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El arte de confeccionar: el valor invisible de cada puntada

Por Escarlet Tadeo (*)

Cuando observo una prenda terminada, ya no puedo verla exactamente de la misma manera que antes. Quiz谩 para muchas personas una blusa sea simplemente una blusa, un pantal贸n sea un pantal贸n y un vestido sea una pieza bonita que se elige por su color, su forma o porque combina con una ocasi贸n especial. Yo tambi茅n he mirado la ropa as铆, claro. Ser铆a extra帽o decir lo contrario. Pero estudiar Dise帽o de Modas, dibujar, pensar en las formas y acercarme poco a poco al mundo de la confecci贸n me ha ense帽ado algo que considero fundamental: detr谩s de cada prenda existe un proceso de trabajo que muchas veces pasa completamente desapercibido.




La ropa no aparece terminada por arte de magia. Antes de que una persona pueda pon茅rsela, alguien tuvo que imaginarla, dise帽arla, analizar sus proporciones, elaborar un patr贸n, seleccionar el material, realizar el corte, unir las piezas, corregir errores y cuidar los acabados. A veces, cuando vemos una prenda en una tienda, solo observamos el resultado final. No vemos las horas anteriores. No vemos la concentraci贸n. No vemos las pruebas que quiz谩 salieron mal. Tampoco vemos a la persona que tuvo que descoser una costura y volver a empezar.

Y s铆, volver a empezar puede ser bastante frustrante.

Antes de la primera puntada existe una idea

Quien ha trabajado con materiales, con dibujos o con procesos creativos sabe que una idea puede verse perfecta en la imaginaci贸n y resultar mucho m谩s complicada cuando llega el momento de hacerla realidad. Esa distancia entre imaginar y confeccionar es precisamente una de las cosas que m谩s me interesa de la moda.

El dise帽o puede comenzar con una imagen, una textura, una referencia cultural, una necesidad o incluso una pregunta sencilla: ¿qu茅 quiero crear? Sin embargo, una prenda no se construye 煤nicamente con imaginaci贸n. La creatividad necesita encontrarse con la t茅cnica.

Un dibujo puede mostrar una silueta hermosa, una manga amplia, un cuello particular o una falda con un volumen especial, pero despu茅s hay que preguntarse c贸mo se va a construir todo eso. ¿Qu茅 medidas tendr谩? ¿C贸mo caer谩 la tela? ¿Qu茅 tipo de material ser谩 el adecuado? ¿D贸nde estar谩n las costuras? ¿C贸mo se resolver谩 el cierre? ¿Qu茅 pasar谩 cuando la persona se mueva?

Son preguntas que quiz谩 no se hace quien observa la prenda terminada, pero que forman parte del proceso real de confeccionar.

Para m铆, all铆 comienza a revelarse el verdadero valor de la mano de obra en la moda. Antes de la primera puntada existe una idea, pero tambi茅n existe un trabajo t茅cnico que permite que esa idea abandone el papel.

El patronaje: la arquitectura de la prenda

El patronaje puede parecer, a simple vista, una serie de l铆neas sobre un papel. Sin embargo, en realidad es una especie de arquitectura de la prenda. Cada l铆nea, cada medida y cada transformaci贸n tienen una raz贸n.

Un patr贸n mal realizado puede afectar el resultado final de manera muy evidente. Una peque帽a equivocaci贸n puede hacer que una manga no ajuste, que un pantal贸n quede inc贸modo, que una falda pierda su ca铆da o que una prenda no se adapte correctamente al cuerpo.

Y eso no se resuelve simplemente diciendo que el dise帽o era bonito. La belleza de una idea necesita una estructura que la sostenga.

Cuando dibujo, muchas veces puedo dejarme llevar por la imaginaci贸n. Una l铆nea puede crecer, cambiar de direcci贸n, convertirse en otra cosa. En la ilustraci贸n existe una libertad maravillosa para equivocarse y volver a intentar. En la confecci贸n, aunque tambi茅n hay espacio para la creatividad, el material impone sus propias reglas.

