De la ciencia ficci贸n al campo de batalla
Sergio Ferrari
En un planeta que se asienta sobre un polvor铆n y con conflictos b茅licos en aumento, las armas tradicionales ceden paso a medios que hasta hace apenas dos lustros hubieran parecido de ciencia ficci贸n.

Armas sofisticasdas ante los ojos de poblaci贸n civil. Foto Comit茅 Internacional de la Cruz Roja
Por ejemplo, un dron con capacidad para seleccionar objetivos con total autonom铆a apoyado en un procesador de alta velocidad y con un sistema de navegaci贸n artificial que compara im谩genes en tiempo real con fotos precargadas para guiar el ataque sin contar con un GPS (geolocalizaci贸n satelital). O bien, un veh铆culo no tripulado capaz de avanzar contra posiciones defensivas enemigas sin que ning煤n ser humano deba transitar la l铆nea de fuego.
El uso b茅lico de la Inteligencia Artificial (IA), cada vez m谩s generalizado, genera preguntas no solo sobre su capacidad destructiva, sino tambi茅n sobre riesgos, l铆mites, reglas y valores 茅ticos y jur铆dicos.
La tercera semana de octubre, la Organizaci贸n de Naciones Unidas (ONU) advirti贸 que un n煤mero reducido de Estados y empresas privadas producen y controlan tecnolog铆as que afectan la seguridad de todo el planeta. La inteligencia artificial se est谩 imponiendo en los arsenales militares, acelerando las decisiones y reduciendo el margen del juicio humano, incluso en el 谩mbito nuclear, reconoce la ONU.
Hablando con periodistas en Nueva York, Robin Geiss, un jurista y diplom谩tico alem谩n actualmente director del Instituto de Naciones Unidas para la Investigaci贸n sobre el Desarme (UNIDIR), coment贸 que se acerca cada vez m谩s “la guerra dirigida por m谩quinas”, y que la pregunta que esto nos plantea es, sencillamente: “¿Vamos a dejar que las m谩quinas seleccionen y maten a seres humanos?”. En su an谩lisis, el peligro radica en la transformaci贸n ya en marcha de las operaciones militares donde la IA “interviene en casi todas las etapas, desde el an谩lisis de inteligencia hasta la identificaci贸n de objetivos, pasando por el pilotaje de drones y los ciberataques”.
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| Robin Geiss foto UNIDIR |
Seg煤n Geiss, “a medida que estas tecnolog铆as avanzan, las decisiones se aceleran y la posibilidad de una intervenci贸n humana se reduce”. En este escenario, explica, “los ciclos de decisi贸n se acortan, se acercan a la velocidad de las m谩quinas, y el margen del juicio humano se estrecha, incluso en el 谩mbito nuclear”. Dicha aceleraci贸n podr铆a causar conflictos m谩s dif铆ciles de controlar. Adicionalmente, los sistemas de IA --cuyo funcionamiento a veces sigue siendo opaco-- introducen nuevos riesgos de error, de c谩lculo equivocado y de escalada involuntaria. En un enfrentamiento entre potencias nucleares, por ejemplo, una decisi贸n apresurada sobre la base de un an谩lisis err贸neo podr铆a tener consecuencias catastr贸ficas.
A fin de evitar que esta din谩mica se escape de las manos, la ONU prepara un marco o reglamento de conducta responsable y voluntario que promociona un l茅xico com煤n e instala un foro permanente --con el apoyo especial de Suiza y Pakist谩n-- para intentar destrabar negociaciones que avanzan m谩s despacio que las innovaciones militares. En paralelo, el Instituto de Naciones Unidas para la Formaci贸n y la Investigaci贸n (UNITAR) y Austria impulsan una reflexi贸n para encontrar la manera de evitar las posibles desviaciones del uso b茅lico de la inteligencia artificial sin restringir por ello su empleo para fines pac铆ficos (https://news.un.org/es/story/
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| Entre ciencia ficci贸n y guerra real |
Medios cada vez m谩s generalizados
Desde la recopilaci贸n de informaci贸n hasta la toma de decisiones estrat茅gicas, esta “nueva” inteligencia ha ido ganando peso en 谩reas b茅licas cruciales.
Seg煤n un estudio de la Universidad de Navarra, Espa帽a, “uno de los aspectos m谩s notables de la IA en defensa es su capacidad para analizar grandes cantidades de datos en tiempo real”. Los sistemas de IA pueden procesar informaci贸n proveniente de m煤ltiples fuentes, como sensores, sat茅lites y redes de vigilancia, y extraer patrones y tendencias dif铆ciles de detectar mediante m茅todos tradicionales. Adem谩s, sus algoritmos de procesamiento de im谩genes pueden identificar objetos, patrones y comportamientos an贸malos, lo que mejora la detecci贸n temprana de amenazas y la identificaci贸n de objetivos. Y los drones y los veh铆culos terrestres aut贸nomos pueden dirigirse de manera remota o seguir rutas preprogramadas con algoritmos de IA, lo que reduce el riesgo para el personal militar y permite una mayor flexibilidad en la planificaci贸n de misiones (https://www.unav.edu/web/
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| Visor de un arma aut贸noma. Fto Comit茅 Internacional de la Cruz Roja |
Los ejemplos abundan y se multiplican a diario con el desarrollo de nuevos instrumentos b茅licos en los que la IA juega un rol ya irreemplazable. Entre ellos, el Skyborg estadounidense, cerebro de avi贸n caza que vuela de manera aut贸noma y toma sus propias decisiones para atacar enemigos; el escudo de defensa chino, que predice la trayectoria de los misiles hipers贸nicos en 15 segundos y puede frenar a los planeadores hipers贸nicos; el Elbit System israel铆, que detecta d贸nde se encuentra el enemigo en pleno combate gracias a informaci贸n obtenida en tiempo real a trav茅s de sus rifles de asalto.
