunidad. En Argentina desaparece casi una ciudad chica (8.000 personas) por año, como consecuencia de estos eventos luctuosos.
El ferrocarril también es el transporte más seguro, si nos atenemos a una estadística europea que utiliza datos de 2001, en el que el número de muertos por cada 1.000 millones de viajeros-km en la Unión Europea es de 0,2 en ferrocarril, 0,4 en avión y 8,7 en carretera. En otras palabras, la carretera resulta 43 veces más peligrosa que el modo ferroviario.
Un camión produce un deterioro vial 5.700 veces mayor que un automotor, pero la patente y el peaje no reflejan esta relación, por lo que es toda la comunidad quién subsidia en definitiva a dicho transporte.
Ello produce un mayor costo de traslado, lo que incide en el costo final de los productos.
Algunas opiniones:
Lewis Mumford en su libro "La Carretera y la Ciudad", dice: "...el transporte, es un asunto demasiado importante para ser dejado en manos de especialistas." y seguidamente expresa: "Cuando norteamérica, votó un programa de 26 billones de dólares para carreteras, lo más caritativo que puede pensarse es que no tienen la menor idea de lo que están haciendo. Dentro de los próximos ańos, será demasiado tarde para corregir todo el dańo causado a nuestras ciudades y campińas, no menos que a la eficiente organización de la industria del transporte, por este programa mal concebido y tan absurdo por lo desequilibrado". "Mientras los fondos y los subsidios se vierten sin restricción en mejoras para carreteras, el ferrocarril para largas distancias está languideciendo y hasta se permite que desaparezca."
En 1993 el Pte. del Colegio de Arquitectos de Rosario Sr. Peccia, decía: "mientras los planificadores en los países avanzados ponen énfasis en el logro de una mejor utilización de la red ferroviaria existente, la preservación del entorno, el uso más racional de los recursos energéticos, desalentando el transporte individual como solución básica para el complejo problema urbano, propiciando deliberadamente el transporte público, en la Argentina se extiende el certificado de defunción al ferrocarril." "Desde el punto de vista de la técnica urbana, el ferrocarril ha demostrado idoneidad para la distribución territorial, baste saber que para desplazarse una persona en automóvil necesita 42 m 2. y 1 m2. en tren."
"La pérdida de trenes de pasajeros constituye un impacto en la ecología y una perdida de seguridad si lo comparamos con la alternativa del transporte automotor." Jorge Toto, Confederación General de la Industria.
Podemos concluir que la planificación es una materia pendiente en la acción estatal, proyectándose obras sin analizar previamente las conveniencias, alternativas, impactos, modelos productivos, costos-beneficios, mucho menos, beneficiarios de las mismas y la equidad en la distribución de la riqueza.

Hoy nuevamente cuando se comienza a hablar desde el Gobierno de la reactivación ferroviaria a la luz de los acuerdos con China, tengamos prudencia, en virtud de que todas las informaciones solamente hacen referencia a mejoras en corredores rentables y nada dicen del ferrocarril como fomento y motor de las economías regionales y del desarrollo nacional. 

Por último entiendo que el regreso del tren, debe ser un reclamo a integrarse prioritariamente a la agenda de todas las entidades intermedias, partidos políticos, colegios profesionales y en definitiva de la comunidad toda, como mecanismo para pergeńar el país que queremos y nos merecemos.

Contaminación electromagnética, educación y futuro

OPINIÓN de Ricardo Luis Mascheroni.-

Sin dar por sentado o afirmar categóricamente que la contaminación electromagnética sea una de las peores plagas de la modernidad, como lo expresan cada vez más numerosos estudios e informes científicos, que reseñan su negatividad, uno debe comenzar a prestar atención a este posible factor de perturbación sanitaria.
Cada vez y con mayor asiduidad, médicos e investigadores atribuyen a esa contaminación efectos indeseables, susceptibles de generar patologías que tendrían incidencia en la morbimortalidad de las personas.

A pesar de ello, y tratando de mantener una objetividad e imparcialidad, no sencilla en torno al tema, reconozco que existe una biblioteca a favor que resalta la inocuidad de esta radiación y otra que expresa lo opuesto.

Esta disputa no es pacífica, ya que los intereses en juego son muchos y poderosos. Pero, ello no nos debe impedir reconocer, que en los últimos años han aparecido una serie de patologías, otrora no comunes, imputables según muchos a esta forma de radiación.

Dentro de la amplia bibliografía sobre el tema, los especialistas señalan: déficit de atención, hiperactividad, irritabilidad, alteraciones de concentración y memoria, prurito, molestias oculares, dermatitis, dolores musculares, cefalea, insomnio, y en los casos en que la exposición es a largo plazo: electrohipersensibilidad, síndrome de fatiga crónica, depresión, arritmias, alteraciones cardíacas, epilepsia, autismo, Alzheimer, Párkinson, infertilidad, alteraciones hormonales, leucemia y diversos cánceres.

