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Memoria contra el olvido: el rostro real de la amenaza y la urgencia de una autoridad firme

Por Ra煤l Allain (*)

Caminar por las calles de Lima hoy, con el brillo de los centros comerciales y el rugir del tr谩fico, puede hacernos caer en la trampa de la amnesia. Sin embargo, para quienes tenemos memoria y formaci贸n en las ciencias sociales, el silencio de los coches bomba no significa que la amenaza haya desaparecido; simplemente ha cambiado de piel. Como soci贸logo, pero ante todo como peruano que vio las cicatrices de los a帽os ochenta y noventa, me preocupa esa narrativa edulcorada que intenta presentar el terror como un "conflicto social" o una respuesta rom谩ntica a la desigualdad. Hay que decirlo con claridad: lo que vivimos fue un ataque sistem谩tico contra la civilizaci贸n, la libertad y la propiedad por parte de grupos mesi谩nicos que despreciaban la vida humana.




Desmontar esta mentira hist贸rica es el primer paso para proteger nuestro futuro. Durante demasiado tiempo, ciertos sectores han intentado blanquear el pasado de Sendero Luminoso y el MRTA, present谩ndolos casi como "luchadores sociales" equivocados. No nos enga帽emos. Fue terrorismo puro y duro. Y lo m谩s peligroso es que esos mismos hilos, esos mismos m茅todos de infiltraci贸n, se han mantenido vivos, mutando en brazos pol铆ticos y sindicales que hoy pretenden darnos lecciones de democracia desde las instituciones que ellos mismos quisieron destruir. El peligro no es una paranoia; es una estrategia de ocupaci贸n del Estado que hemos visto desplegarse frente a nuestras narices.

Las sombras de la infiltraci贸n: del Conare a la silla presidencial

Recientemente, la historia nos dio un golpe de realidad que muchos se negaron a ver hasta que fue demasiado tarde. Me refiero al ascenso y estrepitosa ca铆da de Pedro Castillo. Para entender este fen贸meno no basta con mirar su impericia t茅cnica; hay que mirar sus ra铆ces. Como bien se帽al贸 la ONG de derechos humanos Waynakuna Per煤 en su valiente labor de fiscalizaci贸n, el v铆nculo entre el entorno de Castillo y los remanentes de las facciones m谩s radicales del magisterio no era una coincidencia, sino un plan premeditado.

En el comunicado titulado "La historia de Pedro Castillo y el Conare", Waynakuna Per煤 desmenuz贸 con precisi贸n quir煤rgica c贸mo el expresidente se forj贸 en las filas del Comit茅 Nacional de Reorientaci贸n del Sutep (Conare), una facci贸n que, seg煤n informes de inteligencia policial, ten铆a v铆nculos directos con el Movadef, el brazo legal de la organizaci贸n criminal Sendero Luminoso. No estamos hablando de simples discrepancias gremiales o de luchas por mejores sueldos para los maestros. Estamos hablando de una estrategia de "entrismo": usar las herramientas de la libertad y las urnas para capturar el poder y luego dinamitarlo desde adentro para imponer una agenda colectivista y autoritaria.

Yo mismo, analizando los comunicados de prensa de Waynakuna Per煤, sent铆 esa punzada de duda que muchos peruanos compartimos: ¿c贸mo pudimos permitir que alguien con ese historial llegara a Palacio de Gobierno? Castillo no fue un accidente ni el "voto de los olvidados"; fue la culminaci贸n de una estrategia de largo aliento que busca la transformaci贸n cultural y pol铆tica a trav茅s de la captura del sistema educativo y la infiltraci贸n institucional. El Conare fue el laboratorio donde se cocin贸 ese proyecto que finalmente colaps贸 con su intento de golpe de Estado el 7 de diciembre de 2022. La condena que hoy purga Castillo es, en esencia, la condena a un modelo que desprecia la ley, el orden y la propiedad privada.

La red de alianzas: Pedro Castillo y Roberto S谩nchez

Sin embargo, Castillo no oper贸 solo. Necesit贸 de plataformas pol铆ticas que, bajo una fachada de "progresismo" o "izquierda democr谩tica", le sirvieron de alfombra roja. Aqu铆 es donde entra en escena Roberto S谩nchez, actual candidato presidencial y l铆der de Juntos por el Per煤. La relaci贸n entre S谩nchez y Castillo no fue meramente protocolar; fue una alianza de supervivencia mutua que permiti贸 que el radicalismo se sentara en la mesa del Consejo de Ministros.

