OPINI脫N de Ram贸n Cotarelo/ Palinuro.- Los titulares de la prensa son interpretativos puesto que se basan en rumores y noticias orales. Habr谩 que esperar a conocer con m谩s exactitud el contenido de la declaraci贸n de Forcadell. Habr谩 que ver si, en efecto, dijo que la declaraci贸n de independencia fue "simb贸lica" (como aseguran todos los peri贸dicos) o "pol铆tica", como he visto por ah铆. Es un matiz que tiene su importancia, desde luego, pero es un matiz que viene acompa帽ado de una especie de retirada t谩ctica ret贸rica. Hay un poco de l铆o sobre si se acata la Constituci贸n o el 155. Pero, en definitiva, el mensaje que se difunde es el del repliegue del frente parlamentario del independentismo. La cuesti贸n es saber qu茅 valor tiene ese gesto, ese acatamiento, cuenta habida de que el Parlamento ha sido disuelto y su mesa destituida. Exactamente, ¿qu茅 significa que se acata algo que no se puede evitar?

Es el error de mezclar las v铆as judiciales con las pol铆ticas y dar valor jur铆dico a cuestiones subjetivas, de convicciones y hasta creencias. En realidad, es el esp铆ritu inquisitorial. El propio presidente del la sala del Supremo asume esa situaci贸n al advertir que el acatamiento pudiera ser "mendaz". Es el problema de los conversos, que son tales a la fuerza y su conversi贸n solo tiene valor exterior, pero no interno, pues no vincula en conciencia. Para la l铆nea jur铆dica lo externo es suficiente. Si Forcadell vuelve a las andadas, ser谩 perseguida. Pero para la l铆nea pol铆tica no se resuelve nada; al contrario, el problema se agrava. Forcadell seguir谩 siendo independentista y actuando como tal y all铆 donde ella no alcance habr谩 otra Forcadell para sustituirla. Las ideas no se encarcelan, aunque quepa encarcelar a las personas. Las revoluciones no se detienen con sentencias de los tribunales en sus problem谩ticas relaciones con el poder pol铆tico.
No hay que perder el tiempo. Los procesos en marcha son procesos pol铆ticos en contra del independentismo. Se pretende reprimir, incluso extirpar, una opci贸n ideol贸gica sostenida por millones de personas. Los presos independentistas son presos pol铆ticos y hasta rehenes canjeables en alguna posible negociaci贸n pol铆tica. La prueba m谩s contundente la dan los distintos cargos p煤blicos del PP que han dejado claro que, si en las elecciones de 21D ganara de nuevo el independentismo, seguir铆a aplic谩ndose el art铆culo 155, algo equivalente a la perpetuaci贸n del estado de excepci贸n no declarado.
Obviamente, eso no tiene nada que ver con la democracia ni con el Estado de derecho, sino con la dictadura. La dictadura que mana del art. 155 como man贸 la de Hitler del 48 de la Constituci贸n de Weimar, su abuelo. Obviamente tambi茅n, el poder judicial podr谩 seguir legitimando la situaci贸n, pero ya estar谩 claro que lo hace en el marco de una dictadura, no del Estado de derecho que hoy esgrime de forma ya tan cuestionable.
Todo este conflicto se agita mezclado con un esc谩ndalo descomunal, el de la G眉rtel, que es imposible ocultar aunque la bater铆a de medios del gobierno lo ignoren, las televisiones no lo transmitan, los peri贸dicos no lo mencionen, las radios lo silencien. La fiscal铆a da por probado que el presidente del gobierno cobr贸 unos 220.000 euros procedentes de la caja B de su partido. Fueron m谩s los perceptores (incluida, al parecer, la vicepresidenta del gobierno) y muchos los a帽os de los cobros, aunque no tantos como los de las campa帽as electorales que se ganaron fraudulentamente al estar financiadas de modo ilegal. "Corrupci贸n en estado puro", declar贸 el otro d铆a el jefe de la investigaci贸n policial sobre la caja B del PP. Y corrupci贸n que afecta al Estado de derecho.