Recientemente un galeno me decía en torno a esta forma de polución: “estamos igual que con el cigarrillo en 1930, ya que a esa fecha sabíamos que el tabaco hacía mal, lo que no se sabía cuánto”.

Esta contaminación por campos electromagnéticos (CEM) originados en transformadores, líneas de alta tensión, Wi-Fi, se agrava con el incremento exponencial de la telefonía celular.

En virtud de los riesgos que entraña esta tecnología, la OMS incluyó a la misma dentro del Grupo 2B: Como posible cancerígeno para los seres humanos, conjuntamente con el peligroso insecticida DDT ( prohibido en casi todo el mundo) y el cigarrillo.

De ser ciertas todas estas advertencias, evidentemente estamos en problemas, ya que la telefonía celular y el Wi-Fi, ha generado una extendida adhesión y adicción en toda la comunidad.

Debemos ser conscientes que todo ese poderoso arsenal tecnológico mencionado, tiene y tendrá cada vez más incidencia en la vida diaria y en sus distintas manifestaciones. Impactando ya fuertemente en la actividad educativa y pedagógica, con todo lo bueno y malo que ello puede encerrar.

A pesar de las voces de alertas, es un hecho objetivo que los niños, desde sus primeros años, interactúan cada vez más con ese bagaje tecnológico.

Para muchos, incluidos padres, funcionarios y pedagogos, el uso y manejo de la computación y otros dispositivos de la era digital, son alabados sin un análisis crítico de sus implicancias e influencias.
Se dan por ciertas todas sus ventajas, elevando a la misma, a la categoría de panacea de la evolución humana.

Tan es así que, el reparto de computadoras personales por parte de los gobiernos de turno a estudiantes, constituye una muestra de progresismo y modernidad, como si ello por sí mismo, significara un avance en los contenidos, calidad educativa o en la comprensión de los educandos.

La fe en ese sistema se puede sintetizar en lo siguiente: “la revolución digital hará que los recursos no sean escasos, sino ampliamente accesibles; las oportunidades de aprender serán abundantes, y las personas tendrán la habilidad de entrar y salir de ese flujo de aprendizaje con mayor facilidad. Quien anticipa este escenario para la educación es Marina Gorbis, directora del Instituto para el Futuro, un think tank en Palo Alto que desde los años 70 desarrolla métodos para anticipar tendencias y escenarios”. (1) 

Creo que estos tanques de ideas, más que anticipar tendencias y escenarios, los imponen, en un mundo anómico, que en muchos aspectos ha perdido su capacidad de alerta y de análisis crítico en torno de proyectos alienantes o cuando menos de dudosa eficacia.

Es significativo lo informado por el diario Le Monde: los expertos prefieren que sus hijos vayan a escuelas en las que no usan computadoras. Es el caso de profesionales de Silicon Valley(norte de California y centro líder para innovación y desarrollo de alta tecnología ), donde prefieren que, por lo menos en las escuelas, sus hijos estudien sin ellas.

La Waldorf School , cerca de la zona, es una de las escuelas que eligen los hiperconectados empleados de Google, Apple y de otras empresas de punta de la computación para que sus hijos se eduquen alejados de pantallas. Tres cuartos de alumnos inscritos en la Waldorf son hijos de personas que trabajan en las nuevas tecnologías. 

El medio recoge el testimonio de un padre, Pierre Laurent, quien trabaja en Microsoft hace 12 años y eligió esa escuela porque no confunde informática con aprendizaje humano. La computadora no es más que una herramienta, y quien sólo tiene un martillo piensa que todos los problemas son clavos, dice.

Acerca de si le preocupa una posible desventaja de sus hijos por posponer el uso de computadoras, Laurent responde: No sabemos cómo será el mundo dentro 10 o 15 años; las herramientas habrán tenido tiempo de cambiar muchas veces.

Mientras en nuestro país, se avanza a paso redoblado en la instalación de redes de Wi-Fi, en lugares públicos y en establecimientos educativos, en gran parte del mundo esta tendencia está en revisión y franco retroceso.

Colectivos de padres y sindicatos docentes en distintos países se están organizando en torno a la campaña “Escuelas libres de WiFi”, por los posibles efectos adversos de esta radiación, exigiendo la prohibición y la sustitución de internet por cable, ya que en las escuelas, los alumnos y docentes no tienen libertad de opción.
En Francia, el puntapié inicial fue dado a petición del Comité de Higiene y Seguridad (CHS) de París, a partir del cual la Biblioteca Nacional de Francia, así como otras bibliotecas de esa ciudad, sustituyeron el Wi-Fi por cable.