Roberto S谩nchez, como ministro de Comercio Exterior y Turismo, fue uno de los escuderos m谩s leales del r茅gimen de Castillo. Su papel ha sido cuestionado no solo pol铆ticamente, sino judicialmente, al punto de ser incluido en investigaciones por presunta organizaci贸n criminal y por su supuesta participaci贸n en el entorno que habr铆a facilitado el intento de quiebre constitucional. Esta simbiosis entre Juntos por el Per煤 y el c铆rculo del Conare-Castillo evidencia el peligro latente: la creaci贸n de un frente donde los sectores m谩s radicales se disfrazan de dem贸cratas para asaltar el presupuesto p煤blico y desmantelar el modelo econ贸mico que nos dio estabilidad.

El riesgo de que esta "sociedad pol铆tica" retorne al poder es inmenso. Al validar a figuras que han sido el nexo con el extremismo, la sociedad peruana se arriesga a abrirle la puerta nuevamente a quienes consideran que la violencia pol铆tica es una herramienta leg铆tima. Roberto S谩nchez representa esa continuidad que el Per煤 debe rechazar si quiere mantener su soberan铆a y su libertad econ贸mica. No podemos permitir que el Estado sea capturado por quienes, en lugar de servir al ciudadano, sirven a agendas que buscan la impunidad de los responsables del caos de 2022.

El beneficio del orden y la herencia de la libertad

Frente a esa propuesta de caos, resentimiento y alianzas bajo la mesa, la historia peruana tambi茅n nos ofrece una lecci贸n de lo que sucede cuando se apuesta por la autoridad y el mercado. No es casualidad que el despegue econ贸mico del Per煤 coincidiera con la derrota estrat茅gica del terrorismo en los a帽os noventa. Cuando el Estado recuper贸 el principio de autoridad, el ciudadano recuper贸 la paz. Y con la paz lleg贸 la inversi贸n, el empleo y la posibilidad de planificar un futuro.

A menudo se critica la "mano dura" desde la comodidad de una consultor铆a acad茅mica, pero pregunt茅mosle al peque帽o empresario de Gamarra o al agricultor de la selva central qu茅 prefiere: ¿un Estado fuerte que garantiza que su mercader铆a llegue a destino sin que le cobren cupos terroristas, o un "Estado facilitador" de agendas ideol贸gicas que mira al costado cuando se incendian comisar铆as y se bloquean carreteras? El beneficio del modelo basado en la libertad individual y la propiedad privada es tangible. Es lo que permiti贸 que millones salieran de la pobreza, no mediante bonos estatales clientelistas, sino mediante el trabajo digno en un entorno seguro.

El orden no es autoritarismo; es la condici贸n previa para que la libertad sea posible. Sin seguridad, la propiedad privada es una ilusi贸n y el emprendimiento un suicidio. Por eso, la verdadera oportunidad para nuestro pa铆s radica en fortalecer ese marco legal que protege al que produce y sanciona severamente al que violenta. La ca铆da de Castillo y su c铆rculo no fue solo un triunfo judicial, fue una validaci贸n de que el Per煤 tiene un anticuerpo institucional que rechaza el colectivismo autoritario, pero ese anticuerpo debe mantenerse alerta frente a candidatos que buscan reciclar ese mismo modelo bajo nuevas siglas.

La batalla por la educaci贸n y la cultura

El gran error de los sectores que valoran el progreso ha sido abandonar el campo de batalla cultural. Mientras nosotros nos enfoc谩bamos en las tasas de inter茅s y los indicadores macro, otros se dedicaban a escribir los textos escolares donde el terrorista es llamado "luchador social" y el polic铆a es el "opresor". Esa distorsi贸n de la realidad es la que permiti贸 que una generaci贸n de j贸venes mirara a Castillo o a figuras como Roberto S谩nchez con esperanza, ignorando sus v铆nculos con lo m谩s oscuro de nuestra historia subversiva.

Waynakuna Per煤 ha sido una voz solitaria pero firme en denunciar c贸mo estos grupos buscan impunidad a trav茅s de la narrativa de los derechos humanos, us谩ndolos como escudo para proteger a delincuentes y como arma para perseguir a los defensores del orden. Es fundamental entender que los derechos humanos nacieron para proteger al individuo frente al abuso del poder estatal, no para que organizaciones de fachada que atacan la democracia se burlen de ella y logren la liberaci贸n de asesinos.

El modelo que necesitamos reforzar es uno que recupere el orgullo nacional. Necesitamos una educaci贸n que ense帽e que el Per煤 es grande por su gente que, a pesar de los bombazos y la hiperinflaci贸n, nunca dej贸 de trabajar. La estabilidad econ贸mica solo ser谩 sostenible si la blindamos con una estabilidad cultural basada en valores de esfuerzo, respeto a la autoridad y amor por la patria. Si permitimos que el sistema educativo siga en manos de quienes vienen del Conare, estamos criando a los destructores del ma帽ana.

