Otra información es posible

¡Caliches y venecos, uníos!

OPINIÓN de Carola Chávez, Venezuela.- “Esto no es para venecos” –dijo Germán Vargas Lleras, nada menos que el vicepresidente de Colombia. Y no es que no dijo en alguna reunión entre amigos, ahí donde dan rienda suelta a todos sus odios y prejuicios, no, lo dijo en un acto de gobierno, un acto público, en una entrega de viviendas en Tibú, en la frontera con Venezuela. Lo dijo como para hacerse el popularchón, el cómico, el locollo; lo dijo como para arrancar aplausos rabiosos y mueras a Venezuela, cosa que no sucedió; pero sobre todo lo dijo para sembrar y abonar el odio, pero un odio selectivo, y ahí está el meollo del asunto.

Los augurios antichavistas y las leyes del mercado

OPINIÓN de Carola Chávez, Venezuela.- Esa mañana, antes de salir a hacer mercado, desayuné leyendo en la prensa los augurios opositores para este año que apenas comienza: “Habrá más hambre” –afirmó Capriles y claro, es que ya Fedecámaras se le había adelantado anunciando, el pasado 8 de diciembre, que el 2017 venía con hiperinflación. Guerra avisada…

Sin euforia, sin nostalgia, sin nada

OPINIÓN de Carola Chávez, Venezuela.- “Llegué sin euforia, me voy sin nostalgia”. Así se despide de la presidencia de la Asamblea Nacional el hombre que hace un año, encaramado en una tarima, se deshacía en morisquetas: sacando la lengua, torciendo los ojos, pasándose el dedo por el pellejero de su pescuezo arrugado en señal de “están muertos, chavomaduristas”. El mismo que, unos días después, se dejó grabar mientras dirigía el retiro de los retratos de Bolívar y Chávez del la sede la de Asamblea. “Me sacan esa vaina de aquí” –decía con esa voz romulera, con esa finura que le sacó los colores a su esposa Diana, la llamada Primera Dama de la AN, la reina del glamour democrático y libertario. Y los colores de Diana, amoratados ya, volvieron a salir aquella tarde memorable, cuando el presidente de la AN, con su voz más nasal y más estridente que nunca, intentó dar un poco de vida a una escuálida marcha opositora -valga la redundancia- gritándole al mundo que él tenía un motor arrechísimo, ahí, donde señalaba con sus pulgares mientras meneaba la cadera de adelante hacia atrás, ¡Perrea, perrea! Sin euforia…

Propósitos en la penumbra

OPINIÓN de Carola Chávez, Venezuela.- Sentado en su biblioteca, custodiado por la armadura medieval, esa que compraron en un anticuario francés, que a su vez la había comprado en una tienda de souvenirs en Toledo; rodeado de libros con lomos de cuero repujados con arabescos dorados, elegantísimos, intactos… Ahí, en la penumbra, sentado en su escritorio Luís XIV, Ramos Allup garabateaba en un papelito sus propósitos de año nuevo. Déjà vu:

Una navidad como todas

OPINIÓN de Carola Chávez, Venezuela.- Por una noche en el año, una solita, gracias al cielo, la familia se reúne en torno a la mesa, gracias al cielo también por la mesa, que sirve de muro, que sirve de escudo…

La esclavitud de la libertad

OPINIÓN de Carola Chávez, Venezuela.- @simpulso: “Un compañero taxista que necesita currar 16 horas diarias para llegar a fin de mes acaba de decirme que en Cuba no hay libertá”

Pataleta virtual

OPINIÓN Carola Chávez, Venezuela.- “Seguiremos desacatando todas las desiciones anti-constitucionales del régimen, de la salaincontitucional tsj y de la sala electoral tsj” – Tuiteaba Ramos Allup pocas horas antes de que los diputados de Amazonas se desincorporaran de la Asamblea Nacional, precisamente, acatando una decisión del mismo Tribunal Supremo de Justicia que Ramos aseguraba no iban a acatar. Una pataleta tuitera como para complacer a el club de furibundos virtuales que, increíblemente, marcan la pauta a la MUD.

¿Racistas? Never!

