Por Miguel Lamas, dirigente de la UIT-CI
La Paz, sede del gobierno de Bolivia, se encuentra cercada por los bloqueos de caminos impulsados por la Central Obrera Boliviana (COB), sindicatos campesinos, organizaciones de pueblos ind铆genas originarios, vecinos y gremiales, entre otros sectores.
En los 煤ltimos d铆as, el gobierno respondi贸 con una brutal represi贸n policial y militar para intentar romper los bloqueos y aplastar la movilizaci贸n. Ya hubo cuatro muertos, m谩s de cien heridos y decenas de detenidos. Adem谩s, pesa una orden de captura contra Mario Argollo, principal dirigente de la COB.
Sin embargo, lejos de retroceder, la movilizaci贸n contin煤a creciendo. La medida de lucha exige hoy la renuncia del presidente Rodrigo Paz y acorrala a un gobierno derechista al servicio de la oligarqu铆a terrateniente y de las empresas multinacionales. Los bloqueos se profundizan en La Paz, se extienden a nivel nacional y nuevos sectores siguen incorpor谩ndose a la lucha.
El presidente Rodrigo Paz solicit贸 apoyo diplom谩tico internacional y recibi贸 el respaldo de Donald Trump, Benjam铆n Netanyahu, Javier Milei y distintos gobiernos latinoamericanos de derecha. Incluso se pronunciaron contra la COB y las movilizaciones populares. Trump sostiene a Paz y a estos gobiernos como piezas funcionales al saqueo de las riquezas del pa铆s y a la defensa de los intereses de las multinacionales estadounidenses. Por eso la rebeli贸n popular en Bolivia pone en riesgo esos intereses.
Una de las principales mentiras del gobierno es afirmar que todas las movilizaciones responden a 贸rdenes de Evo Morales. Esto es falso. Aunque Morales declar贸 su apoyo a las protestas y participan sectores campesinos del Chapare vinculados al evismo, la enorme mayor铆a de las marchas y bloqueos surgieron y contin煤an de manera independiente, sin responder pol铆ticamente al expresidente ni levantar sus consignas.
Por supuesto, Evo Morales intenta recuperar protagonismo pol铆tico, pero eso no significa que las protestas tengan ese objetivo. Hay que recordar que tanto su gobierno, entre 2006 y 2019, como el de Luis Arce, entre 2020 y 2025, terminaron acordando con la oligarqu铆a del agronegocio y con las multinacionales, consolidando sus privilegios y grandes propiedades. Esa pol铆tica, que se present贸 con un falso discurso “socialista”, aunque nada ten铆a que ver con el socialismo, prepar贸 la crisis actual, profundizada luego por las medidas de Rodrigo Paz.
El actual gobierno pretende quitarles tierras a peque帽os campesinos y a comunidades ind铆genas para entregarlas a la oligarqu铆a terrateniente. Al mismo tiempo, redujo los presupuestos de salud y educaci贸n p煤blicas con el objetivo de avanzar en su privatizaci贸n. Tambi茅n permiti贸 un aumento de m谩s del 50% en los productos b谩sicos de la canasta familiar, mientras rechaza cualquier recomposici贸n salarial que compense esa p茅rdida.
Paz gan贸 las elecciones de octubre pasado con falsas promesas y gracias a una ley electoral profundamente restrictiva, que impide la legalizaci贸n de partidos populares. El nuevo partido impulsado por Evo Morales tampoco pudo legalizarse. Incluso la propia Central Obrera Boliviana vot贸 en su 煤ltimo congreso la necesidad de construir una alternativa pol铆tica de las y los trabajadores, pero tampoco pudo obtener reconocimiento legal. Paz se present贸 entonces con un falso discurso “anti derecha”, que r谩pidamente qued贸 desenmascarado por su pol铆tica de ajuste y represi贸n.
Desde el Partido de los Trabajadores, del cual es integrante Alternativa Revolucionaria del Pueblo Trabajador, secci贸n boliviana de la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional, se llama a profundizar la lucha hasta derrotar al gobierno derechista y al r茅gimen de la oligarqu铆a terrateniente y las transnacionales.
Proponen la conformaci贸n de un gobierno transitorio encabezado por la COB y las organizaciones en lucha, que convoque a elecciones libres, legalice los partidos populares y abra el camino a una salida obrera, campesina, ind铆gena y popular. Sostienen que son necesarios cambios revolucionarios para terminar con la pobreza creciente del pueblo trabajador, con el dominio de la oligarqu铆a del agronegocio y con el saqueo de las multinacionales sobre las riquezas del pa铆s.
