OPINI脫N
Eduardo Madro帽al Pedraza
“¿En qu茅 consiste mi crimen? En que he trabajado por el establecimiento de un sistema social donde sea imposible que mientras unos amontonen millones (...), otros caen en la degradaci贸n y la miseria”. George Engel, obrero ahorcado en Chicago en 1886.
La vivienda es una de las condiciones materiales para que podamos vivir de manera digna. PiedraNegra (Blackstone) y otros fondos buitres yanquis se enriquecen con una de las necesidades vitales de todos nosotros, las gentes de bien. Para arrancarnos el m谩ximo de ganancias han generado un aparentemente imparable aumento de los precios del alquiler y la compra de vivienda.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos
Que no haya onc贸logos en Ibiza es un drama. Que haya gente que apruebe una oposici贸n y que tenga que renunciar a una plaza p煤blica porque con el salario no puede acceder a una vivienda es un drama.
La vivienda es ya el primer problema de la ciudadan铆a actualmente en Espa帽a. Todas las centrales sindicales incorporan ya entre sus reivindicaciones una serie de intervenciones en el mercado, en las pol铆ticas p煤blicas y tambi茅n en la negociaci贸n colectiva.
La vivienda se ha convertido en una emergencia social. No puede ser tratada como un bien de especulaci贸n, reza el Manifiesto del 1潞 de Mayo de CCOO y UGT, que sit煤a la crisis habitacional en el centro de la acci贸n pol铆tica. Y afirma que el acceso a una vivienda digna es un derecho estrat茅gico, recogido en el art铆culo 47 de la Constituci贸n, esencial para el bienestar, la salud y la seguridad de las personas, adem谩s de ser un factor indispensable para la cohesi贸n social y el crecimiento econ贸mico. Porque sin vivienda, no hay proyecto de vida. Y sin proyecto de vida, no hay cohesi贸n social ni democracia. Hemos conversado con Lola Navarro Gim茅nez, vicesecretaria general de la UGT. A nuestro estilo rese帽amos lo esencial.
La vivienda, el grave problema de la clase trabajadora
Es un grave, muy grave, problema de toda la clase trabajadora. Porque la vivienda absorbe cualquier mejora negociada a trav茅s de los convenios colectivos o trav茅s de las reformas que abordan las centrales sindicales. Esto es un drama porque nada de lo conseguido es suficiente, porque no llega a los trabajadores, no llega a la sociedad, porque el crecimiento econ贸mico no llega a la gente. Es una frustraci贸n permanente.
Es fundamental la creaci贸n de un parque extenso de vivienda p煤blica, protegida y permanente, principalmente de alquiler sin eliminar la posibilidad de la compra y siempre exigiendo que el precio del alquiler no puede superar el 30% de los ingresos de un salario medio.
Un pacto de Estado, un pacto social
Hace falta un pacto social entre todas las administraciones. Hay que aliar a todas las administraciones, ayuntamientos locales, de comunidades aut贸nomas y del gobierno para que realmente se pueda abordar la vivienda desde diferentes perspectivas y desde diferentes prismas, aqu铆 nadie por si solo va a resolver esta crisis habitacional. Que todas las administraciones se sumen a un pacto de Estado por la vivienda, de social a lo pol铆tico, de la derecha a la izquierda.
Es esencial un fondo p煤blico que vaya construyendo viviendas a lo largo de una d茅cada, a un ritmo de unas 100.000 viviendas anuales, pero es insuficiente. Hace falta un programa de alquiler seguro y asequible que se base en la captaci贸n de inmuebles privados o p煤blicos, viviendas de instituciones y de propietarios privados, porque hay much铆sima vivienda en manos de ministerios y administraciones, que con garant铆as llegue a la ciudadan铆a con la limitaci贸n al precio de alquiler del 30 %.
La clave, la unidad social
La sociedad est谩 sensibilizada con el drama de la vivienda y mucha gente de bien, en caso de ser propietarios, estar铆an dispuestos a bajar el precio del alquiler si eso supusiera quitarle tensi贸n al grave problema de la vivienda. Porque se necesitan m谩s de 50 a帽os de salario para comprar una vivienda. Un drama de largo recorrido y de urgencia, porque no tenemos tiempo, se come las mejoras sociales y la gente no puede esperar.
En sectores como restauraci贸n, construcci贸n y funci贸n p煤blica es urgente exigir en la negociaci贸n colectiva que ayuden a garantizar la vivienda a los trabajadores desplazados a esas zonas que los necesitan. Pero viviendas con condiciones dignas y no, como en los a帽os 70, durmiendo en los bajos de los hoteles.
La vivienda debe ser una prioridad de las organizaciones sindicales, y en todos los primeros de mayo que se celebran en todas las provincias de Espa帽a, tiene que o铆rse la reivindicaci贸n de la vivienda como derecho vital. Y tiene que ser un movimiento social donde todos nos unamos.
Eduardo Madro帽al Pedraza

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