A 57 A脩OS DEL LEVANTAMIENTO PRE INSURRECCIONAL
Sergio Ortiz
ERAMOS TAN J脫VENES
Yo hab铆a ido a vivir a C贸rdoba en enero de 1969. Ven铆a de estudiar abogac铆a en la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde particip茅 de dos grandes movilizaciones. La primera, el 14 de junio de 1968, al conmemorarse 50 a帽os de la Reforma Universitaria. Y la segunda, el 28 de ese mismo mes, en el paro de la CGT de los Argentinos de Raymundo Ongaro, al que hab铆a adherido la FUA de los estudiantes.
En 茅sta ca铆 preso, con 18 a帽os, cuando me dirig铆a con otros compa帽eros al acto central previsto en Plaza Miserere. Portaba una molotov, una baldosa y volantes. La Polic铆a Federal me corri贸, me dispar贸 dos veces y, al apresarme, me golpe贸 muchas veces entre varios efectivos. Estuve preso unos d铆as en Devoto y despu茅s sal铆, pero mis estudios se cortaron all铆. A pesar de que hab铆a rendido varias materias con buenas notas en el Ciclo B谩sico Com煤n, el decano de la facultad me expuls贸 de la casa de estudios por la causa penal que me armaron: portaci贸n de explosivos, etc. Ese decano era Alberto Rodr铆guez Varela, que a帽os despu茅s ser铆a el ministro de “Justicia” de la dictadura militar-c铆vica de Jorge Rafael Videla.
Por eso aterric茅 en “La Docta” en la v铆spera del Cordobazo, adonde tambi茅n hab铆a comenzado otra vez a estudiar abogac铆a pues quer铆a ser defensor de trabajadores y de presos pol铆ticos. En los d铆as previos al 29 de mayo de ese 1969 hubo asambleas en casi todas las facultades, tambi茅n en Derecho. Yo no me atrev铆 a hablar en la asamblea de mi facultad, donde hab铆a casi dos mil estudiantes. Nunca hab铆a hablado en actos ni asambleas. Era nuevito. Ese 27 de mayo hab铆a cumplido 19 a帽os. En esas asambleas se resolvi贸 que los estudiantes har铆amos actos rel谩mpagos con volanteadas en calles c茅ntricas y tambi茅n en Tribunales de la Provincia el mismo 29, cuando empezaba el paro general nacional de 36 horas (en el pa铆s el paro era de 24 horas, el 30 de mayo).
Eso hicimos el 29 tipo 11 horas, como estudiantes de Derecho de la UNC. Nuestro grupo ten铆a una cita de control: se deb铆a llamar al tel茅fono del estudio del abogado Horacio Lonatti, de calle Belgrano al 700, donde mi esposa de entonces -que era martillera – ten铆a una oficina. El resto no ten铆amos tel茅fonos en nuestras casas, que no quedaban en zona c茅ntrica y obviamente no hab铆a celulares. Cuando terminamos aquella volanteada en Tribunales, fuimos con ella hasta aquel estudio y justo antes de entrar desemboc贸 en esa calle una manifestaci贸n de obreros de SMATA, que ven铆an en la columna sur, desde Santa Isabel, cantando “Luche, luche, no deje de luchar, por un gobierno obrero, obrero y popular”.
Mi compa帽era, Berta Jouv茅, me pidi贸 que entr谩ramos para cumplir con la cita de control. Le dije que no, que hab铆a que participar de esa marcha que estaba a punto de pasar por donde est谩bamos. Y eso hicimos. Nos sumamos a la manifestaci贸n y dejamos de lado la cita de control. Fue mi primera lecci贸n recibida del Cordobazo: entre un acuerdo partidario y una justa lucha de trabajadores, si es que hay contradicci贸n, hay que optar casi siempre por esa lucha. A pocas horas de eso se vio que no era una lucha m谩s sino una protesta hist贸rica, que conmueve a煤n hoy, a 57 a帽os.
DEL PARO A LA REBELI脫N OBRERA Y POPULAR
A la segunda cuadra de sumarnos a esa marcha nos atac贸 la polic铆a montada y entonces los trabajadores empujaron un Peugeot que ten铆a estampilla de m茅dico para hacer una barricada. Dud茅 porque ten铆a m茅dicos en mi familia Loza de Bell Ville, pero los escopetazos de la polic铆a me decidieron a poner mi granito de arena para dar vuelta el auto y usarlo de barricada. De ah铆 doblamos a la derecha, hacia la avenida V茅lez S谩rsfield, donde estaba la vieja Terminal de 脫mnibus, y al llegar all铆 hubo m谩s ataques de la polic铆a montada, con pistolas 45, pero debieron recular por la lluvia de piedras y cascotes que les tiramos. En la foto hist贸rica bajo el cartel de la concesionaria de autos Marim贸n, yo soy el tercero desde la derecha.