OPINIÓN de Carola Chávez, Venezuela.- ¡No es mi Presidente! – Protestan contra Trump, el racista, en las grandes ciudades. ¡No señor! Allá los que votaron por él, pero en los Estados Unidos de América la gente no es así…

Prácticamente dominados

OPINIÓN de Carola Chávez, Venezuela.- Cuando era una niña vi a mi mamá hacer mantequilla en casa. No era nada terriblemente complicado: crema de leche, sal, y a batir. También compraba, mi mamá, la mantequilla en el supermercado, porque ya había supermercados cuando yo era pequeña. Eran los años 70, habíamos llegado a la luna, éramos gente moderna y muchas cosas primitivas, como la mantequilla, casera o no, tenían que quedar atrás.

Universidad de marcianos

OPINIÓN de Carola Chávez, Venezuela.- Después de pasar los últimos 15 años gravitando en el sistema escolar, la niña rara, la marciana, aterrizó en la universidad. Por más que le aseguramos que la universidad sería diferente, ella iba llena de aprensión, buscando rutas de escape incluso antes de entrar… hasta que cruzó la puerta. Yo la vi alejarse con pasos pesados, como si la mochila le pesara mucho, entonces vi cómo sus pies se hacían ligeros, sus pasos casi saltarines; la vi voltear con una sonrisa que me decía adiós.

Energúmeno López y la banca

OPINIÓN de Carola Chávez, Venezuela.- Cuando Energúmeno López, nuestro experto en asuntos de toda índole, llegó al banco temprano ese viernes, ya la cola en los cajeros automáticos serpenteaba fuera del local. Entró y supo que, de cinco cajeros, solo funcionaba uno. “¡Esa vaina solo pasa en este país de mierda!” –exclamó en voz altísima para que todos supieran que iba a empezar otra de sus habituales disertaciones.

La mesa de las sopotocientas mil marchas

OPINIÓN de Carola Chávez, Venezuela.- Visto el éxito de aquella convocatoria para hacer cincuenta mil marchas que hizo un emocionadísmo Chuo -llámenme Jesús- Torrealba al ser designado secretario general de la MUD, Carlos Ocaríz, emocionadísimo también por ser el jefe del comando del revocatorio, convocó a lo que llamó el “Plan 1356”, una monumental seguidilla de actividades, 1356 cada día, cinco días a la semana, todas en el lapso de un mes, es decir, más de 27 mil en un solo mes, más de la mitad de las 50 mil que Torrealba se planteó para un año. ¡Una pelusa! –diría mi papá…




No hay gobierno que resista semejante presión. ¡Tiembla Nicolas!

Cada parroquia sentiría la movilización opositora. Habrá tomas de esquinas, que la verdad es que son metas más factibles que la toma de Caracas. Habrá casa por casas, y otras actividades, muchas, muchas, porque recuerden que son más de 27 mil, que serán anunciadas en la medida en que avance el mes que estremecerá la dictadura madurista. A ver, chavista, ¿a dónde te vas a meter?

Me metí en mi carro, porque no podía quedarme encerrada, muerta de miedo durante todo un mes, y salí a comprar el pan. Mi parroquia, mi municipio, y el de al lado, ambos opositores, latían con la respuesta de la base opositora al llamado de sus dirigentes. Los opositores de base se habían lanzaron a las calles a seguir con sus vidas como si nada.

Pasaron uno, dos, tres, cuatro días, y una tarde, por fin, me topé con la toma de una esquina: una decena de justicieros ondeaban sus banderas amarillas mientras que uno de ellos les sacaba fotos para el Facebook. El impacto de la toma fue demoledor.: Ni siquiera una corneta, como para decir “estoy con ustedes” de algún chofer tocado en su fibra libertaria. Nada. Siete cuadras más arriba, porque mi parroquia arde, había otra toma. Esta vez once adecos, uno por cada letra de la palabra revocatorio, cada uno sosteniendo una cartulina, que juntas se leían R-E-V-O-A-C-T-O-R-I-O… ¡Cámbiate, José Luis, que lo escribiste mal!

Misión cumplida: de las 6.780 actividades habían hecho dos que dejaron profundas huellas en la comunidad. Algunas difíciles de borrar, como las banderas amarillas de Primero Justicia que lanzaron a modo de joda sobre una alambrada de púas que corona el muro de un edificio residencial. Imagino que los vecinos, al asomarse desde sus balcones y ver esas banderas rasgadas e inalcanzables decorando su muro, se acordarán cariñosamente de la mamá del alcalde justiciero que organizó el esquinazo.