La tela tiene una direcci贸n, un peso, una ca铆da y, en algunos casos, una elasticidad que debe ser tomada en cuenta. No todos los materiales se comportan de la misma manera. Hay telas que parecen f谩ciles de trabajar y luego sorprenden. Otras requieren paciencia, experiencia y una t茅cnica espec铆fica.

Por eso, cuando pienso en el patronaje, me gusta compararlo con una forma de dibujo t茅cnico que finalmente se convierte en volumen. Lo que comienza como una serie de l铆neas termina transform谩ndose en algo que puede vestir un cuerpo.

El corte tambi茅n requiere precisi贸n

Cortar una tela no es simplemente colocar un patr贸n y pasar unas tijeras. Hay que considerar el sentido del hilo, la ubicaci贸n de las piezas, el aprovechamiento del material y la precisi贸n necesaria para que todo pueda ensamblarse correctamente.

Un error en el corte puede comprometer una prenda completa. Y cuando pienso en eso, encuentro una comparaci贸n muy cercana con el dibujo: una l铆nea mal colocada puede cambiar la expresi贸n de un rostro; un corte mal realizado puede cambiar la estructura de una prenda.

En ambos casos, la mano y el ojo tienen que trabajar juntos. Hay que mirar, medir, calcular y, sobre todo, estar presente.

La confecci贸n exige atenci贸n. Un descuido de unos cent铆metros puede generar un problema que despu茅s ser谩 dif铆cil de corregir. Por eso la experiencia tambi茅n tiene un valor que no siempre aparece reflejado en una fotograf铆a o en una etiqueta.

La costura: donde las piezas comienzan a tener vida

Despu茅s llega la costura, quiz谩 una de las partes m谩s visibles del proceso, pero tambi茅n una de las que menos se valoran. Muchas personas observan una prenda terminada y no imaginan las horas que alguien pudo pasar frente a una m谩quina de coser.

No piensan en la tensi贸n del hilo, en el cambio de aguja, en la necesidad de hacer una costura recta, en la revisi贸n de una uni贸n o en el momento en que algo no sale como se esperaba.

Y cuando algo no sale bien, toca descoser.

No hay una forma elegante de decirlo: a veces uno tiene que deshacer un trabajo que le cost贸 tiempo y paciencia. Puede ser una costura torcida, una pieza mal ubicada, una medida que no coincide o un detalle que simplemente no funciona. Entonces hay que respirar, revisar y volver a empezar.

Esa experiencia tambi茅n tiene un valor. Una persona que lleva a帽os confeccionando no solo sabe coser; ha acumulado conocimientos que no siempre pueden explicarse en una clase o en un manual.

Sabe reconocer el comportamiento de una tela. Sabe cu谩ndo una costura necesita refuerzo. Sabe que ciertos materiales requieren otra velocidad o determinada aguja. Sabe mirar una prenda y detectar un problema antes de que se vuelva m谩s grande.

Ese conocimiento se construye con la pr谩ctica, con los errores y con muchas horas de trabajo.

Por eso me parece injusto reducir la confecci贸n a la idea de que una prenda es simplemente “tela y costura”. La mano de obra incorpora experiencia. Cada puntada puede parecer peque帽a, pero una prenda puede estar formada por cientos o miles de decisiones y acciones que alguien tuvo que realizar.

Los acabados: la calidad tambi茅n est谩 en lo que no vemos

Tambi茅n est谩n los acabados, esa parte que muchas veces permanece escondida, pero que dice much铆simo sobre la calidad de una prenda.

Un dobladillo, una costura interna, un cierre, un borde, un forro o un remate pueden cambiar completamente la percepci贸n de una pieza. A veces la calidad no est谩 en algo llamativo. No siempre se encuentra en un adorno grande o en una decoraci贸n que atrae inmediatamente la mirada.

Muchas veces est谩 en lo que no vemos a primera vista: una costura limpia, un interior bien resuelto, una prenda que conserva su forma y resulta c贸moda al usarla.

