Buenos Aires, (NA) — El fallecimiento de Luis Puenzo, confirmado este martes, marca el cierre de uno de los capítulos más gloriosos de la cinematografía nacional. Más allá de su partida física, el nombre de Puenzo queda inscrito como el del cineasta que logró romper los moldes para la industria local, llevando la identidad y el drama argentino a los escenarios más prestigiosos del mundo. Según pudo reconstruir la Agencia Noticias Argentinas, la carrera de Puenzo fue una constante búsqueda de excelencia narrativa. Tras formarse en el competitivo mundo de la publicidad, el director saltó al cine con una sensibilidad única para captar las tensiones sociales. Su punto de inflexión ocurrió en 1985 con el estreno de La historia oficial. En un país que apenas recuperaba la democracia, el director de cine se atrevió a narrar el horror de las apropiaciones de bebés durante la dictadura, logrando una pieza de una honestidad técnica y emocional que le valió el primer Premio Óscar a...