El enfrentamiento hab铆a escalado. Muchos no lo sab铆amos, pero un rato antes esa represi贸n hab铆a asesinado a pocas cuadras, en Arturo M. Bas y Bulevar San Juan, al trabajador de IKA-Renault, M谩ximo Mena. Eso dio un salto cuantitativo y cualitativo a los sucesos. M谩s calles bajo control de trabajadores, estudiantes y poblaci贸n, con barricadas y fuego en muchas esquinas, derrotando a la Polic铆a, obligada a replegarse a sus comisar铆as. La dictadura militar de Ongan铆a y las autoridades del Tercer Cuerpo de Ej茅rcito, decidieron que a partir de las 17 horas intervendr铆a el Ej茅rcito, no ya la polic铆a como fuerza principal.
Nos fuimos a Corrientes y Chacabuco, siempre en el centro, y all铆 un trabajador petrolero, que andaba con una palanca de fierro en mano, nos organiz贸 a los j贸venes para hacer c贸ctel molotov. Fuimos con 茅l a una estaci贸n de servicio cercana y le pidi贸 al empleado que nos llenara las botellas y botellones que nos hab铆an dado los vecinos. “¿C贸mo van a pagar?” pregunt贸 el empleado. “Nada, no pagamos nada, pon茅 la nafta”, le orden贸 nuestro representante. Y nos fuimos con mucha nafta y en aquella esquina hicimos un mont贸n de molotov, de esas callejeras, con nafta y trapo para prender antes de arrojarlas (las de 1968 en Buenos Aires llevaban pegada el sobrecito con los productos para provocar el fuego al romperse el vidrio). Ese d铆a aprend铆 much铆simo sobre el rol de la clase obrera, por la marcha de obreros de IKA Renault y estos delegados de base que nos conduc铆an en las calles. Por eso nunca acept茅, durante todos los a帽os de militancia, que pusieran en tela de juicio el rol de vanguardia de la clase obrera.
De all铆 nos llegamos a la esquina de Col贸n y Ca帽ada. Nuestra idea era ir hacia barrio Alberdi, antes de las 17 horas en que entraba el Ej茅rcito. Pasamos por una concesionaria de Citroen, Tecnicor, que hab铆a sido abierta y sacados varios veh铆culos, para ir de una barricada a otra y luego incendiados en esas barricadas. En la esquina ard铆a la Xerox. Paramos en la concheta Confiter铆a Oriental, de donde la gente se llevaba las tortas y masitas exquisitas, comi茅ndolas en la vereda. Y recalamos en el barrio Cl铆nicas, que hab铆a sido centro de las luchas estudiantiles cuando mataron a Santiago Pampill贸n, en septiembre de 1966. Ah铆 nos quedamos pues a las 17 horas entraron los de la IV Brigada Aerotransportada. Los vecinos de calle Santa Rosa, en el Cl铆nicas, nos abrieron sus puertas. Por las hendijas de la ventana ve铆amos pasar a los camiones con soldados. Me llam贸 la atenci贸n el miedo que ve铆a en la cara de esos j贸venes efectivos, que eran apedreados desde algunos techos y tambi茅n les tiraron con rev贸lveres, sin ocasionar bajas pero s铆 meti茅ndoles mucho cagazo. All铆 y luego en el centro los militares mataron a varias personas m谩s adem谩s de Mena.
MI INCORPORACI脫N A VC
Horas m谩s tarde, ya de noche, nos fuimos hasta la casa de mis abuelos, cerca de plaza Col贸n. Al d铆a siguiente tuve una cita con Rub茅n Kritskausky, secretario de la regional C贸rdoba (desaparecido en agosto de 1978 en El Vesubio) quien me propuso incorporarme a Vanguardia Comunista, cosa que acept茅, gustoso, pues ven铆a militando desde marzo de 1968, en Buenos Aires. El Cordobazo reclamaba un esfuerzo mayor y org谩nico, en VC, que me necesitaba. Desde ese 30 de mayo de 1969 e ininterrumpidamente hasta hoy soy militante de esta organizaci贸n marxista leninista argentina, revolucionaria y antiimperialista que desde 1983, luego de la recuperaci贸n breve de Malvinas y con la idea de unir el marxismo-leninismo con la realidad concreta de Argentina pas贸 a llamarse Partido de la Liberaci贸n (PL).