A la indudable libertad de movimiento que ofrece el Wi-fi, se le debe contraponer el incremento de los riesgos para la salud de alumnos, docentes y toda persona expuesta a sus radiaciones.

Suponga, aunque sea hipotéticamente, que todo lo reseñado en la presente nota, sobre los efectos peligrosos de esta contaminación, tengan un grado de certeza aceptable, ¿cuál es el futuro que estamos pergeñando para nuestros hijos y nietos?

¿Somos conscientes de los riesgos a que los exponemos por nuestra comodidad y pereza para debatir estos temas?

Pese a que muchos hablan del “principio de precaución”, que exige tomar medidas que reduzcan la posibilidad de sufrir un daño grave a pesar de que se ignore la probabilidad precisa de que éste ocurra, el cual se ha consagrado en más de una ley nacional, su aplicación efectiva y práctica dista mucho de hacerse realidad.

Y vaya otra paradoja; mientras la normativa prohíbe la instalación de antenas de telefonía celular cerca de las escuelas para evitar daños, ahora se los irradia desde adentro de dichos establecimientos.
¿Los docentes están informados de los riesgos?, ¿discuten en sus asambleas y paritarias, más allá del salario, las condiciones de sanidad ambiental y laboral que hace a su calidad de vida?

Con más dudas que certezas, los dejo para que lo piensen y me despido hasta la próxima aguafuertes.


Ref: 1.- Guyot, Carlos, La Nación, 28 de Julio de 2013


7 de julio: Día de la Conservación del Suelo. Recordando al Dr. Umberto Illia

Por Ricardo Luis Mascheroni, Argentina.-

Hace apenas unos días, se cumplió un nuevo aniversario del nefasto e infame golpe militar que derrocara del gobierno al Dr. Arturo Illia, un 28 de Junio de 1966, instigado por sectores del gran capital nacional y transnacional, con la complicidad de una burocracia sindical sin banderas y escribas inescrupulosos al servicio de esos intereses.

Entre los periodistas nefastos al servicio del golpe militar, sin dudas se destacaron Mariano Grondona y Jacobo Timerman, que desde las publicaciones Primera Plana y Confirmado, se constituyeron en la avanzada del mismo.

Sería largo enumerar en el presente los logros de su gestión, pero dentro de ellos, la nacionalización del petróleo, el salario mínimo, vital y móvil, la ley de medicamentos y el crecimiento económico, entre otros, fueron los puntos destacados del gobierno radical.

Pero si algo merece rescatarse en los tiempos actuales, en que los políticos, más que velar por los intereses comunes a toda la nación, se preocupan por los suyos propios, es su austeridad, honestidad y honradez que lo pone por encima de toda la dirigencia histórica del país y solamente a la par de Belgrano.

Todo lo que se pueda decir de las virtudes del ex presidente Illia es poco y solo resta esperar que aunque sea unos pocos en la función pública, alcancen su estatura y se reflejen en su accionar.

Por esas vueltas de la vida, tuve la suerte y el honor de conocerlo y acompañarlo unos cuantos días, en la campaña electoral de Abril de 1975 en la Provincia de Misiones.

A la distancia puedo decir que me distinguió en dicha oportunidad, invitándome a hablar por la juventud en una visita a un pueblo obrajero del interior de la referida provincia, en el que debido a la lluvia nos amontonamos en un precario boliche de campo (en realidad un ranchito), no más de 20 personas que lo escuchamos con reverencia.

Lo nacional y los intereses comunes fueron parte de su ideario, pero sobre todo de su acción de gobierno. Tan es así que allá por el año 1963, casi 10 años antes de la Cumbre de Estocolmo (1972), que pusiera sobre el tapete mundial la discusión ambiental, este insigne y patriota Presidente, le decía a toda la Nación que el suelo era el recurso por excelencia para asegurar la calidad de vida de todos los argentinos, reseñando antaño, principios que hoy sustentan el desarrollo sustentable.

Por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional N° 1574/63, el Dr. Illia expresaba: Instituyese el "DIA DE LA CONSERVACION DEL SUELO", que se celebrará en todo el territorio de la Nación el 7 de Julio de cada año. Entendiendo que el suelo agrícola configura el soporte más sólido de la economía Argentina, así como de su expansión futura y que, consecuentemente, la conservación de nuestro recurso natural básico es imprescindible para garantizar el bienestar de todos los habitantes de la Nación".

Ese suelo, que aspiraba a conservar como garante de la calidad de vida de todos, permitió en mucho el crecimiento actual del país, pero lamentablemente y por diversas razones, el mismo se encuentra mayoritariamente extranjerizado o concentrado en pocas manos y solamente satisface las necesidades plenas de unos pocos.

