Teresa Moll谩 Castells
Cortar las alas de la libertad de las mujeres es una clara estrategia para iniciar la dominaci贸n por parte de quien nunca crey贸 en la igualdad real entre mujeres y hombres.
Para comenzar y sin intenci贸n de exculpar a nadie quiero poner en valor la complicidad que algunos de ellos son capaces de desarrollar con la lucha feminista y su apoyo incondicional a esta justa causa.
Voy a contar dos an茅cdotas personales para ilustrar el sentido de mis palabras. Las dos me ocurrieron con la misma persona con quien mantuve una relaci贸n sentimental.
Trabaj谩bamos juntos y al inicio de la relaci贸n, muy al principio entr茅 con una compa帽era a su despacho. Mantuve las distancias de seguridad puesto que nadie sab铆a nada de nuestra relaci贸n. Era en oto帽o. Solucionamos lo que quiera que hubi茅ramos ido a consultar salimos del despacho y nos dirigimos al que ambas compart铆amos.
Esa noche cuando nos encontramos en su casa 茅l estaba muy serio muy distante. Cuando le pregunt茅 qu茅 le ocurr铆a, sac贸 sus garras verbales y con la clara intenci贸n de hacer da帽o (eso lo vi mucho tiempo despu茅s, como es de imaginar) me espet贸 que cuando fuimos a su despacho no encontr贸 amor en mi mirada. Que era una mirada fr铆a e indiferente hacia 茅l. Me qued茅 muerta.
Le intent茅 explicar/recordar que ambos hab铆amos decidido no hacer p煤blica nuestra relaci贸n de momento y que estaba actuando en esa l铆nea. Su respuesta despectiva fue que en esos momentos solo 茅l pod铆a haber visto mis ojos y, por tanto, no entend铆a que no le mirara “amorosamente”. No me dirigi贸 la palabra hasta la ma帽ana siguiente. Insisto en recordar en que era muy al inicio de nuestra relaci贸n. Yo ten铆a entonces 25 a帽os.
La segunda ocasi贸n fue por navidad. Mi entonces marido formal (ya hab铆amos iniciado los tr谩mites de separaci贸n) y yo hab铆amos decidido hacer cada cual un viaje por separado y con quien quisi茅ramos cada uno. Ambos sab铆amos que ten铆amos nuevas relaciones por que ya lo hab铆amos hablado.
Decidi贸 que quer铆a ense帽arme la Alhambra. Yo ya la conoc铆a, pero insisti贸 en que quer铆a que la viera “con otros ojos”. Y para Andalucia nos fuimos. Se nos hizo tarde y paramos a dormir en C贸rdoba despu茅s de llamar al hotel de Granada para avisar que no lleg谩bamos.
Subimos a la habitaci贸n y despu茅s fuimos de tapas por el maravilloso centro hist贸rico de C贸rdoba. Al d铆a siguiente a primera hora fuimos a ver la Mezquita con tanta suerte que la vimos estando solos. Como tambi茅n solos paseamos por el patio de los naranjos todav铆a con bruma matinal. En fin, una verdadera delicia, todo hay que decirlo. Pero ¿cu谩ndo no es una delicia pasear por la mezquita y por el patio de naranjos? Jam谩s la he vuelto a ver igual y la he visitado hasta en tres ocasiones m谩s.
Al d铆a siguiente a primera hora salimos para Granada a “ver con otros ojos” la Alhambra. En fin.
Disfrutamos de un par de d铆as del viaje y ya la 煤ltima noche mientras hac铆amos las maletas, coment茅 algo relativo a afrontar la vuelta y todas las novedades que me esperaban. 脡l dijo algo relativo a mi familia y yo le ech茅 una mirada de “por ah铆 no sigas”.
Nos metimos en la cama y al cabo de unos minutos lo escuch茅 sollozar. Encend铆 la luz y le pregunt茅 qu茅 ocurr铆a. Su respuesta me dej贸 helada y sin otra capacidad de reacci贸n que pedir disculpas todo el tiempo. El mal estaba hecho. Hab铆a concluido su “operaci贸n” de cortado de alas y me hab铆a convertido en una dependiente emocional total.
