Por Franco Gamboa Rocabado
Si pudi茅ramos volver a nacer, con seguridad olvidar铆amos viejas rencillas pero al mismo tiempo brotar铆a una extra帽a felicidad por el hecho de corregir equivocaciones que alguna vez nos quitaron el sue帽o. El renacimiento se convierte en una met谩fora, ya sea bajo la forma de una oportunidad para vivir intensamente ciertas creencias trascendentes, imaginar la reencarnaci贸n, o simplemente para ilusionarse con el objetivo de transformar la conciencia 铆ntima. La conversaci贸n de Nicodemo y Jes煤s en el evangelio de San Juan est谩 llena de ideas interesantes sobre c贸mo y por qu茅 “nacer de nuevo desde arriba”.
Cuando la biblia sugiere que no ser铆a posible ver el reino de Dios, si no es a trav茅s de la necesidad de nacer nuevamente, nos encontramos en medio de aquella tensi贸n entre la belleza de un retorno al vientre materno y la experiencia de estar afuera en un mundo de contradicciones, sufrimientos y esfuerzos. El orbe terrenal es el tiempo y espacio de lo mortal junto con varios traumas. Anhelamos tantas cosas pero sabemos que es imposible ir m谩s all谩 de las limitaciones humanas, es decir, somos presa de la imperfecci贸n que causa dolor psicol贸gico.
El renacimiento ser铆a una respuesta por regresar a un punto de origen donde las cosas se hicieran m谩s f谩ciles de sobrellevar, aunque con espinosos desaf铆os. Primero, el evangelio de Juan muestra un Jes煤s que invita a creer en su testimonio cueste lo que cueste. Para ingresar en el reino de Dios, se necesitar铆a nacer desde arriba. “El viento sopla donde quiere, y t煤 oyes su silbido, pero no sabes de d贸nde viene ni ad贸nde va. Lo mismo le sucede al que ha nacido del esp铆ritu”, habr铆a explicado Jes煤s. Esto tiene connotaciones pol铆ticas porque el hecho de renacer, muchas veces implica transformarse tan profundamente que no existir铆a lugar para las dudas; por lo tanto, la transformaci贸n personal impulsa tambi茅n a seguir decididamente el camino indicado por aquel l铆der sobrenatural: Cristo.
Segundo, qu茅 pasar铆a hoy d铆a. Si cada uno de nosotros buscar谩 incesantemente el camino del renacimiento, ¿estar铆amos condenados a avanzar solitariamente, o buscar铆amos un l铆der? ¿Al tratar de renacer, nosotros mismos nos convertir铆amos en l铆deres espirituales, interpelando a los dem谩s para que nos sigan? Una vez renacidos, es probable que surja cierta arrogancia y tentaci贸n por considerarnos dioses, aunque marcados por la fragilidad de la muerte; esto abre una vez m谩s la herida de no saber c贸mo seguir adelante; las opciones ser铆an: a) protegernos en el anonimato individualista y reproducir un vientre encapsulado lejos de todo compromiso; b) arriesgarse a comprometerse con un liderazgo para arrastrar a otros hacia un discutible renacimiento colectivo.
El retorno al vientre materno – protegidos y felices al interior de una 贸rbita lejos del caos terrenal – es la otra cara del miedo a ser l铆deres consecuentes, firmes y capaces de morir por los dem谩s. Es posible que todos reivindiquemos un merecido renacimiento, pero 煤nicamente para alcanzar logros espec铆ficos, terminar tareas inconclusas o evitar errores con el fin de obtener beneficios materiales y personales. Despu茅s, muy pocas personas aceptar铆an el sacrificio para transformarse en lo m谩s profundo, convirti茅ndose en un ejemplo y renunciando a toda forma de autoridad terrenal.
El renacimiento est谩 ligado a la posibilidad de creer ciegamente en una meta: el reino de dios; una utop铆a de felicidad espiritual; la muerte del ego; ¿buscamos con el renacimiento la inmortalidad? Si es as铆, estamos equivocados porque a pesar de renacer desde adentro y desde arriba como predic贸 Jes煤s, los hombres somos tan d茅biles que nuestra inminente muerte inutiliza cualquier megaloman铆a de transformaci贸n.
