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Viva Frankenstein, viva el verano sin Rajoy

OPINI脫N de Joan del Alc脿zar.- La sensaci贸n del primer ba帽o, una cena al fresco en la terraza, las noches estrelladas de agosto... El verano tiene momentos inolvidables. Imag铆natelo sin Rajoy. S铆 a la moci贸n de censura. Cosas como 茅stas conten铆a un v铆deo de 47 segundos que circul贸 por las redes en las v铆speras de la cita en el Parlamento.

El v铆deo emocion贸 a mucha gente. Imaginar un verano tan amable, evocado sobre peque帽as pero potentes ideas que todos compartimos, hac铆an de 茅l una gracia. El giro inesperado de a帽adirle a ese verano el que Rajoy hubiera sido despedido de su cargo, provocaba una emoci贸n casi paradis铆aca.

Dos d铆as m谩s tarde, tras dos sesiones en el Parlamento, Rajoy cay贸. Todav铆a con la sonrisa dibujada en el rostro, mientras trataba de asimilar que el l铆der del PP hab铆a sido despachado por una mayor铆a de diputados, y que Pedro S谩nchez se hab铆a convertido en el nuevo presidente del gobierno del Reino de Espa帽a, un amigo brasile帽o me escribi贸 un whatsapp con una sencilla pregunta: ¿qu茅 tal, mi amigo? Le contest茅 inmediatamente que estaba feliz, que me sent铆a como si hubiera despertado de una pesadilla.

Ya hace tiempo que sentenci茅 que el de Rajoy no era un gobierno, que simplemente era, efectivamente, una alucinaci贸n horrible, de aquellas de las que no consigues deshacerte durante unos instantes que parecen eternos. R谩pidamente, sin embargo, ampli茅 mi respuesta y le expliqu茅 a mi amigo que desde ese minuto esperaba fuego a discreci贸n, amenazas, sabotajes y falsedades procedentes de las dos formaciones pol铆ticas de la derecha espa帽ola, que est谩n rabiosas y desconcertadas por lo que les hab铆a pasado en cuesti贸n de horas. Particularmente en el PP no imaginaban que Rajoy, su campe贸n que ganaba batallas gracias a no darlas, gracias a esconderse bien quieto, iba a salir por la puerta de atr谩s de la historia.

Pienso, me mantengo en la idea, que hay que prepararse para un revival de 2004, cuando tras el 11-M Zapatero venci贸 y el PP se pas贸 a帽os sin digerir la derrota, acus谩ndolo de ladr贸n, de usurpador, de tramposo, de aprovechado; de ser un incompetente que se hab铆a convertido en un presidente il铆cito. Ahora, creo, tienen la misma convicci贸n, la misma inquina: el monstruo Frankenstein les ha robado de nuevo el gobierno; un poder que ellos entienden que les pertenece por los siglos de los siglos, y cualquier competidor es un intruso, un indeseable que no tiene derecho a nada que no sea aceptar que la naturaleza de las cosas exige que ellos gobiernan.

Voy a enfrentar esta situaci贸n, la nueva etapa pol铆tica que acaba de abrirse, con el optimismo de la voluntad, y San Antonio Gramsci me ayudar谩. La raz贸n, ciertamente, puede invitarme m谩s bien al pesimismo, pero con todo, el hecho de haber expulsado al PP del gobierno y el haber hecho a帽icos los planes de Albert Rivera de darse un paseo militar hasta La Moncloa, son como una sobredosis de vitaminas euforizantes. Me viene a la cabeza Ovidi Montllor y me entran ganas de beber su vino de la esperanza, ese que me proveer谩 de fuerza para hacerle frente a la vida. Una vida pol铆tica turbulenta y dif铆cil, s铆, pero con Rajoy despedido.

El debate de la moci贸n de censura, as铆 como la inmensa mayor parte de la Brunete medi谩tica, ya nos hab铆an alertado a todos aquellos que saludamos como una bendici贸n de los dioses, de los antiguos y los nuevos, que Rajoy no haya podido hacer frente a la factura de la corrupci贸n y el mal gobierno que ha liderado desde 2011.

De la pobre firmeza de sus convicciones democr谩ticas ya hab铆amos tenido noticia en varias ocasiones, pero lo que vimos en el Congreso fue inimaginable en cualquier parlamento del mundo: se fue a comer y no volvi贸 en toda la santa tarde, mientras continuaba la moci贸n de censura.... ¡¡¡contra 茅l!!! ¿C贸mo es posible?

