OPINI脫N de Joan del Alc脿zar.- La salida de la UNESCO, el fin de la participaci贸n en el Tratado Trans-Pac铆fico (TTP), la retirada del Acuerdo de Par铆s sobre el Cambio Clim谩tico y la amenaza de cancelar el Tratado de Libre Comercio (TLC) con M茅xico y Canad谩 son parte de una serie de medidas tomadas por el gobierno de los Estados Unidos de Am茅rica (EE.UU.) presidido por Donald Trump. Ahora, 茅ste ha decidido, con una exhibici贸n de irresponsabilidad inaudita, romper el Tratado Nuclear con Ir谩n y, adem谩s, ha anunciado sanciones econ贸micas contra ese pa铆s.
El jefe de la Casa Blanca practica lo que ha sido bautizado como la Doctrina del Abandono. Varios analistas han se帽alado que la principal motivaci贸n de Trump para sacar a EE.UU. de estos acuerdos es desmantelar el legado de su antecesor, Barack Obama. Es verdad que tanto el acuerdo nuclear con Ir谩n, como el TTP y el Tratado de Par铆s fueron 茅xitos de la Administraci贸n Obama. Pero no es s贸lo eso. La obsesi贸n de romper las alianzas multilaterales se ha convertido en el eje de su pol铆tica exterior, una estrategia que conecta claramente con la simpleza de su lema de campa帽a: "EE.UU. primero". Conviene recordar que pocos meses despu茅s de asumir la presidencia, Trump declar贸: "Fui elegido para representar a los ciudadanos de Pittsburgh (la gran ciudad industrial estadounidense) no a los de Par铆s".
Llegados a este punto, si hemos entendido bien el resultado de la 煤ltima reuni贸n franco-alemana, desde la Uni贸n Europea se ha dicho, por boca de Macron y Merkel, que hemos llegado a una nueva etapa de nuestra historia como europeos en la que ya no podemos mantener la confianza en "nuestro amigo americano".
La historia de la amistad es larga. EEUU se convirti贸 en la gran potencia continental americana despu茅s de 1898, al completar su expansi贸n territorial hasta el Pac铆fico y, despu茅s, al finalizar como vencedora indiscutibles en una guerra desigual con Espa帽a por la isla de Cuba. Cabe decir que el balance de aquella confrontaci贸n fue la cr贸nica de un desastre anunciado. Desde Madrid hac铆a m谩s de un siglo que se sab铆a que el nuevo pa铆s que hab铆a surgido de la independencia de las Trece Colonias brit谩nicas provocar铆a muchos perjuicios a Espa帽a.
El Intendente de Venezuela ya comunic贸 en 1781 a Carlos III que, tras la independencia de las colonias brit谩nicas, "las Am茅ricas han salido de su infancia". Planteaba, adem谩s, una pregunta concreta: "si no ha sido posible a Gran Breta帽a reducir a su yugo a esta parte del Norte, encontr谩ndose bastante cercana a la metr贸poli, ¿qu茅 prudencia humana podr谩 dejar de temer muy arriesgada igual tragedia en los asombrosos y extensos dominios de Espa帽a en estas Indias"?
El Conde de Aranda en una l铆nea similar, afirmar铆a, 1783 que "el dominio espa帽ol en Am茅rica no puede ser muy duradero", y ello no s贸lo por la dificultad de defenderlo dada la distancia y por los abusos de los funcionarios peninsulares, sino porque la ex-colonia brit谩nica "en breve plazo se convertir谩 en un gigante que pronto amenaza las posesiones espa帽olas".
El Conde de Aranda no pod铆a sospechar que ciento quince a帽os despu茅s Espa帽a perder铆a su 煤ltima colonia en Am茅rica, precisamente, ante aquel gigante que 茅l percib铆a tan claramente como una amenaza.