Si pudi茅ramos volver a nacer, con seguridad olvidar铆amos viejas rencillas pero al mismo tiempo brotar铆a una extra帽a felicidad por el hecho de corregir equivocaciones que alguna vez nos quitaron el sue帽o. El renacimiento se convierte en una met谩fora, ya sea bajo la forma de una oportunidad para vivir intensamente ciertas creencias trascendentes, imaginar la reencarnaci贸n, o simplemente para ilusionarse con el objetivo de transformar la conciencia 铆ntima. La conversaci贸n de Nicodemo y Jes煤s en el evangelio de San Juan est谩 llena de ideas interesantes sobre c贸mo y por qu茅 “nacer de nuevo desde arriba”.
Cuando la biblia sugiere que no ser铆a posible ver el reino de Dios, si no es a trav茅s de la necesidad de nacer nuevamente, nos encontramos en medio de aquella tensi贸n entre la belleza de un retorno al vientre materno y la experiencia de estar afuera en un mundo de contradicciones, sufrimientos y esfuerzos. El orbe terrenal es el tiempo y espacio de lo mortal junto con varios traumas. Anhelamos tantas cosas pero sabemos que es imposible ir m谩s all谩 de las limitaciones humanas, es decir, somos presa de la imperfecci贸n que causa dolor psicol贸gico.
El renacimiento ser铆a una respuesta por regresar a un punto de origen donde las cosas se hicieran m谩s f谩ciles de sobrellevar, aunque con espinosos desaf铆os. Primero, el evangelio de Juan muestra un Jes煤s que invita a creer en su testimonio cueste lo que cueste. Para ingresar en el reino de Dios, se necesitar铆a nacer desde arriba. “El viento sopla donde quiere, y t煤 oyes su silbido, pero no sabes de d贸nde viene ni ad贸nde va. Lo mismo le sucede al que ha nacido del esp铆ritu”, habr铆a explicado Jes煤s. Esto tiene connotaciones pol铆ticas porque el hecho de renacer, muchas veces implica transformarse tan profundamente que no existir铆a lugar para las dudas; por lo tanto, la transformaci贸n personal impulsa tambi茅n a seguir decididamente el camino indicado por aquel l铆der sobrenatural: Cristo.
Segundo, qu茅 pasar铆a hoy d铆a. Si cada uno de nosotros buscar谩 incesantemente el camino del renacimiento, ¿estar铆amos condenados a avanzar solitariamente, o buscar铆amos un l铆der? ¿Al tratar de renacer, nosotros mismos nos convertir铆amos en l铆deres espirituales, interpelando a los dem谩s para que nos sigan? Una vez renacidos, es probable que surja cierta arrogancia y tentaci贸n por considerarnos dioses, aunque marcados por la fragilidad de la muerte; esto abre una vez m谩s la herida de no saber c贸mo seguir adelante; las opciones ser铆an: a) protegernos en el anonimato individualista y reproducir un vientre encapsulado lejos de todo compromiso; b) arriesgarse a comprometerse con un liderazgo para arrastrar a otros hacia un discutible renacimiento colectivo.
El retorno al vientre materno – protegidos y felices al interior de una 贸rbita lejos del caos terrenal – es la otra cara del miedo a ser l铆deres consecuentes, firmes y capaces de morir por los dem谩s. Es posible que todos reivindiquemos un merecido renacimiento, pero 煤nicamente para alcanzar logros espec铆ficos, terminar tareas inconclusas o evitar errores con el fin de obtener beneficios materiales y personales. Despu茅s, muy pocas personas aceptar铆an el sacrificio para transformarse en lo m谩s profundo, convirti茅ndose en un ejemplo y renunciando a toda forma de autoridad terrenal.
El renacimiento est谩 ligado a la posibilidad de creer ciegamente en una meta: el reino de dios; una utop铆a de felicidad espiritual; la muerte del ego; ¿buscamos con el renacimiento la inmortalidad? Si es as铆, estamos equivocados porque a pesar de renacer desde adentro y desde arriba como predic贸 Jes煤s, los hombres somos tan d茅biles que nuestra inminente muerte inutiliza cualquier megaloman铆a de transformaci贸n.
