Greenpeace: España ha destinado casi el 50% de las ayudas ante la crisis de Ormuz a subvencionar el consumo de combustibles fósiles
Rescate fósil o transición energética
- Un informe de Greenpeace analiza las medidas anticrisis de 7 países de la UE y señala a España como el país peor calificado, debido a las ayudas generalistas a los carburantes y al gas por más de dos mil millones.
- Solo Holanda ha conseguido pasar el examen de medidas de Greenpeace, siendo el único país, junto con España y Suecia, que también han incluido la apuesta por la electrificación y las renovables para salir de la inestabilidad fósil.
- Greenpeace hace un llamamiento al Gobierno a no repetir el mismo error con estas políticas regresivas y que el día 29 presente un plan dirigido a acabar de manera coherente con la dependencia fósil y dar un salto a favor de la transición
- La organización ecologista pide medidas osadas de largo plazo para “salir de Ormuz”: un Fondo Soberano Verde, Reserva Estratégica de Almacenamiento Renovable, prorrogar los descuentos por rehabilitación y movilidad e impuestos a las ganancias fósiles y los vuelos VIP.
Transcurridos más de cien días desde el inicio del conflicto bélico en Irán, que ha provocado la mayor crisis energética desde los años 70, Greenpeace ha comparado en su nuevo análisis, Rescate fósil o transición energética: España ante la crisis de Ormuz, las medidas de protección de 7 países (1) de la UE frente al impacto de la guerra en Irán, entre ellos, España.
El exhaustivo análisis revela que, a pesar de los esfuerzos por la transición, el Ejecutivo español ha protagonizado el mayor “rescate fósil” del continente, destinando casi la mitad de sus recursos de emergencia a incentivar el consumo de energías contaminantes con ayudas generalistas, obteniendo por ello la peor nota de los países analizados.
En el análisis de Greenpeace, España ha obtenido la peor puntuación del ranking, lo que la sitúa en un nivel de riesgo medio de “anclaje fósil”, superando negativamente incluso a otros socios europeos como Alemania, Irlanda, Portugal o Grecia que incluso no han adoptado ninguna medida de proteger a la población de la inflación fósil con medidas de transición.
“En pleno incendio climático y energético agravado por líderes como Trump, Putin y Netanyahu, el Gobierno debe frenar la esquizofrenia de combatir la crisis de Irán cediendo a la codicia fósil. Siendo España el país mejor preparado para resistir el shock de Ormuz gracias a las renovables, resulta injustificable que responda siendo el que más subvenciona los combustibles fósiles”, señala Carlos García Paret, portavoz de Greenpeace. “Este error no puede repetirse: inyectar miles de millones en rebajas fiscales generalistas solo beneficia a los más ricos, a los que más contaminan y a los mismos matones que provocan las crisis, alejándonos de la soberanía energética y la resiliencia climática urgentes”, concluye García Paret.
El Gobierno de España articuló un ambicioso paquete de medidas de urgencia a través de los Reales Decretos-ley 7/2026 y 8/2026 -este último con medidas contra la especulación en la vivienda tumbado en el Congreso -, movilizando un presupuesto de 5.000 millones de euros y 80 medidas, siendo el mayor paquete de medidas del continente. Sin embargo, el análisis metodológico de Greenpeace concluye que este despliegue de recursos ha carecido de una dirección política coherente, priorizando al mismo tiempo medidas generalistas que han ahondado en la dependencia fósil por encima de las medidas positivas de protección de colectivos más vulnerables y de avance en la transición, lo que ha condicionado el resultado final. Como han señalado entidades como Funcas (2), el Banco de España (3) y la propia Comisión Europea, estas medidas tienen un elevado coste fiscal y una cuestionada eficacia, recomendando, en su lugar, priorizar soluciones específicas que atiendan públicos y sectores más vulnerables y que aceleren el cambio de modelo.
Evaluación de medidas en el contexto de la guerra de Irán:
Este verdadero “rescate fósil” ha ocurrido de forma paralela a un incremento de los beneficios de las grandes corporaciones fósiles que en todo el periodo han visto un aumento récord de sus beneficios, con unos 11,5 millones de euros al día de aumentos de márgenes, tal y como denunció Greenpeace (4).
Ir en la dirección de Países Bajos
Pese al rescate fósil, el informe reconoce que el Gobierno ha impulsado la segunda mejor apuesta de fondo por la transición energética en el bloque analizado, solo por detrás de los Países Bajos. De hecho, solo Países Bajos, España y Suecia han intentado compatibilizar estas medidas de auxilio al consumo fósil con directrices orientadas a la transición ecológica.
