Otra información es posible

Dilma Rousseff es destituida, deja la presidencia tras 6 trimestres de caída del PBI


Santiago Perez. Corresponsal en Brasil.- Dilma Rousseff es destituida definitivamente de la Presidencia. Consigue los votos suficientes en el Senado para no ser inhabilitada para ocupar cargos públicos. Podrá continuar en el ejercicio la política. Michel Temer, actual Vicepresidente y compañero de fórmula de Rousseff en las Presidenciales de 2014, asume la primera magistratura. Completará el mandato inconcluso de Dilma hasta el 31 de diciembre de 2018. Con 75 años, Temer será el Presidente de mayor edad en la historia de Brasil. Lograr encausar la economía y recuperar el crecimiento serán sus principales desafíos. El flamante Presidente parece tener apoyo parlamentario para llevar adelante su programa de gobierno, pero su bajo nivel de aprobación popular abren un interrogante sobre la viabilidad de su gestión. El Partido de los Trabajadores abandona poder tras 13 años ininterrumpidos en la Presidencia. Deja al país arrastrando una mochila de 6 trimestres consecutivos de caída del PBI, peor rendimiento económico desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. En declaraciones posteriores a la sentencia, Dilma sostuvo haber sufrido un golpe por segunda vez en su vida, trazando similitudes entre su situación actual y el golpe militar de 1964

Brasil, en tensa calma

elmercuriodigital.es



Santiago Perez. Corresponsal en Rio de Janeiro.- Cuarto intermedio en el camino al Impeachment. Tras ser aprobado en una espectacular, maratónica y mediática sesión en Diputados, el pedido de Juicio Político ingresa al Senado. Se necesita del apoyo de la mayoría simple de los presentes para que el proceso sea finalmente abierto.

El fin del sueño brasileño

Con un PBI que hoy ya saltó de la recesión a la contracción, el desempleo en ascenso y la popularidad de Dilma Rousseff en picada, la proyección mundial de carácter explosivo que encarnó Brasil en el pasado reciente no es más que un recuerdo

•elmercuriodigital ▫ Santiago Pérez. Rio de Janeiro.- Brasil vivió un sueño, un intenso verano que se prolongó por algo más de un decenio. Crecimiento de tasas chinas, reducción de la pobreza, ampliación de la clase media y, posiblemente lo más resonante, protagonismo político internacional. El súper ciclo de las materias primas y el boom de liquidez internacional alimentaron la economía del gigante sudamericano. Si bien la coyuntura global fue un factor determinante en el éxito del modelo, también existieron méritos locales. Sería de necios negarlo. Estabilidad macroeconómica, inflación relativamente baja (siempre en un dígito), superávits gemelos y un gobierno que aplicó un programa moderado. A diferencia de otras experiencias regionales, el ejecutivo nunca obstruyó adrede el libre funcionamiento del por entonces dinámico sector privado local. En efecto, durante todos estos años Brasil fue un excelente sitio para invertir, hacer negocios y, por sobre todas las cosas, ganar dinero.

Centro Financiero de São Paulo, Brasil



Luiz Inácio Lula da Silva emergió como un líder de proyección hemisférica. Se trasformó, por momentos, en uno de los políticos más populares de las américas, enamorando a observadores de todo el espectro ideológico. Ayudado por el ascenso del país que presidía, su figura logró cierto protagonismo en asuntos de las más alta política internacional, como la cuestión de la programa nuclear iraní o la nueva versión de la "guerra mundial de monedas". El mandatario conquistó una posición casi inédita en la historia de la política exterior latinoamericana. Brasil se ubicó entre las primeras siete economías mundiales y entrando en la segunda década del Siglo XXI se especulaba con que, en el corto plazo, podría superar a Francia e Inglaterra. La posibilidad de ingresar en el selecto TOP 5, solo por detrás de Estados Unidos, China, Japón y Alemania, parecía estar al alcance de la mano.

Solo un lustro fue lo que demoró en extinguirse este espectacular ascenso. Con un PBI que hoy ya saltó de la recesión a la contracción, el desempleo en ascenso y la popularidad de Dilma Rousseff en picada, la proyección mundial de carácter explosivo que encarnó Brasil en el pasado reciente no es más que un recuerdo. El sueño de una nueva superpotencia emergente y latinoamericana que entusiasmó al mundo parece haberse desvanecido. Hoy, con el diario del lunes en la mano, no hay que ser un intelectual brillante para darse cuenta que todo este magnánimo crecimiento se nutrió más de factores exógenos que de elementos endógenos. Brasil se dejó llevar por un contexto internacional espectacularmente favorable. Como se mencionó anteriormente, los aciertos en política económica interna existieron. Pero si se realiza un análisis de mediana profundidad se observará que las reformas estructurales necesarias para que el país crezca en forma sostenible quedaron pendientes. El déficit de infraestructura, el regresivo sistema impositivo, la paralizante burocratización de prácticamente cualquier proceso que involucre al estado, la educación púbica de baja calidad, la desenfrenada corrupción y, por sobre todo, la baja competitividad de la hiper-protegida y mercadointernista industria nacional. Estos y muchos más son los temas pendientes. La lista podría continuar y continuar.

Mas allá de las innegables conquistas sociales de los años en cuestión, la estructura productiva del país no es hoy sustancialmente diferente a la de la última década del Siglo XX. Es por ello que en este nuevo ciclo económico internacional, con restricciones en la ecuación monetaria mundial, materias primas a la baja y China en visible desaceleración, Brasil no la tendrá nada fácil. Si el país ambiciona retomar una vigorosa expansión (superior al vegetativo crecimiento poblacional), se deberán reformar las bases estructurales de la economía local. El problema radica en la escasa viabilidad política de dichas reformas en este particular momento histórico. Si las mismas no fueron realizadas en épocas de la mayor euforia económica de la última centuria, será extremadamente difícil que sean ejecutadas hoy. La actual debilidad política del gobierno, la paralización económica y el proceso de movilización por el que atraviesa la sociedad civil pueden hacer que una vez más lo urgente se anticipe a lo importante y las reformas sean por enésima vez postergadas.

Por Santiago Pérez desde Rio de Janeiro
http://twitter.com/perez_santiago

Reflexiones de Washington a La Habana, Teherán y Moscú

Barack Obama entre el deshielo cubano, el programa nuclear iraní y las fuerzas profundas rusas

•elmercuriodigital ▫ Santiago Pérez.- El presidente norteamericano ha conseguido capturar la atención mundial. En cuestión de meses avanzó con recetas alternativas sobre dos de los más antiguos conflictos internacionales que sostienen aun hoy los Estados Unidos: Cuba e Irán.

Desde el éxito de “La Revolución” en 1959 que Cuba ocupa un lugar privilegiado en la lista negra de Washington. Ausencia de relaciones diplomáticas y un embargo que juntos dan forma al principal obstáculo para la buena vecindad entre los Estados Unidos y América Latina. Once presidentes pasaron por la Casa Blanca desde que se iniciara el bloqueo hace cinco décadas y, hasta ahora, nadie había conseguido torcer esta firme posición.

Vale la pena aclarar que hasta 1991 toda esta confrontación tuvo algún tipo de sentido. Las necesidades geoestratégicas de la Unión Soviética durante la Guerra Fría otorgaban a la isla una importancia superlativa. De más está decir que Fidel Castro, hábil político, supo capitalizar el mencionado escenario. Retuvo el poder más allá de los límites imaginables y utilizó el constante y abundante flujo de rublos enviados por el Kremlin para llevar a esta pequeña nación caribeña a un lugar protagónico dentro el tablero político hemisférico. Cuba fue al igual que Berlín, Corea o Vietnam una de esas fronteras ideológicas tan cercanas que las dos superpotencias pudieron verse las caras sin siquiera usar binoculares.

Toda esta lógica se disolvió, valga la redundancia, con la disolución de la Unión Soviética. Sin motivos sistémicos para continuar con el anacrónico enfrentamiento tanto Castro como Obama decidieron darle un golpe de timón a la historia. Las palabras del líder cubano en la VII Cumbre de las Américas en Panamá obligaron al atento observador de la actualidad internacional a refregarse los ojos. “Obama es un hombre honesto” sentenció Castro. Ver para creer. Su intervención, por momentos, más se pareció a la de un aliado de la OTAN que a la del histórico enemigo de los Estados Unidos. Sin dudas, algo está cambiando.

