Por Mimihan Harbin Zaidan* – Las mujeres que mantienen viva la tradición del bêrîvanlık en muchas ciudades del Kurdistán del Norte (Bakur) han comenzado su intensa temporada de trabajo. Esta tradición es una importante fuente de sustento para las habitantes de las zonas rurales, contribuye a preservar el patrimonio cultural y transmitirlo a las futuras generaciones, y también fomenta el espíritu de trabajo colectivo y la solidaridad comunitaria.
Bêrîvanlık (Bêrîvanî) es una antigua profesión o tradición rural kurda asociada principalmente con las mujeres que cuidan ovejas y cabras, las ordeñan y elaboran productos lácteos durante la primavera y el verano. La palabra bêrîvanî en kurdo significa “la mujer que cuida ovejas, las ordeña y gestiona la producción lechera”; también se refiere al ejercicio de esta profesión o actividad.
Antiguamente, el bêrîvanlık se practicaba trasladándose a las tierras altas de las montañas durante el verano. Sin embargo, la prohibición de acceso a esas zonas con el pretexto de “motivos de seguridad”, por parte del Estado turco, ha provocado cambios significativos en esta tradición. Además, los viajes que antes se realizaban a caballo o en burro ahora se hacen en vehículos. Si bien este cambio podría parecer que facilita el trabajo, las mujeres consideran que viajar por caminos accidentados es peligroso.
Durante muchos años, la meseta de Meden Balek, en la localidad de Kharwata (Büyük Çiftlik), en el distrito de Yüksekova, ha acogido a cientos de mujeres que trabajan en bêrîvanlık. Con la llegada del verano, las mujeres se dirigen a la meseta, instalan allí sus tiendas de campaña y viven durante largos periodos.
Pero las restricciones impuestas en el Kurdistán del Norte afecta esta tradición y provoca cambios en su práctica.
Tras practicarse durante muchos años en los pastos de montaña, el bêrîvanlık ahora se desarrolla en zonas alejadas de la ciudad y los pueblos circundantes.
Gömriye Tatlı (55 años) cuenta que practica el bêrîvanlık desde su infancia y que ahora es madre de nueve hijos. “Desde pequeña, he venido a ordeñar ovejas. Acompañaba a mi madre cuando era niña. La vida en el pueblo se basa en el bêrîvanlık, la cría de ganado y la agricultura. Con estas labores, intentamos asegurar nuestro sustento”.
Gömriye afirma que ir a trabajar con otras mujeres le produce placer y felicidad. “Antes, solíamos ir a caballo. Cuando nos reuníamos, bailábamos danzas folclóricas y charlábamos. Esos días eran los más bonitos. Siempre nos hemos sentido felices cuando estamos juntas. Una mujer que tiene una oveja no es diferente de una que tiene cuatrocientas. Nunca hemos notado ninguna diferencia”, señala.
Como antaño, quien termina primero su trabajo ayuda a quienes aún lo están haciendo. “Nos ayudamos mutuamente, luego nos sentamos todos a la mesa al mismo tiempo y volvemos juntos a casa -dice-. Superamos estas etapas mediante la cooperación y la solidaridad. Esto no se limita al ordeño de ovejas, sino que también incluye la elaboración de queso y diversos productos lácteos”.
Gömriye añade que las mujeres no ven esta actividad simplemente como trabajo, sino que la consideran una oportunidad para disfrutar de un tiempo agradable. “Cuando nos reunimos, sentimos que respiramos con libertad -explica-. Si nos quedáramos en casa todo el tiempo, nos asfixiaríamos. Nos hemos acostumbrado a este estilo de vida y a este trabajo, y quizás por eso gozamos de mejor salud”.
Gömriye cree que la relación de las mujeres con la naturaleza es diferente a la de los hombres. Lleva más de treinta años practicando este trabajo con gran dedicación. “Estar en la naturaleza me da felicidad”, estima.
Para poder identificar a sus ovejas, Gömriye les pone marcas de colores. Cada mujer usa un color diferente para sus ovejas, y también puede reconocerlas por la forma de sus ubres.
Durante su jornada laboral, le gusta cantar para pasar el tiempo. Sin embargo, las canciones que a veces comienzan como una forma de entretenimiento y de disfrutar de momentos agradables, en otras ocasiones se convierten en melodías que expresan su anhelo y nostalgia por su hijo, que está en prisión.
*JINHA
