Entre incredulidad e indignaci贸n social
Sergio Ferrari
Una s贸rdida historia de repetidas violaciones sexuales sacude la opini贸n p煤blica suiza, reactualiza el “caso P茅licot” y devela un esc谩ndalo con repercusiones sociales y pol铆ticas.
En el peque帽o municipio de Untersiggenthal, en el norte de Suiza, sus ocho mil habitantes todav铆a no acaban de entender la tragedia vivida entre las paredes de una de sus viviendas m谩s conocidas. Tampoco esconden su asombro ante la movilizaci贸n comunitaria que lograron convocar en la que participaron unos cuatrocientos vecinos el 27 de julio, en su mayor铆a mujeres de todas las edades, para gritar su solidaridad con las v铆ctimas de grav铆simos abusos sexuales. Salir a la calle con pancartas y banderolas no es algo com煤n en esa tranquila comunidad de menos de 8 mil habitantes en un cant贸n conocido por su visi贸n tradicional y la hegemon铆a pol铆tica conservadora.
Pocos d铆as antes de esa movilizaci贸n y como si se hubieran puesto de acuerdo, uno de los peri贸dicos suizos m谩s prestigiosos y la fiscal铆a cantonal rescataron del secreto procesal e informaron sobre una investigaci贸n que hab铆a comenzado casi tres a帽os antes. Una doble p谩gina del Tages-Anzeiger conmovi贸 a la poblaci贸n de Untersiggenthal con las entrevistas con dos mujeres que hab铆an padecido sistem谩ticos abusos sexuales a manos de un vecino muy respetado y miembro del Parlamento Cantonal desde hac铆a varios a帽os. Por su parte, la Fiscal铆a del cant贸n de Argovia solicit贸 formalmente que se lo condenara a cadena perpetua. Detenido preventivamente desde setiembre de 2023, el acusado tambi茅n ser铆a responsable de otros delitos, incluyendo intentos de asesinato, violaciones agravadas y repetidos actos sexuales con menores.
En pocas horas, Untersiggenthal dej贸 de ser el tranquilo pueblo que hab铆a sido hasta ese momento al acaparar la atenci贸n medi谩tica nacional. La sociedad suiza trata de comprender lo que por el momento parece incomprensible porque supera el marco de un “hecho jur铆dico diverso” para convertirse en una suerte de intersecci贸n de profundos problemas sociales. S贸rdidos sucesos que desnudan la amarga realidad de una enfermiza y acallada brutalidad dom茅stica, machismo desenfrenado y profundos sentimientos xenof贸bicos, as铆 como el cinismo y la doble moral del acusado, Patrick Frei, que al momento de los hechos era diputado cantonal del ultraderechista Partido Popular Suizo (PPS).
Acusado
Sin revelar la identidad de las v铆ctimas, el Tages-Anzeiger public贸 el escalofriante testimonio de la pareja de Frei y el de la hija de la acusadora, aun adolescente. Una tercera v铆ctima, identificada como la ex esposa de Frei, fue violada por 茅l unas ciento cuarenta veces durante su matrimonio de trece a帽os hasta 2021.
La criminalidad de Frei salt贸 a la luz una noche de septiembre de 2023 cuando su nueva pareja lo sorprendi贸 infraganti violando a su hija, entonces de tan solo quince a帽os, en su dormitorio adyacente en la misma casa. De inmediato la mujer llam贸 a la polic铆a. Al ser descubierto, Frei intent贸 inutilizar el disco duro de su computadora con incontables grabaciones de sus reiteradas violaciones, pero sin lograrlo.
Seg煤n el expediente judicial, el acusado drogaba a sus v铆ctimas con altas dosis de 茅xtasis l铆quido (谩cido gammahidroxibut铆rico, o GHB) para incapacitarlas. Las mismas estuvieron en algunas situaciones muy cerca de la muerte por asfixia, de all铆 que la fiscal铆a tambi茅n lo acusa por intentos m煤ltiples de asesinato. Las filmaciones del caso Frei tambi茅n alimentaron varios darknets, redes oscuras codificadas de Internet que esconden todo tipo de agresiones sexuales y pedofilia, entre otros cr铆menes. Hasta la fecha, Frei ha negado los cargos.