A miles de kilómetros y en forma simultánea Barack Obama también pareciera haber pateado el tablero. La posibilidad de solucionar la cuestión del programa nuclear iraní por la vía diplomática está, increíblemente, al alcance de la mano. El virtual estado de anarquía que se vive hoy en regiones de Irak, Siria y Libia son consecuencia, en buena medida, de la destrucción de los aparatos estatales. Resolver el conflicto con Irán en forma negociada puede ahorrarle a los Estados Unidos y sus aliados muchos dolores de cabeza. Destruir un país es relativamente sencillo, pero reconstruirlo es sustancialmente más complejo y, en casos, como el iraquí, virtualmente imposible. El ciclo de enfrentamiento iniciado en 1979 con la Revolución Islámica puede estar ingresando en una fase de quiebre.

Por supuesto que se necesitan dos para un buen Tango. La Habana y Teherán le tienden la mano a Washington por los beneficios que estos acuerdos, en caso se concreten, traerán a sus países. El levantamiento de sanciones y bloqueos ayudarán a Irán y Cuba a integrarse al sistema económico y financiero internacional. El mundo de hoy, cada vez más globalizado e interconectado, reduce espacios para la prosperidad de economías aisladas.

De tener éxito Obama en estas dos audaces y ambiciosas empresas logrará inyectarle un componente “histórico” a su paso por la Casa Blanca, cerrando dos conflictos abiertos sin disparar una bala. No todo depende de él. El Capitolio, hoy dominado por la oposición republicana, deberá darle el visto bueno al levantamiento del embargo a Cuba. Por otro lado, las gestiones de Hassan Rohani puertas adentro del régimen iraní serán determinantes para que las negociaciones del G5+1 lleguen a buen puerto.

Crimea, las posiciones de la OTAN en Europa Oriental y el eventual “expansionismo” ruso (por llamarlo de alguna forma) será un frente que el saliente Presidente dejará abierto, sencillamente porque se trata de cuestiones de imposible resolución. No estamos ante un resurgir de la Guerra Fría como muchos sostienen. Lo que sucede en aquella región del planeta es el renacer de tensiones de características similares a las observadas en el siglo XIX. Alimentadas por fuerzas profundas gestadas en el seno de los estados nacionales, con el equilibrio de poder y la lucha por la seguridad nacional como gran principio ordenador. Nada que la diplomacia pueda resolver por si misma.

Escenario político luego de las manifestaciones

BRASIL

•elmercuriodigital ▫ Santiago Pérez . Rio de Janeiro.- Brasil vivió un fin de semana de intensidad política. Las calles fueron durante el día domingo testigos de manifestaciones que movilizaron a más de un millón de personas a nivel nacional. A diferencia de lo sucedido en junio de 2013, cuando se diera inicio a este proceso de protestas, ahora el impulsor de los manifestantes no fue el descontento general producto de la situación del transporte, la salud o la educación pública. En esta oportunidad las miradas apuntaron directamente al recientemente electo gobierno del Partido de los Trabajadores. Los múltiples escándalos de corrupción que alcanzan al ejecutivo, sumados al empeoramiento de la situación económica fueron sin dudas los disparadores. Se vieron pancartas y se escucharon cánticos pidiendo la salida de la Presidente y solicitando un "impeachment" para la Jefa de Estado. El grito de “Fora Dilma” se hizo sentir.

¿Cómo pudo suceder un acontecimiento de semejante envergadura a solo meses del triunfo electoral de Rousseff? La respuesta es la fragmentación política que vive hoy el mayor país de América Latina. La ajustada victoria de la actual mandataria en segunda vuelta (51,6% de Dilma contra 48,6% de Aécio) auguraban un escenario de estas características. Fueron principalmente los sectores medios y altos los que hicieron sentir su presencia en las calles, posiblemente los mismos que apoyaron al PSDB en las generales de 2014. Por otro lado, las clases populares se mantienen aún más fieles al gobierno. Así están planteadas las cosas.

El domingo por la noche, una vez terminadas mas manifestaciones, los ministros otorgaron una conferencia de prensa donde se analizaron los sucesos. La respuesta fue un “cacerolazo” (panelaço) inmediato en las principales capitales del país, situación se que repitió el lunes en el mismo horario.

La fragmentación por la que atraviesa Brasil pudo ser claramente corroborada por los acontecimientos del día viernes. Dos días antes de las protestas se registraron movilizaciones en apoyo a Dilma Roussef, las cuales intentaban amortiguar el impacto de los hechos que sucederían horas después. Menores en volumen a las del domingo y organizadas básicamente por sindicatos y sectores estudiantiles, los militantes “petistas” se pronunciaron en favor de la democracia y en defensa del cumplimento del mandato constitucional de la Presidente. A pesar de ser una movilización pro gobierno, los asistentes no dejaron de marcar su descontento con los escándalos de corrupción y el con el actual rumbo económico. Es decir, no fueron solo rosas para el Palacio do Planalto.

¿Es realmente posible una salida anticipada del gobierno de Dilma? Por el momento pareciera difícil. El proceso de Impeachment (juicio político) es complejo y se compone de factores legales y políticos, los cuales deben alienarse. En primer lugar, debería comprobarse la participación directa de Rousseff en hechos de corrupción. Aún confirmándose esto, serían necesarios los votos de 2/3 del parlamento. Dentro de la actual coyuntura es difícil que la Presidente no consiga el apoyo de un tercio de los legisladores para bloquear el proceso.

Restan todavía 4 años de mandato y Dilma no la tendrá fácil. Será sin dudas el período más complejo para el PT desde su llegada al poder el 1 de enero de 2003. ¿Volverá la economía a la senda del crecimiento? ¿Se desacelerará la inflación? ¿Como será el desenlace de los escándalos de corrupción que se encuentran en pleno proceso de investigación? Solo con las respuestas a estas preguntas será posible prever el escenario político de lo que resta del mandato.

Devaluación del Real. Causas, consecuencias y proyecciones

ENTREVISTA CON ALEXANDRE ROCHA

•elmercuriodigital Santiago Pérez . Rio de Janeiro. - Brasil, la mayor economía de América Latina fue notica en las últimas horas por la fuerte devaluación de su signo monetario. A continuación, una conversación con el economista brasileño Alexandre Rocha* en donde se analizan las causas y consecuencias de esta depreciación así como también eventuales proyecciones a futuro.

Santiago Pérez: ¿Cuáles son las causas que impulsan la depreciación del Real?

Alexandre Rocha: En el plano interno, la presión sobre el real está instalada desde mediados de 2014. Las expectativas sobre un eventual aumento en las tasas de interés en los Estados Unidos sumado a la incertidumbre relativa a la delicada situación europea y los negativos datos de la economía brasileña han alimentado esta presión. El dólar alcanzó esta semana su máximo valor desde 2004 siendo la incertidumbre política local la frutilla del postre. La creciente inflación, el bajo crecimiento y el incumplimiento de la meta fiscal por parte del Gobierno son los tres principales factores que han impulsado la depreciación del signo monetario local. Adicionalmente el gobierno ha intentado relajar los objetivos fiscales lo cual ha sido percibido por los inversores como falta de compromiso oficial con los pilares macroeconómicos. El desgaste político entre el partido de gobierno (PT) y su principal aliado en el Congreso Federal (PMDB) ha impedido al ejecutivo aprobar en el Parlamento un paquete de ajustes conocido como “Medida Provisoria 669”. Sin el apoyo de sus fuerzas aliadas será difícil para el Palacio do Planalto encaminar las reformas necesarias para que el país retome la senda del crecimiento. Con este escenario de turbulencias políticas es altamente probable que el Real ingrese en un período de fuerte inestabilidad. El escenario internacional tampoco es favorable. La economía norteamericana continúa mostrando una evolución favorable tal cual lo demuestran los recientemente difundidos datos de empleo. Esta situación fortalece al dólar ante prácticamente todas las monedas a nivel global.


Pérez: ¿Cuáles son las consecuencias de esta depreciación?

