OPINI脫N de Ram贸n Cotarelo/ Palinuro.-
La rueda de prensa de Maria Dolores de Cospedal el lunes pasado ocupar谩 un lugar destacado en la historia de lacantinfler铆a nacional. Corona una serie de c贸micas apariciones de destacados dirigentes del PP: la de Rajoy a trav茅s de la pantalla de plasma, las de Floriano explicandolas relaciones laborales de Sep煤lveda y B谩rcenas con su partido, las de Pons diciendo cualquier cosa. Todas ellas evidencias de cu谩n dif铆cil es sostener la mentira en nuestra sociedad medi谩tica abierta cuando la realidad en forma de contundentes respuestas de B谩rcenas la refuta acto seguido. Pero, hasta ahora, la aparici贸n estelar es la de Cospedal. El Intermedio del Gran Wyoming la ha sacado dos d铆as seguidos y era imposible tener la risa. Tanto que bordeaba la compasi贸n. Debe de ser muy duro verse en unas circunstancias tan rid铆culas.
Lo sabemos tod@s: B谩rcenas tiene al gobierno y al partido rehenes de su estrategia procesal de salvaci贸n. No les da cuartel y los obliga a improvisar reacciones, excusas, explicaciones falaces, contradictorias, absurdas. Contrastan estos pat茅ticos v铆deos con los que se ve铆an hace mes y medio, cuando esos mismos l铆deres comparec铆an en p煤blico duros, contundentes, negando de la cruz a la fecha y profiriendo amenazas en todos los tonos: acusaciones, denuncias, demandas, querellas pr谩cticamente contra el conjunto de la ciudadan铆a; los mismos que ahora aparecen confusos, titubeantes, azorados, casi gimoteando. Los mismos, claro es, menos Rajoy quien ha desaparecido, como suele, oculto en La Moncloa, sin dar la cara, esperando, como dice 茅l, que escampe. Fino olfato, astuta estrategia pueblerina ante una tormenta apenas iniciada.
Todav铆a es mayor el contraste con los v铆deos de hace apenas seis meses en los que unos dirigentes del PP seguros de s铆 mismos, triunfantes, cargaban contra la herencia del PSOE y anunciaban medidas duras, dr谩sticas, recortes, rebajas, reducciones, sacrificios. Parapetados tras una mayor铆a absoluta parlamentaria abrumadora, producto de unas elecciones en las que el PSOE qued贸 triturado, ignoraban ol铆mpicamente la oposici贸n, daban la vuelta a sus promesas electorales y se propon铆an "salvar Espa帽a" en aplicaci贸n de su programa ultramontano m谩ximo.
¿Qu茅 ha sucedido de ayer a hoy? Que los papeles de B谩rcenas -cuyo alcance desconocen los asustados miembros del partido y del gobierno- dan por veterana la mentira que viene de bastante atr谩s. El PP podr铆a haber estado infringiendo la ley en materia de donaciones de empresas hace veinte a帽os. Y no solo infringiendo esta ley, sino empleando el resultado de las infracciones en cometer otras en cuanto a la financiaci贸n de las campa帽as electorales o en cuanto a las apropiaciones indebidas de una serie de cargos de la m谩xima responsabilidad en el partido y en el gobierno. El escenario evocado por esos papeles es tremendo: donaciones por valor de cientos de miles de euros a trueque de adjudicaciones p煤blicas irregulares por millones. Posibles entregas de servicios hospitalarios a cambio de donaciones al partido de las que, adem谩s, se repart铆an presuntamente jugosas porciones a diversos dirigentes cuyos nombres est谩n consignados en los papeles barc茅nigos. Entre ellos, el de Rajoy Brey.
El PP puede haber estado veinte a帽os reclamando rectitud y honradez a los dem谩s y exigiendo a voz en grito dimisiones en cuanto un cargo p煤blico de otro partido hubiera cometido la sombra de un desliz al tiempo que practicaba lo contrario y viv铆a en un clima de expolio, saqueo y aprovechamiento il铆cito personal sin parang贸n en la historia reciente de Espa帽a. Es decir, seg煤n los tales papeles, una oficina de cobros y pagos en dinero sucio, una verdadera maquinaria de delinquir. Ya dijo Palinuro hace una fechas que el esc谩ndalo B谩rcenas es un asunto de Estado. Esto no escampa ni puede escampar porque, a su luz, el PP m谩s parece una asociaci贸n de malhechores que un partido pol铆tico.
¿Cu谩l es la respuesta del partido y de los poderes p煤blicos? La ley del silencio. Rajoy no da explicaci贸n alguna, no habla y, cuando lo hace, no menciona el nombre de B谩rcenas. Floriano asegura que el PP ya no hablar谩 m谩s del precito, lo cual es absurdo porque, habiendo llegado las cosas hasta aqu铆, ser谩n los tribunales quienes le obliguen a hacerlo. Pero la intenci贸n es clara: silencio, censura, a callar porque, seg煤n se habla, las cosas aparecen m谩s turbias. Como en las dictaduras: todo el mundo punto en boca. Pero eso es imposible. Hay una pregunta en el aire: ¿c贸mo iba a ignorar el presidente del PP lo que hac铆a su tesorero, a quien 茅l nombr贸 y apoy贸 sin dudar durante a帽os? Las dos conclusiones alternativas son igualmente inc贸modas: o sab铆a y es un truh谩n o no sab铆a y es tonto.
En cualquier caso este gobierno no puede seguir. Su partido lleva demasiado tiempo, seg煤n parece, enga帽ando a la sociedad.