En esta lista interminable de armas “futuristas” que ya forman parte de los arsenales de los Estados m谩s poderosos se encuentran el robot semiaut贸nomo armado Jaguar; sistemas defensivos y ofensivos de drones de diversa procedencia y de amplia utilizaci贸n hoy en el conflicto Rusia-Ucrania como en la guerra contra Ir谩n, y medios de artiller铆a con sistemas de tiro asistidos, como el CAESAR MK2 franc茅s, un cami贸n autopropulsado que optimiza los c谩lculos bal铆sticos de manera instant谩nea, analiza factores ambientales en tiempo real y reduce el ciclo de disparo y retirada, evitando as铆 la respuesta enemiga.
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| Uso militar de mini drones Foto Alex K眉hni, Departamento de la Defensa Suizo |
Particular importancia adquiri贸 hace pocas semanas una serie de declaraciones de portavoces militares estadounidenses confirmando el despliegue de un arma espacial en la 贸rbita terrestre, lo que produjo una inmediata reacci贸n china con la advertencia de no multiplicar armamento en el “espacio ultraterrestre”. Espacio que, si bien ya est谩 inundado de sistemas civiles mayormente destinados a las comunicaciones, ahora se est谩 convirtiendo en escenario de un salto b茅lico que podr铆a no tener freno ni retorno (https://www.bbc.com/mundo/
Armas aut贸nomas para desbastar al propio planeta
Un art铆culo de fines de octubre del Instituto Internacional de Investigaci贸n para la Paz en Estocolmo (SIPRI) intenta responder una cuesti贸n fundamental: ¿C贸mo se aplica el Derecho Internacional Humanitario a la industria armamentista y cu谩ndo se la puede responsabilizar por violarlo?
Laura Bruun y Marta Bo, las dos investigadoras a cargo de este estudio patrocinado por el reputado instituto sueco, sostienen que las capacidades y los servicios de inteligencia artificial militar se utilizan cada vez m谩s en diversas operaciones para respaldar las decisiones de selecci贸n de objetivos, entre otras funciones. Debido al hecho de que estas capacidades habitualmente son dise帽adas, fabricadas, habilitadas y mantenidas por actores empresariales, inevitablemente se reavivan antiguos debates sobre c贸mo aplicar el derecho internacional humanitario en estos casos (https://www.sipri.org/
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| La Inteligencia Artificial militar debe ser regulada por el derecho internacional humanitario. Foto SIPRI |
El estudio del SIPRI procura clarificar este debate con un ejemplo elocuente: los ataques que Ir谩n lanz贸 en 2026 contra centros de datos de la empresa estadounidense Amazon Web Services en Bahr茅in y en los Emiratos 脕rabes Unidos. Aun cuando el prop贸sito de dichos centros ha consistido en proporcionar servicios civiles, Ir谩n argument贸 que los mismos ahora estaban apoyando “las actividades militares y de inteligencia del enemigo”. Estas acciones reabrieron la discusi贸n sobre cu谩ndo una entidad o actor civil puede convertirse en un leg铆timo objetivo militar.
Seg煤n el Derecho Humanitario Internacional, las personas empleadas y las instalaciones de una empresa privada poseen estatus civil y est谩n debidamente protegidas. Sin embargo, en determinadas circunstancias pueden perder ese estatus y convertirse en un leg铆timo objetivo militar. Que es lo que ocurre si una empresa privada se incorpora a las fuerzas armadas o pertenece a una de las partes en conflicto, o si sus actividades constituyen una participaci贸n directa en las hostilidades. En cuanto al papel del Estado, luego de un meticuloso an谩lisis la conclusi贸n del SIPRI es clara: el Estado tiene la responsabilidad primordial de asegurar el cumplimiento del Derecho Internacional Humanitario. En el caso espec铆fico de la adquisici贸n y utilizaci贸n de un sistema de IA militar, “una vez que un Estado decide [hacer eso], es responsable de su uso l铆cito y de cualquier efecto derivado del mismo”. En otras palabras: si una empresa de IA militar operando dentro de su jurisdicci贸n viola el marco jur铆dico y el Estado no adopta medidas razonables para prevenir o responder a esa violaci贸n, se convierte en el principal responsable.
En el contexto de la IA militar, es muy importante aclarar en qu茅 circunstancias la conducta de una empresa se puede atribuir al Estado teniendo en cuenta la frecuencia cada vez mayor de proyectos conjuntos p煤blico-privados que se est谩n promoviendo a nivel militar.
Si bien la posibilidad de avanzar un consenso sobre el uso y el control de la IA militar depende de la voluntad pol铆tica de los actores internacionales de mayor peso --fundamentalmente los Estados, las organizaciones internacionales y la industria armament铆stica--, no se puede ignorar que dicha voluntad est谩 condicionada por obst谩culos igualmente pol铆ticos, como la hist贸rica rivalidad entre las grandes potencias y sus inevitables discrepancias con respecto a los l铆mites razonables en la utilizaci贸n de “armas aut贸nomas”. En una era civilizatoria cuando el uso (y el propio concepto) cada d铆a m谩s difundidos de estas armas no solo dan escalofr铆os, sino que adem谩s confrontan al planeta con el riesgo mayor de su potencial autodestrucci贸n.