Rocha: Un dólar más caro ayuda a las empresas que poseen ingresos en moneda extranjera y costos en reales, es decir, a los exportadores. Principalmente los sectores productores de celulosa, alimentos y siderurgia entre otros. Pero para comprender el escenario completo es necesario analizar un conjunto de variables. Por ejemplo, la multinacional Vale, potencia en exportaciones mineras podría, en principio, beneficiarse por la suba del dólar. Pero el precio de los metales en el mercado internacional se encuentra con una tendencia a la baja y China, principal cliente, a visto sus compras ralentizadas debido a la desaceleración de su crecimiento. Esto significa que si bien un real más débil puede ser un estímulo a las ventas externas, los beneficios reales deben ser analizados sector por sector. El elemento negativo de esta devaluación es sin dudas la mayor presión inflacionaria. Brasil importa aproximadamente un 70% de insumos y componentes por lo que el costo de producción local se verá incrementado. Lógicamente este costo adicional será transmitido al consumidor.

Pérez: ¿Qué puede suceder con el real en los próximos meses?

Rocha: Las expectativas pueden afectar prácticamente a todas las variables de la economía y el valor del dólar no es la excepción. Saber el valor futuro de la divisa es imposible pero si es viable hacer el ejercicio contrario. ¿Usted cree que el gobierno será capaz de reestablecer el dialogo parlamentario, recomponer su base de partidos aliados e implementar el programa de reformas necesarios para recuperar el crecimiento?. ¿Usted cree que logrará administrar la crisis política desatada por el escándalo de corrupción por el que atraviesa Petrobras?. ¿Podrá contener las manifestaciones que lentamente toman fuerza, por ejemplo la del próximo día 15/3 que reclama un juicio político a Dilma Rousseff?. Si todo esto fuera posible, podríamos esperar un dólar oscilando en torno a los 2,80 o 2,90 reales. Pero es realmente difícil que esta suma de factores se concretice. Es por esto que es esperable una mayor desvalorización del real, sin mencionar siquiera las consecuencias de un eventual aumento en las tasas de interés en los Estados Unidos, esperadas por el mercado desde mediados del año pasado.

* Alexandre Rocha, Economista. alexandre@dagaveta.com.br

Encuestas posteriores al fallecimiento de Campos, ¿nuevo escenario?

ELECCIONES EN BRASIL - 

•elmercuriodigital ▫ Santiago Pérez. Rio de Janeiro.- A contramano de las declaraciones posteriores al fallecimiento de Eduardo Campos, las cuales sostenían que solo se pensaría en su sucesor luego de su entierro, el Partido Socialista Brasileño (PSB) encomendó una encuesta telefónica de 30.000 casos 24 horas después del accidente. El objetivo de la pesquisa fue probar la potencialidad de Marina Silva, compañera de fórmula de Campos, como candidata del PSB a las elecciones de octubre.

Los resultados del relevamiento fueron más que satisfactorios, mostrando a Marina Silva en segundo lugar, marginalmente por encima de Aécio Neves y sólo superada por Dilma Rousseff. El dato más relevante es que la muestra prevé una segunda vuelta electoral, en la cual, la flamante candidata del PSB estaría en un virtual empate técnico con la actual Presidente.

De confirmarse estas tendencias se trataría de la primera vez desde el inicio de la campaña en donde la victoria del PT no estaría asegurada. ¿Estamos en efecto frente a un cambio de escenario? Ante todo es importante remarcar que la presente encuesta fue realizada en momentos en que la sociedad brasileña se encontraba conmocionada por el trágico accidente. Es posible que pasado el impacto, este clima se diluya y se vuelva al orden anterior, en el cual la victoria de Dilma era casi un hecho.

Sin dudas es aún muy pronto para llegar a conclusiones definitivas, sólo se podría sostener que la trágica muerte de Campos abre una nueva e inesperada etapa en la carrera hacia el Palácio do Planalto. Deberemos estar atentos.

¿Como respondería Brasil a un acuerdo de libre comercio con EEUU y la Unión Europea?

OPINIÓN de Santiago Pérez, Brasil.-  Si Brasil se abriera a los dos mayores mercados mundiales (Estados Unidos y la Unión Europea), el comercio exterior del país experimentaría un crecimiento de USD 86.000 millones de dólares, un 18% más de las transacciones de hoy en día.

El resultado neto de estos hipotéticos tratados de libre comercio sería de un déficit de USD 600 millones, cifra relativamente pequeña para una economía del tamaño de la brasileña. Las exportaciones crecerían en USD 42.800 millones y las importaciones en USD 43.400 millones. Los cálculos fueron realizados por los profesores Vera Thorstensen y Lucas Ferraz de la Fundación Getulio Vargas a pedido del Instituto de Estudios para el Desarrollo Industrial (IEDI), asociación que nuclea a 44 líderes empresarios brasileños. Para obtener los resultados, los investigadores utilizaron el modelo matemático GTAP (Global Trade Analysis Project).

El estudio se basó en un escenario en donde los aranceles industriales se reducirían en un 100%, los agrícolas 70% y donde las barreras para arancelarias, como trabas burocráticas aduaneras o certificados técnicos/sanitarios caerían en un 25%

Un acuerdo entre Brasil y la Unión Europea, el cual está en agenda hace ya 14 años y es una prioridad para el Gobierno de Dilma Rousseff, generaría USD 28.000 millones en exportaciones y un número prácticamente similar en importaciones. En lo que respecta a los Estados Unidos, abrir las fronteras con la principal potencia económica mundial engordaría en USD 14.700 millones las exportaciones y en USD 15.300 millones las importaciones.

Pedro Passos, Presidente de IEDI, sostuvo que los acuerdos de libre comercio pueden generar déficit en el corto plazo, pero, en última instancia, son la única forma de integrar a Brasil a la cadena productiva global. Solo así se incrementará la productividad general de la economía.

Por medio de una nota, Itamaraty informó que el país tiene una extensa red de acuerdos comerciales con distintos países de América del Sur, tratados de libre comercio con Israel, Egipto y Palestina y acuerdos parciales con India y Sudáfrica. Sumado a todo esto, Brasilia trabaja en su anhelado acuerdo con el bloque europeo.

En líneas generales, el sector empresario-industrial no está satisfecho con este escenario y reclama al gobierno mayor apertura, sin dejar de reconocer que algunos sectores necesitarían de tiempo para adaptarse.

La importancia de las barreras técnicas

Como los aranceles en los países desarrollados son relativamente bajos es en las barreras técnicas y sanitarias en donde pueden obtenerse reales liberalizaciones al intercambio. La política de comercio exterior brasileña es, según Vera Thorstensen, algo anacrónica. No genera mayores beneficios negociar alícuotas arancelarias mientras el mundo de hoy discute principalmente normas.

Según fuentes gubernamentales anónimas que dialogaron con el diario Folha de São Paulo, Brasil ya se encuentra embarcado en una nueva estrategia. El acercamiento con la Unión Europea prevé importantes reducciones en barreras técnicas y sanitarias. El acuerdo continúa aun en proceso de negociación.


Rusia, Crimea y un baño de realpolitik

Ultrarrealismo en la crisis ucraniana y en la política internacional de hoy


Por Santiago Pérez, Brasil.- La caída de Víktor Fédorovich Yanukovich al frente del gobierno ucraniano generó movimientos en la estructura de poder de la más alta política internacional. Con su alejamiento, Moscú perdió un confiable aliado, quien protegía sus intereses y mantenía al país del este europeo bajo la esfera de influencia del Kremlin. El asenso de Oleksandr Turchínov a la presidencia y su intención de acercamiento a occidente dispararon, en forma virtualmente automática, los mecanicemos de defensa rusos.

No quedan dudas que el proceso interno ucraniano se vio de alguna forma influenciado desde el exterior. Se trata de un país estratégico tanto para la Unión Europea como para la OTAN y la Federación Rusa, tres poderosos actores que, como es de esperar, mueven sus piezas dentro el tablero geopolítico mundial. Pero, al mismo tiempo, sería impreciso adjudicar en forma excluyente a estos jugadores la crisis interna del país. Las diferencias culturales que conviven en el seno de la sociedad ucraniana han alimentado innegablemente las tensiones. En Ucrania hay quienes desean acercarse a occidente y hay quienes desean acercarse a Rusia, elementos suficientes para generar un conflicto, más allá de lo que hagan o dejen de hacer las potencias extranjeras. En definitiva, el fin del gobierno de Yanukovich puede definirse como un fenómeno multicausal, impulsado por fuerzas tanto internas como externas.