De potencia continental americana, EEUU pas贸 a ser potencia mundial al finalizar la I Guerra Mundial en 1918, despu茅s de haberse sumado en 1917 a los Pa铆ses Aliados en contra de las Potencias Centrales. El status de superpotencia lo alcanzar谩 en 1945, al terminar la II Guerra Mundial con la derrota de las potencias del Eje. Este drama b茅lico tambi茅n convirti贸 a la Uni贸n Sovi茅tica en la otra superpotencia planetaria, y se conform贸 entre ambas el escenario para la Guerra Fr铆a, que se prolong贸 durante los siguientes 46 a帽os. Paralelamente, la finalizaci贸n de la segunda guerra marc贸 el declive y la p茅rdida de influencia de las grandes potencias europeas, que se materializar铆a, por un lado en el inicio de la descolonizaci贸n de Asia y 脕frica; y, por otro, con un seguidismo total de los pa铆ses europeos a las directrices establecidas desde Washington respecto, tambi茅n, las relaciones internacionales.
La constituci贸n de la OTAN en 1949, a ra铆z de un acuerdo firmado en Washington, hab铆a sido dise帽ada para ser una garant铆a de seguridad y tambi茅n de control de los estados de Europa Occidental ante la Uni贸n Sovi茅tica y sus aliados, que en 1955 constituir铆an el Pacto de Varsovia. Tras la desintegraci贸n de la URSS, la OTAN redefini贸 sus objetivos y actividades, priorizando fundamentalmente la seguridad del Hemisferio Norte. Cabe decir que, desde su llegada a la Casa Blanca, Donald Trump se mostr贸 hostil con la Alianza y ya fue particularmente desagradable en la primera reuni贸n de los socios mandatarios a la que asisti贸. De hecho, desde entonces exige que todos los miembros incrementen sustancialmente su colaboraci贸n econ贸mica, recordando con insistencia que EEUU aporta las dos terceras partes de los recursos econ贸micos.
Con todos estos antecedentes hist贸ricos es muy importante que, tras el 煤ltimo abandono de Trump a prop贸sito de Ir谩n, el presidente franc茅s Macron y la cancillera alemana Merkel hayan defendido la necesidad de avanzar en una pol铆tica de seguridad com煤n europea y en la preservaci贸n del multilateralismo. Concretamente, Merkel advirti贸 de los desaf铆os internos y externos a los que Europa hace frente, de la peligrosa pol铆tica aislacionista de Estados Unidos, de los conflictos sin resolver y de las nuevas amenazas. Con una dureza inhabitual en el lenguaje entre mandatarios, la cancillera dijo: "Hay conflictos en las puertas de Europa. Y la 茅poca en que pod铆amos confiar en los EE.UU. se termin贸". Macron, a su vez, no se qued贸 atr谩s: "Algunas potencias han decidido incumplir su palabra: estamos ante grandes amenazas y Europa tiene el deber de mantener la paz y la estabilidad en la regi贸n".
La estabilidad de la Uni贸n Europea, todav铆a m谩s despu茅s del Brexit, no es s贸lo un problema de defensa, ni simplemente un problema militar. Pasa por la necesidad de fortalecerla en un mundo en el que entre China, Rusia y EEUU dirigidos por un personaje como el actual presidente pueden convertirla en actor prescindible en el escenario internacional. Las discrepancias entre los pa铆ses miembros en materia comercial, en pol铆tica financiera y la ausencia de una pol铆tica internacional com煤n -digna de tal nombre- son obst谩culos de gran envergadura para avanzar hacia una Uni贸n Europea que sea algo m谩s que un club de socios que se miran obsesivamente su ombligo nacionalista. El peligro real es que Europa quede como un inmenso parque tem谩tico cultural y de ocio para que lo visiten oleadas de chinos, japoneses, rusos y americanos.
Rajoy ha convertido a Espa帽a en irrelevante en el escenario europeo, por su falta de liderazgo y por su incapacidad para resolver el problema con Catalu帽a. Esto cuando deber铆a jugar un papel en correspondencia con su peso econ贸mico, demogr谩fico y geoestrat茅gico dentro de la UE. Pero no lo har谩. No tiene ni conocimientos ni destrezas. Si no sabe qu茅 hacer con Espa帽a, qu茅 va a saber sobre c贸mo colaborar en redefinir Europa.
La coyuntura es m谩s que preocupante. El amigo americano, del que los gobiernos del PP han sido particularmente incondicionales [recordemos, por ejemplo, aquel pat茅tico Aznar como comparsa del Tr铆o de las Azores], es otra vez una amenaza, como lo era a finales del siglo XVIII. Pero Rajoy no tiene la capacidad anal铆tica que demostr贸 hace m谩s de dos siglos el Conde de Aranda. Es por ello que si, efectivamente, tal y como parece, hemos llegado a una nueva etapa de nuestra historia como europeos, es imprescindible sacar a Rajoy y el PP del gobierno de Espa帽a. Hay que trabajar muy en serio para redefinir la Uni贸n Europea, con urgencia, con liderazgo y con ideas claras.
