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Día del lunfardo: el habla subestándar popular

”Es un modo de expresión popular o, para decirlo más claramente, un vocabulario del habla popular de Buenos Aires… que se ha extendido primero a toda la región del Río de la Plata y luego al país entero. ​…el uso de este léxico les recuerda a sus usuarios quiénes son, pero también de dónde vienen… el lunfardo es posiblemente el único que en su origen se formó, y en un alto porcentaje, con términos inmigrados.” Oscar Conde

Desde la cana, Edmundo Rivero

Desde el año 2000 en Argentina se celebra el Día del Lunfardo el 5 de septiembre.

El lunfardo de los argentinos, por Eduardo Pérsico

Enrique Cadícamo, el lunfardo romántico

Tuvo sus orígenes en las últimas décadas del siglo XIX, a partir de los dialectos que trajeron los europeos al Río de la Plata. Si bien es asociado al tango, continúa expandiéndose con aportes tan variados como los del freestyle, el feminismo, el chat o la ficción tumbera. Irene Amuchástegui: Día del lunfardo: por qué la “voz de la calle” está más viva que nunca

Mi noche triste
El lunfardo es una jerga originada y desarrollada en la ciudad de Buenos Aires, capital de la República Argentina, y su conurbación; también otras ciudades cercanas como Rosario (en la provincia de Santa Fe) y Montevideo (Uruguay) contribuyeron desde el principio a su desarrollo. Estas tres ciudades vivían una situación sociocultural muy similar debido en gran medida a la actividad portuaria y a la enorme inmigración de distintas partes de Europa, principalmente italiana y española, ocurrida a fines del siglo XIX y principios del XX en la zona del Río de la Plata y alrededores donde, en definitiva, se concentraría la riqueza económica de ambos países. Después de señalar la dificultad que existe en precisar el concepto de lunfardo, Mario Teruggi se inclina a decir que es un "habla popular argentina compuesta de palabras y expresiones que no están registradas en los diccionarios castellanos corrientes"3​para aclarar más adelante que "los lunfardismos son propios del habla subestándar popular y que de ninguna manera los cultismos y otros términos elevados pueden incluirse en esa categoría".

En 1878, un artículo del diario La Prensa titulado "El dialecto de los ladrones" señalaba que en Buenos Aires había un nuevo modo de hablar, y se enumeraban veintinueve palabras entre las cuales estaba lunfardo como sinónimo de ladrón. En 1879 el comisario Benigno Lugones publicó un artículo​ en el diario La Nación en el que también se daban ejemplos del léxico, entre ellos el primer verso lunfardo que se conoce:

Estando en el bolín polizando
se presentó el mayorengo
a portarlo en cana vengo
su mina lo ha delatado.​

Originariamente esta jerga fue empleada por los delincuentes y pronto lo fue por la gente de las clases baja y media baja. Parte de sus vocablos y locuciones se introdujeron posteriormente en la lengua popular y se difundieron en el castellano de la Argentina y el Uruguay. Sin embargo, ya a inicios del siglo xx el lunfardo comenzó a difundirse entre todos los estratos y clases sociales, ya sea por la habitualidad de su uso, porque era común en las letras de tango, o ambos motivos. La poesía en lunfardo supo tener un buen nivel artístico en las manos de Felipe Fernández "Yacaré", Carlos de la Púa, Bartolomé Rodolfo Aprile, José Betinotti, Antonio Caggiano, Julián Centeya, Roberto Cayol, Iván Diez, Daniel Giribaldi, Alberto Vacarezza, el letrista de tango Pascual Contursi, Dante A. Linyera, Héctor Gagliardi, Enrique Cadícamo u Horacio Ferrer.

Con el transcurso del tiempo, varias de sus palabras han pasado a países limítrofes como Chile, Paraguay y Bolivia, donde hoy es frecuente el uso de lunfardismos en varias áreas urbanas del país. También, y mucho más recientemente (desde la década de 1990), en Perú se usan algunas palabras lunfardas. Toda esta "exportación" de lunfardismos de Argentina es debida a los muchos inmigrantes de dichos países radicados allí; y, sobre todo, a la difusión del tango y del rock argentino, estilos musicales en los que frecuentemente se utilizan términos del lunfardo.

En Funes el memorioso, Jorge Luis Borges reflexionó que el lunfardo no es un auténtico argot: «Yo tengo la impresión de que el lunfardo es artificial. Que es una invención de Gobello... y de Vacarezza».

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