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Un nuevo Primero de Mayo

Mujeres sabias y brijas

Teresa Moll谩 Castells o

          De nuevo, como cada a帽o se acerca el uno de mayo. Tendemos a identificarla “solo” con una fiesta, pero aparte, hemos de recordar que es una fecha de reivindicaci贸n para toda la clase obrera.


          Y las mujeres formamos parte de esa clase obrera, pese a todas las trampas y problemas que se nos han ido poniendo a lo largo de la historia, pero sobre todo a lo largo del pasado siglo XX.


          Primero con el restringido acceso al mercado laboral en las mismas condiciones que los hombres. Eso todav铆a no se ha subsanado del todo, pese a la negociaci贸n colectiva y a la Constituci贸n del 78.


          Segundo con la dictadura fascista de Franco y su prohibici贸n de trabajar fuera de casa, salvo honrosas excepciones, as铆 como la imposici贸n del llamado “salario familiar” que cobraban los hombres para que las mujeres nos qued谩ramos en casa siendo abnegadas madres y sumisas esposas. Recomiendo leer el libro de varios autores y coordinado por Jos茅 Babiano “Del hogar a la escuela. Trabajo, g茅nero y movimiento obrero durante el franquismo”.


          Las consecuencias son claras: Las mujeres m谩s mayores, las que no pudieron trabajar por prohibici贸n expresa, no pueden acceder a pensiones dignas y se han de “conformar” con pensiones no contributivas o, en el mejor de los casos, con la pensi贸n de viudedad del marido que s铆 trabaj贸.


          Comienza a ser normal ver a mujeres desempe帽ando tareas tradicionalmente masculinizadas, pero sigue habiendo un poso de resistencia a esos contratos. Suele pasar que, si hay candidatos al empleo varones, en la misma situaci贸n un hombre y una mujer, acaben contratando a los hombres. Discriminaci贸n indirecta, lo llaman, pero no deja de ser una manera en la que se sigue haciendo presente la desigualdad impuesta por el patriarcado.


          La contrataci贸n a tiempo parcial sigue siendo mayoritariamente de mujeres porque se nos ha hecho creer que la “conciliaci贸n laboral y familiar” es cosa de mujeres. Pero casualmente se “olvidan” que se trata de conciliaci贸n laboral, familiar y personal. Curiosamente siempre se olvidan de la parte personal.


          Otro “olvido” patriarcal es el de la carga mental que sufrimos las mujeres que afrontamos dobles y triples jornadas: la propiamente laboral, la que dedicamos a la familia y si hay personas mayores, menores o dependientes, el tiempo que dedicamos, tambi茅n, a su cuidado. Esa carga mental no compartida de manera equitativa con nuestros compa帽eros, que siempre creen que colaboran “demasiado” o que “ayudan” en exceso, nos lleva, en demasiados casos, a tener una salud mental m谩s fr谩gil.


          En mi familia 茅ramos cinco hermanas y nuestro padre y nuestra madre siempre nos animaron a que fu茅semos econ贸micamente independientes, puesto que nuestra propia libertad se basaba en eso. Una libertad que nos iba a permitir estar en pareja o solas, pero pudiendo mantenernos a nosotras mismas. Lucharon y a veces se enfadaron porque de j贸venes no lo acab谩bamos de entender. Gracias a sus consejos y a nuestro esfuerzo, que tambi茅n, hoy todas tenemos nuestras vidas encarriladas y con o sin pareja, vivimos nuestras vidas seg煤n como creamos que lo hemos de hacer en cada momento.


          Tengo an茅cdotas de todos los colores y tama帽os para contar sobre c贸mo el machismo m谩s rancio, que sigue existiendo en la derecha Y EN LA IZQUIERDA, se ha ido manifestando a lo largo de los a帽os y en todos los espacios por los que he transitado, y que afortunadamente para m铆, han sido muchos.


          Si dentro de la propia clase obrera se hacen distingos entre hombres y mujeres, comienza la divisi贸n de clases que favorece, para variar al capitalismo m谩s sangrante y, por tanto, al ser las mujeres el eslab贸n d茅bil, somos el blanco de los ataques m谩s machistas. Y esas cosas siguen ocurriendo hoy en d铆a. Y no solo en los espacios laborales.


          Afortunadamente para las mujeres trabajadoras, cada d铆a hay m谩s mujeres sindicalistas y los llamados hist贸ricamente “temas relacionados con las chicas” van ganado peso en la negociaci贸n colectiva y se van incorporando cl谩usulas de protecci贸n a nuestra salud.


          Los avances son innegables, pero queda mucho por hacer todav铆a. La ventaja con la que contamos es que cada d铆a somos m谩s mas mujeres con conciencia feminista y que, por tanto, la lucha continuar谩 cuando las que ya pintamos canas nos vayamos de este mundo.


Habr谩 “recambio” porque la desigualdad laboral entre mujeres y hombres acabar谩 desapareciendo y la lucha habr谩 valido la pena, si quienes vienen detr谩s tienen mejores condiciones y pueden disfrutar de esa IGUALDAD PLENA.

Ben cordialment,

Teresa


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