Carlos Luna Arvelo
Quizás tiene razón el Ministro Héctor Rodríguez Castro cuando afirma que una nómina de 3,5 millones de empleados estatales es “insostenible” en Venezuela en nuestros días.
Dice el “reestruturador” Rodríguez Castro que 35 Ministerios, 150 Viceministerios y miles de institutos autónomos son muchos y que si no hay que eliminarlos, al menos fusionarlos.
¿Se enteraría éste Ministro que recientemente la Asamblea Nacional aprobó aumentar el número de Magistrados del Tribunal Supremo de Justicia?. Asumimos que él sabe cuánto cuesta un funcionario de este calado al Estado venezolano, porque es claro que un magistrado en Venezuela no sobrevive con los $240 mensuales de bono que reciben la mayoría de los trabajadores de la Administración Pública.
Es claro que si alguien le formula esa pregunta al Ministro encargado de la reestructuración alegará que la reforma de la justicia le corresponde a “otros”, que eso no lo está manejando la Comisión que él preside por designación de la Presidenta Encargada.
En los tiempos de la cuarta, cuando venían tiempos de “vacas flacas” quienes estaban en Miraflores ponían a circular la propaganda de la reducción de “gastos suntuosos” del Estado, reducción de números de escoltas, de gastos en Consulados y Embajadas en el exterior y hasta se llegaba a mencionar, en casos extremos en “reducción” de las nóminas de altos cargos en la gestión pública. En estos tiempos nada de eso se menciona, aún cuando todos sabemos que no son pocos los gastos que sufraga el Estado por estos conceptos.
Poco se comentó sobre que un Diputado de la República recibiera sobre $600 cuando la mayor parte de los trabajadores de la AP sobrevivía con apenas $160 mensuales, casi que sin otros beneficios económicos. Nunca hemos sabido oficialmente cuanto reciben altos cargos, tales como: Alcaldes, Gobernadores, Ministros, Magistrados, Altos Cargos militares, pero sabiendo el nivel de vida que en nuestro país llevan estos funcionarios no hay que ser genios para saber que no pueden costearlo con los $240 mensuales que hoy recibe la mayoría de los empleados públicos que dependen de la nómina estatal.
Según ha dicho el Ministro que preside la Comisión tiene 90 días para presentar su propuesta. Hay que recordarle que en Salas dentro de poco completa los dos años y a la fecha aún el desastre de la nómina de este ministerio persiste. Aunque aplicó en muchos casos “tabula rasa” echando a la calle a un gentío.
El abogado Rodríguez Castro habla de un plan que busca “proteger el empleo y el ingreso de los venezolanos”.
Lo que nadie puede entender como protegerán el empleo cuando los vientos que soplan es que impondrán una drástica reducción de la nómina estatal, eso sí asegurándose siempre de comenzar por los de más abajo, por las mayorías, por esos que sobreviven con $240 mensuales. Esos que hoy apenas sobreviven con los ingresos mensuales de trabajadores activos del Estado pero que cuando entren a la condición de jubilados, comenzaran a recibir menos ingresos y entrarán en un estado de dependencia deplorable, si no que le pregunten a las maestras jubiladas o a cualquiera que después de haber entregado sus mejores años de vida al servicio del país hoy sobrevive con ingresos que apenas llegan a los $165 mensuales.
Mientras, cada día es más claro que el “crecimiento económico” de estos últimos años apenas beneficia a minorías.
Como diría el viejo barbudo de Tréveris, un fantasma recorre Venezuela, el fantasma de la desigualdad.
Carlos Luna Arvelo