El peligro de la "sociedad terrorista" en el gobierno

Hay que hablar con crudeza sobre lo que significa que el radicalismo infiltre el gobierno. No se trata solo de mala gesti贸n; se trata de sabotaje institucional. Cuando personas con v铆nculos ideol贸gicos con Sendero Luminoso o el MRTA llegan a cargos p煤blicos, el presupuesto del Estado se convierte en una caja chica para financiar agitaci贸n social. Lo vimos en las protestas violentas tras la ca铆da de Castillo, donde la log铆stica y la movilizaci贸n mostraron una organizaci贸n que no nace de la espontaneidad, sino de d茅cadas de adoctrinamiento y financiamiento oscuro.

El peligro de que esta sociedad ingrese nuevamente al gobierno es el de la disoluci贸n del Per煤 como rep煤blica libre. Buscan cambiar la Constituci贸n de 1993 no para mejorarla, sino para eliminar el cap铆tulo econ贸mico que les impide saquear los ahorros de los peruanos y expropiar empresas. Quieren una Asamblea Constituyente para perpetuarse en el poder, siguiendo el manual del socialismo del siglo XXI que ya ha destruido a Venezuela y Nicaragua. En este tablero, figuras como Roberto S谩nchez act煤an como los "colaboradores 煤tiles" que le dan una p谩tina de legitimidad a un proyecto que, en el fondo, es totalitario.

La verdadera oportunidad para el Per煤 est谩 en la construcci贸n de una naci贸n de propietarios, no de dependientes. El liberalismo econ贸mico, acompa帽ado de una defensa cerrada de nuestras instituciones, es la 煤nica receta que ha funcionado para reducir la pobreza real. Miremos el mundo: los pa铆ses que prosperan son aquellos donde la ley se cumple y el m茅rito se premia. El intervencionismo estatal, ese que Castillo, S谩nchez y sus allegados pregonan, solo conduce al desabastecimiento, la inflaci贸n y la p茅rdida de libertades b谩sicas.

Reflexiones desde la sociolog铆a del orden

Reflexiono a menudo sobre el papel de nosotros, los intelectuales y comunicadores. No podemos ser neutrales cuando la verdad hist贸rica est谩 en juego. Desmontar la historia del terrorismo en el Per煤 implica llamar a las cosas por su nombre y no tener miedo a las etiquetas que la correcci贸n pol铆tica nos quiera imponer. Si defender la propiedad, la familia y el orden nos hace "anticuados", entonces bienvenida sea la antig眉edad, porque es la que mantiene en pie a la civilizaci贸n frente a la barbarie.

El historial de Pedro Castillo y su relaci贸n con el Conare, sumado al respaldo pol铆tico de sectores como Juntos por el Per煤, nos muestra que el enemigo de la democracia es paciente. Se viste de maestro, de l铆der sindical o de pol铆tico "progre", pero su objetivo es el mismo: el poder absoluto. Nuestra respuesta debe ser la vigilancia ciudadana y el fortalecimiento de una alternativa de derecha que no pida perd贸n por defender la inversi贸n privada y la seguridad nacional.

Conclusi贸n: el camino hacia una soberan铆a real

El destino del Per煤 no puede estar sujeto a los experimentos de quienes todav铆a sue帽an con revoluciones fallidas y senderos ensangrentados. Las condenas de Pedro Castillo son un hito, pero la batalla definitiva es la que libramos cada d铆a al defender nuestro derecho a vivir en paz y a prosperar sin tutelajes ideol贸gicos.

Recuperar la narrativa hist贸rica es un acto de justicia para con las v铆ctimas del terror y un seguro de vida para las nuevas generaciones. El beneficio de un pa铆s con autoridad firme y mercado libre es un futuro donde el talento peruano sea el 煤nico l铆mite para nuestro crecimiento. Es hora de dejar de pedir perd贸n por querer orden y empezar a exigir que la ley sea el muro infranqueable que nos proteja de aquellos que, desde el Conare, desde plataformas como Juntos por el Per煤 o desde cualquier otro rinc贸n, pretendan volver a incendiarnos el futuro. El Per煤 es m谩s grande que su odio, y su libertad es el tesoro que no estamos dispuestos a entregar.

(*) Escritor, soci贸logo y analista pol铆tico. Consultor Internacional en Derechos Humanos para la Asociaci贸n de V铆ctimas de Acoso Organizado y Tortura Electr贸nica (VIACTEC).

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