Pero más allá de las idas y vueltas de la sociedad ucraniana, el hecho relevante de esta crisis para el análisis de la política internacional es la rapidez, efectividad y contundencia con la que ha operado el Kremlin. Sin prestar mayor atención al derecho internacional (como es esperable de cualquier gran potencia) y a pocas horas del cambio de gobierno en Kiev, fuerzas especiales rusas "ocuparon" en una acción unilateral la estratégica península de Crimea. La relevancia de la cruzada para el equilibrio político regional ha colocado a ucranianos y rusos en el centro de la escena global. Todos los actores de peso dentro del sistema internacional están hoy con la mirada depositada en Crimea.

¿Ha actuado Moscú dentro de la legalidad? ¿Es este accionar legítimo? Desafortunadamente estas son preguntas que poco importan al momento de leer el escenario en cuestión. La anarquía del sistema internacional y la lógica ultrarrealista de Vladimir Putin han permitido que, de facto, sea Rusia quien ejerza la soberanía sobre Crimea. Los reclamos de occidente y del flamante gobierno ucraniano difícilmente puedan superar la etapa retórica o argumentativa. No hay nada que hacer para la Unión Europea, Estados Unidos, el G7 o la mismísima OTAN: los rusos han desembarcado y no se apartarán. La defensa de la base naval de Sebastopol es un tema demasiado delicado para los intereses geoestratégicos de Moscú como para colocarlo sobre la mesa de negociaciones. La única forma de desplazar a los rusos sería por la fuerza, pero los costos de intentar semejante acción transforman a esta alterativa en absolutamente inviable. Nadie en Washington (y posiblemente en ningún lugar del mundo) está pensando seriamente en una acción militar.

Al no ser reconocido ni por occidente ni por la propia Ucrania el referéndum celebrado en la península funciona principalmente como un elemento de presión política. En los hechos, Simferópol dejó de responder a Kiev inmediatamente después de la ocupación rusa, situación anterior a la votación que supuestamente aportó legitimidad y legalidad a la escisión. En otras palabras, con o sin referéndum, la anexión ya se había materializado.

Más allá de reconocerla diplomáticamente o no, las potencias occidentales acabarán por aceptar de hecho la soberanía rusa sobre Crimea y diseñarán sus estrategias de defensa en consecuencia. El statu quo regional se ajustará naturalmente a las nuevas circunstancias y las Relaciones Internacionales continuarán su curso.

Ya lo dijo el canciller ruso, Sergei Lavrov. "Crimea es más importante para Rusia que las Islas Malvinas/Falklands para Gran Bretaña". Un mensaje conciso, de alto contenido político y emitido en el idioma que solo hablan las superpotencias. Cuando de intereses estratégicos se tarta, el poder (por sobre la legalidad) es lo único que realmente importa.

Reflexiones sobre el presente y el futuro del delicado equilibrio político internacional


OPINIÓN de Santiago Pérez, Brasil.- Caminamos hacia un nuevo orden mundial. Esta afirmación fue posiblemente una de las más repetidas y consideradas de los últimos años. Iniciado el siglo XXI el proceso conocido como Posguerra Fría comenzó a extinguirse. Nacía así un nuevo ciclo en el cual la novedad excluyente sería el fin del unipolarismo. A partir de la disolución de la Unión Soviética en 1991, los Estados Unidos gozaron de una posición de poder virtualmente absoluto dentro del sistema internacional. Este escenario de hegemonía norteamericana comenzó, iniciada la presente centuria, a verse cuestionado. Como consecuencia de una alteración en los términos del intercambio, el crecimiento del precio internacional de las materias primas y la ralentización de las economías desarrolladas, distintos actores emergentes comenzaron a ganar protagonismo internacional. La tesis de los BRIC, difundida por Goldman Sachs en 2001, aportó estructura teórica al análisis de este incipiente nuevo equilibrio. Brasil, Rusia, India y China serían, en teoría, los países que liderarían el crecimiento mundial. Esta tendencia, sumada al estancamiento norteamericano, configurarían, de cara al futuro, un renovado orden mundial multipolar. El estallido de la crisis financiera internacional en el año 2008 pareció terminar de diagramar el nuevo mapa económico. Un mundo desarrollado en crisis (catalogada por algunos aventurados como terminal) y las naciones emergentes en vigoroso crecimiento, transformadas en la nueva locomotora de la economía mundial. Todas las variables se alineaban para dar inicio a una nueva etapa.

Pero las tendencias cambian, sobre todo cuando entra en juego la característica cíclica de la economía. A diferencia de lo sucedido desde 2008 a esta parte, las naciones desarrolladas parecieran haber logrado superar lo peor de la crisis y comienzan a dar signos de recuperación. Estados Unidos es un claro ejemplo de ello. Solo por citar un dato reciente, en el último trimestre de 2013 el PBI norteamericano se expandió un 3,4% (en proyección anual), número nada despreciable. La mejora en las condiciones domésticas ha llevado a la Reserva Federal a disminuir sus paquetes de estímulo y con ello a restringir la liquidez internacional. Este nuevo escenario ha hecho tambalear las monedas de los hasta ahora sólidos países emergentes. Desde Brasil, hasta Sudáfrica y Turquía. Todos han sufrido los efectos del cambio en la ecuación monetaria. La influencia norteamericana en las finanzas mundiales pareciera mantenerse intacta. ¿Vamos hacia un nuevo orden mundial? Saque usted sus conclusiones. Posiblemente el único competidor real a la supremacía económica estadounidense sea el gigante asiático. Desde las reformas iniciadas por Deng Xiaoping en 1978 que China crece a (valga la redundancia) tasas Chinas. Se trata de un fenómeno de alguna forma exógeno al "superciclo" de los commodities que alimentó el boom de las economías emergentes. Las proyecciones de crecimiento para 2014 de Brasil (2%), Rusia (1,5%), India (5%) y Sudáfrica (2,7) han disminuido a tasas equiparables a la de los Estados Unidos (2,8%). China, aún algo desacelerada, continúa expandiéndose bien por encima de la media mundial. Mientras el PBI global crecerá 3% en 2014, la economía china lo hará en un 7,5%. En otras palabras, Beijing continúa acercándose a Washington y de mantenerse las tendencias algún día podría superarlo.

De todas formas el económico es solo un ángulo desde el que puede leerse la realidad global. Con el devenir del fin de la Posguerra Fría y la llegada de este incipiente balance de poder multilateral, los Estados Unidos no han visto alterado mayormente su capacidad de acción. De hecho el único freno real a las ambiciones de la Casa Blanca ha sido, paradójicamente, el Kremlin. Resulta que los dos únicos actores con un músculo militar (y político) lo suficientemente sólido como para generar algún tipo de contrapeso el uno al otro son justamente una derivación de los archienemigos de la extinta Guerra Fría. Rusia y Estados Unidos. Así quedó demostrado en la Guerra de Georgia de 2008 y en la sangrienta e interminable crisis siria. Moscú ha logrado marcar un límite a las ambiciones norteamericanas, consiguiendo mantener a los Marines fuera de su área de influencia directa, algo que no se alcanza precisamente pidiendo permiso. La pulseada ruso-norteamericana muestra que en lo que respecta a factores de poder militar, no mucho ha cambiado. La "lejana" China vuelve aquí a ubicarse como una pieza relevante en el tablero geopolítico. Su presupuesto de defensa crece sostenidamente, ubicándose ya en el segundo escaño del ranking mundial. Al mismo tiempo las tensiones del país asiático con Estados Unidos en torno a las disputas de soberanía sobre el Mar de la China Meridional representan, posiblemente, el mayor foco de tensión internacional de cara al futuro. Se trata, nada más y nada menos, que de una pulseada entre las dos mayores potencias económicas de la tierra.

Ya sea por su capacidad económica, militar, demográfica, geográfica o por una suma de todas ellas, el único actor capaz de mover los simientos del equilibrio de poder planetario pareciera ser China. Lo interesante del caso es que esto no representa una gran novedad. Resulta que la potencialidad de esta milenaria nación era legible con amplia antelación la difusión de la tesis de los BRIC y diversos trabajos derivados.

