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Las relaciones de Donald Trump con Benyamin Netanyahu

por Thierry Meyssan


Es muy dif铆cil entender la deterioraci贸n de las relaciones entre Estados Unidos e Israel. Para interpretarla y percibir su intensidad hay que analizar primero los lazos hist贸ricos entre esos dos pa铆ses y estudiar despu茅s c贸mo ha evolucionado la pol铆tica del presidente Donald Trump durante sus dos mandatos.

Estados Unidos e Israel

La m铆tica fundaci贸n de Estados Unidos por los Padres Peregrinos, en 1620, se presenta tradicionalmente con el 茅xodo de los “puritanos” disidentes de la Iglesia anglicana inglesa. Supuestamente estos huyeron del “Fara贸n” –en realidad, el rey Jacobo I de Inglaterra–, redactaron un “Pacto” mientras cruzaban el mar Rojo –en realidad el oc茅ano Atl谩ntico– y fundaron la colonia de Plymouth. Es por eso que los estadounidenses se consideran un “Pueblo Elegido”, como los jud铆os.

Todos los presidentes estadounidenses han defendido esa narraci贸n, todos sin excepci贸n, desde George Washington hasta Donald Trump [1]. Ese mito se celebra cada a帽o, durante el D铆a de Acci贸n de Gracias (el Thanksgiving Day), el cuarto jueves de noviembre.

El apoyo de Estados Unidos al Estado de Israel es, por consiguiente, una evidencia nunca discutida p煤blicamente.

El verdadero fundador del sionismo contempor谩neo no fue un jud铆o sino un cristiano dispensacionalista, el reverendo William Eugene Blackstone (1841-1935), un predicador estadounidense que consideraba que los verdaderos cristianos no tendr铆an que pasar por las vicisitudes del “Fin de los Tiempos”. Seg煤n este predicador, los verdaderos cristianos ser铆an elevados al cielo durante la batalla final (lo que se suele denominar como el “arrebatamiento” o el “rapto de la Iglesia”, en ingl茅s the Rapture), mientras que los jud铆os librar铆an aquella batalla, de la que saldr铆an victoriosos y convertidos a la fe de Cristo [2].

William Blackstone convenci贸 a Theodor Herzl de unir las preocupaciones de los dispensionalistas a las de los colonialistas. Para eso s贸lo habr铆a que planear la creaci贸n de Israel en Palestina y multiplicar las referencias b铆blicas. Gracias a esa idea, bastante simple, Blackstone y Herzl lograron que la mayor铆a de los jud铆os europeos abrazaran su proyecto. Hoy, Herzl est谩 enterrado en Israel, en la cima del monte que lleva su nombre, y el Estado de Israel deposit贸 en su ata煤d La Biblia anotada que Blackstone le hab铆a regalado.

William Blackstone y Theodor Herzl fabricaron artificialmente la idea seg煤n la cual todos los jud铆os del mundo ser铆an descendientes de los jud铆os de la Palestina de la Antig眉edad. A partir de la fabricaci贸n de ese mito, el t茅rmino “jud铆o” se aplica no s贸lo a la religi贸n israelita sino tambi茅n a una etnia. Bas谩ndose en una lectura literal de La Biblia, quienes se consideran “jud铆os” se proclaman hoy due帽os de una tierra, Palestina, “prometida” por Dios mismo a su pueblo.

La decisi贸n de crear un Estado jud铆o en Palestina fue tomada en conjunto por los gobiernos de Reino Unido y de Estados Unidos. La negoci贸 el primer juez jud铆o del Tribunal Supremo estadounidense, Louis Brandeis, bajo la direcci贸n del reverendo Blackstone, y recibi贸 la aprobaci贸n del presidente estadounidense Woodrow Wilson y del primer ministro brit谩nico David Llyod George, en la estela de los acuerdos franco-brit谩nicos Sykes-Picot, en los que Francia y Reino Unido se repart铆an el Medio Oriente. Aquella decisi贸n se hizo p煤blica de manera gradual.

En 1918, el presidente estadounidense Woodrow Wilson incluy贸 la creaci贸n del Estado de Israel entre sus objetivos de guerra oficiales (fue el n煤mero 12 de los 14 puntos presentados al Congreso, el 8 de enero de 1918). Aquella decisi贸n llegaba 2 meses despu茅s de la Declaraci贸n Balfour de los brit谩nicos [3].

El 14 de mayo de 1948, 煤ltimo d铆a del mandato brit谩nico sobre Palestina, el presidente de la Agencia Jud铆a, David Ben-Gurion, proclamaba unilateralmente el Estado de Israel. Al d铆a siguiente, el 15 de mayo, Estados Unidos reconoc铆a el Estado de Israel –tambi茅n lo reconoc铆a el Ir谩n del shah Mohamed Reza Pahlevi. Las Naciones Unidas, que estaba preparando el plan de partici贸n de Palestina, se vio abruptamente ante el fait acompli. Reino Unido esper贸 8 meses antes de otorgar su reconocimiento oficial al Estado de Israel.

