El sábado 4 de julio de 2026, mientras las taquillas del puerto de Dénia vendían entradas a cinco euros para presenciar la primera sesión de la temporada, un equipo de investigadores de AnimaNaturalis y CAS International se mezclaba entre el público con cámaras y objetivos de largo alcance. Su objetivo era documentar lo que la Generalitat Valenciana declaró en 1993 Fiesta de Interés Turístico Nacional. La contradicción resulta evidente: una distinción administrativa pensada para promocionar el turismo ampara, sesión tras sesión, el acoso de toros y vacas jóvenes hasta que caen exhaustos al mar.
Aquel sábado, las reses recorrieron primero la calle Marqués de Campo hasta los corrales del puerto, en la única entrada urbana programada para esta edición. Horas después, en la plaza semicircular instalada junto a la lonja pesquera —cuyo lado recto permanece abierto directamente al agua—, comenzó la sesión que marcaría el resto de la semana: el animal embiste, los participantes corren, y quien no logra esquivarlo salta al puerto comercial. El domingo 5 de julio se repitió el mismo patrón en la segunda jornada, con nuevas imágenes registradas por el equipo de investigación.
"Cada verano presenciamos la misma escena: se llama fiesta a lo que, filmado sin cortes, es el acoso prolongado de un animal que no entiende por qué le persiguen ni por qué acaba nadando en un puerto comercial", declara Aïda Gascón, directora de AnimaNaturalis en España. "Documentamos año tras año porque solo mostrando lo que ocurre de verdad se puede cuestionar el relato de la tradición inofensiva" , añade.
PreviousNextSiglos de historia y un largo listado de víctimas
Los Bous a la Mar figuran entre las celebraciones más antiguas del calendario festivo de Dénia. Según investigaciones del historiador Roc Chabàs, ya en 1749 existían referencias a corridas de "toros reales" en la localidad, y se conservan legajos del siglo XVII que documentan carreras de toros en el núcleo urbano fortificado. La incorporación del mar como escenario del festejo es, sin embargo, mucho más reciente: llegó tras las obras de la dársena moderna del puerto en la segunda década del siglo XX, cuando los pases taurinos formaban parte de las fiestas de Sant Pere. Con el tiempo, el festejo se trasladó al calendario de la Festa Major en honor a la Santíssima Sang, que se celebra cada julio.
Hoy, los bous a la mar son un espectáculo que sólo se mantiene en un puñado de pueblos: además de Dénia, solo se mantienen en Xàbia y Benicarló. Celebraciones similares en Les Cases d'Alcanar y l'Ampolla, en Cataluña, dejaron de celebrarse en 2016, cuando la Generalitat expedientó a esos municipios tras una denuncia. Esa desaparición demuestra que el final de la práctica es posible sin que la fiesta patronal en su conjunto desaparezca.
El festejo arrastra un historial trágico. En 2012 un toro murió ahogado en la bahía de Dénia. Diez años después, en 2022, tras dos veranos sin celebración por la pandemia, los bous a la mar regresaron con un saldo alarmante: según datos recogidos por AnimaNaturalis, solo en la primera sesión se registraron siete personas heridas, cuatro de ellas hospitalizadas. El 11 de julio de 2023, otro toro murió ahogado en circunstancias casi idénticas a las de 2012, lo que forzó al Ayuntamiento a suspender el resto de la programación de aquel año. La medida no bastó: el 31 de agosto de 2024, un toro falleció ahogado durante los bous a la mar de la vecina Xàbia.
PreviousNext"Encierran a los animales, los someten a un transporte y a un tumulto que ya de por sí generan estrés extremo, y después los empujan a un medio hostil donde pueden morir ahogados o de un paro cardíaco, como ya ha sucedido varias veces", explica Gascón. "Un informe del Colegio de Veterinarios de España, según hemos podido conocer, señala niveles de cortisol propios de estrés extremo en los animales sometidos a este tipo de persecución" , añade, en referencia a estudios sobre el impacto fisiológico de estos festejos.
Tras los ahogamientos de 2023, el Ayuntamiento de Dénia —gobernado por PSPV y Compromís— eliminó desde 2024 las sueltas de mediodía, precisamente las horas de mayor exposición al calor, lo que además supuso un ahorro de unos 10.000 euros en el presupuesto festivo. El concejal de Fiestas, Raúl García de la Reina, defendió la medida como "un paso en el compromiso con el bienestar animal". El grupo municipal de Vox se opuso a la reducción, alegando que los bous a la mar son Fiesta de Interés Turístico Nacional y no deberían recortarse. Meses después, el Partido Popular presentó en el pleno una moción para "revitalizar" el festejo, que fue rechazada, dejando el debate abierto para futuras legislaturas.
Esa financiación municipal es solo la punta de un iceberg mucho mayor. La Comunitat Valenciana concentró en 2019 el mayor número de festejos taurinos populares de España, con 8.623 eventos y un gasto estimado de al menos 16 millones de euros. El actual Consell, formado por PP y Vox bajo la presidencia de Carlos Mazón, incrementó en los últimos presupuestos la partida taurina: de acuerdo con datos facilitados por la organización, en 2025 fluyeron 450.000 euros hacia el sector, y la Generalitat amplió su cobertura sanitaria pública para accidentes en festejos taurinos incluso fuera de la región, con hasta 15.000 euros por hospitalización y 6.000 euros en caso de muerte o invalidez permanente.