Conservar el suelo, es garantizar la productividad presente y futura, hoy sin duda en riesgo por la erosión eólica, hídrica y sobre todo por su uso insustentable. El rendimiento natural del otrora granero del mundo, está amenazado por un sistema productivista monocultivista, que no respeta los ciclos naturales y que es mantenido a fuerza de fertilizantes y agroquímicos tóxicos, cuando no letales.

El paquete tecnológico, rentable por ahora, en un tiempo más o menos lejano nos pasará las facturas, pero para ese día, los impulsores del mismo, ya habrán colonizado nuevas tierras, como lo hicieron con La Forestal, mientras la degradación, quebrantos y nubes de polvos, que ya se hacen sentir, nos harán llorar frente a la leche derramada.

El decreto nace en homenaje al Dr. Hugh Bennett, Jefe del Servicio de Erosión de Suelos de EE.UU., fallecido el 7 de julio de 1960, pionero en la lucha de generar conciencia sobre su preservación, frente a la agresión sistemáticamente de las actividades del hombre, y recordado en el mundo como el "padre de la conservación del suelo”.

El INTA, en su momento, impulsor del Decreto, parece hoy, más preocupado en promover el paquete tecnológico de las multinacionales de la agricultura y su rentabilidad, que proteger la calidad de nuestros suelos.

El alocado ritmo actual de explotación y de extracción, incide negativamente en la sanidad de los suelos, profundizando los procesos de degradación, ante una demanda creciente de alimentos y otras materias. Lo dejo para que lo piense y me despido hasta la próxima aguafuertes.

Reflexiones para el Día Mundial del Ambiente

OPINIÓN de Ricardo Luis Mascheroni.-

Cualquier atorrante de mi barrio, en torno a esta conmemoración, diría: “estamos en 2013 y el pescado sin vender”, y tendría razón, ya que han transcurrido más de 40 años desde su institucionalización y pese a toda la maraña discursiva, recordatorios, proclamas, apelaciones, leyes y demás yerbas, cada día nos acercamos más al borde del abismo.

Es más, si reflotáramos las prédicas ambientalistas escritas desde la década del ’60 hasta nuestros días, veríamos que poco ha cambiado desde lo literal, salvo referencias a algunos procesos, técnicas u obras novedosas, que no alcanzan para desnaturalizar el sentido primigenio de cada planteo.

En paralelo a ese transcurrir, el estado sanitario del Planeta ha ido y va en franca y acelerada declinación.

No obstante lo afirmado, de necios sería y además injusto, no reconocer que en todo este tiempo, la participación, la militancia y la percepción social sobre la crisis ambiental creció, en forma más que considerable, afortunadamente, lo que ha provocado cambios legales e institucionales en la gestión del ambiente.

Pese a ello, y en estos tiempos sobre todo, con más preocupación, interés, información y compromiso social, en el balance general, la columna del debe, sigue engrosando peligrosa e incomprensiblemente.

Cómo entender y en consecuencia explicar este desfasaje, que muestra, que a la par que existe una mayor comprensión y conocimiento sobre la problemática, las soluciones se hacen cada vez más ilusorias o se licúan en una maraña de normas jurídicas, administrativas, exhortaciones, apelaciones, congresos, convenciones, jornadas, que más allá de la corrección de sus planteamientos, poco aportan en dicha dirección, mientras los tiempos se acortan para plasmar alternativas al status quo depredador y agresivo en el que nos hallamos inmersos.

Ha sido una constante hasta ahora, que la mayoría de las denuncias u oposiciones efectuadas, imputan la responsabilidad en la crisis a: países, gobiernos, corporaciones, empresas y los sospechosos de siempre en el plano internacional o local, que sin dudas la tienen y más.

Pero…, y esto no es fácil de dilucidar, creo que ingenuamente se soslaya, la responsabilidad de los pueblos en los procesos históricos y sociales en los que se han visto inmersos o en que les tocó actuar y a los cuales se han amoldado.

Me parece, por lo menos en el terreno hipotético, que Alemania como nación, no fue inocente de Hitler, como los italianos no lo fueron de Mussolini, los norteamericanos de Reagan y de tantos otros, o los argentinos de Menem u otras gestiones de nuestra historia.

Es verdad también, que muchos o pocos, se resistieron a estos regímenes, pero las grandes mayorías en esos países y otros, dieron su aquiescencia a los mismos, convalidando y legitimando sus locuras y perversidades.

Por qué no pensar que en determinados contextos históricos o circunstancias, los pueblos también actúan irreflexivamente, como manadas en estampida y nada los detiene en su avance hacia el precipicio.

Eso que, las mayorías nunca se equivocan, es demasiado absoluto y terminante y a lo largo de la historia ha conducido a infinidad de pueblos al borde de la desaparición o su aniquilamiento.

Creo modestamente que en muchos casos, el hombre común, el ciudadano de a pie; hora a hora, día a día, año a año, alimenta este sistema de destrucción masiva, brindando su adhesión y otorgando licencia social, para que estos procesos nefastos se consoliden y se reproduzcan sin solución de continuidad.

