OPINIÓN
Carlos Luna Arvelo
¿Por qué los dólares que entran por concepto de petróleo-que según la Constitución es un recurso que nos pertenece a todos- son subastados por la banca privada?.
Es un mecanismo perverso creador de desigualdades y exclusión.
Post X @LaDivinaDiva (25-04-2026)
A pocos días para el 1M, se mantienen las expectativas de los trabajadores con relación a los anuncios que sobre los sueldos hará el gobierno nacional, según lo previamente anunciado por la Presidenta Encargada Delcy Rodrìguez.
Muchos están persuadidos, desde ya, que se mantendrá la política de “bonificación salarial”, por lo que apenas continuarán incrementando el monto en el “bono” mensual que reciben los trabajadores, que ya en marzo fue incrementado en $30 para los trabajadores activos.
Otros aún mantienen vivas las esperanzas de que finalmente ocurra un incremento del “salario mínimo” que desde hace más de tres años permanece inamovible en 130 Bs.
Pero las más recientes declaraciones de la Presidenta, en el marco de la Peregrinación contra las sanciones, en el estado Yaracuy, afirmando “Ya en marzo dimos un primer paso. Y siempre con “cautela” de que el remedio pueda curar y sanar”, dejan entrever que continuará la “bonificación salarial”, política que hoy mantiene a los trabajadores en precariedad extrema.
Hoy cuando la canasta alimentaria familiar tiene un costo estimado en $ 692, que un trabajador activo apenas reciba mensualmente $150 y un bono de alimentación, siempre debajo de los $40, lo que lo lleva a recibir $190 mensuales y prácticamente “sin salario”, parece irreal, en el país que posee las reservas petroleras probadas más grandes del planeta.
Pero la situación más complicada la enfrentan los jubilados, personas en su mayoría de la tercera edad, quienes después de haber ofrecido sus mejores años como trabajadores activos al servicio del Estado, hoy mensualmente reciben un bono de $132, sin más ningún otro beneficio, por lo que deben sobrevivir con $ 4,4 diarios en un país donde la inflación es galopante y los costos de alimentos y medicinas se hacen incosteables.
Y no mencionemos el caso de los pensionados, quienes ubicados en la base de la pirámide apenas reciben mensualmente $58 mensuales, lo que los obliga a sobrevivir con $1,93 diarios, con lo cual apenas cubrirían algún combo de panes, en alguna panadería popular.
Mientras el gobierno ha justificado la política laboral que mantiene en quiebra a los trabajadores, alegando las sanciones económicas impuestas al país, los voceros oficiales no dejan de propagandizar el “crecimiento económico” que según ellos ocurre en el país. Hace pocos días la misma Presidenta declaraba “El producto interno bruto crece casi un nueve por ciento con veinte trimestres consecutivos de expansión”. Suponemos que estos datos que maneja la Presidenta tendrán que ver con el crecimiento de las economías y de los bolsillos de “sectores empresariales minoritarios” que ciertamente se han enriquecido exponencialmente, mientras la mayoría de la gente permanece excluida.
Recientemente hemos visto como montos sustanciosos de dólares, que ingresaron por venta de petróleo, han sido entregados a la banca privada para subastarlos, manteniendo con ello una política dirigida a frenar la inflación, pero la realidad de los trabajadores es que las mercancías y los productos terminando cada día más encarecidos en el mercado y la moneda en la que reciben sus ingresos (bolívares), también se devalúa.
Desde el 3E a la fecha la situación de los trabajadores ha empeorado notablemente y si bien, algunos ingenuamente apuestan a que el anuncio del 1M, anunciado por la Presidenta, comience a poner fin a una política laboral contraria a los intereses de los trabajadores, las evidencias indican que será más de lo mismo y que si bien desde el gobierno se repite que les importa la situación de la gente, y especialmente la de los trabajadores, los hechos tercamente demuestran lo contrario.
Carlos Luna Arvelo.