El jefe de la Casa Blanca practica lo que ha sido bautizado como la Doctrina del Abandono. Varios analistas han se帽alado que la principal motivaci贸n de Trump para sacar a EE.UU. de estos acuerdos es desmantelar el legado de su antecesor, Barack Obama. Es verdad que tanto el acuerdo nuclear con Ir谩n, como el TTP y el Tratado de Par铆s fueron 茅xitos de la Administraci贸n Obama. Pero no es s贸lo eso. La obsesi贸n de romper las alianzas multilaterales se ha convertido en el eje de su pol铆tica exterior, una estrategia que conecta claramente con la simpleza de su lema de campa帽a: "EE.UU. primero". Conviene recordar que pocos meses despu茅s de asumir la presidencia, Trump declar贸: "Fui elegido para representar a los ciudadanos de Pittsburgh (la gran ciudad industrial estadounidense) no a los de Par铆s".
Llegados a este punto, si hemos entendido bien el resultado de la 煤ltima reuni贸n franco-alemana, desde la Uni贸n Europea se ha dicho, por boca de Macron y Merkel, que hemos llegado a una nueva etapa de nuestra historia como europeos en la que ya no podemos mantener la confianza en "nuestro amigo americano".
La historia de la amistad es larga. EEUU se convirti贸 en la gran potencia continental americana despu茅s de 1898, al completar su expansi贸n territorial hasta el Pac铆fico y, despu茅s, al finalizar como vencedora indiscutibles en una guerra desigual con Espa帽a por la isla de Cuba. Cabe decir que el balance de aquella confrontaci贸n fue la cr贸nica de un desastre anunciado. Desde Madrid hac铆a m谩s de un siglo que se sab铆a que el nuevo pa铆s que hab铆a surgido de la independencia de las Trece Colonias brit谩nicas provocar铆a muchos perjuicios a Espa帽a.
El Intendente de Venezuela ya comunic贸 en 1781 a Carlos III que, tras la independencia de las colonias brit谩nicas, "las Am茅ricas han salido de su infancia". Planteaba, adem谩s, una pregunta concreta: "si no ha sido posible a Gran Breta帽a reducir a su yugo a esta parte del Norte, encontr谩ndose bastante cercana a la metr贸poli, ¿qu茅 prudencia humana podr谩 dejar de temer muy arriesgada igual tragedia en los asombrosos y extensos dominios de Espa帽a en estas Indias"?
El Conde de Aranda en una l铆nea similar, afirmar铆a, 1783 que "el dominio espa帽ol en Am茅rica no puede ser muy duradero", y ello no s贸lo por la dificultad de defenderlo dada la distancia y por los abusos de los funcionarios peninsulares, sino porque la ex-colonia brit谩nica "en breve plazo se convertir谩 en un gigante que pronto amenaza las posesiones espa帽olas".
El Conde de Aranda no pod铆a sospechar que ciento quince a帽os despu茅s Espa帽a perder铆a su 煤ltima colonia en Am茅rica, precisamente, ante aquel gigante que 茅l percib铆a tan claramente como una amenaza.
De potencia continental americana, EEUU pas贸 a ser potencia mundial al finalizar la I Guerra Mundial en 1918, despu茅s de haberse sumado en 1917 a los Pa铆ses Aliados en contra de las Potencias Centrales. El status de superpotencia lo alcanzar谩 en 1945, al terminar la II Guerra Mundial con la derrota de las potencias del Eje. Este drama b茅lico tambi茅n convirti贸 a la Uni贸n Sovi茅tica en la otra superpotencia planetaria, y se conform贸 entre ambas el escenario para la Guerra Fr铆a, que se prolong贸 durante los siguientes 46 a帽os. Paralelamente, la finalizaci贸n de la segunda guerra marc贸 el declive y la p茅rdida de influencia de las grandes potencias europeas, que se materializar铆a, por un lado en el inicio de la descolonizaci贸n de Asia y 脕frica; y, por otro, con un seguidismo total de los pa铆ses europeos a las directrices establecidas desde Washington respecto, tambi茅n, las relaciones internacionales.