Quienes defienden la vida, vienen alertando de formas variadas y precisas sobre la genocida contaminación ambiental, pero poco o casi nada se analiza o se explaya sobre una forma de contaminación más preocupante, que es la de las conciencias, cooptada por el paradigma del consumo irracional y el tener, como factores de elevación y éxito social.

Ante de que cualquiera me salte a la yugular por lo expuesto, quiero dejar expresamente sentado, que no pretendo poner en un pie de igualdad a víctimas y victimarios, que los hay, ni menos afirmar todos somos responsables, porque cuando se dice eso, nadie lo es.

Los seres humanos se adaptan a su medio y actúan por acción u omisión de acuerdo con pautas que pueden o no gustarnos, pero que las mayorías no cuestionan, y por ello creo, que la tiranía del progreso y sus secuelas, no les cae del todo mal. Ahí nace el gran problema y para el cual no logramos vislumbrar las soluciones factibles y sobre todo posibles.

Los graves problemas ambientales, no son solamente de naturaleza material o económica, sino que además tienen su raíz profunda en lo psicológico, lo moral, lo político, atravesado todo ello por un individualismo malsano y la pérdida de valores en torno a la trascendencia como sociedad con objetivos comunes.

El “primero yo” o el “sálvese quien pueda”, ha cobrado nuevos bríos y la affectio societatis, por una razón u otra pierde cohesión y la generosidad se resiente.

En ese contexto de aislamiento, las personas o muchas de ellas, van a los casinos, toman ansiolíticos, se compran una mascota o consumen irracionalmente lo que pueden, sean comidas, autos o marcas y retroalimentan el círculo vicioso del deterioro global.

Como afirmaba “El Principito”, “lo esencial es invisible a los ojos”, y ante la carencia de ello, nos cargamos de baratijas y chucherías para suplir ese vacío.

El mundo feliz que se anuncia desde la mercadotecnia o la feria de la alegría de tener un millón de amigos en las perversas redes sociales, nos adormece o nos apabulla, y gana lugar la pereza mental para pensar en serio, más allá de lo declamativo, un mundo distinto, en el que todos tengan cabida e igualdad.

Descontaminar las mentes e inyectarle aire fresco, no es tarea sencilla, sobre todo cuando no estamos dispuestos a asumir nuestras cuotas partes de culpas en el desastre.

Un pensamiento de Gandhi, que viene al caso, expresaba: Para liberar a la India, tenemos que pelear contra los ingleses, también contra los hindúes, pero la verdadera pelea es contra nosotros mismos.

Lamentablemente en nuestra marcha quijotesca por un ambiente sano, peleamos a diario contras las multinacionales depredadoras en todas sus variedades, interpelamos a los gobiernos locales, provinciales o nacional, pero cuando descendemos al último escalón de la lucha, nuestro ímpetu guerrero comienza a declinar.

En estos tiempos, el obscuro objeto del deseo, que desvela a casi todos, se encarna en el automotor y la enfermiza relación con él, puede servir para poner luz a lo expuesto, haciendo algunas deducciones interesantes y no por eso menos preocupantes.

Para muchos en la sociedad, él, es el rey y centro de nuestros anhelos, es la llave que nos permite ser más rápidos, furiosos y exitosos y el nivel de ventas así lo estaría indicando, ya que en 2012 en el país, se han vendido cerca de un millón de autos, totalizando una cifra mayor a cien mil millones de pesos ($ 100.000.000.000.-), que más allá de lo económico, agrava el colapso vial, la contaminación urbana y sobre todo el tema de la accidentología.

Lamentablemente se ha creado una cultura del uso irracional del mismo. Años atrás, al salir el hombre se ponía el saco y la mujer agarraba la cartera, ahora ambos se ponen el auto.

Al margen de la inversión inicial, este chiche, demanda cada día más minería degradante, justificando para su alimentación más hidrocarburos, incluidos los provenientes del denostado fracking y los biocombustibles y para darles de dormir se gastan más metros cuadrados cubiertos que los que se necesitan para paliar el déficit de vivienda nacional.

A los habitantes urbanos, nos comprenden las generales de la ley, que expresa la siguiente cita: "Las civilizaciones desarrollaron el imperialismo, en parte debido a la propia naturaleza de las ciudades. Obviamente, las ciudades son concentraciones de población: son lugares que deben importar desde el campo las necesidades materiales de dicha concentración. Esto significa que el Mundo Natural debe ser subyugado, exprimido y explotado según el interés de la ciudad." "El estilo de vida conocido Civilización Occidental está en una senda mortal para la que su propia cultura carece de respuestas viables."(1)

Si a lo expuesto agregamos, el delirante uso de telefonía celular, internet y entre otras pocas delicias tecnológicas de la modernidad, el panorama se complica.

