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Naci贸n y nacionalismos

Por Max Murillo Mendoza

Nuestras naciones y nacionalismos han sido destruidos en el siglo XV, cuando la llegada del imperio espa帽ol. Desde entonces no tenemos experiencia de Estado. Desde entonces tenemos experiencia de saqueo, explotaci贸n, confusi贸n, destrucci贸n de culturas, maneras de ver el mundo y concepciones filos贸ficas ante el mundo. Es, por tanto, un sue帽o de siglos volver a dise帽ar nuestras Naciones y nacionalismos. Y no podemos avanzar en nuestros nacionalismos sino dise帽amos nuestras naciones.

Estar identificados con una naci贸n es autoestima, es autoafirmaci贸n frente al mundo. Es tener identidad frente a los dem谩s. Si no tenemos naciones, qu茅 identidad podemos tener? Qu茅 autoestima podemos tener? Qu茅 lugar en el mundo podemos tener? El fiasco que tenemos hoy a nombre de Estado es eso: un fiasco. Una copia mal hecha de los estados europeos. Una calca burda y esquizofr茅nica. Ese remedo de Estado inventado en el siglo XIX como imitaci贸n a los europeos, sigue vigente. Tan vigente que sus expresiones de saqueo, discriminaci贸n, robo indiscriminado y corrupci贸n generalizada son sus caracter铆sticas t铆picas. Es un Estado construido contra nosotros, contra nuestras nacionalidades.

Las clases medias, que no tienen identidad con este pa铆s, tienen un proceso largo de identificaci贸n y encuentro con nuestro pasado. Su fracaso hist贸rico, en la UDP y en el gobierno de Mesa, debe servirles como plataforma para encontrarse a s铆 mismas. Lo contrario les seguir铆a llevando a corrientes conservadoras y provincianas del siglo XIX, lugar donde todav铆a est谩n sus mentalidades y sus intelectuales. No tienen nada de modernas. Y en estos procesos de cambios donde los sectores populares piden modernidad, liberalismo e igualdad de derechos, estas clases a medias se asustan y se encierran en sus muros antiliberales y antimodernos. Estos hijos de la contra reforma no tienen m谩s salida que modernizarse y emprender sus propios desaf铆os y derroteros en estas resurrecciones de nuestras naciones y nacionalismos.

Hay que acelerar y agresivamente estructurar las naciones quechuas, aymaras y guaran铆es. Es lo que destruir谩 al remedo de Estado vigente hoy d铆a, y que los compa帽eros del Mas ni siquiera lo tocaron, y se sirven de sus vestigios para gobernar hoy. No existe otra manera de destruir al estado colonial, falocr谩tico, pigmentocr谩tico, corrupto y antiind铆gena que s贸lo construyendo las nuevas nacionalidades; pero con estructuras propias, no importa que se llamen Estado. Discutir descentralizaciones, y federalismos en el presente es simplemente torpe y est煤pido. Es no reconocer nuestras pulsaciones y deseos.

Las colonias extranjeras en Bolivia tienen que tener otro status. Este pa铆s est谩 cambiando, y su legalidad cambiar谩 considerablemente al avance de nuestras nacionalidades y naciones. Es lo justo y leg铆timo. Es lo que corresponde al reconocimiento hist贸rico. Este proceso debe ocurrir en las condiciones m谩s leg铆timas posibles. Todas las estructuras deben pasar a manos de los verdaderos due帽os de estas tierras, naciones y nacionalidades. El compartir estructuras tiene por supuesto como condici贸n ideal en el presente y futuro. Los grupos que apostaron a destruir lo nuestro deben atenerse a las consecuencias, legales y probablemente militares. Aquellas colonias que vivieron y viven hoy a espaldas de nuestras realidades, pues tienen y deben considerar sus posiciones, por lo que ellos mismos apostar铆an a situaciones extremas absolutamente contrarias a sus intereses. Pero si es as铆, que as铆 sea.  

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