Rub茅n y el abogado Garbino Guerra, que eran del comit茅 provincial de VC, hab铆an ido ese 29 de mayo a acompa帽ar la marcha al centro de los obreros de Dinfia (actual F谩brica Argentina de Aviones, FADEA) pues all铆 el partido ten铆a un militante obrero, “Negro” Dom铆nguez que tres a帽os despu茅s ser铆a el delegado obrero m谩s destacado de esa f谩brica. Como dije, Rub茅n fue desaparecido en agosto de 1978 en El Vesubio, el campo de exterminio de los genocidas del I Cuerpo de Ej茅rcito en el partido bonaerense de La Matanza, junto a muchos otros camaradas, como Roberto Cristina, El铆as Sem谩n, Jorge Montero, Beatriz Perosio,V铆ctor Voloch, Sa煤l Micflik, Cristina Moralejo, Mauricio Poltarak y muchos m谩s camaradas desaparecidos en ese centro de exterminio y en la ESMA, La Plata, La Perla y otros ubicados en Jujuy, Rosario, Mar del Plata, Mendoza, etc..
El Cordobazo llev贸 a VC a cambiar su estrategia de poder. De la l铆nea que en los primeros a帽os despu茅s de la fundaci贸n hab铆amos copiado de China, “desde el campo rodear las ciudades” (dogmatismo nuestro, los camaradas chinos nunca nos instaron a ello), por la significaci贸n e impacto de lo ocurrido el 29 de mayo de 1969 despu茅s cambiamos hacia una estrategia insurreccional argentina que puso el centro en el levantamiento obrero y popular en las ciudades y, en todo caso, en la lucha por el poder, pod铆a haber t谩cticas de repliegue al campo y los montes hasta acumular fuerzas para volver a intentarlo por la v铆a insurreccional con centro en las ciudades, pues en Argentina el 90 por ciento de la poblaci贸n vive en las zonas urbanas.
https://plsergio.wixsite.com/lasemanapolitica/post/mis-recuerdos-del-cordobazo
Sergio Ortiz
ERAMOS TAN J脫VENES
Yo hab铆a ido a vivir a C贸rdoba en enero de 1969. Ven铆a de estudiar abogac铆a en la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde particip茅 de dos grandes movilizaciones. La primera, el 14 de junio de 1968, al conmemorarse 50 a帽os de la Reforma Universitaria. Y la segunda, el 28 de ese mismo mes, en el paro de la CGT de los Argentinos de Raymundo Ongaro, al que hab铆a adherido la FUA de los estudiantes.
En 茅sta ca铆 preso, con 18 a帽os, cuando me dirig铆a con otros compa帽eros al acto central previsto en Plaza Miserere. Portaba una molotov, una baldosa y volantes. La Polic铆a Federal me corri贸, me dispar贸 dos veces y, al apresarme, me golpe贸 muchas veces entre varios efectivos. Estuve preso unos d铆as en Devoto y despu茅s sal铆, pero mis estudios se cortaron all铆. A pesar de que hab铆a rendido varias materias con buenas notas en el Ciclo B谩sico Com煤n, el decano de la facultad me expuls贸 de la casa de estudios por la causa penal que me armaron: portaci贸n de explosivos, etc. Ese decano era Alberto Rodr铆guez Varela, que a帽os despu茅s ser铆a el ministro de “Justicia” de la dictadura militar-c铆vica de Jorge Rafael Videla.
Por eso aterric茅 en “La Docta” en la v铆spera del Cordobazo, adonde tambi茅n hab铆a comenzado otra vez a estudiar abogac铆a pues quer铆a ser defensor de trabajadores y de presos pol铆ticos. En los d铆as previos al 29 de mayo de ese 1969 hubo asambleas en casi todas las facultades, tambi茅n en Derecho. Yo no me atrev铆 a hablar en la asamblea de mi facultad, donde hab铆a casi dos mil estudiantes. Nunca hab铆a hablado en actos ni asambleas. Era nuevito. Ese 27 de mayo hab铆a cumplido 19 a帽os. En esas asambleas se resolvi贸 que los estudiantes har铆amos actos rel谩mpagos con volanteadas en calles c茅ntricas y tambi茅n en Tribunales de la Provincia el mismo 29, cuando empezaba el paro general nacional de 36 horas (en el pa铆s el paro era de 24 horas, el 30 de mayo).
