300 subsaharianos intentan saltar la valla fronteriza de Ceuta
Atlas.- M谩s de 300 subsaharianos han intentado entrar en Ceuta de madrugada. Solo dos alcanzan el per铆metro fronterizo, son los m谩s r谩pidos y fuertes, aunque se les ve exhaustos, aferrados a la alambrada. Van descalzos y la Guardia Civil les ofrece unas escaleras para que bajen. Se mueven de un lado a otro para evitar ser expulsados; esta amaneciendo y observan lo que ocurre con los compa帽eros que se han quedado al otro lado. Los militares marroqu铆es golpean a uno de ellos con palos y le propinan patadas; le azuzan un perro para sembrar el terror y as铆 consiguen doblegarle para que camine, aunque apenas puede hacerlo. Mientras, en la verja, los agentes del Instituto Armado hacen que los africanos desciendan. Entre cuatro llevan a un joven a la ambulancia, donde sanitarios de la Cruz Roja les atienden y curan sus heridas. Despu茅s, los agentes les agarran, les llevan hacia una puerta y son devueltos a los montes de Marruecos.
Atlas.- M谩s de 300 subsaharianos han intentado entrar en Ceuta de madrugada. Solo dos alcanzan el per铆metro fronterizo, son los m谩s r谩pidos y fuertes, aunque se les ve exhaustos, aferrados a la alambrada. Van descalzos y la Guardia Civil les ofrece unas escaleras para que bajen. Se mueven de un lado a otro para evitar ser expulsados; esta amaneciendo y observan lo que ocurre con los compa帽eros que se han quedado al otro lado. Los militares marroqu铆es golpean a uno de ellos con palos y le propinan patadas; le azuzan un perro para sembrar el terror y as铆 consiguen doblegarle para que camine, aunque apenas puede hacerlo. Mientras, en la verja, los agentes del Instituto Armado hacen que los africanos desciendan. Entre cuatro llevan a un joven a la ambulancia, donde sanitarios de la Cruz Roja les atienden y curan sus heridas. Despu茅s, los agentes les agarran, les llevan hacia una puerta y son devueltos a los montes de Marruecos.