Por último es importante recordar que, a pesar del paso del tiempo, la arquitectura política internacional se muestra anacrónica e inalterable. El Statu quo del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aun respeta la lógica derivada de los resultados de la Segunda Guerra. Situación que le permite (por ejemplo) a Francia, potencia en debatible decadencia, operar militarmente y a voluntad en sus antiguas colonias. Las recientes intervenciones en Mali y en la República Centroafricana así lo demuestran. ¿Una nación europea en crisis con mayores capacidades que una potencia emergente? Así es. Ni siquiera Alemania y Japón, superpotencias económicas, han logrado salirse del apretado cinturón militar impuesto por Los Aliados tras la caída del Eje hace ya casi siete décadas.

En virtud de todo lo aquí expuesto vale la pena preguntarse si caminamos efectivamente hacia un nuevo orden mundial. Es posible que el título mismo de este artículo esté equivocado. Pero justamente de eso se trata. De invitar a reflexionar sobre el incierto futuro de la compleja realidad global.

Interrogantes sobre la respuesta de Rusia ante un eventual ataque en Siria

30.08.13. elmercuriodigital.es - Por Santiago Pérez *.- Desde un comienzo Rusia se negó a una participación abierta en el conflicto, intentado evitar una confrontación directa con las potencias de la OTAN. Moscú ha provisto de armamentos y apoyo financiero a Damasco, suficientes para mantener a Al-Assad en el poder pero insuficientes para terminar con los focos rebeldes. En el plano político, el poder de veto ruso en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas evitó, hasta ahora, cualquier operación contra Siria. Las solicitudes de Estados Unidos y sus aliados de una solución de la crisis al estilo Libia, con apoyo de la ONU y dentro de la legalidad internacional, fueron sistemáticamente bloqueadas por Moscú y Beijing dentro del organismo.

Según distintas fuentes, el Kremlin no despachó hacia Siria aún los avanzados sistemas de defensa S-300, equipamientos que podrían ayudar a las fuerzas de Al-Assad a derribar aeronaves norteamericanas o israelíes. La instalación de dichos dispositivos podría alterar el delicado equilibrio de poder en la región, forzando a Israel a realizar un inmediato ataque preventivo para evitar que los avanzados sistemas se tornen operativos.

La Marina Rusa envió recientemente diversas naves hacia el Mediterráneo Este. Según especialistas se trata de una pequeña fuerza, de carácter simbólico e inofensivo en relación a la dimensión de la presencia naval de los Estados Unidos en la región. La misión se limita a proteger y proveer de suministros a la base naval permanente que Rusia tiene en Tartús, al oeste de Siria. La diplomacia de los Estados Unidos ha intentado dilucidar cuál sería la respuesta rusa a una eventual intervención. Por el momento en Moscú solo sostienen que Rusia trabaja en intentar evitar que la crisis desemboque en operaciones militares.

* Por Santiago Pérez
Lic. en Relaciones Internacionales

Mejora el Índice de Desarrollo Humano en Brasil

13.08.13. elmercuriodigital.es - Santiago Pérez desde Rio de Janeiro *.- El Índice de Desarrollo Humano Municipal (IDHM) brasileño creció un 47,5% entre 1991 y 2010. Los datos se desprenden de un informe recientemente publicado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). La calificación general del IDHM de Brasil pasó de "Muy Bajo" (0,493) en 1991 a "Alto Desarrollo Humano" (0,727) en 2010.

El IDHM es un índice compuesto por tres indicadores que hacen a la calidad de vida: longevidad y salud, acceso a la educación e ingresos económicos. Entre los mencionados índices el mejor puntuado en el caso brasileño fue el de longevidad y salud, con 0,816. En segundo lugar se ubicó el de ingreso (0,739) y en tercero el relativo a educación, con 0,637. Si bien este último aspecto fue el peor evaluado de los tres, fue el que más evolucionó en las últimas dos décadas. Pasó de 0,279 en 1991 a 0,637 en 2010, lo que representa un crecimiento del 128%. Según Naciones Unidas este progreso se debe a un mejor acceso de los jóvenes a las instituciones educativas. Se registra que la frecuencia de los menores a las escuelas en Brasil es en la actualidad 2,5 veces superior a la de 20 años atrás.

Durante el período analizado, el 85% de los municipios del país abandonó el status de "Nivel de Desarrollo Humano Muy Bajo". En la actualidad solo 32 de los 5.565 municipios brasileños (el 0,57%) aún se mantiene en el nivel considerado “Muy Bajo”.

La expectativa de vida también muestra una evolución positiva. El Instituto Brasileño de Geografía y Estadística dio a conocer un estudio que indica una marcada mejoría. Mientras en 1980 la misma era de solo 62,52 años, en la actualidad asciende hasta los 73,76 años. Esto significa que, nada más ni nada menos, el brasileño medio vive en promedio 11 años más que en 1980.

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Brasil abre su sistema portuario al capital privado

Las nuevas terminales podrán proveer servicios a quienes deseen importar y exportar mercaderías

Por Santiago Pérez desde Rio de Janeiro.-

Dentro de un contexto de medidas orientadas a superar las limitaciones estructurales de la economía brasileña, el gobierno de Dilma Rousseff ha impulsado la sanción de la denominada “Ley de Puertos”. La flamante normativa permite el ingreso del capital privado para la construcción de nuevas terminales portuarias, las cuales, a su vez, podrán proveer servicios a quienes deseen importar y exportar mercaderías. Bajo la anterior legislación las compañías estaban obligadas a utilizar exclusivamente los precarios servicios portuarios estatales, los cuales, debido al bajo nivel de inversión y al mayor dinamismo del comercio exterior, se encontraban saturados. La única alternativa contemplada por la antigua ley para aquellas empresas que deseaban “esquivar” el sistema estatal era la construcción de sus propias terminales. Una opción solo válida para grandes compañías como por ejemplo Petrobras y Vale quienes, en efecto, cuentan desde hace mucho con puertos propios.

Con la nueva ley en vigencia, el sector privado podrá invertir en la construcción en nuevas terminales. En los primeros días luego de sancionado el marco regulatorio la propia Presidenta dio a conocer proyectos aprobados para la construcción de 50 terminales privadas cuyo nombre técnico de ahora en adelante será “terminais de uso privativo” o“TUPs”. La ejecución de estas primeras 50 obras demandará inversiones por 11.000 millones de Reales (unos 4.800 millones de Dólares). A este número se le agregan otras 127 solicitudes recibidas por el ejecutivo las cuales se encuentran en proceso de análisis. Se espera de esta forma facilitar el ingreso y egreso de mercaderías desde y hacia Brasil, permitiendo reducir los costos y aumentando la productividad del aparato industrial local.

Uno de los grandes desafíos de la mayor economía latinoamericana es lograr reducir el denominado “Costo Brasil”. Se trata de una suma de costos adicionales que las empresas locales deben absorber y que, en última instancia, terminan dificultando la inserción de los productos y servicios brasileños en el mercado internacional. El “Costo Brasil” se compone de variables impositivas, burocráticas, legales, de infraestructura, financieras, institucionales, logísticas y de recursos humanos. Esta nueva ley busca justamente atacar directamente a uno de los componentes del “Costo Brasil”. La logística del 95% del comercio exterior del país se realiza a través de puertos por lo que de tener éxito ésta iniciativa se espera que repercuta positivamente en la competitividad de la economía local.

* Santiago Pérez

Brasil: variables macroeconómicas, primer semestre de 2013

Por Santiago Pérez, Rio de Janeiro.-

Desde inicios de año los países sudamericanos (en especial los integrantes del Mercosur) han especulado con la recuperación de la economía brasileña como impulsor del crecimiento regional. Desafortunadamente los números del primer semestre muestran un deterioro de las principales variables.

El Banco Central de Brasil redujo la proyección de crecimiento de la economía en 2013 de 3,1% a 2,7%. Las estimativas de otras instituciones financieras locales para la expansión del PBI son inclusive más pesimistas que las de la autoridad monetaria, situándose en el 2,4% para el corriente año y 3,1% para el próximo. La inflación medida por al Índice Nacional de Precios al Consumidor Ampliado, alcanzará el nivel de 6%, por encima del 5,7% proyectado con anterioridad. Si bien los números se encuentran muy por encima de la meta del Banco Central, la cual era del 4,5%, están dentro del “margen de tolerancia” de más/menos dos puntos.

