Por Militan Rêhat* – Han pasado ocho años desde que el 20 de enero de 2018 el Estado turco y las milicias del Ejército Nacional Sirio (ENS) a las que apoya, invadieran Afrin. Este proceso ha sido un período plagado de graves crímenes de guerra, documentados por organizaciones internacionales de derechos humanos. Toda la región se ha enfrentado a crímenes de guerra, desplazamientos sistemáticos, cambios demográficos (deskurdización), saqueo de propiedades y prácticas de represión. A pesar de ello, en el marco del acuerdo alcanzado en marzo de 2026 entre el Gobierno de Transición de Siria (GTS) y la Administración Autónoma Democrática del Norte y Este de Siria (AADNES), se produjo por primera vez un retorno limitado: unas 400 familias (unas 3000 personas en total) de Hasaka, Qamishlo y Derik regresaron a Afrin. Aunque este retorno generó una frágil esperanza de regreso para la población de Afrin antes del Newroz, la mayoría de las viviendas se encontraban saqueadas, devastadas u ocu...