Para acabar de redondear el insulto a la ciudadan铆a s贸lo faltaba que su segunda en la l铆nea de mando, la vicepresidenta S谩ez de Santamar铆a, tuviera la ocurrencia de dejar su bolso en el sill贸n que deber铆a haber estado ocupando el desaparecido Rajoy. Se lo hizo notar Pablo Iglesias y, contra lo que habr铆a sido normal y l贸gico, ni a ella ni a nadie del PP le cay贸 la cara de verg眉enza. ¿Qui茅n, dentro del PP, puede sentirse orgulloso de su l铆der?

Un jefe de pelot贸n que, durante el debate, fue claramente de m谩s a menos, que lleg贸 a concluir diciendo a modo de despedida una tonter铆a de las suyas que, por el momento y el escenario, result贸 dram谩ticamente definidora de las limitaciones del personaje: "Yo seguir茅 siendo espa帽ol". Frase enigm谩tica, han dicho algunos medios. No lo creo. M谩s bien una expresi贸n ligada a su espa帽olismo de zarzuela.

Otro dato significativo del debate fue la intervenci贸n del portavoz Rafael Hernando, ese hombre que parece m谩s un pandillero de baja estofa que un representante pol铆tico democr谩tico. Acus贸 a S谩nchez de todo y un poco m谩s. Amigo de los etarras, los populistas y los separatistas; traidor a todo y a todos, incluyendo sus propios compa帽eros de partido; ambicioso patol贸gico, capaz de cualquier cosa para llegar a ser presidente de un gobierno Frankenstein [una frase que han repetido ad nauseam todos los cuadros del PP]. Hernando tuvo para todos, incluso para el PNV, al que alababa horas antes; y tambi茅n para Rivera y sus Ciudadanos. Todo con un tono de taberna, de camorrista, de mat贸n chulesco y ofensivo. El que suele usar, pero inconcebible en un acto constitucional de tanta significaci贸n.

El otro personaje que con la moci贸n se qued贸 de piedra picada fue Albert Rivera. Un hombre muy agraciado, de facciones juveniles, como de adolescente triunfador en el instituto, que dio muestras m谩s que expl铆citas de ser un ser humano de muy baja calidad. Rencoroso y agresivo, insult贸, amenaz贸, culpabiliz贸 a todo el mundo de sus males -de su inmensa decepci贸n, de sus errores de c谩lculo, de sus imprevisiones-, y exigi贸 la dimisi贸n inmediata a Rajoy y la convocatoria urgente de elecciones a S谩nchez. A 茅ste, a Rajoy, a Hernando y a muchos otros popes de la derecha espa帽olista deber铆an devolverles el dinero los colegios a los que asistieron para [mal] educarse. Ni los colegios privados ni sus familias les dotaron de unas m铆nimas formas de respeto por los dem谩s.

En cualquier caso, miles, millones de ciudadanos de las Espa帽as vivimos la jornada con una alegr铆a elemental, b谩sica, limpia y esperanzada convencidos de que se ha abierto un nuevo tiempo. Una 茅poca en la que las personas contar谩n, en la que los problemas reales de los ciudadanos -que son muchos y variados, y relativamente distintos seg煤n d贸nde preguntemos- estar谩n en el centro de las preocupaciones de aquellos que nos representan pol铆ticamente. Dejadme so帽ar.

Ya s茅 que son muchos los problemas, los obst谩culos, las insuficiencias, la falta de recursos, las mentiras y las descalificaciones, los palos en las ruedas y las trampas que el nuevo gobierno presidido por Pedro S谩nchez deber谩 afrontar. S茅 que ser谩 dif铆cil la colaboraci贸n entre los partidos que han elevado la calidad de nuestra democracia; s茅 que hay muchas diferencias y desconfianzas entre ellos, como s茅 que hay agravios y pleitos que vienen de muy atr谩s. Pero de eso hablaremos otro d铆a. Ahora es la hora de celebrar que los corruptos est谩n pagando con la c谩rcel de muchos de los suyos y que todav铆a queda cuerda judicial; es la hora de celebrar que el Parlamento ha sido capaz de regalarnos la expulsi贸n del Gobierno de Rajoy y de sus ministros, todos ellos responsables de tanta desgracia, de tanto dolor, especialmente entre los m谩s d茅biles y los m谩s vulnerables.

Hoy, por lo tanto, a pesar de todo, es d铆a de fiesta mayor. Tras cerca de siete a帽os sufri茅ndolos, vivi茅ndolos como una pesadilla, hoy voy a seguir disfrutando al comprobar la rabia, la furia, el rencor, la indigesti贸n de soberbia mezcladas con la incredulidad y la sorpresa con la que viven el resultado de un proceso que en cosa de dos d铆as ha puesto el PP en la calle. De los problemas ya hablaremos ma帽ana. Ahora, nos hemos ganado el derecho a cantar alegres Viva Frankenstein, viva el verano sin Rajoy.



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