Debiéndose casi la totalidad de las 6.780 actividades de la semana pasada, empiezan otra semana, ésta con un punto cumbre: una gran marcha que se convocó para el 12 de octubre y que ahora, la misma MUD disuelve, con su inevitable tendencia al autogol, fragmentándola en 1356 marchitas, una a cada centro electoral habilitado para la recolección de firmas. La base opositora tuitea la convocatoria, para que vayan otros, porque, claro, playa mata marcha.

Mientras tanto, en el CEN de la MUD, las diferencias internas se profundizan más y más, esta vez porque para el acto del 12 de Octubre, Ramos Allup decidió ir de Colón, cosa que enfureció a Julio Borges a quien le encasquetaron el segundón papel de Rodrigo de Triana, el que gritó tierra pero no la “descubrió”.

Energúmeno y la paz

OPINIÓN de Carola Chávez, Venezuela.- Energúmeno López, nuestro experto en asuntos de toda índole, se levantó esa mañana y voló a la panadería donde, recostado en la barra y dejando enfriar un café, daría una breve conferencia sobre el plebiscito colombiano:

Atormentados y embarcados

OPINIÓN de Carola Chávez, Venezuela.- Anunciaban una tormenta, bueno, más o menos. Habían dicho que el lunes comunicarían al país acciones críticas, definitivas, espeluznantes. Era viernes, y un periodista opositor, en un alarde de creatividad, habló de un fin de semana de tensa calma. La única tensa calma que noté ese fin de semana fue la corredera de última hora, típica del comienzo de clases que, casualmente, sería ese mismo lunes crítico y definitivo que anunciaba la MUD.

La gota que no cae

OPINIÓN de Carola Chávez, Venezuela.- Nos contaron que la cosa funciona así: Los ricos son maravillosos porque montan negocios y nos dan trabajo. Si el negocio va bien, si nos esforzamos para levantar la empresa, el dueño va a ser más rico y va a montar otros negocios que generarán nuevas fuentes de empleo y mientras más nos esforcemos los dueños tendrán tantos negocios que habrá más y mejores empleos para todos y viviremos felices para siempre.

Endosándonos el odio

OPINIÓN de Carola Chávez, Venezuela.- Yo no le hablo a mi hermano por culpa de Chávez, porque si Chávez no existiera, mi hermano no sería chavista -me decía con los ojos desorbitados de la rabia, tratando de explicarme el daño que el chavismo le había hecho al país.

Anticumbre en la panadería

OPINIÓN de Carola Chávez, Venezuela.- “La cumbre ha sido un fracaso. No vinieron sino 5 países” –decía un experto en asuntos de toda índole, de esos que uno encuentra tomando café en cualquier barra de panadería. “Pero yo vi la reunión de cancilleres y ahí había un gentío” –le contestó un señor mientras revolvía su café. Entonces el experto se despepitó:

Conmigo no cuenten

OPINIÓN de Carola Chávez, Venezuela.- Aló, mami, estoy fúrica. No vengas para acá. No, no, no, mami, cállate que tú no sabes nada. Tú no te imaginas todo lo que yo he tenido que padecer para acabar con el chavismo y convertirme en la primera presidenta de este ingrato paisito. No mami, no…

Flores envenenadas

OPINIÓN de Carola Chávez, Venezuela.- Emocionadísimos, metieron sus máscaras anti gases, sus capuchas y un puñado de miguelitos en sus mochilas, se enfundaron sus franelas con la palabra “Paz” estampada en el pecho y un mensaje para sus madres en la espalda: “Mamá, salí a luchar por Venezuela, si no regreso, me fui con ella”. Había llegado la hora, así se los anunciaron sus dirigentes. El gobierno caería y ellos iban a ayudar a tumbarlo. Tomarían Caracas.

Zapateando sobre el cadáver del periodismo

OPINIÓN de Carola Chávez, Venezuela.- Primero lo secuestraron y más tarde lo mataron. Una vez muerto el periodismo, el chisme y el rumor ocuparon su lugar vestidos de páginas web de noticias, una especie trampa atrapa clics insaciables, cada clic un billete para el cochinito.