En 1951, se crea el American Zionist Committee for Public Affairs (Comit茅 Sionista Estadounidense para Asuntos P煤blicos), que se convierte, en 1963, en el American Israel Public Affairs Committee (AIPAC) para evitar tener que registrarse como agente de influencia extranjero.

El 22 de julio de 2002, el embajador estadounidense John Negroponte, en aquel entonces Representante Permanente de Estados Unidos ante la Organizaci贸n de las Naciones Unidas, declara en una reuni贸n del Consejo de Seguridad, a puertas cerradas, que Washington vetar谩 sistem谩ticamente toda resoluci贸n que condene a Israel si no condena tambi茅n a los palestinos. [4]. Esa doctrina estadounidense se mantiene en vigor actualmente. Pero el hecho es que no se puede dirigir los mismos reproches a las dos partes, ya que su nivel de responsabilidad es muy diferente: Israel es un Estado y Palestina no. Esa argucia garantiza a Israel no ser objeto de sanciones de parte de las Naciones Unidas, sin importar lo que haga.

En 2006, los profesores Stephen Walt (de Harvard) y John Mearsheimer (de la Universidad de Chicago) publican The Israel Lobby and U.S. Foreign Policy (“El lobby proisrael铆 y la pol铆tica exterior de Estados Unidos”) [5]. Estos autores demuestran que, como principal donante en las elecciones legislativas estadounidenses, el AIPAC se ha convertido en el verdadero amo del Congreso de Estados Unidos.

Donald Trump e Israel

Cuando Donald Trump llega a la Casa Blanca por primera vez, el 20 de enero de 2017, no sabe pr谩cticamente nada de pol铆tica. Es un hombre de negocios populista que pretende «limpiar los establos de Aug铆as», o sea todo lo sucio y corrupto en Washington. Trump no es dem贸crata ni republicano sino un jacksoniano que ha logrado hacerse con el control del Partido Republicano.

Trump enfrenta entonces el Medio Oriente a trav茅s de la visi贸n de su consejero de seguridad nacional, el general Michael Flynn. Para Trump, Israel no es recomendable e Ir谩n es un peligro. Pero pronto tiene que enfrentarse al “Estado Profundo”, que en s贸lo 3 semanas lo obliga a separarse del general Flynn. Es entonces cuando Donald Trump descubre la personalidad de Benyamin Netanyahu, con quien tiene algo en com煤n: los dos enfrentan en sus pa铆ses respectivos una maquinaria administrativa omnipotente. Los caminos de Trump y Netanyahu se cruzaron en alg煤n momento cuando Netanyahu era embajador de Israel en la ONU, pero no llegaron a conocerse.

En 2015, Donald Trump decide dar apoyo militar a Arabia Saudita y a Emiratos 脕rabes Unidos, entonces en guerra contra Yemen. A cambio exige que todos los pa铆ses 谩rabes retiren su apoyo a los grupos terroristas que la CIA y el MI6 han creado en la regi贸n [6]. En el viaje de regreso de Riad, Trump hace escala en Israel, donde declara: «Estamos regresando del Medio Oriente.»

Trump estima entonces que cuando ning煤n Estado se atreva a defender a Al-Qaeda y Daesh debe ser posible lograr la paz en Medio Oriente. Como seguidor y sucesor del presidente Andrew Jackson (1767-1845), Trump piensa que es posible resolver los problemas construyendo un Estado para los israel铆es, como Jackson lo hizo para los estadounidenses… creando “reservas” para los pueblos originarios (los llamados “pieles rojas”).

As铆 que Trump acepta reconocer el oeste de Jerusal茅n como capital de Israel [7] –y la posibilidad de que el este de Jerusal茅n llegue a ser la capital de un futuro Estado palestino– y adem谩s reconoce la anexi贸n del Gol谩n sirio por parte de Israel [8], as铆 como la anexi贸n de todas las tierras palestinas ya ocupadas por colonias israel铆es. Tambi茅n expulsa de Washington la embajada de la Organizaci贸n para la Liberaci贸n de Palestina (OLP) [9].

Pero descubre con estupor que, para las Naciones Unidas, Jerusal茅n no es israel铆 sino un territorio internacional, y que 茅l no puede hacer lo que quiere sin suscitar una fuerte oposici贸n. Extra帽amente, las anexiones del Gol谩n y de las tierras palestinas donde existen asentamientos israel铆es suscitan menos protestas.