Comenz贸 a utilizar aquello “no prefieres estar conmigo antes que…” o “el amor todo lo puede y me apetece mucho que ma帽ana no vaya a ver a tus amigos y est茅s conmigo” y as铆 una larga serie de expresiones que yo acud铆a rauda y veloz a satisfacer. Sin darme cuenta y creyendo que estaba enamorada hab铆a renunciado a mi misma, a mi libertad e incluso a mi dignidad.
Y digo que cre铆a estar enamorada por que creo que confund铆 el amor con esa dependencia emocional ciega. Despu茅s descubr铆 que el amor es libertad y ayudar a crecer a la persona amada en todos los sentidos, nunca cortarle las alas.
Ese “cortar las alas” como estrategia de dominaci贸n y “en nombre del amor” sigue ocurriendo en el d铆a de hoy. Lo sigo viendo en mujeres m谩s o menos j贸venes a quienes no puedes prevenir porque en ese momento eres ciega y sorda para escuchar consejos. Lo viv铆 en primera persona y s茅 de lo que hablo.
Aquella relaci贸n de pareja dur贸 tres a帽os pese a que despu茅s continuamos bastantes a帽os como amigos.
Justo en el momento en que comenc茅 a poner l铆mites a algunos comentarios vejatorios suyos a mis actividades y estudios feministas la relaci贸n rom谩ntica se acab贸. Pudimos mantener unos a帽os la amistad, pero con limitaciones a muchos comentarios.
Un d铆a regres茅 a casa y ten铆a un largo correo electr贸nico suyo en que cual verti贸 todo su veneno y manifest贸 toda su cobard铆a. Una vez m谩s intent贸 ejercer su poder intentando que mi respuesta fuera acceder a sus peticiones. Llam茅 a un amigo com煤n y me rog贸 que no me llamara ni contestara su correo. En definitiva, que no hiciera nada.
Le hice caso. Solo le ped铆a a este amigo com煤n que no me soltara de la mano simb贸licamente hablando. Siempre estuvo ah铆. De hecho, sigue ah铆.
Nunca volv铆 a saber nada de 茅l m谩s que de vez en cuando pregunto por su estado de salud que s茅 que hab铆a algunos problemas.
Este amigo en una ocasi贸n, ya a帽os despu茅s, me reconoci贸 que 茅l nunca crey贸 que “no volver铆a” a 茅l. Nunca crey贸 que podr铆a romper aquellas cadenas y reconstruir mis alas para seguir volando. Y lo hice.
Sigo volando en espacios que ni imagin茅 que conocer铆a, con gente maravillosa en mi vida que me ayuda a crecer y a curar mis heridas. Que me acompa帽a en mis duelos cada cual a su manera. Amigas que me hacen re铆r cada d铆a con sus gansadas. Otras que desde la distancia est谩n siempre. Gente nueva ha aparecido desde entonces y otra a quien 茅l conoci贸, cuando les coment茅 nuestra ruptura, me contestaron un “ya era hora” y me abrazaron haci茅ndome sentir m谩s fuerte, porque me transmit铆an su permanencia en mi vida.
Romper las alas de nuestra libertad y apropiarse de nuestra dignidad como estrategia para dominarnos en nombre del amor. Si solo una persona que pueda leer este post se ve reconocida o necesita ayuda, solo ha de saber se puede salir de una relaci贸n t贸xica de la mano de gente amiga. Y si alguien necesita mi mano, para salir de este tipo de situaciones, tendida queda.
Hoy, a mis 62 a帽os me siento una mujer libre, en la medida en que el sistema nos permite, vulnerable, como todo el mundo, con mis miedos, con mi curiosidad pr谩cticamente intacta, con ganas de vivir y de compartir la vida con mi extensa familia emocional que no deja de crecer. A quien los cambios la asustan lo justo. Con inmensas ganas de re铆r porque la risa, aparte de oxigenarnos muy bien, es bals谩mica para el coraz贸n o aquello que alguna gente llama “alma”.
El “borrado” emocional se consum贸 hace tiempo, pero hoy quise compartir esto tambi茅n como forma de exorcizar lo muy poco que pudiera quedar en mi memoria emocional. Desde hace a帽os no le quiero ni en mi memoria, y as铆 se lo dije a este amigo com煤n.
Este amigo y yo cada noche de fin de a帽o nos mandamos un WhatsApp muy simb贸lico “seguimos de la mano” y as铆 seguimos, caminando de la mano.
Ben cordialment,
Teresa