La constituci贸n de la OTAN en 1949, a ra铆z de un acuerdo firmado en Washington, hab铆a sido dise帽ada para ser una garant铆a de seguridad y tambi茅n de control de los estados de Europa Occidental ante la Uni贸n Sovi茅tica y sus aliados, que en 1955 constituir铆an el Pacto de Varsovia. Tras la desintegraci贸n de la URSS, la OTAN redefini贸 sus objetivos y actividades, priorizando fundamentalmente la seguridad del Hemisferio Norte. Cabe decir que, desde su llegada a la Casa Blanca, Donald Trump se mostr贸 hostil con la Alianza y ya fue particularmente desagradable en la primera reuni贸n de los socios mandatarios a la que asisti贸. De hecho, desde entonces exige que todos los miembros incrementen sustancialmente su colaboraci贸n econ贸mica, recordando con insistencia que EEUU aporta las dos terceras partes de los recursos econ贸micos.
Con todos estos antecedentes hist贸ricos es muy importante que, tras el 煤ltimo abandono de Trump a prop贸sito de Ir谩n, el presidente franc茅s Macron y la cancillera alemana Merkel hayan defendido la necesidad de avanzar en una pol铆tica de seguridad com煤n europea y en la preservaci贸n del multilateralismo. Concretamente, Merkel advirti贸 de los desaf铆os internos y externos a los que Europa hace frente, de la peligrosa pol铆tica aislacionista de Estados Unidos, de los conflictos sin resolver y de las nuevas amenazas. Con una dureza inhabitual en el lenguaje entre mandatarios, la cancillera dijo: "Hay conflictos en las puertas de Europa. Y la 茅poca en que pod铆amos confiar en los EE.UU. se termin贸". Macron, a su vez, no se qued贸 atr谩s: "Algunas potencias han decidido incumplir su palabra: estamos ante grandes amenazas y Europa tiene el deber de mantener la paz y la estabilidad en la regi贸n".
La estabilidad de la Uni贸n Europea, todav铆a m谩s despu茅s del Brexit, no es s贸lo un problema de defensa, ni simplemente un problema militar. Pasa por la necesidad de fortalecerla en un mundo en el que entre China, Rusia y EEUU dirigidos por un personaje como el actual presidente pueden convertirla en actor prescindible en el escenario internacional. Las discrepancias entre los pa铆ses miembros en materia comercial, en pol铆tica financiera y la ausencia de una pol铆tica internacional com煤n -digna de tal nombre- son obst谩culos de gran envergadura para avanzar hacia una Uni贸n Europea que sea algo m谩s que un club de socios que se miran obsesivamente su ombligo nacionalista. El peligro real es que Europa quede como un inmenso parque tem谩tico cultural y de ocio para que lo visiten oleadas de chinos, japoneses, rusos y americanos.
Rajoy ha convertido a Espa帽a en irrelevante en el escenario europeo, por su falta de liderazgo y por su incapacidad para resolver el problema con Catalu帽a. Esto cuando deber铆a jugar un papel en correspondencia con su peso econ贸mico, demogr谩fico y geoestrat茅gico dentro de la UE. Pero no lo har谩. No tiene ni conocimientos ni destrezas. Si no sabe qu茅 hacer con Espa帽a, qu茅 va a saber sobre c贸mo colaborar en redefinir Europa.
La coyuntura es m谩s que preocupante. El amigo americano, del que los gobiernos del PP han sido particularmente incondicionales [recordemos, por ejemplo, aquel pat茅tico Aznar como comparsa del Tr铆o de las Azores], es otra vez una amenaza, como lo era a finales del siglo XVIII. Pero Rajoy no tiene la capacidad anal铆tica que demostr贸 hace m谩s de dos siglos el Conde de Aranda. Es por ello que si, efectivamente, tal y como parece, hemos llegado a una nueva etapa de nuestra historia como europeos, es imprescindible sacar a Rajoy y el PP del gobierno de Espa帽a. Hay que trabajar muy en serio para redefinir la Uni贸n Europea, con urgencia, con liderazgo y con ideas claras.