El Ejecutivo también ha implementado reformas estructurales que podrían transformar el modelo energético a largo plazo y sobre las que hay que avanzar, tales como: la ampliación a 5 kilómetros de la distancia para el autoconsumo colectivo, la liberación del 10% de la capacidad de red para comunidades energéticas y autoconsumo local, nuevas competencias para ayuntamientos, permitiéndoles incentivar fiscalmente proyectos de energía descentralizada, obligaciones de sostenibilidad a centros de datos, etc.
No obstante, Greenpeace advierte sobre la preocupante brecha temporal en estas políticas: los incentivos fiscales para que la ciudadanía se beneficie de las energías renovables (rehabilitación edificios, movilidad sostenible…) expiran a finales de 2026. También lo hacen las medidas como el bono social eléctrico y el térmico.
“Hasta ahora le ha faltado mucha imaginación al Gobierno para salir de la trampa de los combustibles fósiles y dar un salto cualitativo sobre las medidas de transición ya adoptadas. Necesitamos cerrar el grifo de los combustibles fósiles con soluciones viables y que aumenten nuestro bienestar y el bienestar de las futuras generaciones” afirma García Paret, “España importa 22.000 millones de euros de combustibles fósiles, lo que es el pasaporte para la siguiente crisis y un cheque en blanco para la codicia fósil. Y sin embargo no hay una crisis de rayos solares, de viento o de abonos orgánicos ¿Cuál es la verdadera prioridad nacional?”.
Greenpeace ha planteado 10 medidas radicales para salir de Ormuz, reducir la dependencia de los combustibles fósiles y ganar en bienestar entre las que se encuentran:
- Un impuesto a los vuelos VIP para pagar un abono transporte único asequible para todo el territorio, todos los medios de transporte y todas las personas e incentivo del teletrabajo.
- Acabar con las rutas aéreas innecesarias por tener una alternativa en tren viable.
- Generar una Reserva Estratégica de Almacenamiento Verde.
- Extender a largo plazo todas las ayudas fiscales para que la ciudadanía participe de la transición (rehabilitación, movilidad, autoconsumo…) y las medidas de protección como el bono social eléctrico, el térmico y la prohibición de cortes de suministros.
- Rehabilitar 10 millones de hogares antes de 2040, poniendo un foco especial en los grupos más vulnerables con una cuenta de ahorro vivienda que ayude a canalizar el ahorro y facilite la inversión en aislamiento de los edificios y la eliminación del gas.
- Un «bono climático» mensual para pequeños agricultores que incentive la agroecología y el consumo de proximidad
- Un impuesto a los superricos y a las petroleras para que paguen su deuda climática.
- Vetar la publicidad y los patrocinios corporativos de los combustibles fósiles.
- Aprobar una Ley integral de Embargo de Armas para prohibir el comercio militar con países que vulneren los derechos humanos.
- Un Fondo Soberano Verde, para que España crezca en soberanía energética y resiliencia climática.
(1): Los países analizados son España; Alemania; Grecia; Holanda; Irlanda; Portugal; Suecia, juntos, según Bruegel, suponen el 85% de los recursos destinados en la UE a paliar las consecuencias de la guerra en Irán.
(2) Rebaja fiscal a los carburantes: ¿cuánto se ahorran los hogares? | Funcasblog
(3) Banco de España: Medidas de apoyo frente a la crisis energética y al repunte de la inflación
(5) Nota metodológica (Fuentes): Basada en IEA 2026 Energy Crisis Policy Response Tracker, Bruegel’s 2026 European Energy Crisis Fiscal Response Tracker y CaixaBank “La crisis en Irán: cuánto puede afectar a la economía española” (comprobación: 04/06/2026). La metodología evalúa a 7 países ante el shock energético de la guerra de Irán mediante una matriz de doble ponderación ejecutada en tres pasos: 1.- Orientación de las Políticas (+-600 puntos): Se auditan 15 medidas (según la definición de la IEA) divididas en dos bloques con idéntico peso final: 5 de Rescate Fósil (restan) y 10 de Transición Energética (suman). Cada una se somete a 6 preguntas de control binarias (Q1-Q6: 0 o 10 puntos). 2.- Grado de Focalización (+-200 puntos): Se evalúa el presupuesto neto inyectado según el baremo de la tabla. Las ayudas generalistas restan puntos y las focalizadas quirúrgicamente suman. 3.- Resultado Final: El balance neto (pasos 1 + 2) determina la puntuación definitiva, clasificando la vulnerabilidad y coherencia de cada país en una escala semafórica de seis niveles: desde Alto Positivo (>400, verde) hasta Alto Negativo (<-400, rojo).
Rescate fósil o transición energética: España ante la crisis de Ormuz
