Todo vale para demonizar al extranjero
Sergio Ferrari
Los vientos antinmigraci贸n que soplan con fuerza en Europa tambi茅n azotan a Suiza. El pr贸ximo 14 de junio sus ciudadanos deber谩n pronunciarse sobre una iniciativa legislativa para controlar el n煤mero de extranjeros residentes.

Aceptar la iniciativa es romper con Europa beneficiando a la pol铆tica antieuropea de Trump. Anuncio publicitario. Foto Sergio Ferrari
En caso de aprobarse, esta ley provocar铆a un sismo pol铆tico tanto a nivel nacional como en sus futuras relaciones con el resto del continente del cual depende. Si se rechazara en las urnas, la ultraderecha europea perder铆a una batalla de importancia simb贸lica. De una u otra manera, el resultado de esta votaci贸n podr谩 leerse en clave de continente europeo.

Afiche de campa帽a de la iniciativa xenof贸bica a favor de controlar la poblaci贸n en Suiza
Propuesta de la ultraderecha helv茅tica
“¡No a una Suiza de 10 millones!”, un proyecto bautizado como “Iniciativa de Sostenibilidad”, apunta a establecer este techo poblacional m谩ximo de aqu铆 al a帽o 2050. Promovido por el Partido Popular Suizo (PPS), tambi茅n denominado Uni贸n Democr谩tica de Centro (UDC, por sus siglas en franc茅s), es el partido de m谩s peso a nivel electoral de Suiza, con el 30% del electorado, y con un programa euroesc茅ptico, soberanista y de derecha que lo acerca estrechamente a las fuerzas pol铆ticas m谩s reaccionarias del continente.
Si antes del a帽o 2050 la poblaci贸n suiza -que actualmente es de 9.1 millones de personas- superara el umbral de los 9.5 millones, esta nueva ley autorizar铆a al Ejecutivo y el Parlamento para que adopten las medidas necesarias a fin de frenar el crecimiento, comenzando con la restricci贸n de nuevos ingresos por asilo y reunificaci贸n familiar. Si nada de esto fuera suficiente, en una segunda fase Suiza deber铆a renegociar los acuerdos internacionales que facilitan la inmigraci贸n regular. Y si esto tampoco alcanzara y se superaran los 10 millones, deber铆a rescindir su actual acuerdo con la Uni贸n Europea (UE) sobre la libre circulaci贸n de personas. De llegarse a este punto, Suiza estar铆a comprometiendo su participaci贸n en los convenios migratorios de Schengen y Dubl铆n y, por consiguiente, la estrecha colaboraci贸n en materia de asilo y seguridad de que goza en el presente.
Por efecto domin贸, si estos convenios cayeran, los dem谩s tratados bilaterales de cooperaci贸n Suiza-Uni贸n Europea tambi茅n podr铆an quedar sin efecto. El resultado ser铆a una suerte de “Brexit a la helv茅tica” (Britain-exit, o salida brit谩nica), lo cual reactualizar铆a el escenario vivido por la escisi贸n de Gran Breta帽a de la Uni贸n Europea en junio de 2016.
La diferencia con dicha fractura es que, hasta esa fecha, los brit谩nicos eran miembros de la UE, en tanto que Suiza nunca se integr贸 formalmente a la misma. Su relaci贸n con este bloque continental consiste m谩s bien en un tramado de tratados bilaterales, comenzando con los econ贸micos. La UE es su principal socio comercial y tambi茅n en todo lo que hace a intercambios cient铆fico-culturales, defensa, control del espacio a茅reo, colaboraci贸n policial y militar, aduanas y migraci贸n, por citar solo algunas 谩reas de incidencia. Sin estas relaciones, Suiza se transformar铆a en una isla continental amurallada de dif铆cil acceso y, por lo tanto, profundamente debilitada.
En dicho escenario ser铆a obligatorio, por ejemplo, tramitar visas para transitar de Suiza hacia Alemania, Austria, Francia e Italia, y viceversa. Casi inimaginable en un pa铆s de apenas 41 mil kil贸metros cuadrados, m谩s peque帽o que la Comunidad de Arag贸n, en Espa帽a, y cuatro veces menor que Uruguay, en Am茅rica del Sur, y con casi 2 mil kil贸metros de fronteras comunes con sus vecinos europeos. Su capital, Berna, se encuentra a 80 kil贸metros en l铆nea recta de su frontera m谩s cercana con Francia, a 150 de la italiana m谩s pr贸xima y apenas a 100 de la alemana, lo cual habla elocuentemente de la estrecha interdependencia suiza-europea.
En contra de esta iniciativa se han expresado el ejecutivo y el parlamento helv茅ticos, as铆 como los principales partidos, desde los socialistas y los verdes hasta los radicales-liberales (derecha empresarial pro-europea) y el autodenominado Centro, de origen democratacristiano. Tambi茅n se oponen todos los sindicatos y las organizaciones patronales.