Como homo urbanus que somos, me da la impresión que, más que contribuir a la solución, somos parte del problema y que miramos la paja en el ojo ajeno y no vemos la viga en el propio.

Los dejo para que lo piensen y me despido hasta la próxima aguafuertes.



Ref: 1.- Hau de no sau nee (pueblo que construye, Confederación Iroquesa), Mensaje al Mundo Occidental, Mutantia, N° 24, 1987.

ARGENTINA. ¿Pesca fluvial o minería ictícola?

OPINIÓN de Ricardo Luís Mascherioni.-

Seguramente se preguntará qué quiero significar con la disyuntiva del presente título.

Para su comprensión daré una aproximación a ambos conceptos, uno real y otro producto de mi imaginación.

La pesca fluvial se ha caracterizado a lo largo del tiempo, por ser artesanal, con escaso desarrollo tecnológico, sustentable, dedicada fundamentalmente al consumo ribereño y casi nunca para la exportación; por su parte, la minería es una actividad productiva consistente en la extracción de grandes volúmenes de recursos del ambiente (suelo), siguiendo la veta o el yacimiento hasta su total agotamiento o extinción.

En nuestra región la pesca fluvial, producto de la presión comercial de unos pocos frigoríficos y la tolerancia oficial, ha devenido en una suerte de minería ictícola, que ha hecho de los peces, su veta o yacimiento, que año a año van agotando, tanto en el número, como el tamaño de sus individuos, hasta llegar a su completa extinción.

Los Estados provinciales se han mostrado impotentes para salvaguardar las distintas especies, ya sea porque no saben, no pueden o no quieren.

Permanentemente apelan para justificar su incapacidad o inacción a supuestos estudios, evaluaciones, proyectos, mesas de diálogo y demás artilugios que en ningún caso demuestran efectividad para detener lo que se ha constituido en la “crónica de una muerte anunciada”.

La merma de especies, pone en serio riesgo otras actividades productivas, generadoras de miles de puestos de trabajos y rentabilidad a las economías ribereñas, como lo son: el turismo de pesca o de naturaleza, la inversión en cabañas, hoteles y guarderías náuticas a la vera del Paraná y de todos nuestros cursos de agua.

Para colmo, las miles de toneladas que salen de nuestros ríos, producto de esta depredación, tampoco han servido para elevar la calidad y condición de vida de los pescadores, que por otra parte, deben ser subsidiados temporalmente cada vez más, con recursos de todos, los que se transformarán en permanentes una vez que la catástrofe su produzca.

Escuchar, “no sale nada o no hay pique”, es común en boca de todos aquellos que dedican por gusto, esparcimiento o comercio de subsistencia a la saludable actividad de la pesca.

Qué pasó para que en unos pocos años, nuestros cursos de agua se hayan transformado en desiertos húmedos, donde la vida es casi imposible y su riqueza ha desaparecido.

La pesca irracional e insustentable, agravada con el uso de sonar, mallas de arrastre y barcos factorías, tienen una tasa de captura y extracción que supera holgadamente a la tasa de reproducción natural y de allí, sus resultados.

Si los peces son un recurso que es patrimonio de todos, cómo pueden ser objeto de apropiación exclusiva por unos pocos, en desmedro de muchos?

Por qué las provincias aceptan linealmente los cupos exportables establecidos por la Nación, cuando la Constitución Nacional expresamente en el artículo 124, dice: “Corresponde a las provincias el dominio originario de los recursos naturales existentes en su territorio”.

Los peces son recursos naturales y por tanto son del Estado, no de su gobierno o de las empresas, sino de todos.

Como agravante, todos los proyectos e iniciativas propuestas, como: vedas, controles, aumento de las aberturas de las mallas y del tamaño de las piezas de las especies, subsidios y toda una serie de proyectos inimaginables no han dado ningún resultado satisfactorio.

Menos serias, han sido las promesas de inversiones millonarias y las ofertas de los frigoríficos de establecer criaderos de peces tendientes al repoblamiento del río, los cuales, nunca se han cumplido, ni exigidos por el Estado.

No desconozco que los intereses son tremendos y las redes de complicidades están a la medida de los mismos, de otra manera no se explica que ocurran estas cosas.

¿Qué pasará cuando el último pez se haya extinguido? ¿Cómo explicaremos a las generaciones futuras nuestra actitud omisa y nuestro silencio frente a estos hechos?


Lo que se viene en 2013

OPINIÓN de Ricardo Mascheroni.-

En esta época, estudiosos, especialistas y comentaristas en las distintas áreas del quehacer social, económico, político, etc., proceden a efectuar los análisis correspondientes sobre lo que podría acontecer en el curso del año, anticipando tendencias y pronósticos sobre las perspectivas y actividades en cada tema.

