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Las minas del EI siegan vidas en Raqa


AFP/Archivos / Delil souleimanUn sirio muestra una mina dejada por los yihadistas del grupo Estado Isl谩mico en Raqa, el 16 de enero de 2018

AFP.- Mohamed Kuraji se hallaba en su casa de Raqa para preparar la vuelta de su familia cuando su padre muri贸 como consecuencia de una mina. Un drama banal en este exbasti贸n rebelde del grupo Estado Isl谩mico (EI) en Siria.

"Le hab铆a prometido a mi mujer que volver铆amos en cuanto yo terminara de limpiar la casa", declara, con los ojos abiertos de par en par, este joven de 26 a帽os que result贸 herido.

Los yihadistas fueron expulsados de Raqa (norte) en octubre, pero la muerte sigue rondando.

Bajo los escombros o en edificios destruidos por los combates, las minas colocadas antes de su huida matan a habitantes que apostaron por el regreso.

Algunos resultan heridos o mueren "abriendo la nevera o la lavadora, moviendo un saco de az煤car abandonado o simplemente abriendo la puerta de su habitaci贸n", afirma la oeneg茅 Human Rights Watch (HRW).

En la casa de Kuraji, que volvi贸 hace m谩s de dos meses, el detonador de la mina estaba oculto bajo un Cor谩n.

"Fue aterrador. Sal铆 disparado hasta la casa de los vecinos, una pared cay贸 sobre mi padre", recuerda el joven, con dos hijos peque帽os. En las piernas lleva f茅rulas y en las tibias, tornillos.

-'Negocio lucrativo'-
AFP/Archivos / Delil souleimanUn hombre pasa por delante de minas neutralizadas en una calle de Raqa en Siria, el 16 de enero de 2018


Las miles de familias que vuelven a Raqa no tienen m谩s remedio que desminar el barrio como buenamente pueden. Se quejan de la impotencia de las autoridades instaladas por las Fuerzas Democr谩ticas Sirias (FDS), la coalici贸n de combatientes 谩rabes y kurdos sirios respaldada por Estados Unidos que reconquist贸 la ciudad.

Frente a la lentitud de las operaciones de desminado, los vecinos contratan los servicios de algunos habitantes que piden hasta 100 d贸lares por intervenci贸n, una fortuna para una poblaci贸n arruinada por la guerra.

"Se ha convertido en un negocio lucrativo, a causa de la negligencia de los responsables, y nosotros, no tenemos medios", explica con amargura Hamed Saleh, de 28 a帽os.

Por culpa de las minas, 茅l conden贸 el acceso a una parte de su casa. "En cualquier momento, si pasa un gato, una mina puede estallar. Da mucho miedo".

En la ciudad devastada por los combates y los bombardeos a茅reos de la coalici贸n internacional anti-EI, la vida parece abrirse paso.

Delante de un edificio reventado, unos ni帽os vestidos con pul贸veres demasiado grandes para ellos rebuscan entre los escombros, en medio de hierros retorcidos y chapas onduladas.

Hombres con picos y palas retiran los escombros de un edificio. A veces sacan explosivos intactos.

- 'Encerrados en casa' -

Esta semana, la oeneg茅 HRW dio la voz de alarma: entre el 21 de octubre y el 20 de enero, "las minas hirieron a por lo menos 491 personas, entre ellas 157 ni帽os, y muchas v铆ctimas murieron".

"En un solo distrito, una asamblea de barrio recibe una diez demandas diarias para una inspecci贸n de domicilio. Las autoridades locales 煤nicamente pueden llevar a cabo diez operaciones por semana en toda la ciudad", recalc贸 la oeneg茅.

Goh Mayama, un responsable en el terreno de M茅dicos Sin Fronteras (MSF), asegura que su cl铆nica recibe cada d铆a un promedio de seis heridos por la explosi贸n de una mina. Seg煤n 茅l, un cuarto de los heridos mueren.

Las FDS dicen haber desminado una parte de la ciudad, sobre todo los hospitales y los colegios, pero el comandante Lokman Jalil reconoce que es una tarea de titanes. "Hay muchas minas, llevar谩 tiempo".

Y estima que los habitantes cargan con una parte de responsabilidad.

AFP/Archivos / Delil souleimanAbu Mohamed, un habitante de Raqa en Siria, muestra un hilo que estaba conectado a una mina dejada por los yihadistas del grupo Estado Isl谩mico, el 16 de enero de 2018

"Est谩bamos en contra de la vuelta de los civiles" a la ciudad, "pero presionaron porque viv铆an en condiciones dif铆ciles", sobre todo en los campos de desplazados, dijo.

El comandante Jalil precisa que sus hombres fueron formados en el desminado por los pa铆ses miembros de la coalici贸n internacional antiyihadista, que reagrupa a Estados Unidos, Francia y el Reino Unido.

Pero Abu Mohamed se queja de la inacci贸n de las autoridades. "Los vamos a ver para que vengan a sacar los obuses y las minas pero nadie nos escucha", lamenta este hombre de unos cuarenta a帽os que proh铆be a sus tres hijos salir a la calle. "Los encierro en casa para que ninguna mina estalle a su paso".

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