El Bovespa, principal índice de la bolsa de San Pablo, arrojó una pérdida de 22% en el primer semestre, siendo este el peor resultado desde la explosión de la crisis financiera internacional en 2008. Los inversores dan por sentado que el año 2013 terminará en números rojos.

El Real también mostró un comportamiento descendente. La moneda local se devaluó 9,15% durante los primeros seis meses del año hasta las 2,23 unidades por dólar. Vale remarcar que la divisa estadounidense se valorizó en casi todos los mercados emergentes. El motivo: versiones sobre una reducción de los estímulos de la Reserva Federal de los Estados Unidos. En otras palabras, el movimiento en la cotización del Real excede a las cuestiones netamente locales.

El frente fiscal se vio igualmente deteriorado. Las cuentas de todo el sector público (incluyendo los niveles Federal, Estadual y Municipal) cerraron los primeros cinco meses del año con un superávit primario acumulado de 20.900 millones de dólares (2,45% del PBI), cifra inferior los 28.200 millones (3,56% del PBI) del mismo período en 2012.

Por último, la proyección del déficit de cuenta corriente para todo 2013 según el Banco Central será de 3,22% del PBI. El mayor en términos porcentuales desde 2001 y el más grande en valores absolutos desde el inicio de la serie histórica.



* Santiago Pérez es licenciado en Relaciones Internacionales. Rio de Janeiro, Brasil

BRASIL. ¿En qué consiste el Pacto Nacional propuesto por Dilma Rousseff?

Por Santiago Pérez, Rio de Janeiro.-

Dilma Rousseff convocó en el Palácio do Planalto a los 27 gobernadores brasileños y a los 26 intendentes de las capitales estaduales (Brasilia DF no tiene intendente) para debatir un gran pacto nacional. La mandataria busca así una respuesta más activa a las demandas de la ciudadanía que desde hace una semana se manifiesta masivamente en las calles de las principales ciudades del país. El viernes por la noche la Presidenta se había comunicado al país con una serie de promesas, las cuales habían sido identificadas como “insuficientes” por los manifestantes que volvieron a las calles durante el fin de semana. En esta oportunidad Rousseff se ha propuesto ir más allá, impulsando reformas más profundas que puedan satisfacer las demandas ciudadanas. El objetivo es claro, reducir la intensidad de las protestas.

Los puntos propuestos son los siguientes:

1. Economía: responsabilidad fiscal, estabilidad económica y control de la inflación para poder resistir los embates de la crisis económica internacional.

2. Reforma política: aumentar la participación popular y por medio de un plebiscito abrir el debate en torno al mecanismo de elección gobernantes y parlamentarios. También se contemplaran modificaciones al método de financiamiento de los partidos políticos, propaganda electoral en Radio y TV y otros aspectos.

3. Corrupción: elevación del delito de corrupción a la status de “crimen hediondo”, categoría que recibe penas más severas.

4. Salud: aceleración de las obras ya planificadas por estados y municipios y la rápida contratación de médicos para prestar asistencia en zonas de difícil acceso. En caso de no contar con profesionales suficientes se procederá a la “importación” de médicos extranjeros. Se proyectó la incorporación de 12.000 nuevos profesionales para el Sistema Único de Salud (SUS) desde aquí hasta 2017.

5. Transporte: aplicar desgravaciones impositivas que permitirán reducir el precio del boleto de ómnibus en un 7% (promedio) y del Metro y Trenes en un 13% (promedio). También se anunció un plan de inversiones por parte del Gobierno Federal de 22.000 millones de dólares para el mejoramiento de la movilidad urbana en todo el país.

6. Educación: envío de proyecto de ley al congreso para que el 100% de los royalties del petróleo y el 50% de los recursos del Pré-sal sean destinados en forma directa a financiar el sistema educativo nacional. Al respecto la Presidenta sostuvo que no existe ningún país en el mundo que haya logrado desarrollarse sin invertir en educación.

Causas de las masivas manifestaciones en Brasil

OPINIÓN de Santiago Pérez, Rio de Janeiro.-

Brasil, la potencia emergente, el país en el que deposita su mirada el mundo entero, sorprendió a ese mismo mundo con masivas manifestaciones populares que alcanzaron, al menos a 20 ciudades y movilizaron a miles personas.

¿Cuáles fueron los motivos que impulsaron tan espectaculares protestas? El disparador fue, sin dudas, el aumento en el precio del transporte público. El costo de un viaje en Ómnibus o Metro puede alcanzar, dependiendo de la ciudad, hasta 1,60 dólares. El inminente incremento en esta ya elevada tarifa fue la gota que rebasó el vaso. Estudiantes universitarios, organizados por medio de las redes sociales, fueron los principales organizadores de las concentraciones. La masividad fue sorprendente tanto para los observadores comunes como para las autoridades y referentes políticos. Nadie esperaba un despliegue de semejante envergadura en un país que no presenciaba protestas de este tipo desde 1992. Aquel año el movimiento estudiantil llamado “Caras pintadas” tomó las calles y luego de días de protestas el entonces Presidente Fernando Collor de Melo abandonó el poder mediante un procedimiento de “impeachment”.

Las motivaciones de fondo que llevaron a la gente a las calles son muy amplias. Desde aquí y hasta 2016 Brasil será sede de los más importantes eventos del deporte mundial. La Copa de las Confederaciones, el Mundial de Fútbol y los Juegos Olímpicos. El gobierno ha desembolsado inmensas sumas en el acondicionamiento de Estadios, los cuales, en muchos casos, costaron a las arcas públicas mucho más de lo que deberían. Los sobreprecios y la corrupción terminaron por elevar los presupuestos. Los gastos efectuados para la organización de la Copa del Mundo ya han superado la barrera de los 13.000 millones de dólares y aún falta mucho por hacer. Por citar un ejemplo particular, el Estadio Maracanã había sido integralmente reformado para los Juegos Panamericanos de 2008, el jugoso presupuesto había sido aprobado bajo la justificación de que el escenario quedaría listo para el Mundial de 2014. Pero nada de eso sucedió. Con el mundial en la mira, el Gobierno Federal desembolsó 500 millones de dólares adicionales para demoler las reformas realizadas en 2008 y reconstruir el Maracanã una vez más, esta vez sí, respetando los padrones de la FIFA. Es cierto que el estadio es simplemente espectacular, de lo mejor de lo mejor a nivel mundial. Pero vale la pregunta ¿era necesaria la re-reforma? En las manifestaciones se vieron muchos carteles que sostenían que lo único que respeta los “Padrones Internacionales de la FIFA” en el Brasil de hoy son los Estadios, porque los hospitales, escuelas y otros servicios públicos siguen sin satisfacer adecuadamente las necesidades de la población.

El aumento general del costo de vida es también un componente clave en las protestas. Si bien la inflación en Brasil se mantuvo relativamente baja en los últimos años (entre el 5 y el 7%), el aumento de los productos de la canasta básica fue marcadamente superior. En los últimos 12 meses el incremento fue del 22%, el mayor en la última década. Si tenemos en cuenta que durante el mismo período el salario mínimo creció solo un 9%, podremos entender un poco mejor las motivaciones de los manifestantes.

Las protestas fueron a partidarias, no apuntaban ni hacia Dilma Rousseff ni hacia ningún político en particular. Los reclamos fueron de carácter general. El titular de la primera plana del diario paulista “Folha de Sao Paulo” bien lo resumió con un: “Miles salen a las calles contra todo”. Se trata de un fenómeno más social que político, el cual predomina en las grandes ciudades. Una sensación de malestar general para con la administración pública, la cual, ya sea por ineficaz o corrupta, no ha sabido atender las necesidades ciudadanas. A pesar de los elevados impuestos, la incapacidad estatal ha terminado por afectar en forma negativa los estándares de vida urbanos.

En medio de la sorpresa, los principales referentes políticos han limitado sus declaraciones, quizás simplemente porque no tienen respuestas a tan amplias demandas. La Presidenta ha sostenido que está “orgullosa” de los manifestantes y que todo reclamo debe ser escuchado. Su pasado como activista política juvenil y luchadora social explican su “tolerancia” para con los movimientos estudiantiles.