Un drama que reaviv贸 otro muy reciente
Una de las consignas de la movilizaci贸n local el 27 de julio “Que la verg眉enza cambie de lado”, es decir que no paralice a las v铆ctimas, sino que desenmascare a los violadores acusados, trajo a la memoria el sonado caso “P茅licot” en Mazan, una comuna tan peque帽a como Untersiggenthal, pero no en Suiza, sino en el sureste de la Francia vecina. Durante nueve a帽os, entre 2011 y 2020, Dominique P茅licot, un respetado vecino local, padre y abuelo ejemplar, drog贸 sistem谩ticamente a su esposa Gis猫le con fuertes dosis de medicamentos para que adicionalmente otros hombres la violaran sexualmente, mientras permanec铆a inconsciente y 茅l filmaba esas brutalidades. Unos cincuenta hombres, en su mayor铆a de la regi贸n, participaron en m谩s de noventa de esas violaciones macabras.
Gis猫le P茅licot quiso que el juicio contra su ex esposo, hoy de casi sesenta a帽os, fuera p煤blico, enarbolando as铆 el derecho a la palabra antes que callar por cualquier verg眉enza autoimpuesta. La verg眉enza no era suya, aleg贸 P茅licot, sino de los violadores, y quiso que esos hombres la vivieran en carne propia cuando sus cr铆menes salieran a la luz.
Numerosas organizaciones de derechos humanos, feministas y de las diversidades expresaron su solidaridad y el proceso muy pronto atrajo la atenci贸n del pa铆s y de la prensa europea. Dominique P茅licot fue condenado a veinte a帽os de prisi贸n y otros cuarenta y nueve imputados recibieron diferentes sentencias. En febrero, Gis猫le P茅licot public贸 Y la alegr铆a de vivir, un relato autobiogr谩fico muy emotivo, algo as铆 como una catarsis literaria de gran valor pedag贸gico para estimular a otras eventuales v铆ctimas de situaciones semejantes a tomar la palabra y denunciarlas.
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| Tele Ma1 |
Brutalidades “dom茅sticas”
De m谩s en m谩s salen a la luz p煤blica esc谩ndalos en diversos pa铆ses europeos de violaciones perpetradas a partir de sumir qu铆micamente a las v铆ctimas en el espacio familiar, en la vida cotidiana.
Como lo recordaba un art铆culo publicado el lunes 3 de agosto en el cotidiano suizo Le Courrier, a principios de este a帽o, Inglaterra fue sacudida por un caso muy similar al de Mazan. Philippe Young, un concejal de la ciudad de inglesa de Swindon, fue acusado de haber drogado y abusado de su esposa, Joanne Young, entre 2010 y 2024. Cinco hombres m谩s, a quienes invit贸 para violar a su esposa inconsciente, comparecieron a su lado.
A mediados de julio, un ciudadano de Berl铆n, Alemania, de 68 a帽os fue acusado de haber drogado, violado y filmado a decenas de mujeres, videos luego encontrados en aplicaciones y redes sociales. El hombre estar铆a implicado en 22 violaciones y habr铆a causado lesiones corporales graves, declar贸 la Fiscal铆a de Berl铆n en un comunicado.
Como se帽ala el art铆culo, una investigaci贸n reciente de la TV estadounidense CNN sobre lo que ha llamado «la academia de la violaci贸n» rebel贸 las pr谩cticas de hombres casados, a los que se podr铆a considerar “hombres comunes de Estados Unidos, Inglaterra, Polonia y 脕frica Occidental, entre otros” quienes en grupos de la mensajer铆a cifrada Telegram, “intercambiaban [con miles de usuarios] consejos para drogar a sus esposas o compa帽eras sentimentales con el fin de abusar de ellas.
Algunos filmaban sus haza帽as
Por su parte en Francia, en febrero de 2026, diez hombres fueron imputados en la ciudad de Lille en el marco de un caso de criminalidad infantil. Entre otros hechos participado un a帽o antes en una org铆a que incluy贸 la violaci贸n de un ni帽o de 5 a帽os, hijo de uno de ellos. El ni帽o hab铆a recibido la droga sint茅tica. Los criminales fueron acusados por violaci贸n y agresiones sexuales bajo sumisi贸n qu铆mica con actos de tortura o barbarie. Uno de los organizadores de la fiesta se suicid贸 en junio de 2025.
