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Cuando el sufrimiento se convierte en tradici贸n, propaganda y adoctrinamiento

Daniela Gonz谩lez*

El pasado domingo 12 de julio, Picassent volvi贸 a acoger una nueva edici贸n del denominado toro en cuerda. Para algunos ser谩 una tradici贸n. Para quienes defendemos a los animales, las im谩genes difundidas ese d铆a muestran algo muy distinto. Muestran a un toro sujeto por los cuernos mediante una gruesa cuerda, rodeado de personas que convierten su miedo y su estr茅s en parte del espect谩culo vejatorio para el animal.




Lo m谩s llamativo no es 煤nicamente el trato al animal. Tambi茅n lo es quien decide participar.


Las fotograf铆as publicadas en redes sociales muestran a la diputada provincial y concejala del Partido Popular de Picassent Inma Gonz谩lez, sujetando la cuerda con la que el toro permanece inmovilizado. No aparece como una mera espectadora; participa de forma activa en una escena que muchos ciudadanos consideran incompatible con el respeto que merece cualquier ser vivo.


Quienes defienden este tipo de festejos hablan de cultura y tradici贸n; sin embargo, ninguna tradici贸n deber铆a servir para justificar el sufrimiento y el mal trato de un animal. 


Un toro atado por los cuernos, sometido a la tensi贸n constante de una cuerda y utilizado como centro de un espect谩culo, no deja de ser un animal sometido a una situaci贸n de miedo, estr茅s y sufrimiento.


Cambiar el nombre del festejo no cambia la realidad que muestran las im谩genes. Pero existe un aspecto todav铆a m谩s preocupante.


En las mismas fotograf铆as puede apreciarse la presencia de un menor, situado a escasa distancia del animal mientras se desarrolla la escena; es decir, la diputada provincial y concejal del Partido Popular est谩 adoctrinando a un menor para hacer sufrir al animal; esto no es cultura. 


Es imposible no hacerse varias preguntas.


¿Consideran sus padres o quienes ejercen su patria potestad que ese es un entorno adecuado para un ni帽o?

¿Son conscientes del mensaje que recibe un menor cuando presencia c贸mo un animal es sujetado por los cuernos mediante una cuerda mientras decenas de personas lo contemplan con absoluta normalidad mientras el toro est谩 en un estado de estr茅s y sufrimiento?


La educaci贸n no consiste 煤nicamente en ense帽ar matem谩ticas o lengua. Tambi茅n consiste en transmitir valores. Los ni帽os aprenden observando a los adultos. Aprenden qu茅 est谩 bien y qu茅 est谩 mal. Aprenden qu茅 merece un aplauso y qu茅 merece un rechazo.


Cuando un menor presencia escenas en las que el sufrimiento de un animal forma parte de una celebraci贸n popular, el mensaje que recibe es preocupante. Se corre el riesgo de normalizar que un ser vivo pueda convertirse en un objeto de diversi贸n colectiva maltrat谩ndolo y humill谩ndolo. 


Esa normalizaci贸n es precisamente lo que muchas organizaciones de protecci贸n animal llevan a帽os denunciando.




Y si, adem谩s, quien protagoniza la escena es una representante p煤blica, la responsabilidad es todav铆a mayor. Los cargos p煤blicos no solo gestionan instituciones. Tambi茅n educan con su ejemplo. Cada fotograf铆a publicada en sus redes sociales transmite un modelo de sociedad y unos valores, y claramente estos no son buenos valores.


Tambi茅n cabe preguntarse si los padres o quienes ejercen la patria potestad del menor autorizaron expresamente la difusi贸n de su imagen en publicaciones de car谩cter pol铆tico destinadas a promocionar un acto de estas caracter铆sticas. 


Los menores merecen una protecci贸n reforzada y cualquier utilizaci贸n p煤blica de su imagen exige la m谩xima prudencia y el respeto a sus derechos.


El Partido Popular de Picassent tampoco puede eludir este debate. Cuando un partido pol铆tico difunde im谩genes de una de sus representantes participando activamente en un festejo donde un animal aparece sujeto por los cuernos mediante una cuerda, est谩 proyectando una determinada forma de entender la relaci贸n entre las personas y los animales. 


Es una decisi贸n pol铆tica y tambi茅n un mensaje p煤blico.


Cada vez son m谩s los ciudadanos que rechazan el sufrimiento y el trato vejatorio al animal y que forme parte del ocio. No es una cuesti贸n ideol贸gica, es una cuesti贸n de empat铆a, de 茅tica y de evoluci贸n social.


Los animales sienten miedo, estr茅s y dolor. No participan por voluntad propia. No eligen formar parte de un espect谩culo. Son utilizados para 茅l.

Por eso resulta dif铆cil comprender que, en pleno siglo XXI, todav铆a haya responsables p煤blicos dispuestos a posar sonrientes mientras participan en una actividad que una parte creciente de la sociedad considera una forma de humillaci贸n y sometimiento del animal.

Las tradiciones evolucionan; lo hicieron muchas costumbres que hoy nadie defender铆a. 


Tambi茅n llegar谩 el d铆a en que mirar estas im谩genes produzca el mismo desconcierto que hoy nos provocan pr谩cticas que cre铆amos normales hace d茅cadas.


Porque una sociedad que ense帽a a sus hijos a respetar a los animales es una sociedad que educa en la empat铆a. Una sociedad que convierte el sufrimiento de un ser vivo en motivo de celebraci贸n corre el riesgo de transmitir exactamente el mensaje contrario.

*Plataforma Defensa Animal 


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