
EFE. Redacción Medioambiente.- El conocimiento del territorio y las labores para la conservación y vigilancia de la naturaleza convierten a los agentes forestales y medioambientales en un recurso fundamental para combatir infracciones e incendios forestales gracias a sus labores los 365 días al año, un trabajo que se recuerda especialmente en su Día Mundial, que se celebra el 31 de julio.
En diferentes lugares del mundo, su labor se reconoce con diferentes nombres (agentes forestales, guardabosques, guardas de montes, campos y sembrados, celadores de montes, entre otros) y su trabajo conlleva vigilar los delitos contra la naturaleza, la flora, la fauna, el medioambiente o la propagación de actividades ilícitas o de incendios.
Sus labores entrañan un abanico «muy amplio de funciones en la naturaleza y en el cuidado del medioambiente», explica a EFE la presidenta de la Asociación Española de Agentes Forestales y Medioambientales (Aeafma), Ingrid Guerrero Klein.
«Somos policía jurídica y nos encargamos de la protección del medioambiente», señala Guerrero, quien apunta que en un territorio tan amplio como España «el medioambiente está en todo, abarca los espacios naturales, sus especies, la flora, la fauna, las industrias, entre otros aspectos».
Explica que la Ley4/2024, de 8 de noviembre, básica de agentes forestales y medioambientales rige para todo el Estado español, pero cada comunidad autónoma tiene su propia normativa y lo que se pretende es unificar «el nombre ante el cambio que ha habido en cuanto a nuestras funciones».
Entre ellas, dice, en Málaga -donde Guerrero reside- en los parajes naturales de playa se hacen inspecciones a ‘chiringuitos’ y restaurantes para que respeten el límite marítimo terrestre y se llevan a cabo labores de vigilancia para que las capturas de pesca sean legales, así como las actividades de buceo o el acceso de vehículos a zonas prohibidas.
Ante las infracciones, agrega, «nosotros (como cuerpo judicial) las denunciamos directamente tras levantar actas de denuncia».
Comenta que en otros parajes naturales, aparte del control de visitantes, se hace vigilancia y custodia del territorio, el uso y gestión de los espacios, de las vías pecuarias, porque «cada parque tiene un plan de ordenación de recursos naturales o de uso y gestión.»
En relación con el agua, enumera labores como vigilar el dominio público hidráulico en los embalses, las zonas de pesca o actividades recreativas como acampadas.
Asimismo, tras pedir las autorizaciones requeridas, realizan el mantenimiento de senderos, de pistas forestales, de cortafuegos, de tratamientos selvícolas, censos de cabra montesa o acceso a flora y fauna protegidas. Además realizan inspecciones de vertidos o toman muestras en depuradoras.
La presidenta de Aeafma subraya que «todo necesita pasar por medioambiente» y ahora cuentan con especialidades verticales dentro del cuerpo.
Según Guerrero, la Ley 4/2024 «unifica a todos y es la que nos dice a todos que somos agentes de la autoridad, policía administrativo y judicial», pero, al estar transferidas las competencias del Estado, cada comunidad autónoma tiene sus normas.
Labores en incendios forestales
En relación a sus labores cuando se produce un fuego, Guerrero señala que el cuerpo de agentes forestales y medioambientales «es el único cuerpo que está presente en todas las fases de un supuesto incendio» porque «hacemos vigilancia, detección y extinción y, si el incendio tiene una «determinada extensión, hacemos de directores de extinción».
Subraya el contacto directo que tienen con el territorio «al trabajar directamente en él los 365 días del año, conocemos el territorio, las vías de escape o cómo acceder a determinados sitios, a las personas que viven allí».
Tras los incendios, los miembros de la rama judicial del cuerpo se dedican a la investigación de las causas del fuego, «somos el CSI de los incendios», sostiene.
Además, después de los incendios, se dedican a la recuperación y reforestación con especies autóctonas y la construcción de depósitos de agua.
Para Guerrero, «lo mejor es la prevención» porque todas los ayuntamientos tienen la obligación de tener planes contra incendios y las administraciones autonómicas los suyos sobre desbrozado y mantenimiento del campo.
«Todo el mundo tiene responsabilidades, las administraciones autonómicas, las municipales y los particulares» para evitar estos desastres, que «desafortunadamente este año han tenido costes en vidas humanas», recuerda. EFE
