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Bono no es salario, sigue la política laboral antiobrera

OPINIÓN
Carlos Luna Arvelo




“El argumento macroeconómico que sostiene la contención salarial tampoco se sostiene. La teoría que vincula automáticamente los aumentos de nómina con la escalad de precios parte de un modelo monetarista que ignora la estructura real de la economía venezolana. Congelar el ingreso de los trabajadores no baja los precios, solo contrae la demanda efectiva, desincentiva el consumo interno y profundiza la recesión. La política salarial contractiva no estabiliza la macroeconomía, la paraliza”

LaTablaBlog “La mentira de la retroactividad…”



Y los hechos hoy confirman nuestras predicciones. Ya oficializados los anuncios en materia laboral es claro que el gobierno de Delcy Rodríguez mantiene la política de “bonificación salarial” que desde el 2018 se ha impuesto a los trabajadores, vulnerando sus derechos laborales fundamentales, fomentando la desigualdad y apuntalando un modelo de sociedad desigual e injusta.

No se toca el “salario mínimo” (que después de 4 años permanece inamovible en 130 Bs, al día de hoy equivalentes a $ 0,27 mensuales), que en cuestión de semanas sigue su tendencia hasta ahora “irreversible” a la desaparición definitiva. Se caen los pronósticos de quienes apostaron a que se anunciaría algún incremento del “salario mínimo”.

Aunque el Ministerio de Comunicación e Información (MippCI) postea “Salario mínimo de los trabajadores aumenta en 26%”, todos estamos claros que el salario mínimo quedó en 130 bs y que se incrementó fue el monto correspondiente a lo que llaman “ingreso mínimo mensual”, apenas en el equivalente a los $50 para los trabajadores activos. Así claramente lo expresó la Presidenta en sus declaraciones, ¿por qué el MippCI oficializa que se aumentó el salario mínimo?. ¿Están asumiendo que una mentira repetida incansablemente puede terminar siendo aceptada como una verdad?.

Y es claro que el verdadero “salario mínimo” no se toca porque lo que se pretende es su desaparición definitiva.

Los anuncios de la Presidenta, además de evidenciar que la política de desaparición del salario mínimo continúa, muestran claramente que el llamado “consenso laboral” que ha promovido el Ejecutivo a través de la llamada Constituyente Laboral ha dejado por fuera una representación de los trabajadores que asuma sus verdaderos intereses. Nadie se sorprende por ello, porque desde que fueron anunciados los nombres de los representantes de los trabajadores, fue claro que son los que vienen convalidando las políticas laborales que han conducido a los trabajadores y sus familias a la precariedad extrema.

Ayer mismo, luego de los anuncios, comenzaron a caer, a través del sistema Patria, bonos a trabajadores activos, que más que contribuir a solventar la difícil situación que viven la mayoría de las familias venezolanas, buscan mostrar el anuncio de la Presidenta como un salvavidas y políticas verdaderamente favorables a la clase obrera y trabajadora. Mientras quienes se frotan las manos son los sectores empresariales que avanzan en su plan de que el salario se elimine definitivamente y que se discuta la LOTTT para su modificación definitiva. Tienen años al margen de la ley, pero no descansarán hasta modificarla para arrebatarle también legalmente los derechos que hoy vulneran con descaro.

También se informó que se abonará a los trabajadores el “bono de responsabilidad profesional” dirigido a trabajadores de la AP, el monto varía dependiendo del ente y del cargo que ocupe el trabajador.

Sobre el incremento que recibirán los jubilados de la AP, a partir del 30A, no se ofrecieron detalles, es claro que siempre su ingreso estará debajo del de los trabajadores activos, ya que al entrar en condición de jubilados dejaron de percibir el bono alimentario o cesta tickets, pero además siempre el monto que reciben por ingreso mínimo mensual es inferior al de trabajadores activos.

Es poco lo que podemos añadir sobre el caso más dramático de todos, el de los pensionados, quienes siendo los más vulnerables apenas recibirán $10 de incremento, para llevarla a $70 mensuales. Quienes imponen éstas decisiones están persuadidos que nunca sus vidas dependerán de ingresos tan miserables y precarios, como le ocurre hoy a millones de venezolanos que económicamente dependen de las pensiones.

En fin queda claro que, después de los anuncios de la Presidenta, luego de 20 trimestres de “crecimiento económico sostenido” el país continúa enrumbado a un modelo de sociedad desigual en el que una minoría se está quedando con el pedazo más grande del pastel, mientras la gran mayoría recibe sólo migajas.

Carlos Luna Arvelo



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