La economía y la seguridad son materia de rigurosa observación, sobre la cual, gran cantidad de analistas ponen la lupa, intentando precisar diagnósticos, que brinden soluciones en esas áreas, que por lo general casi nunca se cumplen.

En cada tópico, hay cuestiones centrales y vemos que los desvelos en economía pasan por la inflación, el dólar y la evolución del crecimiento; en seguridad: el narcotráfico, la violencia y la inacción estatal marcan la cancha de los debates.

Arrancando el 2013, en materia ambiental, intentaré graficar las principales discusiones, conflictos y acciones que en este campo, se irán desenvolviendo y ocuparán la atención prioritaria, por lo menos para aquellos colectivos, ONGs, personas, redes y demás, dedicadas a la lucha por o en defensa del ambiente.

Entre los eventos que mayor atención captarán, sin hacer un ranking de importancia, reseñamos los siguientes:

Fracking: o fractura hidráulica: es un procedimiento para extraer gas y petróleo del subsuelo. El mismo consiste en la inyección a presión de agua con arena y productos químicos en el terreno, con el fin de fracturar el sustrato rocoso que encierra el gas o el petróleo, permitiendo su salida hacia el exterior.

Sobre esta técnica se alzan voces de alerta en torno a los impactos negativos sobre el ambiente, por el gran consumo de agua, y la introducción de productos químicos peligrosos que favorecen la fractura o incluso la disolución de la roca, y que podrían contaminar tanto el terreno como los acuíferos subterráneos.

Los rechazos al sistema aumentarán, teniendo en cuenta que el gobierno apuesta todas sus fichas energéticas al éxito de estas labores, sobre todo en el yacimiento de Vaca Muerta (Neuquén), en sociedad con empresas del ramo, de nefastos antecedentes en sus prácticas ambientales.

Modelo productivo agrario: Continuarán in crescendo las protestas y reclamos en contra del mismo, sobre todo por el uso de productos altamente tóxicos esparcidos por doquier a través de la fumigación aérea, en cercanías de ciudades, pueblos y urbanizaciones varias, con riesgo para personas, animales, plantas y recursos hídricos.

Como otros años, las acciones desplegadas tendrán en la sojización, el glifosato y Monsanto, la personalización de todos los males y el centro de todas sus demandas.

Minería a cielo abierto: Seguirán en distintas zonas del país las oposiciones a estos procedimientos que engendran altos y negativos impactos sobre las comunidades y ecosistemas de montaña, de por si frágiles y con escasez de agua, la que puede verse reducida o cuando menos contaminada.

En torno a este problema, el nivel de efervescencia se elevará a partir de la puesta en operaciones de nuevos yacimientos, que además de la extracción de minerales como: oro, plata, cobre, uranio, entrarán en juego otros, cuya demanda se incrementa en el mercado mundial, como el caso del litio, por mencionar un caso.

Comparto sin dudas la inquietud sobre estos temas y acompaño los reclamos en torno a los mismos y no tengo dudas que son los que más repercusión mediática y social tendrán, aunque debo aclarar, que estos conflictos no significan que sean los más importantes o preocupantes en materia ambiental, por lo menos desde mi punto de vista.

Considero que cuando uno adopta un posicionamiento en la vida debe tratar de ser coherente con el mismo, independientemente del éxito y de la repercusión social o mediática que el tema pudiera tener.

No desconocemos que en nuestro país, existe de parte de todos, una propensión a sumarnos entusiasta y fervorosamente a causas que tienen correlato en los medios de comunicación y en la actualidad, a aquellas que despiertan gran interés en redes sociales, portales e internet. Hago la salvedad, que ningún mensaje es inocente, ya que encierran intereses en una dirección u otra, lo que adormece nuestra capacidad de alerta y pensamiento crítico.

Se podrá discutir o no, la efectividad para condicionar que tienen unos y otros, lo que no se puede discutir es la potencia llegada a toda la comunidad, lo que incide en determinados comportamientos, conductas y hábitos.

Estoy convencido que el consumismo moderno e irracional, no tiene su sustento en las urgencias o requerimientos vitales del hombre, sino que deriva de las técnicas de mercadotecnia, puesta al servicio de las grandes cadenas comerciales, que generan necesidades ficticias como mecanismo de sostenimiento del mercado. Y el mercado no solo abarca mercancías, sino también tendencias artísticas, políticas, sociales, ideas y concepciones mentales.

Como decía Gandhi: Quien trabaja en la atmósfera emponzoñada de la civilización moderna (GLOBALIZACIÓN) es semejante a un hombre que sueña. Las obras que leemos (toda la información que recibimos y asimilamos) son, en general, escritas por defensores de la civilización moderna. Estamos hipnotizados por esos escritos, y es así cómo, uno tras otro, somos arrastrados en el torbellino". “La Civilización nos adula al tiempo que nos sorbe la sangre.”