Algunos se han arriesgado a comparar estos movimientos con lo sucedido con la “Primavera Árabe”. Estas analogías no son del todo acertadas. Mientras en Oriente Medio y el Norte de África los manifestantes perseguían el claro objetivo de derrocar a las autoridades, en este caso pareciera que la estabilidad política no está comprometida. Los activistas no buscan la caída del gobierno.

Por ahora más interrogantes que certezas en relación esta nueva y compleja realidad social brasileña.



Brasil, segundo consumidor mundial de cocaína

Por Santiago Pérez.-

En los últimos años el brasileño medio ha visto incrementada su capacidad adquisitiva. Los sectores más relegados, la creciente clase media, y, por supuesto, los grupos de mayores ingresos, tienen hoy un poder de compra más elevado. La inmediata consecuencia de esta nueva realidad es el aumento en la demanda de bienes y servicios, entre los cuales, desafortunadamente, se encuentra la de cocaína.

El país demanda hoy el 18% de la producción mundial de dicha sustancia. Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, el 1,4% de la población brasileña (2,8 millones de personas) consumen 92 toneladas anuales de cocaína. Esta explosión de consumo es uno de los perfiles más preocupantes del boom económico experimentado por la nación sudamericana. El uso del estupefaciente alcanza a todos los estratos sociales, expandiéndose rápidamente tanto entre los sectores más vulnerables como en las amplias capas medias, que hoy representan más del 50% del total de la población.

Brasil es hoy el segundo consumidor mundial de cocaína procesada y el primero de crack, una mezcla de base libre de cocaína y bicarbonato de sodio, altamente nocivo y adictivo. El primer escalón del podio es para los Estados Unidos, país que demanda el 37% de la producción global. Si bien lideran el ranking, el consumo de los norteamericanos se encuentra en declive. Los productores se ven obligados así a buscar nuevos mercados y los países emergentes son un destino cada vez más atractivo.

Es común que las drogas ilegales sigan al dinero. Es por esto que no es de extrañar que las sociedades que más narcóticos consumen sean las que mayor poder de compra tienen. El problema radica en que si bien el brasileño cuenta en la actualidad con más disponibilidad de recursos, el país no ha invertido lo suficiente en tratamientos contra la adicción y campañas preventivas.

Colombia, Bolivia y Perú son los tres principales productores de cocaína a nivel global. Su manufactura no es destinada al consumo interno, sino que es mayormente exportada. La explosión de demanda en Brasil ha hecho que, en forma inmediata, la producción en Bolivia aumente. Como suele suceder en cualquier mercado, si hay demandantes, naturalmente surgirán oferentes.

La frontera entre los mencionados países andinos y Brasil es de aproximadamente 7800 km (más extensa que la existente entre Estados Unidos y México) muchos de los cuales se encuentran en regiones de accidentada geografía y difícil acceso. Selvas, ríos y montañas dificultan el trabajo de las autoridades. El Mamoré es un río amazónico que divide el noreste de Bolivia con el Estado brasileño de Rondonia, es allí donde pequeños botes cruzan entre un país y otro durante la noche. Una avioneta demora solo 20 minutos en despegar y aterrizar al otro lado de la frontera. La policía dispone de lanchas de alta velocidad, pero al existir cientos de puertos clandestinos en ambos márgenes del río, las autoridades son conscientes de que son muchos los envíos que no son identificados.

La problemática es considerada una cuestión de seguridad y al mismo tiempo de defensa. Desde 2011 el Gobierno Federal ha intensificado la presencia de militares en puntos sensibles de la frontera. Existe también el proyecto de utilizar aviones no tripulados (drones) para monitorear aéreas de difícil acceso.

Actualmente los lindes internacionales de Brasil se encuentran mejor controlados que en el pasado, pero todavía falta mucho camino por recorrer para lograr una vigilancia a la altura de las necesidades. El éxito en el trabajo de prevención y concientización de la población será también fundamental para intentar disminuir los alarmantes niveles de consumo. Alcanzar el desarrollo con inclusión social y no solo crecimiento es otra ineludible obligación. Grandes desafíos para un Brasil que está siendo víctima de su propio éxito.

Brasil, entre los 11 países con mayor gasto militar a nivel mundial

Por Santiago Pérez, Rio de Janeiro.-

La expansión del presupuesto de defensa y la importancia de las Fuerzas Armadas para las nuevas necesidades de la diplomacia brasileña.

Brasil aumentó un 34% sus gastos militares entre 2011 y 2012. El número fue difundido por el Ministerio de Defensa. Buena parte de los recursos se destinaron a programas considerados estratégicos, como el desarrollo de submarinos para la Marina, la modernización de aeronaves caza y el desarrollo del avión de transporte KC-390, el cual aún no se encuentra disponible. Otras áreas que recibieron una inyección de recursos fueron la actualización de sistemas de artillería aérea y la recuperación de equipos deteriorados. Según el informe los gastos globales del sector eran de 3.250 millones de dólares en 2011 y ascendieron a 4.350 millones en 2012.

De acuerdo con un ranking elaborado por SIPRI (Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo) Brasil se encuentra actualmente en la posición número 11 en el listado de países que más gastan en defensa a nivel mundial. Los tres primeros lugares del cuadro están ocupados por Estados Unidos, China y Rusia.

El Gobierno Federal de Brasil destacó que las inversiones militares se encuentran en franca e ininterrumpida expansión desde 2004. El aumento en términos absolutos durante el mencionado período fue de 480%, de 750 millones de dólares en 2004 a 4.350 millones en 2012.

¿Por qué Brasil necesita incrementar sus gastos de defensa?

El crecimiento de los gastos de defensa brasileños está impulsado por la necesidad del país de acercarse en volúmenes a sus socios del BRIC y a otras potencias relevantes para el equilibrio político global. La cuestión regional, que en el pasado fue prioritaria, se encuentra superada. Brasil invierte en defensa tres veces más que Colombia, nación que conserva el segundo presupuesto militar latinoamericano y diez veces más que Argentina, antiguo competidor por el liderazgo subcontinental.

El rol de Brasil dentro del sistema internacional como una potencia emergente hacen del mantenimiento de unas poderosas fuerzas armadas un factor central para la ejecución de una efectiva diplomacia. En lo que respecta a los asuntos que competen a la alta política internacional, los ministerios de Relaciones Exteriores y Defensa operan en forma coordinada y alineada. Solo basta observar como manejan su política exterior Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Rusia y China para comprobar empíricamente esta pequeña afirmación. En Itamaraty trabajan sobre esta premisa hace ya mucho tiempo.

Al mismo tiempo la expansión de los gastos de defensa responde a la lógica necesidad de defender correctamente los importantes recursos naturales que atesora la extensa geografía brasileña. Las reservas de agua potable, el petróleo recientemente descubierto en el subsuelo marino, las riquezas existentes en el Amazonas así como también otros activos forman un patrimonio que pertenece a las futuras generaciones brasileñas y deben ser correctamente protegidos.

Una visión real del mundo

Son muchos los gobiernos latinoamericanos que cuestionan verbalmente el orden global y acusan a los países centrales de “imperialistas” o “colonialistas”. Por más discursos que se pronuncien, la lógica del funcionamiento del sistema internacional seguirá siendo la misma. En Brasil han aceptado las reglas de juego y trabajan en ese sentido. Contar con un brazo militar relevante le permitirá a la política exterior brasileña tener peso cierto en las discusiones de alta política internacional.

Rio de Janeiro, la Manhattan brasileña

Por Santiago Pérez desde Rio de Janeiro.-  

Eventos internacionales, crecimiento económico, boom petrolero y precios de inmuebles por las nubes. Transformaciones en la fisonómica carioca, el problema de la inseguridad y el futuro de Rio luego de los Juegos Olímpicos.

No caben dudas que Rio de Janeiro ha ingresado en el circuito internacional. El Junio será sede del partido final de la Copa de las Confederaciones y en Julio de la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud con la visita del flamante papa Francisco. Se espera que el evento convoque a más de 3 millones de fieles de todo el mundo. Pero esto es solo el comienzo. En 2014 Rio recibirá la Copa del Mundo de Fútbol y el broche de oro, en 2016 será la primara ciudad en la historia de América del Sur en organizar los Juegos Olímpicos, quizás la máxima cita del deporte internacional.