Cierto, pero lo m谩s grave es que el presidente del gobierno est茅 pringado en esa basura con sus efectos concomitantes de viajes, trajes y empleo de fondos p煤blicos para beneficio privado, sin contar el cobro de plus parlamentario por tener la residencia fuera de Madrid. Se ha dicho hasta la saciedad, pero fuerza es repetirlo: en ning煤n pa铆s europeo se tolerar铆a una situaci贸n as铆. ¿Acaso no es esto obvio motivo de dimisi贸n? ¿No es una prueba de que esa democracia y ese Estado de derecho que el de los sobresueldos dice querer imponer en Catalu帽a no valen nada? La democracia espa帽ola no es lo que sus ep铆gonos cacarean en el exterior sino este extra帽o adefesio de un gobierno irresponsable que los socios europeos comienzan a mirar con prevenci贸n.
Ya se ver谩 cuando, adem谩s, caigan en la cuenta de que el episodio de los sobresueldos es p煤blico y notorio, cuando menos desde 2010 y que no ha pasado nada ni nadie ha dicho nada. La corrupci贸n no figuraba entre las preocupaciones dominantes de los espa帽oles y estos eleg铆an al PP de la G眉rtel en 2011 con mayor铆a absoluta y revalidaban la victoria (aunque por mayor铆a simple) en 2015 y 2016. Una democracia requiere s贸lidas instituciones democr谩ticas. Pero estas siempre se pueden manipular e instrumentalizar con fines antidemocr谩ticos, como viene haciendo este gobierno. Por eso, una democracia requiere tambi茅n una ciudadan铆a consciente de sus derechos, cr铆tica, fiscalizadora. Si, por el contrario, la ciudadan铆a tolera la merma y supresi贸n de derechos, no ejerce la cr铆tica ni fiscaliza nada y da por buenos los mayores, m谩s corruptos y escandalosos desmanes del gobierno, hablar de democracia es como hacerlo de la piedra filosofal.
La autoridad del gobierno en este conflicto es magnitud negativa; la del Estado, inexistente; la de la Monarqu铆a, aniquilada en dos comparecencias reales. Los partidos de la oposici贸n, todos, est谩n paralizados. Los medios, volcados en la lucha ideol贸gica, han perdido el escaso cr茅dito que les restaba y se prestan, incluso, a campa帽as propagand铆sticas de la parte nacional espa帽ola. Cuando no de la guerra sucia.
En ese contexto, el llamado "reto independentista catal谩n" es una crisis constitucional, estructural, espa帽ola que no va a resolverse poniendo a los tribunales a perseguir el independentismo. Es un problema profundo que afecta a esta cuesti贸n del acatamiento y el consentimiento. Solo es democr谩tico el gobierno que lo es por consentimiento. Pero el consentimiento ha de ser libre.
Es el error de mezclar las v铆as judiciales con las pol铆ticas y dar valor jur铆dico a cuestiones subjetivas, de convicciones y hasta creencias. En realidad, es el esp铆ritu inquisitorial. El propio presidente del la sala del Supremo asume esa situaci贸n al advertir que el acatamiento pudiera ser "mendaz". Es el problema de los conversos, que son tales a la fuerza y su conversi贸n solo tiene valor exterior, pero no interno, pues no vincula en conciencia. Para la l铆nea jur铆dica lo externo es suficiente. Si Forcadell vuelve a las andadas, ser谩 perseguida. Pero para la l铆nea pol铆tica no se resuelve nada; al contrario, el problema se agrava. Forcadell seguir谩 siendo independentista y actuando como tal y all铆 donde ella no alcance habr谩 otra Forcadell para sustituirla. Las ideas no se encarcelan, aunque quepa encarcelar a las personas. Las revoluciones no se detienen con sentencias de los tribunales en sus problem谩ticas relaciones con el poder pol铆tico.
No hay que perder el tiempo. Los procesos en marcha son procesos pol铆ticos en contra del independentismo. Se pretende reprimir, incluso extirpar, una opci贸n ideol贸gica sostenida por millones de personas. Los presos independentistas son presos pol铆ticos y hasta rehenes canjeables en alguna posible negociaci贸n pol铆tica. La prueba m谩s contundente la dan los distintos cargos p煤blicos del PP que han dejado claro que, si en las elecciones de 21D ganara de nuevo el independentismo, seguir铆a aplic谩ndose el art铆culo 155, algo equivalente a la perpetuaci贸n del estado de excepci贸n no declarado.