Creo que esa fuerza comunicacional, tapan o cuando menos diluyen, deliberadamente o no, la discusión de otros temas, que desde mi óptica, anidan en la esencia de la crisis ambiental y son causa fuente de la misma.

Los graves problemas ambientales

Dentro de ellos, ocupa un lugar destacado el transporte automotor, sobre todo el individual, el “auto”, ese obscuro objeto del deseo, erigido en la panacea de nuestras aspiraciones vitales.

Como lo sostengo desde hace largo tiempo, el “auto” precede a casi todos los problemas reseñados, salvo excepciones, extendiéndose como metástasis sobre el Planeta. Argentina no es la excepción y estos crecen como hongos después de la lluvia.

Me atrevo a afirmar que nada es más nefasto para la sanidad del ambiente y de las personas que este producto, que apenas cumple poco más de 100, pero que ha provocado más muertes que ninguna invención humana y que muchas de las guerras actuales y pasadas encuentran en la demanda de alimentos para sus tanques, su justificación.

Pese a que las andanzas de este asesino serial, se encuentra en la portada de casi todos los medios de comunicación, la reacción ciudadana contra el mismo es escasa para mi gusto.

Si a las bajas fatales que provoca, le sumamos heridos, discapacitados temporales y permanentes y bienes destruidos, traducirlo a términos presupuestarios, sería imposible de calcular en concepto de: indemnizaciones, seguros, pensiones, pérdida de capacidad laboral, internaciones y atención médica hospitalaria, rehabilitaciones, prótesis, daños morales y demás rubros a considerarse, que sin duda superan largamente todos los otras agresiones ambientales. Supera con creces a otro conflicto, muy sensible a los medios y al ciudadano común, cuál es el de las víctimas de la inseguridad delictiva.

Este adalid de la sociedad de consumo, no sólo mata, además fumiga el aire que respiramos con metales y gases letales como el monóxido de carbono y los aceites y fluidos que desecha, muchas veces van a los cursos de agua, generando la contaminación de esos recursos. Ni hablar de la polución acústica, causante de infinidad de daños auditivos. Por lo general, estos daños colaterales, rara vez son ponderados o presupuestados. Estudios afirman que caminar 30 minutos en micro-centros atestados de vehículos, equivale a fumar entre 15 y 40 cigarrillos por día.

Trabajar en favor de la vuelta a los ferrocarriles nacionales, es una buena manera de luchar por el ambiente.

Otro conflicto serio que tampoco se discute acabadamente, es el tema de la concentración urbana, expresado en el fenómeno de las megalópolis, que se consolida día a día de la mano de las políticas oficiales, en los países empobrecidos del Planeta.

Sin ir más lejos Macri, subido a la cresta de la ola de los planes nacionales, acaba de decir en un desvarío total, que hay que construir viviendas para 6 millones de personas en la Capital, casi duplicando las existentes.

Para ello, todo terreno es bueno, sean parques, baldíos, zonas destinadas a espacios verdes y demás, sin tener en cuenta los impactos, en una ciudad desde ya desmadrada y al borde del colapso.

Así, grandes superficies, despobladas en otros tiempos, en pocos años se convierten en una prolongación anárquica y miserable de las ciudades, cuyos “habitantes” olvidados de la mano de Dios y marginados de las políticas estatales, subsisten y se multiplican en medio de la precariedad, tugurización y el hacinamiento.

Estos asilados ambientales y sociales que recalan en las ciudades, buscando subsistir, quedan presos de un modelo injusto que los necesita justo ahí, como mano de obra barata y descartable, que les arrebata la dignidad y los convierte en esclavos del clientelismo político, del asistencialismo estatal, víctimas de la prepotencia policial y fuente inagotable de recursos humanos para la prostitución, la trata de blancas, la delincuencia y la venta de niños.

Cada uno de nosotros, como seres urbanos, somos parte del problema, aunque digamos lo contrario, ya que: “Obviamente, las ciudades son concentraciones de población: son lugares que deben importar desde el campo las necesidades materiales de dicha concentración. Esto significa que el Mundo Natural debe ser subyugado, exprimido y explotado según el interés de la ciudad."(1)

Repensar las ciudades, los medios de transporte y desempolvar el proyecto de Cambio de La Capital, deberían integrar nuestras prioridades estratégicas en pos de la sanidad ambiental, aunque dudo que el “chancho chifle”.

Los dejo para que lo analicen y me despido hasta la próxima Aguafuertes.



Ricardo Luis Mascheroni

Docente

Nota: Los paréntesis, son agregados míos.

Ref: 1.- Confederación Iroquesa, Mensaje al Mundo Occidental, Mutantia revista, N° 24, 1987.