Suiza, de la incredulidad a la indignaci贸n
Las recientes revelaciones del caso Frei en Untersiggenthal anticipan un proceso jur铆dico muy mediatizado y lo que ya ha comenzado a convertirse en epicentro de un acalorado debate en la sociedad suiza. De hecho, ya se est谩 debatiendo si los medios de prensa deb铆an o no difundir la identidad del acusado. Algunos lo han hecho, argumentando que se trata de una personalidad pol铆tica y que, en consecuencia, este caso es de inter茅s p煤blico. Otros prefirieron hablar de “Patrick F.”, o simplemente de “el hombre de Argovia”, por consideraci贸n hacia sus hijos.
Por su parte, la activa movilizaci贸n de mujeres ha contribuido y seguir谩 contribuyendo al debate. Convocada por un grupo de mujeres del Partido Socialista (PS), el principal de la izquierda parlamentaria suiza, esta movilizaci贸n creci贸 gracias a la adhesi贸n espont谩nea de otras mujeres probablemente de diferentes identidades pol铆ticas. Pero todas ellas con un sentimiento y un prop贸sito com煤n: solidarizarse con la ex pareja de Frei y su hija cuando advirtieron que las autoridades locales no las hab铆an sostenido financieramente como era debido y adem谩s las hab铆an amenazado con “deportarlas”. De nacionalidad polaca, Iwona L., conoci贸 a Frei durante una vacaci贸n en Espa帽a. Despu茅s de un tiempo, ella y su hija Paula L. vinieron a vivir con 茅l a Suiza. A efectos de las formalidades administrativas, Iwona L. firm贸 un contrato de servicio como encargada de las tareas dom茅sticas, aunque en la realidad era su compa帽era sentimental.
Hasta el momento en que el Tages-Anzeiger revel贸 el drama de ambas mujeres, las autoridades municipales no las sostuvieron econ贸mica, moral, ni psicol贸gicamente como era de esperarse. Por otra parte, las amenazaron injustamente con expulsarlas del pa铆s alegando que Iwona L. hab铆a firmado un contrato laboral ficticio. Sin embargo, por el solo hecho de ser polacas y, en consecuencia, ciudadanas de un pa铆s miembro de la Uni贸n Europea, cuentan con derechos migratorios para permanecer en Suiza. Este trato casi agresivo de parte de algunos funcionarios permiti贸 entrever la influencia pol铆tica de Frei aun desde su situaci贸n de detenci贸n. Miembro del Parlamento Cantonal desde agosto de 2021, Frei adem谩s integraba su poderosa Comisi贸n de Justicia y hab铆a ocupado previamente un cargo pol铆tico en su propio municipio.
El cinismo y la hipocres铆a de Frei, as铆 como de otros personajes de la pol铆tica local, quedo a煤n m谩s en evidencia cuando el Tages-Anzeiger revel贸 que el acusado hab铆a militado activamente contra los extranjeros “delincuentes” y los “ped贸filos” durante importantes debates y votaciones que se realizaron a nivel nacional los 煤ltimos a帽os.
El impacto de esta movilizaci贸n solidaria en Untersiggenthal ha sido notable. No solo cre贸 conciencia con respecto a la brutalidad de los cr铆menes del caso. Adem谩s, puso en evidencia la insensibilidad oficial inicial para con esas v铆ctimas de violencia dom茅stica y la manera como las estigmatizaron. Y logr贸 que en las 煤ltimas horas, el gobierno local normalizara la ayuda de asistencia social para ambas, y con beneficios retroactivos. Iwona L. y su hija Paula participaron en la movilizaci贸n del 27 de julio y agradecieron esas muestras de solidaridad.
Como sucedi贸 en Francia hace m谩s de un a帽o en el “caso P茅licot”, la s贸rdida historia suiza de Untersiggenthal tambi茅n parece encarrilarse hacia un final donde se impone la justicia. A pesar de las disculpas de parte de las autoridades municipales y cantonales, la pregunta casi generalizada es ¿hasta cu谩ndo se seguir谩 demonizando a las v铆ctimas de estos delitos y mucho m谩s si las mismas son extranjeras? Una vez m谩s la respuesta favorable vino de la calle, de la movilizaci贸n social y, en especial, de la solidaridad feminista y de las diversidades. Pero para que la misma sea posible, el arranque de cualquier respuesta colectiva fue la propia resistencia de las v铆ctimas, que se rebelaron contra la estigmatizaci贸n, tomaron la palabra e hicieron cambiar la verg眉enza de lado.
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