Impactos negativos
En su edici贸n del 15 de mayo, el cotidiano liberal suizo Neue Z眉rcher Zeitung public贸 un an谩lisis muy afinado del impacto concreto que tendr铆a la aprobaci贸n de esta propuesta legislativa.
“Dado que la mayor铆a de los inmigrantes est谩n en edad laboral”, argumenta, “la iniciativa dejar铆a huellas inmediatas en el mercado del trabajo”. ¿La raz贸n? “A m谩s tardar en 2050, el n煤mero de asalariados ser铆a menor. Sin iniciativa, se puede calcular para entonces 5 millones de trabajadores; con iniciativa, probablemente entre 200 mil y 300 mil menos”. El an谩lisis concluye que “El n煤mero de trabajadores se estancar铆a, mientras que el n煤mero de jubilados aumentar铆a considerablemente, afectando sensiblemente todo el sistema de pensiones del pa铆s, que ver铆an perder preciosos recursos”.
En principio, los c谩lculos son simples, subraya Neue Z眉rcher Zeitung. Si se aprueba la “Iniciativa de Sostenibilidad”, entrar谩 en vigor de inmediato un l铆mite poblacional m谩s alto que el actual. Para cumplir con el objetivo propuesto para el a帽o 2050, la inmigraci贸n promedio por a帽o tendr铆a que disminuir de 67 mil a 37 mil personas (diferencia entre los inmigrantes que llegan y los que se van). Pero esto “producir铆a un caos”, como lo ha denunciado la progresista Uni贸n Sindical Suiza, principal confederaci贸n de trabajadores del pa铆s, ya que acarrear铆a un impacto catastr贸fico en sectores muy sensibles, como el de la salud y el de asistencia a personas de edad.

Protesta simb贸lica contra la iniciativa de los 10 millones de Syndicom, el sindicato de las comunicaciones, frente a la casa de gobierno en Berna, capital de Suiza. Foto syndicom
Argumentos antieuropeos
El Partido Popular Suizo (PPS) sostiene que el aumento “descontrolado” de la inmigraci贸n en los 煤ltimos a帽os ha provocado una situaci贸n de “estr茅s por densidad”. Con argumentos tan simplistas como reduccionistas, algunos reales otros inventados, el PPS habla con alarma de trenes y carreteras llenas, un mercado inmobiliario sumamente tensionado, incremento de la criminalidad, altos costos sociales ligados al creciente n煤mero de solicitantes de asilo y de trabajadores extranjeros, entre muchos otros. En t茅rminos pr谩cticos, esta concepci贸n pretende pasar por alto el dilema de un pa铆s donde la mano de obra local ya no alcanza para proveer todos los servicios que hacen falta, de all铆 la necesidad de abrir las puertas al inmigrante.
Mano de obra local insuficiente
Los inmigrantes juegan un papel clave en el mercado laboral suizo: construyen carreteras y edificios, est谩n muy presentes en los servicios de gastronom铆a, atienden pacientes en los hospitales, son mano de obra imprescindible en hogares de ancianos y residenciales y apuntalan el sector inform谩tico, por citar solo algunos sectores demandantes.
Un an谩lisis publicado recientemente en la revista Panorama Suizo, constata que a fines de 2025 trabajaban en Suiza aproximadamente 1.9 millones de extranjeros calificados, aproximadamente el 35 % de los asalariados del pa铆s, cuando apenas 20 a帽os atr谩s este porcentaje era de tan solo el 25 %. Este aumento ocurre en momentos en que contin煤a disminuyendo la poblaci贸n activa nacional porque la generaci贸n de los baby boomers (es decir, los nacidos entre 1946 y 1964) ya se ha jubilado o est谩 a punto de hacerlo. Por otra parte, no hay suficiente relevo generacional debido a la baja tasa de natalidad.
El 80 % de la mano de obra extranjera proviene de pa铆ses de la UE y el Espacio Econ贸mico Europeo (EEE), que Suiza integra juntamente con Noruega, Islandia y Liechtenstein. Cerca de 1 mill贸n de trabajadores ha llegado a Suiza desde que se puso en marcha el acuerdo de libre circulaci贸n de personas en 2002 lo que posibilit贸 que las empresas suizas accedan libremente al mercado laboral europeo.
Este mismo an谩lisis se帽ala que tambi茅n la demanda de personal calificado permanece alta en el sector de la salud en pleno auge, como lo evidencia la creaci贸n de 188 mil nuevos empleos entre 2010 y 2020. Alrededor de un tercio de estos empleos fue cubierto por trabajadores de pa铆ses de la UE y el EEE. En las regiones suizas del Tesino y del lago de Ginebra, la proporci贸n de profesionales extranjeros es, significativamente, m谩s elevada. Numerosos trabajadores cruzan cada d铆a la frontera desde Italia y Francia para trabajar en los centros de salud locales.
