Victorias sociales en Suiza
Sergio Ferrari, desde Berna, Suiza
Con una clara mayor铆a la ciudadan铆a helv茅tica fren贸 una iniciativa que propon铆a controlar el n煤mero de inmigrantes y refugiados. Casi el 55 % de los votantes rechazaron en las urnas esta propuesta que de haberse aprobado hubiera impuesto un control inmigratorio a煤n m谩s fuerte para evitar que el pa铆s llegue a los 10 millones de habitantes.

Ginebra reuni贸 una multitudinaria manifestaci贸n contra el Grupo de las 7 potencias mundiales. Foto Jean-Miichel Etchemaite-Le Courrier
La iniciativa fue promovida por el Partido Popular Suizo, PPS, (Uni贸n Democr谩tica de Centro, seg煤n sus siglas en franc茅s), principal formaci贸n de extrema derecha y primera fuerza electoral del pa铆s. El PPS controla un 30% del electorado, cuenta con una fuerte presencia en el legislativo y dispone de dos de los siete puestos del ejecutivo colegiado, en lo que se denomina la “f贸rmula m谩gica”, con cuatro partidos que integran el Gobierno nacional.

Manifestaci贸n anti G7 en Ginebra Foto Jeasn Patrick Di Silvestro_ Le Courrier
Bofetada a la ultraderecha
“¡No a una Suiza de 10 millones!”, el proyecto denominado tambi茅n como “Iniciativa de Sostenibilidad”, propon铆a definir un techo poblacional m谩ximo hasta 2050. Si antes de esa fecha la poblaci贸n suiza -que actualmente es de 9.1 millones de personas- superara los 9.5 millones, esta iniciativa, pretend铆a que el Gobierno y el legislativo tomaran las medidas necesarias a fin de frenar el crecimiento demogr谩fico. La primera de ellas, una dr谩stica restricci贸n de nuevos ingresos por asilo y reunificaci贸n familiar. Si no fuera suficiente, en una segunda fase, la Confederaci贸n Helv茅tica renegociar铆a los acuerdos europeos que facilitan la inmigraci贸n laboral. Hasta llegar, si fuera necesario, a rescindir su actual acuerdo con la Uni贸n Europea (UE) sobre la libre circulaci贸n de personas. De caerse ese acuerdo deber铆an rescindirse los dem谩s tratados bilaterales que rigen la estrecha cooperaci贸n entre Suiza y la Uni贸n Europea, llevando al pa铆s alpino a un riesgoso aislamiento continental.
La poblaci贸n actual en Suiza es casi dos millones m谩s alta que al inicio del siglo cuando registraba algo m谩s de 7 millones. M谩s de una cuarta parte de la poblaci贸n residente es extranjera, base esencial para el crecimiento en un pa铆s donde la natalidad se encuentra en m铆nimos hist贸ricos. Amplios sectores clave de la vida del pa铆s como la salud, los cuidados (atenci贸n a ancianos y personas con capacidades diferentes), la construcci贸n, el comercio, as铆 como la restauraci贸n y hoteler铆a entrar铆an en crisis si se limitara dr谩sticamente la mano de obra extranjera.
En contra de esta iniciativa se hab铆an expresado, formalmente, el gobierno y el parlamento, as铆 como los principales partidos, desde los socialistas y los verdes hasta la izquierda extraparlamentaria, los radicales-liberales (derecha empresarial pro-europea) y el autodenominado Centro, de origen democratacristiano.
Tambi茅n se opusieron los sindicatos, Organizaciones No Gubernamentales (ONG) ambientales y de cooperaci贸n, asociaciones de derechos humanos y de protecci贸n de migrantes y demandantes de asilo. Fueron estos 煤ltimos los que m谩s activamente movilizaron en especial en las grandes ciudades para asegurar el resultado que hasta d铆as antes se proyectaba casi como “empate t茅cnico” entre pro y contras.
Rechazo contundente, pero…
Si bien las cifras fueron claras una advertencia flota en el panorama pol铆tico nacional. El Partido Popular que lanz贸 esta iniciativa logr贸 romper el techo hist贸rico de su propio electorado y obtuvo casi el 45% de la simpat铆a de los electores helv茅ticos. Tras el tema de la inmigraci贸n, la ultraderecha conservadora acapar贸 la simpat铆a de sectores de centro y derecha que van mucho m谩s all谩 de su propia base electoral. Nuevamente, como sucede en toda Europa y en muchas otras latitudes, la dicotom铆a entre “el ser nacional” y el extranjero (sea trabajador regularizado, temporero, refugiado o solicitante de asilo) confronta posiciones, polariza sociedades y se convierte en el gran debate pol铆tico-ideol贸gico de estos tiempos. El miedo al otro, al diferente, juega de v谩lvula de escape en realidades donde ciertos problemas, en particular la escasez de vivienda o la sobrecarga de ciertos servicios (transportes, hospitales) preocupan a una buena parte de la poblaci贸n. De ah铆 la trascendencia continental de este domingo electoral helv茅tico.
El editorial del cotidiano progresista suizo Le Courrier del lunes 15 de junio advierte sobre tal dicotom铆a, aunque festeja la victoria sobre esta iniciativa a la que califica de “enga帽osa, manipuladora y xen贸foba”. Enga帽osa, porque atribuye a la inmigraci贸n una serie de problemas que no habr铆an encontrado ninguna resoluci贸n en caso de establecerse contingentes migratorios. Por ejemplo, la carencia de vivienda, uno de los “males principales” del que se responsabiliza a los extranjeros. En realidad, los esfuerzos para sacar la vivienda de la espiral especulativa son sistem谩ticamente bloqueados por los propios grandes grupos econ贸micos que, al mismo tiempo, utilizan este tema como bandera de denuncia contra el Estado.
Manipuladora, porque la iniciativa, tambi茅n denominada de la “sostenibilidad”, argumentaba defender el medio ambiente en tanto son el Partido Popular Suiza y la derecha suiza los que pregonan el regreso a la energ铆a nuclear y defienden a muerte el uso del autom贸vil y quisieran debilitar el transporte p煤blico. M谩s de una vez, esa fuerza de derecha que proclama la sostenibilidad, ha avanzado posiciones negacionistas del cambio clim谩tico y del calentamiento global, como muchas de las extremas derechas en los distintos continentes.
El condimento xen贸fobo de la iniciativa frenada en las urnas este segundo domingo de junio, seg煤n Le Courrier, se expresa una vez m谩s en la ofensiva contra los inmigrantes en general y los solicitantes de asilo en particular, aunque este 煤ltimo grupo represente un escaso 1,6% de la poblaci贸n total del pa铆s.

