
Elena Sánchez Laso y Amaya Quincoces Riesco
Madrid.- Fuegos cada vez más rápidos y virulentos, con llamas de hasta seis metros y favorecidos por el calor extremo, marcan una campaña dura como evidencia el trágico incendio de Los Gallardos (Almería), escenario ante el que los bomberos forestales advierten de que el mayor peligro no está solo en las llamaradas, sino también en «cualquier fallo de organización».
«Apagar incendios exige un protocolo estricto», señala a EFE, Carlos Martín, jefe de cuadrilla de las Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales (BRIF), quien reclama que la actividad de extinción ante un fuego quede regulada por el protocolo OACEL -observación, comunicación, ruta de escape y lugar seguro- dentro del reglamento específico de prevención de riesgos laborales.
Uno de los mayores riesgos durante una intervención es que, en un entorno tan cambiante, una ruta de escape hacia una zona segura quede comprometida sin que nadie lo detecte a tiempo: «Ese miedo se tiene», reconoce el experto.
Martín defiende que ese protocolo debe ser «sagrado» en un entorno «muy dinámico» marcado por cambios constantes en la organización de los equipos, los horarios y la entrada y salida de personal durante la emergencia y advierte de que «no se puede romper en ningún punto, es una prioridad permanente para los mandos de las BRIF».
Esta advertencia llega en plena sucesión de fuegos en España, con múltiples focos registrados en los últimos días en Cataluña, Cádiz, Castellón o Picos de Europa y este de Almería, uno de los más trágicos ocurrido en España.
Martín afirma que en los últimos años se ha producido un cambio en la percepción social sobre la importancia de la prevención, tradicionalmente eclipsada por la atención mediática durante las emergencias, y vuelve a recordar una frase ya habitual entre los profesionales del sector: «Los incendios se apagan en invierno».
Pregunta.- ¿Se prevé dura esta campaña? Respuesta.- Hay muchas variables a tener en cuenta y no se puede hacer una previsión muy certera, pero lo que a ciencia cierta sabemos es que va a haber mucho material fino por la cantidad de lluvia caída, el principal vector conductor de los incendios. Al menos incendios pequeños o con capacidad de fácil propagación en los primeros momentos vamos a tener a menudo.
Posteriormente, si las condiciones vienen acompañadas de mucha sequía y temperaturas extremas, sí que se pueden reunir las condiciones para tener incendios muy complicados y muy peligrosos esta temporada.
