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Mayte G贸mez Molina: "Uno se queda en la edad en la que te hieren por primera vez"


Carmen Sig眉enza | Madrid. EFE.-La boca llena de trigo, de Mayte G贸mez Molina, es una de las novelas de las que se habla en la Feria del Libro de Madrid de este a帽o, avalada por buenas cr铆ticas y por un boca oreja constante. Se trata de la 贸pera prima de esta artista digital y poeta, que ya gan贸 el Premio Nacional de Poes铆a Joven en 2022 con Los trabajos sin H茅rcules.

La necesidad de validaci贸n externa, que te reconozcan y te quieran, una infancia marcada por el rechazo, la competitividad, la anorexia, o la amistad entre mujeres, son temas que est谩n en las p谩ginas del libro de G贸mez Molina y, para ello, toda la historia se sustenta en el mundo del arte, con sus luces y sombras, con sus juegos de poder y banalidades dentro del ambiente de las galer铆as, y con una pintora como protagonista, angustiada y en crisis, Anna.

G贸mez Molina, nacida en Madrid en 1993 "por accidente, pero de Granada por sangre", pinta un cuadro a trav茅s de la escritura en esta novela con la que ha intentado, dice a Efeminista, saber por qu茅 siempre se ha enfrentado a la mirada de los dem谩s.

"Pienso que uno siempre se queda en la edad a la que le hirieron por primera vez", a帽ade.

La primera novela de Mayte G贸mez Molina

P.- Eres poeta y artista digital, ¿c贸mo nace tu primera novela La boca llena de trigo?

R.- La boca llena de trigo creo que nace de un sentimiento muy antiguo, y del hecho de no acabar de estar a gusto habitando mi cuerpo, de no saber muy bien qui茅n soy, porque siempre me he enfrentado mucho a la mirada de los dem谩s. Soy una persona que, desgraciadamente, muy joven empez贸 a sufrir un trastorno de alimentaci贸n, anorexia.

Con los a帽os ahora estoy bien, estoy sana y he podido salir,  y con esto mando un mensaje de apoyo y de esperanza a quien lo necesite; pero hubo un momento, cuando yo gan茅 el Premio Nacional de Poes铆a Joven (2023 por Los trabajos sin H茅rcules), que pens茅: "Qu茅 bien, qu茅 suerte". Fue una sorpresa, pero luego pens茅 que la gente me iba a odiar, me iba a cuestionar, que si alguien hab铆a dicho que mi poes铆a era buena, todo el mundo iba a decir que no, que no era tan buena, y fue un sentimiento muy extra帽o que he reconocido en muchas mujeres, cuando les pasa algo bueno se sienten culpables.

Y despu茅s de ese sentimiento, que fue tan potente, me dije: "Hay que escribir sobre esto". Eleg铆 una pintora porque a m铆 me hubiese gustado ser pintora, y entonces ha sido como pintar un libro. Pintar un cuadro a trav茅s de esa escritura.

P.- Hablas mucho de la necesidad de validaci贸n externa, de las crisis, de la infancia...

R.- S铆, yo creo que hay herida, o pienso muchas veces que uno siempre se queda en la edad a la que le hirieron por primera vez, luego tienes que trabajar para crecer, salir de esa herida. No es que no te comportes como un adulto o que no llegues a ser un adulto funcional, pero hay un ni帽o en ti que est谩 herido exactamente en el momento en el que te hicieron mucho da帽o por primera vez. Uno siempre est谩 luchando c贸mo resolver ese da帽o.

T煤 no puedes volver atr谩s y curarte a ti misma; pero creo que, a trav茅s de las cosas que hacemos, podemos reparar un poco, aliviar ese dolor y buscar una manera de que a otras no les pase lo mismo, eso es algo que hace el feminismo y que cualquier persona con cierta 茅tica y moral ciudadana tambi茅n intenta hacer, o me gustar铆a pensar que es as铆.