El 3 de enero de 2020, Trump ordena el asesinato del general iran铆 Qassem Soleimani [10] –quiz谩s con la anuencia de algunas personalidades iran铆es–, creyendo liquidar as铆 el apoyo militar que Ir谩n aporta a quienes resisten frente al proyecto de expansi贸n de Israel «del Nilo hasta el 脡ufrates» [11].

Trump se ve finalmente obligado a reconocer que de esa manera no lograr谩 nada y pasa a un nuevo enfoque: garantizar a los palestinos medios financieros mediante los Acuerdos de Abraham. Esa ser谩 la tarea de su yerno, el jud铆o ortodoxo Jared Kushner [12]. Y logra convencer al reino de Bahr茅in y a Emiratos 脕rabes Unidos, el 15 de septiembre de 2020. A esos pa铆ses se unir谩n despu茅s Sud谩n, Marruecos y Kazajst谩n.

Sin importar el grado de buena voluntad que Donald Trump pueda abrigar, en definitiva no lograr desatar el nudo gordiano, cuya largu铆sima historia sigue descubriendo d铆a a d铆a. Los pueblos del Medio Oriente no son como los pueblos originarios de Norteam茅rica, cuentan con una larga historia y no renuncian a su tierra. Esperan, en primer lugar, obtener compensaciones por todo el da帽o que han sufrido… aunque eso implique renunciar a ventajas econ贸micas inmediatas.

Donald Trump y Benyamin Netanyahu

Cuando Donald Trump regresa a la Casa Blanca, el 20 de enero de 2025, la situaci贸n en el Medio Oriente es completamente diferente. Benyamin Netanyahu ya no es el politiquero que Trump conoci贸 en su primer mandato. Ahora encabeza una coalici贸n de sionistas revisionistas y ya no esconde su ambici贸n de construir un “Imperio jud铆o”, seg煤n la expresi贸n de Vladimir Zeev Jabotinsky [13].

El 7 de octubre de 2023, el Hamas lanza la operaci贸n “Diluvio de Al-Aqsa”. A partir de ese momento, la administraci贸n Biden da su pleno apoyo a Israel. Pero los cr铆menes del ej茅rcito israel铆 suscitan rechazo de parte de la opini贸n p煤blica internacional, incluso en Occidente.

Trump, cuya reelecci贸n fue financiada principalmente por sionistas revisionistas vinculados a Netanyahu –como la multimillonaria israelo-estadounidense Miriam Adelson [14]– sigue siendo todo sonrisas ante su “amigo” Netanyahu, pero no olvida que el israel铆 le dio la espalda en 2021, cuando reconoci贸 la elecci贸n de Joe Biden. Peor a煤n, Netanyahu estuvo despu茅s a punto de apoyar la candidatura presidencial de Kamala Harris, aunque finalmente no lo hizo porque esta denunci贸 su pol铆tica criminal contra la poblaci贸n de Gaza, en julio de 2025, cuando Netanyahu estuvo en la sede del Congreso estadounidense.

A su regreso a la Casa Blanca, Trump comienza por destruir todo lo que hab铆a hecho la administraci贸n Biden: elimina la prohibici贸n de suministrar a Israel bombas de una tonelada [15], anula las sanciones que Biden hab铆a adoptado contra los colonos israel铆es violentos en Cisjordania –pasando por alto que Netanyahu hab铆a amenazado a Estados Unidos con reanudar los actos de terrorismo de los tiempos de la “banda Stern” [16]– e impone “sanciones” contra los jueces de la Corte Penal Internacional (CPI) [17] que se hab铆an atrevido a poner en el mismo plano los criminales israel铆es –incluyendo a Netanyahu– y los palestinos.

Trump apoya adem谩s el “Proyecto Esther”, que reprime las opiniones favorables a la causa palestina en las universidades de tendencia dem贸crata [18]. Como colof贸n, saca a Estados Unidos de la Organizaci贸n de las Naciones Unidas para la Educaci贸n, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), despu茅s de que esta aceptara la adhesi贸n del Estado de Palestina.

Pero, despu茅s de haber hecho todo eso, Donald Trump empieza a reflexionar. Se pone en contacto con el Hamas palestino, sin informarlo a su aliado israel铆, y obtiene la liberaci贸n de un reh茅n estadounidense, Edan Alexander. Adam Boehler, un amigo de Jared Kushner, completa esa operaci贸n.

El 4 de febrero de 2025, cuando Netanyahu viaja a Washington para anunciarle que va a anexar Gaza, Trump le dice que no, que Estados Unidos se ocupar谩 de convertir ese territorio palestino en una “Riviera” [19].

El 6 de mayo de 2025, Washington firma un acuerdo de paz con el movimiento yemenita Ansar Allah (denominado en Occidente como “los hutis”), otra vez sin informar a su aliado israel铆 [20].