Eso hicimos el 29 tipo 11 horas, como estudiantes de Derecho de la UNC. Nuestro grupo ten铆a una cita de control: se deb铆a llamar al tel茅fono del estudio del abogado Horacio Lonatti, de calle Belgrano al 700, donde mi esposa de entonces -que era martillera – ten铆a una oficina. El resto no ten铆amos tel茅fonos en nuestras casas, que no quedaban en zona c茅ntrica y obviamente no hab铆a celulares. Cuando terminamos aquella volanteada en Tribunales, fuimos con ella hasta aquel estudio y justo antes de entrar desemboc贸 en esa calle una manifestaci贸n de obreros de SMATA, que ven铆an en la columna sur, desde Santa Isabel, cantando “Luche, luche, no deje de luchar, por un gobierno obrero, obrero y popular”.
Mi compa帽era, Berta Jouv茅, me pidi贸 que entr谩ramos para cumplir con la cita de control. Le dije que no, que hab铆a que participar de esa marcha que estaba a punto de pasar por donde est谩bamos. Y eso hicimos. Nos sumamos a la manifestaci贸n y dejamos de lado la cita de control. Fue mi primera lecci贸n recibida del Cordobazo: entre un acuerdo partidario y una justa lucha de trabajadores, si es que hay contradicci贸n, hay que optar casi siempre por esa lucha. A pocas horas de eso se vio que no era una lucha m谩s sino una protesta hist贸rica, que conmueve a煤n hoy, a 57 a帽os.
DEL PARO A LA REBELI脫N OBRERA Y POPULAR
A la segunda cuadra de sumarnos a esa marcha nos atac贸 la polic铆a montada y entonces los trabajadores empujaron un Peugeot que ten铆a estampilla de m茅dico para hacer una barricada. Dud茅 porque ten铆a m茅dicos en mi familia Loza de Bell Ville, pero los escopetazos de la polic铆a me decidieron a poner mi granito de arena para dar vuelta el auto y usarlo de barricada. De ah铆 doblamos a la derecha, hacia la avenida V茅lez S谩rsfield, donde estaba la vieja Terminal de 脫mnibus, y al llegar all铆 hubo m谩s ataques de la polic铆a montada, con pistolas 45, pero debieron recular por la lluvia de piedras y cascotes que les tiramos. En la foto hist贸rica bajo el cartel de la concesionaria de autos Marim贸n, yo soy el tercero desde la derecha.
El enfrentamiento hab铆a escalado. Muchos no lo sab铆amos, pero un rato antes esa represi贸n hab铆a asesinado a pocas cuadras, en Arturo M. Bas y Bulevar San Juan, al trabajador de IKA-Renault, M谩ximo Mena. Eso dio un salto cuantitativo y cualitativo a los sucesos. M谩s calles bajo control de trabajadores, estudiantes y poblaci贸n, con barricadas y fuego en muchas esquinas, derrotando a la Polic铆a, obligada a replegarse a sus comisar铆as. La dictadura militar de Ongan铆a y las autoridades del Tercer Cuerpo de Ej茅rcito, decidieron que a partir de las 17 horas intervendr铆a el Ej茅rcito, no ya la polic铆a como fuerza principal.
Nos fuimos a Corrientes y Chacabuco, siempre en el centro, y all铆 un trabajador petrolero, que andaba con una palanca de fierro en mano, nos organiz贸 a los j贸venes para hacer c贸ctel molotov. Fuimos con 茅l a una estaci贸n de servicio cercana y le pidi贸 al empleado que nos llenara las botellas y botellones que nos hab铆an dado los vecinos. “¿C贸mo van a pagar?” pregunt贸 el empleado. “Nada, no pagamos nada, pon茅 la nafta”, le orden贸 nuestro representante. Y nos fuimos con mucha nafta y en aquella esquina hicimos un mont贸n de molotov, de esas callejeras, con nafta y trapo para prender antes de arrojarlas (las de 1968 en Buenos Aires llevaban pegada el sobrecito con los productos para provocar el fuego al romperse el vidrio). Ese d铆a aprend铆 much铆simo sobre el rol de la clase obrera, por la marcha de obreros de IKA Renault y estos delegados de base que nos conduc铆an en las calles. Por eso nunca acept茅, durante todos los a帽os de militancia, que pusieran en tela de juicio el rol de vanguardia de la clase obrera.