El mundo del artista

P.- Hablas del mundo interior de una artista, de la grandeza del arte, pero tambi茅n de su lado m谩s cruel y banal. Tratas de la duda que supone para una artista que tiene que trabajar en soledad tener que salir para que se la vea y valide, porque, si no, no existe.  

R.- S铆, creo que esto siempre ha sido as铆 en el mundo del arte y en casi todos los peque帽os mundos, pero hay algo que con las redes tambi茅n se ha acelerado mucho, como esa presencia de que todo el rato tengo que ser visible, si no desaparezco, pero al mismo tiempo mi trabajo como artista es estar sola.

Claro, que es un trabajo como muy extra帽o, que eso lo dec铆a Paul Auster en una entrevista muy bonita en Louisiana Channel, que dec铆a: "Qu茅 trabajo m谩s raro he elegido: estar solo casi todo el tiempo de mi vida".  Hay algo ah铆 como de no poder relacionarte con los dem谩s, de preguntarme de qu茅 manera me relaciono, y es un mundo muy hostil. Aqu铆 hay cosas de artista visual, pero creo que pod铆a haber sido cualquier otro mundo o gremio.

Tambi茅n est谩 lo mezquino que puede llegar a ser el mundo del arte, con unas luces bell铆simas, con unos momentos de sororidad y de belleza incre铆bles, pero tambi茅n con algo ah铆 de competici贸n, esto en casi todos los gremios. Me interesaba m谩s esa idea de competici贸n, incluso cuando ya uno no necesita competir. Me preguntaba: ¿Por qu茅 seguimos compitiendo? ¿Qu茅 nos ha metido esta sociedad en el cuerpo?

Mayte G贸mez Molina junto a su libro, 'La boca llena de trigo'. EFE/ Laura de Grado

La idealizaci贸n de la amistad de las mujeres

P.- La amistad entre mujeres tambi茅n est谩 presente    

R.- La amistad femenina siempre ha estado como en un lugar un poco de idealizaci贸n. Por ejemplo, a m铆 me salva mi amiga, me salvan mis amigos, pero hay problemas que tambi茅n nacen de la amistad, no todo va a ser perfecto porque sea amistad entre mujeres, hay sororidad y hay compa帽erismo y, a veces, no lo hay.

Somos tambi茅n seres humanos, no somos solo mujeres, somos una persona completa, eso es por lo que lucha el feminismo tambi茅n. Hay veces que tenemos emociones que no queremos tener, sobre todo cuando hay una amiga a la que le va bien y a ti te hace sentir mal.

Tambi茅n hay gente que te abandona y que has querido mucho. Entonces, es muy dif铆cil porque estamos en un sistema muy precarizado, aparte de que hay gente que es envidiosa o que tiene problemas sin resolver sobre c贸mo trata con los dem谩s. Pero hay una parte que tambi茅n es porque a la gente le falta el sustento. Y entonces reaccionamos, y hay competiciones innecesarias, incluso con gente que queremos mucho.

Bueno, el libro ha sido una manera de trabajar todo esto. Son emociones de las que no hablamos porque nos da verg眉enza, de la envidia, de los celos...

P.-  En el libro tambi茅n sobrevuela la idea de que se hace algo,  escribir o pintar... para que la gente nos quiera. Ya lo dijeron, entre otros, Garc铆a M谩rquez, que escrib铆a para que le quisieran.

R.- S铆, no solo en Gabriel Garc铆a M谩rquez, tambi茅n Luis Mateo D铆ez lo dijo hace poco y eso es bueno que lo diga un hombre, sobre todo porque a los hombres no se les permit铆a este tipo de vulnerabilidad. Hacemos las cosas para que nos quieran, aunque quiz谩s no sea el motivo principal.

Pero creo que hay gente que se ha sentido en falta o que ha estado herida por diferentes causas o ha tenido violencia o trauma en su vida y de alguna forma es como decir: "Hago una ofrenda con mi trabajo para ver si as铆 me vas a querer". Y no es solo en el arte, creo que puede pasarle a una panadera, una abogada, una neurocient铆fica.

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