Obviamente, eso no tiene nada que ver con la democracia ni con el Estado de derecho, sino con la dictadura. La dictadura que mana del art. 155 como man贸 la de Hitler del 48 de la Constituci贸n de Weimar, su abuelo. Obviamente tambi茅n, el poder judicial podr谩 seguir legitimando la situaci贸n, pero ya estar谩 claro que lo hace en el marco de una dictadura, no del Estado de derecho que hoy esgrime de forma ya tan cuestionable.
Todo este conflicto se agita mezclado con un esc谩ndalo descomunal, el de la G眉rtel, que es imposible ocultar aunque la bater铆a de medios del gobierno lo ignoren, las televisiones no lo transmitan, los peri贸dicos no lo mencionen, las radios lo silencien. La fiscal铆a da por probado que el presidente del gobierno cobr贸 unos 220.000 euros procedentes de la caja B de su partido. Fueron m谩s los perceptores (incluida, al parecer, la vicepresidenta del gobierno) y muchos los a帽os de los cobros, aunque no tantos como los de las campa帽as electorales que se ganaron fraudulentamente al estar financiadas de modo ilegal. "Corrupci贸n en estado puro", declar贸 el otro d铆a el jefe de la investigaci贸n policial sobre la caja B del PP. Y corrupci贸n que afecta al Estado de derecho.
Cierto, pero lo m谩s grave es que el presidente del gobierno est茅 pringado en esa basura con sus efectos concomitantes de viajes, trajes y empleo de fondos p煤blicos para beneficio privado, sin contar el cobro de plus parlamentario por tener la residencia fuera de Madrid. Se ha dicho hasta la saciedad, pero fuerza es repetirlo: en ning煤n pa铆s europeo se tolerar铆a una situaci贸n as铆. ¿Acaso no es esto obvio motivo de dimisi贸n? ¿No es una prueba de que esa democracia y ese Estado de derecho que el de los sobresueldos dice querer imponer en Catalu帽a no valen nada? La democracia espa帽ola no es lo que sus ep铆gonos cacarean en el exterior sino este extra帽o adefesio de un gobierno irresponsable que los socios europeos comienzan a mirar con prevenci贸n.
Ya se ver谩 cuando, adem谩s, caigan en la cuenta de que el episodio de los sobresueldos es p煤blico y notorio, cuando menos desde 2010 y que no ha pasado nada ni nadie ha dicho nada. La corrupci贸n no figuraba entre las preocupaciones dominantes de los espa帽oles y estos eleg铆an al PP de la G眉rtel en 2011 con mayor铆a absoluta y revalidaban la victoria (aunque por mayor铆a simple) en 2015 y 2016. Una democracia requiere s贸lidas instituciones democr谩ticas. Pero estas siempre se pueden manipular e instrumentalizar con fines antidemocr谩ticos, como viene haciendo este gobierno. Por eso, una democracia requiere tambi茅n una ciudadan铆a consciente de sus derechos, cr铆tica, fiscalizadora. Si, por el contrario, la ciudadan铆a tolera la merma y supresi贸n de derechos, no ejerce la cr铆tica ni fiscaliza nada y da por buenos los mayores, m谩s corruptos y escandalosos desmanes del gobierno, hablar de democracia es como hacerlo de la piedra filosofal.
La autoridad del gobierno en este conflicto es magnitud negativa; la del Estado, inexistente; la de la Monarqu铆a, aniquilada en dos comparecencias reales. Los partidos de la oposici贸n, todos, est谩n paralizados. Los medios, volcados en la lucha ideol贸gica, han perdido el escaso cr茅dito que les restaba y se prestan, incluso, a campa帽as propagand铆sticas de la parte nacional espa帽ola. Cuando no de la guerra sucia.
En ese contexto, el llamado "reto independentista catal谩n" es una crisis constitucional, estructural, espa帽ola que no va a resolverse poniendo a los tribunales a perseguir el independentismo. Es un problema profundo que afecta a esta cuesti贸n del acatamiento y el consentimiento. Solo es democr谩tico el gobierno que lo es por consentimiento. Pero el consentimiento ha de ser libre.