La rueda de prensa de Maria Dolores de Cospedal el lunes pasado ocupar谩 un lugar destacado en la historia de lacantinfler铆a nacional. Corona una serie de c贸micas apariciones de destacados dirigentes del PP: la de Rajoy a trav茅s de la pantalla de plasma, las de Floriano explicandolas relaciones laborales de Sep煤lveda y B谩rcenas con su partido, las de Pons diciendo cualquier cosa. Todas ellas evidencias de cu谩n dif铆cil es sostener la mentira en nuestra sociedad medi谩tica abierta cuando la realidad en forma de contundentes respuestas de B谩rcenas la refuta acto seguido. Pero, hasta ahora, la aparici贸n estelar es la de Cospedal. El Intermedio del Gran Wyoming la ha sacado dos d铆as seguidos y era imposible tener la risa. Tanto que bordeaba la compasi贸n. Debe de ser muy duro verse en unas circunstancias tan rid铆culas.
Lo sabemos tod@s: B谩rcenas tiene al gobierno y al partido rehenes de su estrategia procesal de salvaci贸n. No les da cuartel y los obliga a improvisar reacciones, excusas, explicaciones falaces, contradictorias, absurdas. Contrastan estos pat茅ticos v铆deos con los que se ve铆an hace mes y medio, cuando esos mismos l铆deres comparec铆an en p煤blico duros, contundentes, negando de la cruz a la fecha y profiriendo amenazas en todos los tonos: acusaciones, denuncias, demandas, querellas pr谩cticamente contra el conjunto de la ciudadan铆a; los mismos que ahora aparecen confusos, titubeantes, azorados, casi gimoteando. Los mismos, claro es, menos Rajoy quien ha desaparecido, como suele, oculto en La Moncloa, sin dar la cara, esperando, como dice 茅l, que escampe. Fino olfato, astuta estrategia pueblerina ante una tormenta apenas iniciada.
Todav铆a es mayor el contraste con los v铆deos de hace apenas seis meses en los que unos dirigentes del PP seguros de s铆 mismos, triunfantes, cargaban contra la herencia del PSOE y anunciaban medidas duras, dr谩sticas, recortes, rebajas, reducciones, sacrificios. Parapetados tras una mayor铆a absoluta parlamentaria abrumadora, producto de unas elecciones en las que el PSOE qued贸 triturado, ignoraban ol铆mpicamente la oposici贸n, daban la vuelta a sus promesas electorales y se propon铆an "salvar Espa帽a" en aplicaci贸n de su programa ultramontano m谩ximo.
¿Qu茅 ha sucedido de ayer a hoy? Que los papeles de B谩rcenas -cuyo alcance desconocen los asustados miembros del partido y del gobierno- dan por veterana la mentira que viene de bastante atr谩s. El PP podr铆a haber estado infringiendo la ley en materia de donaciones de empresas hace veinte a帽os. Y no solo infringiendo esta ley, sino empleando el resultado de las infracciones en cometer otras en cuanto a la financiaci贸n de las campa帽as electorales o en cuanto a las apropiaciones indebidas de una serie de cargos de la m谩xima responsabilidad en el partido y en el gobierno. El escenario evocado por esos papeles es tremendo: donaciones por valor de cientos de miles de euros a trueque de adjudicaciones p煤blicas irregulares por millones. Posibles entregas de servicios hospitalarios a cambio de donaciones al partido de las que, adem谩s, se repart铆an presuntamente jugosas porciones a diversos dirigentes cuyos nombres est谩n consignados en los papeles barc茅nigos. Entre ellos, el de Rajoy Brey.
El PP puede haber estado veinte a帽os reclamando rectitud y honradez a los dem谩s y exigiendo a voz en grito dimisiones en cuanto un cargo p煤blico de otro partido hubiera cometido la sombra de un desliz al tiempo que practicaba lo contrario y viv铆a en un clima de expolio, saqueo y aprovechamiento il铆cito personal sin parang贸n en la historia reciente de Espa帽a. Es decir, seg煤n los tales papeles, una oficina de cobros y pagos en dinero sucio, una verdadera maquinaria de delinquir. Ya dijo Palinuro hace una fechas que el esc谩ndalo B谩rcenas es un asunto de Estado. Esto no escampa ni puede escampar porque, a su luz, el PP m谩s parece una asociaci贸n de malhechores que un partido pol铆tico.
¿Cu谩l es la respuesta del partido y de los poderes p煤blicos? La ley del silencio. Rajoy no da explicaci贸n alguna, no habla y, cuando lo hace, no menciona el nombre de B谩rcenas. Floriano asegura que el PP ya no hablar谩 m谩s del precito, lo cual es absurdo porque, habiendo llegado las cosas hasta aqu铆, ser谩n los tribunales quienes le obliguen a hacerlo. Pero la intenci贸n es clara: silencio, censura, a callar porque, seg煤n se habla, las cosas aparecen m谩s turbias. Como en las dictaduras: todo el mundo punto en boca. Pero eso es imposible. Hay una pregunta en el aire: ¿c贸mo iba a ignorar el presidente del PP lo que hac铆a su tesorero, a quien 茅l nombr贸 y apoy贸 sin dudar durante a帽os? Las dos conclusiones alternativas son igualmente inc贸modas: o sab铆a y es un truh谩n o no sab铆a y es tonto.
En cualquier caso este gobierno no puede seguir. Su partido lleva demasiado tiempo, seg煤n parece, enga帽ando a la sociedad.