Enterado de que Israel se plantea utilizar un artefacto nuclear contra Ir谩n –supuestamente para impedir que Ir谩n fabrique uno–, Trump toma la iniciativa y bombardea las instalaciones nucleares civiles iran铆es con armas convencionales, en una operaci贸n que denomina “Midnight Hammer”, el 21 de junio de 2025 [21]. Inmediatamente despu茅s, sin esperar a que la CIA haya tenido tiempo de analizar las im谩genes satelitales de los da帽os causados, Trump proclama haber “arrasado” todas las instalaciones nucleares iran铆es.

Y luego, habiendo comprobado los fracasos del abandono del terrorismo (en 2017) y de los Acuerdos de Abraham (en 2020), Trump anuncia un tercer m茅todo. El 19 de febrero de 2026, funda un “Consejo de la Paz”, encargado de lograr acuerdos all铆 donde las Naciones Unidas han fracasado antes [22]. Para Donald Trump, se trata de aliarse a personalidades capaces de pasar por encima de administraciones o burocracias inmovilistas. Ese consejo presenta un plan (en Gaza) cuya primera etapa parece exitosa, pero luego resulta incapaz de iniciar la segunda etapa… porque Israel, despu茅s de haber aceptado el plan y de haberse unido al consejo de Trump, en realidad se opone a 茅l con todas sus fuerzas.

El 7 de mayo de 2026, la radio militar israel铆 anuncia que Trump ha decidido no ponerse m谩s en contacto directo con Netanyahu porque piensa que el primer ministro de Israel lo manipula [23].

Al d铆a siguiente, 8 de mayo, Ron Dermer, ministro israel铆 de Asuntos Estrat茅gicos y hombre de confianza de Netanyahu, se arriesga a presentarse en la Casa Blanca. All铆 defiende la idea de que Israel debe atacar L铆bano y que Estados Unidos debe atacar Ir谩n. El presidente Trump le responde que Israel tiene que respetar el compromiso que ya acept贸.

El 14 de mayo, se inicia en Washington una negociaci贸n directa entre Israel y L铆bano, en presencia del subsecretario de la Guerra de Estados Unidos, Elbridge Colby. La administraci贸n Trump comprueba entonces que Israel se niega de detener su guerra contra L铆bano. Sin m谩s espera, Ir谩n, que hab铆a incluido el cese de los ataques israel铆es contra L铆bano en el alto al fuego pactado en el golfo P茅rsico, declara que ya no conf铆a en Estados Unidos y abandona las conversaciones con Washington.

El 1潞 de junio, Donald Trump finalmente acepta una conversaci贸n telef贸nica con su “amigo” Netanyahu, quien amenaza con bombardear nuevamente la capital libanesa, pero el tono no es precisamente amigable. «¡Est谩s jodidamente loco! ¡Sin m铆 estar铆as en la c谩rcel! ¡Te estoy salvando el culo! ¡Todo el mundo te detesta ahora! ¡Todo el mundo odia a Israel por tu culpa!» [24]

Despu茅s, Trump escribe en Truth Social: «Hoy tuve una conversaci贸n con Bibi Netanyahu. Le ped铆 que no lanzara un importante ataque contra Beirut, en L铆bano. 脡l ordeno a sus tropas que se retiren. ¡Gracias, Bibi! Tambi茅n tuve una conversaci贸n con representantes de los dirigentes del Hezbollah, y aceptaron parar de disparar hacia Israel y sobre sus soldados. Al igual, Israel acept贸 dejar de dispararles a ellos. Veremos cu谩nto tiempo durar谩 eso. ¡Espero que sea para la ETERNIDAD!» [25]

Mike Huckabee, el embajador de Estados Unidos en Jerusal茅n/Al-Quds , escribe despu茅s en la red social X: «Joe Kent no es muy inteligente o es simplemente deshonesto. Israel recibe 3 800 millones de d贸lares, pero gasta mucho m谩s que eso en la compra de equipamiento militar estadounidense. Estados Unidos se beneficia adem谩s con innovaciones tecnol贸gicas, as铆 que la recuperaci贸n de la inversi贸n es mucho m谩s. El nuevo protocolo de entendimiento con Israel pone fin a la ayuda y se basar谩 en el comercio.» [26]

El primer ministro de Israel responde entonces, tambi茅n en X: «Habl茅 esta noche con el presidente Trump y le dije que si el Hezbollah sigue atacando nuestras ciudades y a nuestros ciudadanos, Israel atacar谩 blancos terroristas en Beirut. Esa es nuestra posici贸n firme.

Al mismo tiempo, las FDI

[Fuerzas de Defensa de Israel] seguir谩n operando como previsto en el sur del pa铆s.» [27]

La ruptura es evidente y asumida.

Red Voltaire

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