Protejamos los salarios no las fronteras. Manifestaci贸n sidical contra la Iniciativa de los 10 millones. Foto Eric Roset. SSP
La mirada externa
El rechazo de la iniciativa «No a una Suiza de 10 millones» es interpretada por analistas y medios de prensa internacionales como un voto a favor de la estabilidad, de la apertura y, en particular, de la continuidad de las relaciones privilegiadas con los vecinos europeos. Enfatizan los riesgos que un tope a la poblaci贸n habr铆a supuesto para las relaciones de la Confederaci贸n Helv茅tica con la Uni贸n Europea, de la cual depende en su comercio en general. Parte significativa de las importaciones de alimentos y elementos esenciales llegan de la UE y el 50% de sus exportaciones est谩 dirigido a sus socios del continente.
Seg煤n el cotidiano franc茅s Le Monde, gracias a la derrota en las urnas del 14 de junio, «Suiza no se convirti贸 en el primer Estado del mundo en fijarse un techo demogr谩fico, como propon铆a una iniciativa… cuyo objetivo principal era cerrar las puertas a la inmigraci贸n».
El Pa铆s de Espa帽a, analiza que la “propuesta populista pon铆a en riesgo la relaci贸n con Bruselas porque, en 煤ltima instancia, exig铆a la ruptura con la libre circulaci贸n de personas del bloque comunitario”. Y concluye que los votantes, al final, “han apostado por mantener este v铆nculo y su modelo de estabilidad econ贸mica, en el que se considera esenciales a los trabajadores inmigrantes para seguir creciendo”.
Por su parte el brit谩nico The Guardian recuerda que, aunque muchos pa铆ses restringen la inmigraci贸n, “ninguno ha intentado nunca establecer un techo demogr谩fico mediante votaci贸n, lo que confer铆a a este escrutinio un alcance internacional in茅dito”.
Por su parte el cotidiano italiano Corriere della Sera destaca c贸mo el tema de la inmigraci贸n divide aguas y es "el m谩s dif铆cil de gestionar para los partidos tradicionales". Y se帽ala que se trat贸 de una de las campa帽as m谩s costosas de la historia suiza. Y la revista alemana Der Spiegel escribe: "Quien no conf铆a en el pueblo ya ha perdido la mitad de la democracia". El resultado de la votaci贸n es una prueba m谩s de que los ciudadanos son perfectamente capaces de tomar decisiones complejas. "El argumento populista no siempre gana", declar贸 el responsable de la redacci贸n de exteriores de Spiegel.

Aceptar la iniciativa es romper con Europa y favorece a la pol铆tica entieuropea de Trump. Anuncio publicitario. Foto Sergio Ferrari
M谩s all谩 de las urnas
El mismo fin de semana de la votaci贸n de la iniciativa, la sociedad civil suiza protagoniz贸 una jornada de intensa movilizaci贸n. En Ginebra, el propio domingo 14 de junio, miles de personas se manifestaron contra la cita anual del G7 (Grupo de las 7 grandes potencias econ贸micas capitalistas) que comenz贸 el lunes 15 en Evian, Francia, a apenas 40 kil贸metros de distancia de la Ciudad de Calvino. Constituy贸 una de las protestas anti sist茅micas de mayor importancia del 煤ltimo lustro en el pa铆s.
En paralelo, el s谩bado 13 y domingo 14, miles de mujeres, hombres solidarios y representantes de las diversidades, participaron en las principales ciudades helv茅ticas (Lausana, Ginebra, Zurich, Berna, Basilea, entre otras) en activas manifestaciones callejeras. Celebraban as铆 la Huelga Feminista (tambi茅n conocida como Gr猫ve F茅ministe o Frauenstreik), jornada anual que conmemora la hist贸rica huelga de mujeres de 1991, exigiendo igualdad de derechos, mejoras salariales y numerosas reivindicaciones espec铆ficas en cada sector de actividad. En esta oportunidad, adem谩s, varias de las convocatorias subrayaron la necesaria confluencia entre los feminismos, la lucha contra la xenofobia y la prepotencia econ贸mica imperial de las grandes potencias.
Suiza, peque帽o y tranquilo pa铆s, tap贸n alpino, centro geogr谩fico de la Europa Occidental, vivi贸 as铆 un fin de semana de amplia movilizaci贸n social. De las urnas a las calles, importantes actores de la sociedad civil alzaron sus voces, en este caso cr铆ticas y con 茅xitos evidentes.