Por otra parte, m谩s del 40 % de los m茅dicos que hoy ejercen en Suiza proceden del extranjero (la mitad, de Alemania). Para reducir esta dependencia, la Confederaci贸n Helv茅tica y sus cantones aumentaron en los 煤ltimos a帽os el n煤mero de plazas en sus facultades de medicina. Sin embargo, estos esfuerzos solo alcanzan para cubrir parte de la demanda, como lo revelan los datos de 2024: mientras que unos 1.400 futuros m茅dicos obtuvieron su diploma federal, ese mismo a帽o se revalidaron m谩s de 3.200 t铆tulos extranjeros. Sin estos profesionales extranjeros, la atenci贸n m茅dica primaria y especializada vivir铆a una marcada penuria.
En el sector de la enfermer铆a, los profesionales suizos tampoco logran cubrir todas las vacantes. Desde la pandemia de COVID 19, que les impuso a los hospitales y al personal m茅dico enormes presiones, la escasez de personal calificado se ha agravado. Se estima que, de aqu铆 al a帽o 2030, har谩n falta unos 30.500 profesionales de enfermer铆a y cuidado de la salud en hospitales y residencias de ancianos, as铆 como para la atenci贸n domiciliaria con personas dependientes (https://www.swisscommunity.
Costos elevados, muy poco alivio
Aun cuando esta potencial restricci贸n inmigratoria podr铆a aportar cierto alivio, sobre todo en el mercado inmobiliario, la infraestructura y el medio ambiente, casi seguramente podr铆a acarrear consecuencias negativas para la econom铆a y las relaciones bilaterales de Suiza con la UE. Tal es la principal conclusi贸n de un estudio externo comisionado por la Secretar铆a de Estado de Migraci贸n y publicado la segunda semana de mayo.
Todo indica que los beneficios concretos de esta iniciativa, de concretarse, podr铆an ser considerablemente menores que el costo que la misma podr铆a acarrear, especialmente en t茅rminos de recaudaci贸n fiscal. En efecto, los ingresos fiscales disminuir铆an dr谩sticamente debido a los problemas estructurales derivados del envejecimiento de la poblaci贸n y la escasez de mano de obra calificada. Y el Sistema de Seguro de Vejez y Supervivencia (beneficios de jubilaci贸n y pensiones) se deteriorar铆a gradualmente, con d茅ficits anuales cada vez m谩s abultados. (https://www.admin.ch/fr/
El cotidiano bern茅s Der Bund retoma este estudio y se帽ala que, de aplicarse la reducci贸n poblacional propuesta, hacia el a帽o 2075 estar铆an faltando casi 6 mil millones de francos suizos (m谩s de 7 mil millones de d贸lares) en las cajas del Estado debido a una severa reducci贸n de aportes jubilatorios. Por su parte, los principales sindicatos argumentan que esa situaci贸n obligar铆a a aumentos significativos de impuestos.
Para su aprobaci贸n, la iniciativa del 14 de junio necesita el apoyo mayoritario del electorado del pa铆s (el 50% m谩s uno), as铆 como la aprobaci贸n en la mitad de sus 26 cantones. Y a tres semanas de las urnas, las encuestas hablan de una paridad en la intenci贸n de voto.

Protejamos los salarios no las fronteras. Manifestaci贸n sidical contra la Iniciativa de los 10 millones. Foto Eric Roset.SSP
Los promotores de extrema derecha han recurrido a argumentos populistas. Por ejemplo, hablan de “sostenibilidad”, lo cual les permite integrar a su ret贸rica conceptos propios del vocabulario ecologista o social dem贸crata con el prop贸sito de encubrir, aunque sin lograrlo totalmente, la radicalidad xenof贸bica de sus postulados fundamentales. Desde la izquierda advierten que si se aceptara la iniciativa se romper铆a con Europa favoreciendo as铆 la pol铆tica de debilitamiento de Europa que desde su asunci贸n promueve el presidente norteamericano Donald Trump.
Sin duda, la repercusi贸n continental que podr铆a tener un voto a favor ser铆a significativa. Aunque con diferencias min煤sculas de matices, la extrema derecha suiza pregona las mismas banderas que enarbolan, entre otros, Vox, en Espa帽a; la Agrupaci贸n Nacional de Marine Le Pen, en Francia, o los partidos de extrema derecha en Italia, Alemania, Gran Breta帽a y Hungr铆a, entre otras naciones. Es decir: nacionalismo exacerbado; resistencia a cualquier cambio social; manipulaci贸n del miedo social en situaciones de inestabilidad, como la actual, y rechazo del multiculturalismo, la diversidad y el propio armado institucional de la Uni贸n Europea. Todo esto, sintetizado en una premisa consensual 煤nica: la de responsabilizar “al otro”, el extranjero, por todos los “males” de la propia sociedad. Un postulado tan simplista como peligroso que viene ampliando a pasos agigantados el capital electoral de la ultraderecha xenof贸bica europea.
