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Historia y evoluci贸n del absolutismo

OPINI脫N de Jos茅 Enrique Cent茅n Mart铆n 

Se inici贸 cuando se cre贸 el 26 de septiembre de 1815 la Santa Alianza, entre los poderes absolutistas de Rusia, Austria, Gran Breta帽a, por un statu quo absolutista, mon谩rquico y religioso. Se devolvi贸 al Papa el poder temporal sobre los Estados Pontificios, Roma recuperaba todas sus antiguas legaciones italianas y volv铆a a desempe帽ar un cierto papel en el concierto europeo. En 1818 se admiti贸 en el pacto a Francia, con reservas por si estaba contagiada del ideario revolucionario, pero el rey Luis XVIII de Borb贸n, hermano del guillotinado, solo aportaba odio y represi贸n a cualquier atisbo de libertad durante su mandato. Se convoc贸 el Congreso de Verona tras las revoluciones liberales de 1820 sucedidas en C谩diz, Oporto, N谩poles y Tur铆n; as铆 como por las independencias de Grecia e Hispanoam茅rica. Entre otros asuntos, se toc贸 el tema de la revoluci贸n liberal en Espa帽a, donde se dio a conocer la solicitud de apoyo que present贸 el rey Fernando VII y terminar con ella, siendo la primera acci贸n del absolutismo de pa铆ses europeos, para restablecer el absolutismo en otros pa铆ses.

Pero en Espa帽a, el «Borb贸n fel贸n» regres贸 en 1814, despu茅s de haber pasado seis a帽os en Francia mantenido con una cuantiosa pensi贸n y una vida de lujos y excesos en «la France», dedicando gran parte de su tiempo a la caza y a clases de baile. Tal era su admiraci贸n por su benefactor, el «Sire», que acab贸 pidi茅ndole por carta ser su hijo adoptivo el 4 de abril de 1810, recibi贸 la callada por respuesta. Pero el VII viendo la alianza de Europa y posible derrota Napole贸n, regres贸 a Espa帽a el 13 de marzo de 1814, vitoreado por las calles de Madrid con el grito de: vivan las «caenas», su primera acci贸n fue deshacer las reformas liberales del gobierno que se hab铆an implementado durante su ausencia, y reestablecer el absolutismo, lo primero, cerrar escuelas y expulsar al profesorado que nombr贸 el gobierno Constitucional, y reestableciendo a los cl茅rigos que se negaron obedecer las disposiciones del gobierno, rehusando, ante todo, explicar la Constituci贸n y la importancia de los valores de la «Pepa», como se les hab铆a ordenado (la ense帽anza siempre estuvo en sus de la Iglesia desde el medievo). Sigui贸 borboneando lo m谩s habitual en esta estirpe, otra perla absolutista fue el «Tratado de Adams-On铆s» por el cual Espa帽a vendi贸 la Florida a Estados Unidos por 5 millones d贸lares. Este documento se redact贸 y firm贸 en Washington el 22 de febrero de 1819, nunca cobrado oficialmente o, ¿es el precedente del Borb贸n de Abu Dabi?

Hartos de tanta tropel铆a borb贸nica, de nuevo surge la necesidad de acabar con tanto latrocinio y Rafael Riego en Cabezas de San Juan inici贸 una nueva sublevaci贸n liberal el 1 de enero de 1820. Ante el poco respaldo que ten铆a Fernando VII tuvo que jurar la Constituci贸n de 1812 el 10 de marzo de 1820, donde en su Art铆culo 2潞 dice: La Naci贸n espa帽ola es libre e independiente, y no es ni puede ser patrimonio de ninguna familia o persona. Jurando con la frase que ha pasado a la historia como paradigma de la hipocres铆a pol铆tica, «Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional» (muy parecida en los discursos regios por Navidad). El fel贸n nunca dejo de mirar en su propio inter茅s, maniobrando y solicitando al Congreso de Verona, ayuda a la Santa Alianza, aprob谩ndose el 19 de noviembre de 1820, como derecho p煤blico la intervenci贸n armada en los estados que alteren los gobiernos leg铆timos, y en nombre de la Santa Alianza Francia invadi贸 Espa帽a el 7 de abril de 1823 con los 100 mil hijos de San Luis para derrocar la «sanjuanada» de 1820 ejemplo del liberalismo frente al absolutismo.

