Historiador
Colombiakr铆tica
Materia y Esp铆ritu
La vida comprende necesidades materiales y espirituales, precisamos tanto de realidades como de fantas铆as. Ac谩 nuestra inquietud corre por cuenta del desarrollo econ贸mico en Colombia, en especial el que comporta a la econom铆a ilegal pero que comanda lo legal y lo informal. El 茅nfasis est谩 puesto m谩s bien en la econom铆a mafiosa que trastoca todo lo dem谩s. Demos una panor谩mica para tratar de entender las influencias que se ejercen en la cultura, en la cotidianidad de la vida, de las personas, incluso que pasan desapercibidas, est谩n en los deseos y costumbres sin que ni siquiera se noten o por lo menos se cuestionen.
La inquietud sobre el desarrollo econ贸mico de Colombia viene de dos fuentes ilegales como son la miner铆a y la hoja de coca, y rondan el cuarenta por ciento. Esto ha permeado la econom铆a y la sociedad en general, y por su puesto, chorrea sangre por todos sus poros. Todo ha estado a la vista, recordemos el debate sobre el paramilitarismo por el entonces congresista y hoy presidente Gustavo Petro, dado en el Congreso de Colombia en donde se develaron los tent谩culos, el poder de la econom铆a ilegal para coptar todos los poderes del Estado: El Legislativo, Judicial y Ejecutivo, esto vali贸 la expresi贸n de Estado o sociedad mafiosa.
La econom铆a mafiosa, ilegal que se despliega al borde de la legalidad y por tanto no pega o no pasa por la formalidad, por la tributaci贸n, no genera riqueza para el Estado, todo fluye por la econom铆a subterr谩nea, de all铆 que sea dif铆cil una distribuci贸n, una irrigaci贸n de la riqueza por parte de pol铆ticas gubernamentales. Esos dineros, esas riquezas ilegales se irrigan en la informalidad y en la misma ilegalidad, en el bajo mundo, son una especie de esti茅rcol del demonio porque dinamiza esa econom铆a de sangre y muerte, es un capitalismo oscuro, de miseria, subterr谩neo que chorrea sangre por todos sus poros, se paga con la vida alguna deuda que a su vez sirve para esparcir miedo y acumular respeto del mafioso de turno.
A esa primera capa de la econom铆a ilegal, le est谩 anexa la cultura mafiosa, traqueta, todo un estilo de vida que permea todo lo que bordea, todo lo que implica la vida misma. Recordemos los valores de esa hampa que se proponen como modelo deslumbrante a seguir (aunque hoy discretos para no llamar la atenci贸n policial), el mafioso o incluso el mat贸n de barrio exhib铆a fortunas y capacidad de gasto en lujos, fiestas, mujeres j贸venes y bonitas, el dios dinero que todo lo puede y todo lo compra a decir de los ilegales. El Patr贸n del mal Pablo Escobar y Mar铆a Auxiliadora la Virgen de los sicarios son referentes que han signado esta sociedad, no temen a dioses ni evitan el mal, m谩s bien les produce adrenalina.
Es un espejo fuerte que quiebra otros modelos morales, 茅ticos de la sociedad y del trabajo. Muchos j贸venes caen entrampados como matones, como sicarios desistiendo de sus estudios secundarios y abandonando cualquier sue帽o de profesionalizarse en una instituci贸n t茅cnica o de educaci贸n superior, m谩s bien abrazan el modelo mafioso de hacerse a dinero en poco tiempo... y lo dem谩s viene por a帽adidura: lujos, mujeres j贸venes y hermosas, fiestas, bacanales, casas, fincas, carros lujosos. Todo esto sin necesidad de quemarse las pesta帽as pasando a帽os, d茅cadas en la Educaci贸n.
El modelo mafioso revuelca, pone todo patas arriba en la sociedad. Pi茅nsese en las denominadas rentas criminales que no es otra cosa que un modelo econ贸mico que arrastra lo social, cada calle, cada cuadra es coptada para su desenvolvimiento. Hasta hace poco la estad铆stica oficial, suministraba la cifra de trescientas bandas criminales que operaban en Medell铆n, todo era grabado: la tienda barrial, ferreter铆as, peluquer铆as, todo tipo de negocios barriales, el parqueo de motos y carros en la calle, en general cualquier transacci贸n mercantil rendir谩 cuentas a la mafia, a los campos de turno.
La figura mafiosa es modelo para gran parte de la sociedad, todos quieren llenarse los bolsillos de dinero, imitar a los capos en su caminar, lucir anillos, pulseras y cadenas de oro colgadas al cuello y en las mu帽ecas de las manos. Esta cultura de la ilegalidad es muy posible, no encuentra mayores resistencias, gracias a que en Colombia persiste una cultura feudal, el pa铆s lo manejan como una caja menor una cuantas familias aristocr谩ticas, en este pa铆s no se pudo desarrollar la modernidad estatal, la econom铆a esencial sigue dependiendo de un campo empobrecido que soporta la ilegalidad de la miner铆a y la hoja coca, lo dem谩s ser谩 resuelto con importaciones.
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