Como dibujante, me interesa mucho esa relaci贸n entre lo visible y lo invisible. En un dibujo, una l铆nea puede parecer sencilla, pero detr谩s de ella existe una decisi贸n. En una prenda ocurre algo parecido.

Hay detalles que el usuario quiz谩 no observa conscientemente, pero que est谩n all铆 y hacen que la pieza funcione.

La moda tiene una parte visible y otra silenciosa.

¿Qu茅 estamos pagando cuando compramos una prenda?

Vivimos en una 茅poca en la que la ropa circula con rapidez. Las tendencias aparecen y desaparecen en las redes sociales, las prendas se reemplazan constantemente y la velocidad parece haberse convertido en una de las caracter铆sticas principales del consumo.

En ese contexto, es f谩cil olvidar que alguien tuvo que hacer cada prenda.

Cuando una persona observa un precio y dice: “¿Por qu茅 cuesta tanto si la tela no parece tan cara?”, la pregunta puede ser comprensible. Todos tenemos diferentes posibilidades econ贸micas y no siempre podemos comprar aquello que nos gustar铆a. Pero tambi茅n creo que es necesario aprender a preguntarnos qu茅 estamos pagando realmente.

El precio de una prenda no depende 煤nicamente del material. Tambi茅n puede incluir el dise帽o, el patronaje, el corte, la confecci贸n, los acabados, el tiempo, el conocimiento y la experiencia de las personas que participaron en el proceso.

Una tela sencilla puede convertirse en una prenda de gran calidad si existe una buena confecci贸n detr谩s. Del mismo modo, un material costoso no garantiza por s铆 solo un buen resultado.

La calidad no est谩 煤nicamente en la materia prima. Est谩 tambi茅n en lo que las manos saben hacer con ella.

Reconocer a quienes hacen posible la confecci贸n

Considero importante reconocer el trabajo de costureros, modistas y confeccionistas. Son oficios que forman parte de nuestra vida cotidiana y que, precisamente por ser tan cercanos, muchas veces no reciben el reconocimiento que merecen.

La persona que arregla un pantal贸n, ajusta un vestido, confecciona una prenda desde cero o trabaja durante horas para cumplir con un pedido posee un conocimiento que ha construido con el tiempo.

No es simplemente alguien que “hace un arreglo”. Est谩 resolviendo un problema, tomando medidas, analizando un material y aplicando una t茅cnica.

En muchos casos, adem谩s, trabaja bajo presi贸n, con pedidos que deben entregarse en fechas determinadas y con clientes que esperan un resultado perfecto. Detr谩s de una prenda confeccionada hay tambi茅n una responsabilidad que pocas veces se ve desde afuera.

En el Per煤, esta realidad tiene una dimensi贸n especialmente interesante porque la confecci贸n convive con una enorme diversidad de tradiciones textiles, conocimientos artesanales y formas de crear. La ropa tambi茅n puede guardar memoria.

Puede estar relacionada con una familia, con una comunidad, con una celebraci贸n, con una identidad o con una forma particular de entender la belleza.

Cuando observamos una prenda solamente como mercanc铆a, podemos olvidar todo lo que representa.

Valorar el trabajo no significa que todo deba ser inaccesible

Valorar la mano de obra no significa pensar que todas las prendas deben tener precios imposibles ni que toda persona debe comprar exclusivamente ropa artesanal o de alta gama.

Se trata, m谩s bien, de comprender.

Comprender que un precio puede reflejar un proceso. Comprender que el trabajo humano tiene un valor. Comprender que detr谩s de una prenda existe tiempo.

Queremos prendas bien confeccionadas, duraderas y con buenos acabados, pero a veces olvidamos que todo eso requiere trabajo. Queremos rapidez, calidad, personalizaci贸n y precisi贸n, pero no siempre queremos reconocer el tiempo que se necesita para alcanzar esos resultados.

All铆 aparece una contradicci贸n que me parece importante se帽alar. No podemos exigir que una persona tenga a帽os de experiencia, que trabaje con cuidado y que entregue un resultado de calidad, pero al mismo tiempo tratar su trabajo como si no tuviera valor.

