Thierry Meyssan Esos chatbots dicen al usuario lo que el usuario quiere oír y el resultado es que lo estimulan a que profundice sus defectos La inteligencia artificial (IA) hace muy rápido cosas que nos exigen mucho tiempo. Su impacto robotiza los procesos intelectuales. Las computadoras perturbaron el mundo del trabajo para los llamados “cuellos azules”, pero la IA va a tener el mismo efecto para los “cuellos blancos”. Y ya se están viendo las primeras series de desastres, no por causa de los sistemas de inteligencia artificial sino por culpa de quienes los manipulan. El problema no consiste tanto en verificar la calidad de las IA sino en la inteligencia de quienes confían en esos sistemas. Las inteligencias artificiales no son cerebros sino superordenadores capaces de absorber una infinita cantidad de datos. Carecen de emociones, de intención y de voluntad. Sólo pueden modificar su programación para agregarle nuevas capacidades de cálculo. La prensa se agita actualmente alrededor d...