Por supuesto que esta lluvia de eventos, sumado al buen momento económico por el que atraviesa Brasil, comienza a generar cambios en la fisonomía de la ciudad. La extensión de las líneas de subterráneo integra a nuevos barrios a la red y la construcción del “TransCarioca”, un sistema de transporte de estilo Bus Rapid Transit, permitirá un fácil acceso tanto al Aeropuerto Internacional de Galeao como a otros sectores anteriormente desconectados.

Pero en lo que respecta al día a día de los cariocas es quizás la política de seguridad la medida de gobierno que más ha afectado (positivamente) sus vidas. Rio de Janeiro es conocida internacionalmente como la Ciudad Maravillosa (Cidade Maravilhosa). Apodo bien merecido por las bellezas naturales que la rodean, sus hermosas playas, selváticos morros, calidez de su gente e intensa vida diurna y nocturna. La contrapartida de todas estas virtudes, y posiblemente lo único que opacaba esta “maravillosidad”, era efectivamente el problema de la inseguridad. Las calles Rio no solo sufrían la delincuencia común, sino también las virtuales “guerras” entre grupos narcos que se disputaban a punta de pistola sitios estratégicos de venta de drogas. Afortunadamente desde que el gobierno diera inicio al proceso de recuperación y posterior pacificación de las favelas la situación ha mejorado. El accionar gubernamental ha permitido desplazar a los capos narcos del control de estas comunidades transformándolas en lugares más seguros tanto para la población que allí reside como para la cotidianeidad de los barrios que las circundan. La seguridad urbana ha experimentado una sensible mejoría. No es casualidad que las políticas en la materia tanto del gobernador del estado (Sérgio Cabral) como del intendente de la ciudad (Eduardo Paes) gocen de una amplia aceptación popular. 



Los factores hasta aquí mencionados sumados al atractivo intrínseco de la ciudad y la bonanza económica brasileña de los últimos años han derivado en un radical incremento en los precios de las propiedades. El valor del metro cuadrado en la Zona Sur de Rio, principalmente en los barrios de Copacabana, Gávea, Ipanema, Jardim Botânico, Lagoa, Leblon, Leme y Urca alcanza y en casos supera los precios de las grandes capitales del mundo desarrollado. Según una investigación de la revista Forbes, si bien durante 2012 los inmuebles se apreciaron un 4% promedio a nivel mundial, en Rio lo hicieron en un 13%. El New York Times realizó un relevamiento sobre la evolución de los precios en los últimos 4 años. El valor de un departamento de cuatro habitaciones en el exclusivo barrio de Ipanema se multiplicó por seis en el período 2008-2012, alcanzando un valor aproximado de 2.5 millones de dólares. Los precios también tienden a la suba por un factor espacial. La accidentada geografía carioca hace que la ciudad se encuentre “atrapada” entre el mar, lagunas y montañas, los cuales limitan la superficie edificable. En otras palabras, la ciudad ya no tiene lugar para donde crecer.

Al mismo tiempo el hallazgo de grandes reservas de petróleo en el subsuelo marino de las costas del Estado de Rio de Janeiro repercute sobe la valuación de los inmuebles. Las importantes inversiones en exploración off-shore han traído a empresas y ejecutivos internacionales a la ciudad elevando la temperatura del ya recalentado mercado inmobiliario.

Esta realidad está comenzando a desplazar a sectores medios que solían residir en los mencionados barrios a aéreas más alejados. Los costos de adquirir o alquilar un departamento se tornan prohibitivos. Es válida la comparación con Nueva York, donde Manhattan está reservada para quienes ostentan un elevado poder adquisitivo. Es común que sectores medios residan en Queens, New Jersey, Long Island o Brooklyn y se desplacen diariamente a trabajar o estudiar en la gran manzana. Es así que la Zona Sur de Rio, en donde se encuentran las más hermosas playas, los más agradables restaurantes y hoteles, los servicios públicos y privados de calidad y en donde la inseguridad es un problema menor, se ha transformado en el Manhattan de Brasil. Vivir en estos barrios es cada vez más un privilegio de pocos.

¿Y después de los Juegos Olímpicos?

Los juegos de 2016 serán el último de la seguidilla de eventos que albergará la ciudad. Una vez que estos hayan finalizado la vida carioca volverá a ser la misma de antes, sin tanta atención internacional. Los locales suelen preguntarse si las mejoras obtenidas serán sustentables una vez que los ojos del mundo ya no están depositados en Rio. El principal temor radica justamente en la cuestión de la seguridad y si la política de pacificación y lucha contra las organizaciones vinculadas al narcotráfico se mantendrá. No hace mucho solo un “capo” narco tenía el poder de cerrar todos los comercios de la ciudad y sembrar un pánico absoluto en la población. Unos años atrás el gobierno municipal no tenía el control de distintos puntos de su propia jurisdicción (inclusive dentro de la Zona Sur) los cuales eran gobernados “de facto” por líderes del tráfico de drogas.

Si las conquistas no lograran mantenerse en el tiempo no sería de extrañar que el interés por los inmuebles en Rio disminuya y con él sus precios. Asimismo existen interrogantes sobre el futuro económico de Brasil. Si el crecimiento se redujera también lo haría la demanda de propiedades. Lo que sucederá o dejará de suceder en relación estos factores más allá del 2016 determinará si la Manhattanizacion de Rio es un proceso coyuntural o estructural.

BRASIL. Asfixiante presión tributaria sobre la economía brasileña

OPINIÓN  de Santiago Pérez, Rio de Janeiro.-  

Elevados y complejos impuestos. Un problema estructural y al mismo tiempo uno de los grandes desafíos de la mayor de las economías latinoamericanas.

En Brasil los impuestos son altos, y lo más preocupante, siguen subiendo. En los últimos 65 años los recursos extraídos por el estado del sector privado crecieron dos veces y media. Mientras en 1947 la presión fiscal era del 13,8% del PBI, el año pasado (2012) alcanzó el record histórico del 36,27%.

Por supuesto que los tributos son importantes para el correcto desarrollo de cualquier país del planeta. Es de allí de donde se obtienen los recursos para la construcción de la infraestructura nacional y la financiación de los servicios públicos como lo son la educación, la seguridad, la salud y la justica. El problema de Brasil radica en que si bien el estado aplica elevados impuestos, estos no vuelven en forma eficiente a la sociedad. Solo por dar un ejemplo. Un trabajador industrial técnico electromecánico, quien percibe un nada despreciable sueldo bruto de 3000 dólares mensuales, debe pagar entre impuestos directos e indirectos un total de 1300 dólares. Pero aun aportando esta importante porción de su salario al fisco, es común que los sectores medios se vean obligados a recurrir tanto a la salud como a la educación privada. La baja calidad de los servicios empuja a las familias fuera de los sistemas públicos.

Del otro lado del mostrador la situación es también compleja. Dependiendo del sector, el costo para las empresas de contratar un empleado puede ser desde un 70% a un 180% mayor al salario que efectivamente percibirá el trabajador. Esto se debe no solo a la elevada presión impositiva que las compañías deben absorber al momento de incorporar personal, sino también a la excesiva burocratización de la gestión de la fuerza de trabajo.

Brasil cobra impuestos equivalentes a países del denominado mundo desarrollado, otorgando servicios de una calidad sustancialmente inferior. Las economías de Uruguay y Colombia, las cuales cuentan con ingresos proporcionalmente comparables a los brasileños, tienen una presión tributaria inferior al 29% del PBI. La carga fiscal de Brasil se equipara a países como Holanda e Inglaterra, alcanzando el 39% del Producto Bruto Interno.

Por otro lado, los impuestos no son solo elevados, sino también excesivamente complejos. Sumando las legislaciones de los niveles municipal, estadual y federal, existen más de 3300 normas fiscales, las cuales sufren constantes modificaciones. Es así que las empresas deben destinar recursos adicionales para administrar su situación impositiva. Costos que, en última instancia, terminan por encarecer la producción y erosionar la competitividad de la economía.

En definitiva, la cuestión impositiva es uno de los grandes nudos que Brasil deberá desenredar para poder aportar mayor dinamismo a su economía y sostener sus tasas de crecimiento. Un país con ambiciones de desarrollo no debe solamente cobrar impuestos justos, sino también devolverlos a la sociedad en forma equivalente y con servicios que aporten una mejor calidad de vida a sus ciudadanos.