
Las posibilidades de respirar aire limpio en las ciudades de pa铆ses de ingresos medios y bajos son realmente escasas. En 97% de estas urbes no se cumplen las pautas de calidad del aire de la Organizaci贸n Mundial de la Salud (OMS).
La mayor铆a de la poblaci贸n mundial est谩 expuesta, sin su consentimiento, a sustancias y desechos peligrosos que aumentan la probabilidad de desarrollar enfermedades y discapacidades a lo largo de la vida. En algunos casos, esta situaci贸n tiene el potencial de constituir una violaci贸n de los derechos humanos.
Y el panorama puede ser peor para algunos grupos espec铆ficos. Por ejemplo, los recicladores informales son personas que recolectan y transforman materiales reciclables fuera del sistema formal de gesti贸n de residuos. Tienden a trabajar con equipos inadecuados en condiciones poco saludables e incluso peligrosas, y a menudo enfrentan riesgos como un ingreso inestable y exclusi贸n social. A la vez, son algunas de las personas m谩s expuestas a los efectos peligrosos de la contaminaci贸n.
La OMS estima que la degradaci贸n ambiental es responsable de 23% de todas las muertes en el mundo -un total de 12,6 millones de personas en 2012- . Los pa铆ses de ingresos bajos y medios son los m谩s afectados por las enfermedades relacionadas con la contaminaci贸n, que generan un impacto desproporcionado en los ni帽os, las mujeres y los sectores m谩s vulnerables. S贸lo la contaminaci贸n del aire mata a un estimado de siete millones de personas en todo el mundo cada a帽o.
En respuesta a esto, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas estableci贸 en marzo de 2012 un mandato para estudiar las obligaciones de derechos humanos relativas al disfrute de un medio ambiente seguro, limpio, saludable y sostenible. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP) trabaja en estrecha colaboraci贸n con el Relator Especial sobre los derechos humanos y el medio ambiente, David R. Boyd.
Las iniciativas en todo el mundo est谩n presionando para poner fin a la contaminaci贸n del aire, el agua y el suelo. Foto de Karen, Flickr
Para que el medio ambiente saludable sea reconocido como un derecho humano fundamental, se debe actuar en varios frentes.
Una prioridad es la gesti贸n racional de los productos qu铆micos y los desechos. Sin la gesti贸n segura de estas sustancias y materiales en todo el mundo, ser铆a imposible lograr la igualdad, la justicia y la dignidad humana para todos. Si bien los productos qu铆micos contribuyen a nuestro desarrollo cotidiano, su manejo inadecuado puede crear fuentes peligrosas de contaminaci贸n para nuestras sociedades y el medio ambiente.
En segundo lugar, el intercambio de conocimientos e informaci贸n sobre estos temas deber铆a mejorar, as铆 como la participaci贸n de las personas vulnerables. Las cuestiones ambientales se manejan mejor con la participaci贸n de todos los ciudadanos interesados. En otras palabras, es clave informar y capacitar adecuadamente a los m谩s afectados por los productos qu铆micos y los desechos.
Adem谩s, se deben proteger los derechos de los trabajadores. Esta poblaci贸n necesita informaci贸n sobre los qu铆micos que maneja como parte de sus labores y tiene derecho a recibirla. Ni ellos ni sus familias, especialmente sus hijos, deben ser castigados indirectamente por su trabajo con una mala salud.
Esto significa que todas las personas deben tener acceso a la informaci贸n ambiental, lo cual est谩 contemplado en dos acuerdos regionales vinculantes, el Convenio de Aarhus en Europa y el Acuerdo de Escaz煤 en Am茅rica Latina y el Caribe.
En tercer lugar, deber铆a enfatizarse el derecho a un recurso efectivo, en caso de que el da帽o ya est茅 hecho. El derecho a un recurso efectivo est谩 bien establecido en virtud del derecho internacional de los derechos humanos. Por ejemplo, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol铆ticos garantiza a las v铆ctimas de violaciones de derechos humanos un recurso efectivo. Esto ha sido interpretado para considerar tambi茅n da帽os ambientales que afectan negativamente los derechos humanos. La mayor铆a de las constituciones nacionales y los marcos legales nacionales tambi茅n prev茅n estos derechos.
Cuarto, se tendr铆an que establecer sistemas que respalden estos esfuerzos en todas partes del mundo y en todos los sectores de la econom铆a global. El Relator Especial de la ONU sobre sustancias peligrosas y desechos ha expresado una profunda preocupaci贸n con respecto al doble rasero que existe actualmente respecto al tratamiento y uso de estos materiales.
Por ejemplo, aunque muchos plaguicidas est谩n prohibidos o restringidos en la Uni贸n Europea debido a sus efectos peligrosos, algunas empresas contin煤an produci茅ndolos, a veces espec铆ficamente para exportar a pa铆ses no europeos que carecen de una legislaci贸n adecuada o de la aplicaci贸n de las leyes existentes en la materia.
UNEP pide un marco global m谩s integral que proteja a las personas de un medio ambiente t贸xico y aborde las injusticias que generen riesgos para la salud humana en todo el mundo. Existen soluciones para eliminar y reducir la exposici贸n a la contaminaci贸n t贸xica, pero se requiere una fuerte cooperaci贸n internacional para garantizar que estas soluciones conduzcan al desarrollo sostenible y la protecci贸n de los derechos humanos.
Los acuerdos multilaterales ambientales exigen medidas para la gesti贸n racional de los productos qu铆micos y los desechos, y otros aspectos. El plan de ejecuci贸n "Hacia un planeta sin contaminaci贸n" y las recientes resoluciones de la Asamblea de la ONU para el Medio Ambiente exigen esfuerzos ambiciosos para combatir la contaminaci贸n.
Los acuerdos regionales sobre acceso a la informaci贸n y la justicia, y el derecho a participar en la toma de decisiones ambientales son parte de los esfuerzos mundiales para abordar la injusticia y promover la democracia ambiental. UNEP y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos firmaron recientemente un memorando de entendimiento para cooperar en materia de medio ambiente y derechos humanos, y promover una mayor protecci贸n para las personas que defienden estos derechos.
"Los responsables de la toma de decisiones, el sector privado y otras partes interesadas deben tomar medidas para abordar la contaminaci贸n en sus diversas formas y, al mismo tiempo, promover la protecci贸n y el respeto de los derechos ambientales. Estos problemas est谩n 铆ntimamente entrelazados y deben ir de la mano", dijo Mar铆a Cristina Zucca, jefa de la Unidad de Contaminaci贸n y Salud de UNEP.
Colocar los derechos humanos en el centro de la acci贸n ambiental es crucial. Todos nos beneficiar铆amos de aire, agua y suelo m谩s limpios, al igual que las generaciones que nos seguir谩n.
