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Fuerte ofensiva fascisto-patriarcal

Mujeres sabias y brujas 

Teresa Mollá Castells 

  

Después de las huelgas feministas de los años 2018 y 2019, llegó la pandemia y se frenó el auge feminista que llevaba en auge desde el 2014 con la movilización que comenzaron las compañeras asturianas y llamada “El tren de la libertad” para frenar la reversión que pretendía el entonces ministro de justicia de infausta memoria, (Alberto Ruíz Gallardón) sobre el derecho al aborto. Las compañeras se lo curraron a fondo y salió maravillosamente bien porque se consiguió parar la reforma.


En 2015, concretamente el 7 de noviembre salimos a las calles de Madrid para exigir un Pacto de Estado contra las violencias machistas en su conjunto. Ocupamos por completo la capital. Cuando la cabecera de la manifestación llegó al final del trayecto (plaza de España, creo recordar) quienes estábamos en Atocha, ni siquiera nos habíamos movido. Fue espectacular la movilización que conseguimos a través de muchísimo trabajo previo desde todos los ámbitos: Partidos políticos de izquierdas, sindicatos, todas las organizaciones feministas, escribimos artículos llamando a la movilización hasta hartarnos, y así un largo etc. Al final se consiguió un (para mí) pírrico pacto que ha sido mejorado recientemente. Fue aprobado por el Pleno del Congreso de los Diputados el 28 de septiembre de 2017, tras más de un año de trabajos y ratificado por el gobierno en diciembre de ese mismo año.


Des del feminismo nos empeñamos en darlo a conocer a todo el mundo. Escribimos, preparamos materiales para impartir cursos. Se exportó el modelo a las comunidades autónomas. Conseguimos darlo a conocer a casi toda la población a través de diferentes medios y con la fuerza que nos daba ver algunos de los objetivos del feminismo encaminados.


Llegó la (puñetera) pandemia y los diferentes confinamientos. Unos totales. Otros parciales. Las mascarillas y todo aquello que ahora cuesta tanto recordar pero que sigue ahí, en nuestra memoria colectiva. Seguimos escribiendo y formando en temas relacionados con la igualdad y las sumisiones que nos seguía imponiendo el patriarcado. Eso sí, todo en línea.


Y con la pandemia llegó otro virus más letal para las mujeres: el fascismo político que llegó a las instituciones.


Un fascismo tóxico para toda la población por buscar estar en las instituciones para corroerlas por dentro añorando los tiempos de la dictadura. Un fascismo misógino, homófobo, xenófobo y anti todo lo que supongan avances sociales basados en la justicia social.


Esa ofensiva la estamos viviendo en muchas comunidades autónomas donde la teórica derecha europeísta ha abrazado muchos de los postulados de ese fascismo y los está llevando a cabo.


Hablan de “chiringuitos” feministas para referirse al movimiento feminista histórico. Y hablan aquellos que no saben lo que es madrugar ni trabajar en nada que no sea la política. Aquellos que están ya en la Comunitat Valenciana quitando las subvenciones a sindicatos y partidos políticos de la oposición. Quienes quieren estrangular la lengua propia, que quieren devolvernos a las mujeres a ser buenas esposas y madres. Aquellos que ya han retirado las acciones formativas destinadas a sensibilizar contra la desigualdad que sufrimos las mujeres, a formar en prevención contras las violencias machistas que seguimos sufriendo en múltiples formas. A fecha de 05/06/2026 y según el portal Feminicidio.net, son ya 43 feminicidios y otros asesinatos de mujeres en lo que llevamos de año. Recordemos que han sido asesinadas SOLO por ser mujeres. Y pese a ello niegan las violencias machistas. Es muy fuerte. Y siguen recortando recursos destinados a las mujeres víctimas y a sus criaturas.


Mantienen una postura frontalmente contraria al aborto, considerándolo un «atentado contra la dignidad de la persona» y abogan por la derogación de la actual ley de plazos. También han votado en contra de la reciente reforma constitucional impulsada por el Gobierno para blindar este derecho. Unas joyitas vamos…sobre todo para con las mujeres.


Y lo más reciente, Feijóo ya ha asumido que la única forma de gobernar que tiene es con ellos, a quienes ya les están comprando el discurso.


Desde el feminismo y desde posiciones políticas progresistas hemos de intentar mantenerlos fuera de los gobiernos.


En un año, si no se avanzan, tendremos elecciones municipales, autonómicas y generales. Estaría muy bien que les siguiéramos manteniendo en la oposición.


Como feminista radical (del que va a la raíz de los problemas) pido que el voto de las mujeres y el de los hombres de izquierdas y comprometidos vayan a opciones progresistas que nos permitan seguir avanzando. De eso modo no volveremos a posiciones fascistas del pasado añorado por esta gentuza.


Hemos de comprometernos con nosotras mismas y con el resto de las mujeres, sobre todo con las que están sufriendo una vida de calvario solo por haber nacido mujeres. Hemos de practicar la SORORIDAD, por que el feminista es un movimiento UNIVERSALISTA. Si nos tocan a una, nos tocan a todas. No lo olvidemos,


Hemos de pararles los pies. Y ya sabemos de lo que el feminismo puede ser capaz. Como dice Paloma, hemos de rearmarnos para derrotarlos en las urnas. Esperemos que todavía estemos a tiempo.


Ben cordialment,


Teresa



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