De all铆 nos llegamos a la esquina de Col贸n y Ca帽ada. Nuestra idea era ir hacia barrio Alberdi, antes de las 17 horas en que entraba el Ej茅rcito. Pasamos por una concesionaria de Citroen, Tecnicor, que hab铆a sido abierta y sacados varios veh铆culos, para ir de una barricada a otra y luego incendiados en esas barricadas. En la esquina ard铆a la Xerox. Paramos en la concheta Confiter铆a Oriental, de donde la gente se llevaba las tortas y masitas exquisitas, comi茅ndolas en la vereda. Y recalamos en el barrio Cl铆nicas, que hab铆a sido centro de las luchas estudiantiles cuando mataron a Santiago Pampill贸n, en septiembre de 1966. Ah铆 nos quedamos pues a las 17 horas entraron los de la IV Brigada Aerotransportada. Los vecinos de calle Santa Rosa, en el Cl铆nicas, nos abrieron sus puertas. Por las hendijas de la ventana ve铆amos pasar a los camiones con soldados. Me llam贸 la atenci贸n el miedo que ve铆a en la cara de esos j贸venes efectivos, que eran apedreados desde algunos techos y tambi茅n les tiraron con rev贸lveres, sin ocasionar bajas pero s铆 meti茅ndoles mucho cagazo. All铆 y luego en el centro los militares mataron a varias personas m谩s adem谩s de Mena.
MI INCORPORACI脫N A VC
Horas m谩s tarde, ya de noche, nos fuimos hasta la casa de mis abuelos, cerca de plaza Col贸n. Al d铆a siguiente tuve una cita con Rub茅n Kritskausky, secretario de la regional C贸rdoba (desaparecido en agosto de 1978 en El Vesubio) quien me propuso incorporarme a Vanguardia Comunista, cosa que acept茅, gustoso, pues ven铆a militando desde marzo de 1968, en Buenos Aires. El Cordobazo reclamaba un esfuerzo mayor y org谩nico, en VC, que me necesitaba. Desde ese 30 de mayo de 1969 e ininterrumpidamente hasta hoy soy militante de esta organizaci贸n marxista leninista argentina, revolucionaria y antiimperialista que desde 1983, luego de la recuperaci贸n breve de Malvinas y con la idea de unir el marxismo-leninismo con la realidad concreta de Argentina pas贸 a llamarse Partido de la Liberaci贸n (PL).
Rub茅n y el abogado Garbino Guerra, que eran del comit茅 provincial de VC, hab铆an ido ese 29 de mayo a acompa帽ar la marcha al centro de los obreros de Dinfia (actual F谩brica Argentina de Aviones, FADEA) pues all铆 el partido ten铆a un militante obrero, “Negro” Dom铆nguez que tres a帽os despu茅s ser铆a el delegado obrero m谩s destacado de esa f谩brica. Como dije, Rub茅n fue desaparecido en agosto de 1978 en El Vesubio, el campo de exterminio de los genocidas del I Cuerpo de Ej茅rcito en el partido bonaerense de La Matanza, junto a muchos otros camaradas, como Roberto Cristina, El铆as Sem谩n, Jorge Montero, Beatriz Perosio,V铆ctor Voloch, Sa煤l Micflik, Cristina Moralejo, Mauricio Poltarak y muchos m谩s camaradas desaparecidos en ese centro de exterminio y en la ESMA, La Plata, La Perla y otros ubicados en Jujuy, Rosario, Mar del Plata, Mendoza, etc..
El Cordobazo llev贸 a VC a cambiar su estrategia de poder. De la l铆nea que en los primeros a帽os despu茅s de la fundaci贸n hab铆amos copiado de China, “desde el campo rodear las ciudades” (dogmatismo nuestro, los camaradas chinos nunca nos instaron a ello), por la significaci贸n e impacto de lo ocurrido el 29 de mayo de 1969 despu茅s cambiamos hacia una estrategia insurreccional argentina que puso el centro en el levantamiento obrero y popular en las ciudades y, en todo caso, en la lucha por el poder, pod铆a haber t谩cticas de repliegue al campo y los montes hasta acumular fuerzas para volver a intentarlo por la v铆a insurreccional con centro en las ciudades, pues en Argentina el 90 por ciento de la poblaci贸n vive en las zonas urbanas.
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