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Demagogia con el gasto militar

OPINI脫N de Carlos Migu茅lez Monroy.-

El Ministerio de Defensa de Espa帽a debe a la industria militar privada m谩s de 32.000 millones de euros por los Programas Especiales de Armamentos (PEAS), de poca utilidad para sus necesidades reales de defensa. As铆 lo desvela el informe Verdades y mentiras en el presupuesto militar espa帽ol de 2013, publicado cuando se producen m谩s de 500 desahucios diarios, se cierran hospitales y se suspenden proyectos de investigaci贸n. Algunas universidades p煤blicas de prestigio est谩n en peligro de suspensi贸n de pagos ante el acecho de quienes pretenden privatizar facultades “para que sean rentables”.

Pero la consigna del gobierno de recortar a toda costa “para reducir el d茅ficit” no se aplica de la misma forma a unos gastos que, seg煤n el informe de Pere Ortega para el Centre d’Estudis per la Pau JM Del脿s, ni siquiera responden a necesidades militares de Espa帽a. Material como los blindados Leopardo y Pizarro, y los aviones Eurofighter (EF-2000) fueron dise帽ados “para una confrontaci贸n de guerra entre estados o de invasi贸n exterior” o para zonas sin obst谩culos monta帽osos, seg煤n el informe. Por eso tienen escasa utilidad para Espa帽a. Adem谩s, fueron dise帽ados para un contexto geopol铆tico anterior a la ca铆da del Muro de Berl铆n, al desmoronamiento de la URSS y a la resucitaci贸n de la OTAN, cuya existencia perd铆a cada vez m谩s sentido.

Los helic贸pteros de ataque Tigre y NH-90, los obuses, los blindados, los cazas EF-2000 y los misiles asociados, algunos de ellos en fase de producci贸n y que a煤n no son operativos (los NH-90 y el ob煤s de 155mm), no se han desplazado a Bosnia, Kosovo, Afganist谩n o L铆bano, donde Espa帽a manten铆a sus misiones de “mantenimiento de la paz”. No han entrado nunca en combate ni lo har谩n en un futuro cercano, sostiene Ortega. Quedar谩n obsoletos, como el 煤nico portaaviones de la armada espa帽ola, el Pr铆ncipe de Asturias, puesto en servicio en 1988 y anclado en una d谩rsena a la espera de encontrarle uso. Para mantenerlo en activo, necesita una modernizaci贸n de 400 millones de euros, cuando cost贸 350 millones. A esto hay que sumar los 30 millones anuales para su mantenimiento.

El resto del material de los PEAS corresponde a submarinos y buques que sirven para defender los intereses de armadores espa帽oles que faenan en el Oc茅ano 脥ndico, cerca de las costas somal铆es. Los medios de comunicaci贸n se han encargado de la campa帽a de marketing para luchar contra los secuestros de unos piratas y a favor de otros que contaminan y esquilman “aguas internacionales” ante la falta de Estado en el Cuerno de 脕frica. En muchos otros casos, los armadores faenan con la bandera de otros pa铆ses para beneficiarse en materia fiscal, jur铆dica y comercial. S贸lo 16 tripulantes de los 36 en el Alakrana, secuestrado hace unos a帽os, eran espa帽oles; dos malayos, tres senegaleses, cuatro ghaneses, dos marfile帽os, ocho indonesios y uno de las Islas Seychelles. Esto reduce los costes de los empresarios, que se benefician ahora de una seguridad pagada con dinero p煤blico.

El gobierno ha pagado 750 millones de euros a Airbus Military en concepto de “ayudas” por el buque Juan Carlos I, a煤n en fase de dise帽o. Este mamotreto s贸lo sirve para desplazar armas y hombres a lugares lejanos, algo poco probable ante el repliegue de las tropas espa帽olas de Afganist谩n y la ausencia de amenazas militares contra Espa帽a, miembro de la OTAN y de la Uni贸n Europea. Ocurre algo similar con el avi贸n A400M, un aparato de transporte a茅reo de gran capacidad para desplazar tropas a larga distancia, tambi茅n en fase de dise帽o. Hasta la fecha ha costado otros 750 millones, que tambi茅n cobrar谩 Airbus.

En estos d铆as se ha conocido el caso de 39 trabajadoras del servicio de limpieza en una base a茅rea en Espa帽a que llevan 10 meses sin cobrar, sin dejar de trabajar. Ante semejante incapacidad de un gobierno de establecer prioridades acorde con los derechos de todos, aumentar谩n las reivindicaciones a favor de la cancelaci贸n de compras militares y de renegociaciones oportunas. Algunos periodistas ya han destapado posibles tratos de favor del gobierno hacia la industria militar privada, de la que proviene el actual Ministro de Defensa, Pedro Moren茅s. Los defensores de lo establecido ya tienen preparada su manida, aunque cada vez menos eficaz, defensa: “demagogia”.

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