La revoluci贸n espa帽ola de 1820 habr铆a de ser tambi茅n el primer desaf铆o para el rumbo moderado de la Iglesia, que Consalvi (secretario del Papa Pio VII), quer铆a imponer en los c铆rculos romanos. La divisi贸n entre zelanti y politicanti no era propiamente pol铆tica, y la mayor parte de las veces s贸lo marcaba diferentes estrategias ante el enemigo com煤n: el liberalismo. Si unos querr铆an combatirlo sin m谩s, otros prefer铆an «tolerarlo» si la Iglesia sacaba ventajas. Pero la Iglesia apenas se tuvo noticia de las primeras sublevaciones en Andaluc铆a, tanto Consalvi como el nuncio pontificio en Espa帽a, Giacomo Giustiniani, coincidieron en suscribir que semejante revoluci贸n era inmoral porque trataba de doblegar por la fuerza la voluntad absoluta del Rey. Si para el secretario de Estado las leyes divinas y humanas impon铆an obediencia al soberano, el nuncio hac铆a votos para que Dios no permitiera el triunfo de los sublevados: «El mism铆simo Dios -auguraba monse帽or Giustiniani, no querr谩 permitir jam谩s que triunfe, en da帽o de la religi贸n y del augusto pr铆ncipe que la protege.

Una vez sofocada la sublevaci贸n liberal, el rey devolvi贸 las propiedades desamortizadas durante el Trienio a la Iglesia, sin que fueran indemnizados los que las hab铆an comprado en p煤blica subasta, a pesar de que muchas de las comunidades de religiosos afectadas ya no exist铆an. Pero sobre todo ideol贸gicamente la reacci贸n y represi贸n fue espantosa. Las voces de rey absoluto, inquisici贸n y religi贸n eran consignas en labios vengativos que hicieron de la horca de la plazuela del Humilladero (que sigue existiendo), el s铆mbolo de la nueva etapa. De estos a帽os qued贸 una memoria colectiva entre la poblaci贸n liberal contra los frailes y contra los voluntarios realistas por sus tropel铆as. Las venganzas que al cabo de diez a帽os se ejecutaron en algunas ciudades espa帽olas no se explican si no se retiene la importancia de tan humillante vejaci贸n sufrida ciudad por ciudad por esas «clases acomodadas» que hab铆an apoyado la revoluci贸n. Hechos que se repitieron una y otra vez y con mayor sa帽a tras la victoria sobre la Rep煤blica, tras la sublevaci贸n militar del mayor genocida espa帽ol Francisco Franco, y que a煤n est谩 ocurriendo en el 2021 camuflado en el Congreso con partidos fascistas, ultraderechistas, o socialdem贸crata liberal, manteniendo los privilegios a los de siempre y herederos desde 1823.

La Santa Alianza desapareci贸, pero el absolutismo no desapareci贸, solo se disfraz贸, tomando el testigo otra naci贸n, que utilizando la resoluci贸n del Congreso de Verona, tras las revoluciones liberales de 1820 sobre la independencia de pa铆ses deseosos de independizarse, esta naci贸n fue los Estados Unidos de Am茅rica, haciendo suya enseguida aquella resoluci贸n, como supuesta ayuda para pa铆ses que deseaban lograr su independencia y deshacerse del yugo opresor que les somet铆a, Espa帽a lo sufri贸 en Cuba y Filipinas, o para implantar «su» Democracia, esta supuesta ayuda practican con impunidad total en todo el mundo, pero que en realidad no es liberar a un pa铆s, sino esquilar sus recursos colocando gobiernos sumisos y t铆teres a su intereses, Vietnam, Korea y otros recientemente m谩s recientemente Irak, Siria, T煤nez, Libia, Yemen… Intentar imponer una forma de civilizaci贸n a pa铆ses distintos como excusa a sus intereses. Voltaire lo defini贸 con la frase:


«Piensa por ti mismo y deja que otros disfruten del privilegio de hacerlo tambi茅n»

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