Pagar justamente una labor no es un gesto de caridad. Es reconocer que detr谩s de esa labor existe una persona que ha aprendido, practicado y dedicado tiempo.

Una puntada no es simplemente una puntada.

Es tiempo. Es pr谩ctica. Es conocimiento. Es concentraci贸n. Es experiencia.

Y, en muchos casos, tambi茅n es una forma de vida.

La moda tambi茅n construye identidad

La ropa comunica, pero antes de comunicar necesita ser construida. Una prenda puede expresar elegancia, comodidad, rebeld铆a, sensibilidad, tradici贸n o personalidad.

Puede acompa帽ar a una persona en un d铆a com煤n o en un momento importante. Pero antes de llegar al cuerpo de quien la usa, pas贸 por un proceso de creaci贸n.

Como estudiante de Dise帽o de Modas, cada vez entiendo con mayor claridad que dise帽ar no consiste solamente en imaginar prendas bonitas. Tambi茅n significa aprender a respetar los procesos que hacen posible una creaci贸n.

El dise帽ador puede proponer una idea, pero la realizaci贸n de esa idea depende de muchas manos y conocimientos.

Por eso la moda debe entenderse como una cadena creativa en la que cada etapa tiene importancia. Si se ignora el trabajo de quien realiza el patr贸n, el corte, la costura o los acabados, se est谩 ignorando una parte fundamental de la prenda.

Aprender a mirar una prenda de otra manera

A veces pienso que deber铆amos aprender a mirar la ropa de otra manera. No necesariamente convertir cada compra en una investigaci贸n t茅cnica, porque tambi茅n es v谩lido comprar algo simplemente porque nos gusta.

Pero s铆 recordar, aunque sea por un momento, que una prenda no aparece sola.

Alguien la pens贸. Alguien la dibuj贸. Alguien realiz贸 el patr贸n. Alguien cort贸 la tela. Alguien cosi贸. Alguien revis贸.

Quiz谩 alguien tuvo que corregir un error y volver a comenzar.

Esa historia tambi茅n forma parte de la prenda.

Para m铆, el arte de confeccionar est谩 justamente en esa combinaci贸n de imaginaci贸n, t茅cnica y paciencia. Una idea puede nacer como una imagen, como un dibujo o como una intuici贸n, pero necesita pasar por las manos para convertirse en algo real.

En ese recorrido aparecen la precisi贸n, la dificultad, la experiencia y tambi茅n la emoci贸n de ver que algo que antes solo exist铆a en la mente finalmente puede tocarse.

Por eso creo que debemos valorar la mano de obra en la moda. No como una frase bonita, sino como una forma de reconocer una realidad.

Detr谩s de cada prenda existe un proceso de trabajo que muchas veces no vemos. Existe una cadena de conocimientos que permite que una idea se convierta en una pieza que puede usarse, conservarse y, quiz谩, acompa帽ar a alguien durante a帽os.

El precio de una prenda no deber铆a medirse 煤nicamente por la cantidad o el costo de la tela. Tambi茅n debemos considerar las horas, la dedicaci贸n, la t茅cnica y la experiencia que hay detr谩s de cada puntada.

Porque una prenda no es solamente un objeto. Es el resultado de una serie de decisiones humanas. Es una idea que tom贸 forma. Es una tela que fue interpretada por unas manos. Es una construcci贸n que requiri贸 paciencia.

Y cuando aprendemos a reconocer todo eso, la moda deja de ser 煤nicamente apariencia. Se convierte tambi茅n en trabajo, conocimiento, creatividad y memoria.

Cada puntada tiene una historia.

Y quiz谩 aprender a valorar esa historia sea una de las formas m谩s honestas de comprender el verdadero arte de confeccionar.

(*) Escritora, poeta, dibujante y costurera. Estudiante de Dise帽o de Modas en el Instituto SISE. Amante de la moda, la ilustraci贸n y los procesos creativos que transforman ideas en formas, colores y estilos. Explora la uni贸n entre sensibilidad art铆stica, dise帽o y expresi贸n personal.


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